Discurso: 22 de enero de 2005

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Buenos Días. Estimados compatriotas: Hace unos días esta semana, tuve el honor de tomar, por segunda vez, el juramento como su Presidente. La ceremonia de toma de posesión es sencilla, sin embargo su significado es profundo.

Cada cuatro años el pueblo estadounidense celebra una toma de posesión para reafirmar su fe en la libertad, y para celebrar las instituciones democráticas que la preservan. El poner la mano sobre la Biblia y tomar el juramento es una experiencia que hace sentir humildad - y un recordatorio de la gran confianza y la gran responsabilidad que conlleva la Presidencia. Con profundo agradecimiento por su apoyo, y consciente de los retos y oportunidades que están por delante, estoy ansioso de comenzar el trabajo de un nuevo período.

En los años desde que por primera vez juré preservar, proteger y defender nuestra Constitución, nuestra Nación ha sido puesta a prueba - y nuestros enemigos han encontrado que Estados Unidos está más que a la altura del llamado. Respondiendo a ataques en nuestro territorio nacional, hemos capturado o dado muerte a terroristas por todo el mundo. hemos tomado pasos sin precedentes para asegurar a nuestro territorio nacional contra ataques futuros. y nuestras tropas han liberado de la opresión a millones de personas. En casa, gracias a políticas pro-crecimiento y al gran esfuerzo del pueblo estadounidense, superamos una recesión y creamos más de dos millones de nuevos empleos sólo en el año pasado.

Ahora vamos hacia delante.

Seguimos en una guerra que Estados Unidos continuará liderando, luchando contra terroristas en el extranjero para no tener que enfrentarlos aquí en casa. Nos esforzaremos para mantener las armas más peligrosas del mundo fuera de las manos de terroristas y de tiranos. Y nuestra Nación apoyará a los pueblos de Afganistán e Irak a medida que construyen sociedades libres y democráticas en sus propios países - porque cuando Estados Unidos da su palabra, Estados Unidos debe cumplir con su palabra. Como indiqué en mi Discurso de Toma de Posesión, nuestra seguridad en casa cada vez más dependerá del éxito de la libertad en el extranjero. De modo que seguiremos promoviendo la libertad, la esperanza y la democracia en el gran Medio Oriente - y al hacerlo, derrotaremos a la desesperación, la falta de esperanza y los resentimientos que alimentan al terror.

En casa también ampliaremos la libertad. Continuaremos aportando normas elevadas y responsabilidad a nuestras escuelas publicas de forma que todo niño pueda aprender. Transformaremos nuestros sistemas de retiro y atención de salud, reformaremos el sistema legal y simplificaremos el código tributario, de modo que todos los Estadounidenses disfruten de la dignidad y de la independencia que se derivan del ser propietario. En esta sociedad de propietarios, cada ciudadano tendrá un verdadero interés en la promesa de Estados Unidos, y nuestras instituciones más valiosas estarán mejor preparadas para enfrentar los nuevos retos de una nueva época.

Esta semana Washington se ha visto marcada con pompa y ceremonia. En una nación libre, estas ceremonias son más que espectáculos festivos: subrayan que el servicio público es una responsabilidad pública. Los líderes electos de Estados Unidos derivan su autoridad del consentimiento del pueblo estadounidense al cual servimos. Este es un privilegio muy alto. Y ese privilegio conlleva una responsabilidad seria - la de confrontar problemas ahora, en lugar de dejarlos para las generaciones futuras.

Mientras yo ocupe este cargo, prometo que serviré a todos los estadounidenses, y trabajaré para promover la unidad de nuestra gran Nación. Y trabajando juntos, confío que lograremos las bendiciones de la libertad no sólo para nosotros, sino para generaciones de estadounidenses por venir.

Gracias por escuchar.


Great Seal of the United States.png Este documento pertenece al Gobierno de los Estados Unidos de América y se encuentra en dominio público.