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Discurso: 3 de febrero de 2007

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Buenos Días. Esta semana estuvo colmada de más buenas noticias sobre la economía de Estados Unidos. Aprendimos que nuestra economía creció a una tasa anual del 3.5 por ciento en el cuarto trimestre del año pasado. En su conjunto, nuestra economía creció 3.4 por ciento en 2006 – un aumento sobre el 3.1 por ciento del 2005. El índice Dow Jones llegó a un punto máximo por la vigésima séptima vez en los últimos cuatro meses. Y aprendimos que Estados Unidos creó 111,000 nuevos empleos en enero – lo que significa que hemos añadido 7.4 millones de nuevos empleos en los últimos tres años y medio.

Estas buenas noticias son resultado de la ardua labor del pueblo estadounidense – y de políticas económicas pro-crecimiento como ser el alivio tributario. Al reducir los impuestos colocamos más dinero en manos de las familias y pequeños negocios estadounidenses. Ustedes han usado este dinero para producir un crecimiento económico fuerte y duradero. Y ahora el Congreso necesita hacer permanente este alivio tributario – a fin de que podamos mantener creciendo la economía de Estados Unidos.

Las políticas económicas pro-crecimiento también desempeñan un papel fundamental en nuestro plan para equilibrar el presupuesto federal. Nuestra economía creciente ha producido niveles récord de ingresos tributarios. Este aumento en los ingresos tributarios nos ha ayudado a cortar el déficit por la mitad – tres años antes de lo programado. Y el lunes tomaremos el próximo paso cuando yo someta al Congreso un presupuesto que eliminará el déficit para el 2012.

Para alcanzar esta meta debemos fijar prioridades para los gastos gubernamentales. Mi prioridad número uno será de seguir manteniendo seguro a Estados Unidos – y de ganar la guerra contra los extremistas que quieren destruir nuestra forma de vida. El presupuesto que yo someteré al Congreso incluye el costo de financiar la guerra global contra el terror – incluso en Irak y Afganistán. Nuestras tropas merecen nuestro pleno apoyo – y este presupuesto les da los recursos que necesitan.

Cortar el déficit durante tiempo de guerra exige que limitemos los gastos en otras áreas. Una buena manera de ayudar a eliminar gastos poco económicos es aprobando una reforma de los fondos designados. Los fondos designados son partidas de interés especial que suelen ser incluidos en proyectos de ley a última hora. Aún peor, más del 90 por ciento de los fondos designados nunca llegan a la Cámara de Representantes o al Senado para ser sometidos a votación. Son colocados en informes de comités que ni siquiera son parte del proyecto de ley que llega a mi escritorio. Sin embargo, son tratados como si tuvieran fuerza de ley. Ha llegado el momento de terminar con esta práctica. Por lo tanto trabajaré con Demócratas y Republicanos en el Congreso para seguir reformando el proceso presupuestario, exponer todos los fondos designados a la luz del día y a la votación en el Congreso y cortar el número y el costo de los fondos designados por lo menos por la mitad.

Otra herramienta importante para eliminar gastos poco económicos es el veto de partidas individuales. Hoy en día cuando los legisladores anexan gastos para los llamados programas “barril de tocino” a los proyectos de ley más grandes, al Presidente le queda la opción de todo o nada - o firma el proyecto de ley con gastos poco económicos o pone su veto a todo el proyecto de ley y niega financiamiento a programas vitales. Con un veto de partidas individuales, el Presidente puede sancionar el financiamiento para programas necesarios – y enviar las disposiciones innecesarias de vuelta al Congreso para un rápido voto sí o no en apoyo del gasto. Cuarenta y tres gobernadores tienen un veto de partidas individuales. Le pido al Congreso que apruebe el veto de partidas individuales – para que podamos trabajar juntos para controlar los gastos federales.

Controlar los gastos también nos exige enfrentar el crecimiento insostenible de programas reglamentarios tales como Seguro Social, Medicare y Medicaid. Los gastos para estos programas están creciendo más rápido que la inflación… más rápido que nuestra economía… y más rápido que nuestra capacidad de financiarlos. A menos de que actuemos, vamos a dejar a nuestros hijos y nuestros nietos la carga de decenas de trillones de dólares de obligaciones para los que no habrá financiamiento. Enfrentarán tres malas opciones: enormes aumentos tributarios, enormes déficit presupuestarios, o enormes e inmediatos cortes en los beneficios. Los Republicanos y los Demócratas necesitan juntarse y afrontar el desafío de gastos reglamentarios - y asegurar que estos programas vitales estén allí cuando nuestros hijos y nuestros nietos los necesiten.

Espero trabajar con los miembros del Congreso de ambos lados del pasillo para enfrentar estos desafíos. Juntos podemos aprobar un presupuesto que mantenga fuerte a nuestra economía, mantenga seguro a Estados Unidos y haga de los gastos presupuestarios algo del pasado.

Gracias por escuchar.


Este documento pertenece al Gobierno de los Estados Unidos de América y se encuentra en dominio público.