Discurso: 29 de julio de 2006

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EL PRESIDENTE: Buenos días. Esta semana la comunidad internacional continuó construyendo un marco de política y seguridad para enfrentar la crisis en el Medio Oriente, una crisis que Jizbolá empezó con sus ataques sin provocación contra Israel. La secretaria de estado Rice viajó al Líbano, Israel y Europa, y se reunió con líderes clave para discutir soluciones. En Roma, se reunió con representantes de más de una docena de naciones y organizaciones internacionales. Nuestros gobiernos acordaron proporcionar ayuda al pueblo libanés, usando corredores de ayuda humanitaria que Israel está abriendo.

Nos hemos comprometido a apoyar la restauración y reconstrucción del Líbano. Y acordamos continuar trabajando para lograr un cese al fuego sostenible que detenga la violencia actual, terminar con el sufrimiento de la gente en el Líbano e Israel y acercarnos a una paz duradera.

Ayer, me reuní con el Primer Ministro británico Tony Blair para discutir nuestra estrategia para lograr estos objetivos compartidos. Acordamos que el gobierno democrático del Líbano debe tener el poder de ejercer total autoridad sobre su territorio. Se debe desarmar a las milicias en el Líbano, se debe detener el flujo de armas ilegales y se debe desplegar servicios libaneses de seguridad por todo el país.

También acordamos enviar rápidamente una robusta fuerza multinacional al Líbano. Una fuerza multinacional efectiva ayudará a acelerar la llegada de ayuda humanitaria, facilitará el retorno de personas desplazadas y apoyará al gobierno libanés mientras ratifica su absoluta soberanía en su territorio y protege sus fronteras. Además, Irán debe dejar de proporcionar armas a grupos terroristas como Jizbolá, y Siria debe dejar de apoyar al terrorismo y respetar la soberanía del Líbano.

La secretaria Rice regresará a la región este fin de semana y trabajará con los líderes de Israel y Líbano para aprovechar esta oportunidad de lograr paz y estabilidad duraderas en ambos países. La próxima semana, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunirá también.

Trabajaremos con nuestros aliados para adoptar una resolución que establezca un marco para terminar con la violencia rápidamente y otorgue el mandato de una fuerza multinacional. Este enfoque demostrará la determinación de comunidad internacional de apoyar al gobierno del Líbano y derrotar la amenaza de Jizbolá y sus patrocinadores extranjeros. Y este enfoque hará posible lo que muchos alrededor del mundo desean ver: el fin de los ataques de Jizbolá contra Israel, el retorno de los soldados israelíes tomados como rehenes por terroristas, la suspensión de las operaciones de Israel en el Líbano y el retiro de las fuerzas israelíes.

Mientras trabajamos para resolver la actual crisis, debemos reconocer que el Líbano es el último foco en una lucha más amplia entre la libertad y el terror que se desarrolla a través de la región. Por décadas, la política estadounidense buscó lograr la paz en el Medio Oriente promoviendo la estabilidad en el Medio Oriente. No obstante, esa política no obtuvo ninguno de los objetivos. La falta de libertad en la región creó condiciones donde la ira y el resentimiento aumentaron, al radicalismo medró y los terroristas encontraron reclutas dispuestos. Vimos las consecuencias el 11 de septiembre, 2001, cuando los terroristas trajeron muerte y destrucción a nuestro país, matando a casi 3,000 estadounidenses inocentes.

La experiencia del 11 de septiembre hizo evidente que no podemos tolerar más el status quo en el Medio Oriente. Vimos que cuando una región entera bulle en violencia, esa violencia finalmente llegará a nuestras costas y se esparcirá por el mundo entero. La única manera de proteger a nuestra nación es cambiar el curso del Medio Oriente, luchando contra la ideología de terror y propagando la esperanza de la libertad.

Por eso lanzamos una estrategia audaz por la libertad en la región entera del Medio Oriente, y esa estrategia ha puesto en movimiento una transformación que está mejorando millones de vidas. Desde Kabul, a Bagdad, a Beirut y más allá, hemos visto el nacimiento de gobiernos democráticos que están luchando para servir a su pueblo, rechazar el terror y trabajar por la paz.

También estamos viendo a aquéllos que se oponen a la democracia, luchar contra su avance con todo el poder destructivo que pueden agenciarse. Vemos esto en los ataques de Jizbolá contra Israel, en los ataques suicidas con bombas que matan iraquíes inocentes y en la campaña de terror de al-Qaida por todo el mundo. Los enemigos de la libertad han mostrado su capacidad para retrasar nuestros esfuerzos con ataques mortales, pero al final ellos fracasarán. Fracasarán porque los valientes líderes en la región se han ofrecido a defender la libertad y trazar una mejor trayectoria para el Medio Oriente. Y fracasarán porque millones de personas que han sufrido décadas de opresión y violencia escogerán vivir en paz con sus vecinos.

En Iraq, ayudaremos al gobierno de unidad del Primer Ministro Maliki a derrotar a los terroristas, insurgentes y milicias ilegales, y a establecer una democracia en el corazón del Medio Oriente. En el Líbano, apoyaremos al gobierno democrático en sus esfuerzos para que su país se libre de los terroristas y la influencia extranjera, y lograr una vida mejor para el pueblo libanés. En los Territorios Palestinos, trabajaremos con el Presidente Abbas para apoyar a las fuerzas de la moderación y lograr nuestra visión de dos estados democráticos, Israel y Palestina, viviendo como vecinos, con paz y seguridad.

Este momento de conflicto en el Medio Oriente es doloroso y trágico. Sin embargo, también es un momento de oportunidad para un cambio mayor en la región. La transformación de países que han sufrido décadas de tiranía y violencia es difícil, y tomará tiempo lograrla. Pero las consecuencias serán profundas, para nuestro país y el mundo. Cuando en el Medio Oriente prosperen la libertad y la democracia, también prosperará la paz y eso hará que Estados Unidos y todas las naciones libres estén más seguras.

Gracias por escuchar.


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