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Discurso: 22 de diciembre de 2007

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Buenos días.

Faltan pocos días para la Navidad. Al congregarse los estadounidenses alrededor del árbol con familiares y amigos, recordamos a los hombres y mujeres que se desempeñan como soldados, marinos, aviadores, infantes de Marina y guardacostas que pasarán las fiestas lejos de casa y de sus seres queridos.

Estados Unidos tiene la bendición de contar con hombres y mujeres dispuestos a ofrecerse para defender nuestras libertades y mantenernos a salvo de nuestros enemigos. Estamos agradecidos por su valentía y su dedicación al deber. Oramos por su seguridad. Y les deseamos una Feliz Navidad, dondequiera que estén prestando sus servicios.

Estados Unidos también tiene la bendición de tener familias militares dispuestas a sacrificarse por nuestro país. Los esposos y esposas, madres y padres, hijos e hijas de aquellos que sirven en las fuerzas armadas también prestan un servicio a nuestro país. Para muchos de ellos, su servicio significa empacar sus pertenencias y mudarse con poco aviso previo, o vivir en un país distinto por un tiempo, o extrañar a un familiar que hace su servicio en el extranjero. Y esta Navidad, muchos se sentarán a cenar pensando en sus seres queridos al otro lado del mundo. Estas familias merecen el agradecimiento y las plegarias de toda nuestra nación.

Algunas familias militares están ayudando a un ser querido a recuperarse de lesiones sufridas en combate. Estas familias son una fuente de especial fuerza y esperanza para nuestros combatientes heridos. Con su aliento y dedicación, ayudan a sanar el cuerpo y el alma, y les recuerdan a nuestros combatientes heridos que nuestra nación los respalda.

Otras familias militares han sentido el dolor de perder a un ser querido en combate. Esta Navidad, los llevamos en el corazón y cuentan con nuestras oraciones. Y nos inspira el ejemplo que muchas de estas familias han dado al convertir su dolor en actos extraordinarios de compasión y amor.

Uno de esos inspiradores ejemplos es la familia del especialista del Ejército Michael Rodríguez de Knoxville, Tennessee. Mientras estuvo destacado en Iraq, Michael a menudo le escribía a su familia en Estados Unidos sobre los niños que conocía mientras estaba de patrulla. En abril, un terrorista suicida mató a Michael. Ahora su familia lo recuerda ayudando a recolectar útiles para las alumnas de una escuela para niñas en Iraq.

También estamos agradecidos con Kirsten Yuhl-Torres de San Diego, California. En el 2006, Kirsten perdió a su hijo, el sargento Joseph Perry, en Iraq. Para recordar a Joseph, comenzó a enviar paquetes y escribir cartas de apoyo a otros soldados allá. Dice Kirsten, "Joe era nuestro único hijo, pero ahora tenemos a cientos".

También es fuente de inspiración para nuestra nación Bob Lehmiller, cuyo hijo, el sargento del Ejército Mike Lehmiller, murió en el 2005 durante su servicio en Afganistán. En homenaje a su hijo, Bob creó la fundación Mike's Guardian Eagle. La fundación presta ayuda económica a las familias militares que necesitan asistencia adicional cuando sus seres queridos son movilizados, y si fallecen o resultan heridos en el campo de batalla.

Todas estas familias ya han sacrificado tanto por Estados Unidos. Sin embargo, han encontrado una manera de dar aun más. Le damos las gracias a cada una de ellas. Y le agradecemos a cada uno de nuestros ciudadanos que apoya a nuestras tropas con cartas y donaciones u oraciones.

En esta época del año, reconocemos que el amor y el sacrificio pueden transformar al mundo. El milagro de la Navidad nos recuerda que la gracia de Dios sale a la luz en los lugares más humildes. Hace dos mil años, la gracia divina en su plenitud tuvo como lecho un pequeño pesebre, y el niño que nació ese día cambió al mundo para siempre. Al acercarse la Navidad, Laura y yo les hacemos llegar nuestros mejores deseos a todos los estadounidenses y esperamos que todas las familias se vuelvan más unidas durante esta época de reflexión y regocijo.

Gracias por escuchar y Feliz Navidad.


Este documento pertenece al Gobierno de los Estados Unidos de América y se encuentra en dominio público.