Discurso de Cristina Fernández en el acto de lanzamiento de la Corriente Agraria y Popular

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Discurso de la Presidenta de la Nación Argentina, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, en el acto de lanzamiento de la Corriente Agraria y Popular (CANPO). 20 de abril de 2011.



Gracias, muchas gracias, muy buenas tardes a todos y a todas desde este lugar que me trae las vivencias de momentos entrañables. Quiero decirte Julián y quiero decirle a todos ustedes: técnicos, estudiantes, productores, jóvenes, trabajadores del INTA, que allá están, quería saber dónde estaban, por eso los nombré, quiero decirles que ese poema que recién leyó Julián, al final, que habla de los hombres o las mujeres imprescindibles yo quiero reformularlo. Yo no creo que hayan hombres o mujeres imprescindibles, creo que si hay hombres inolvidables y mujeres inolvidables, pero creo que si son imprescindibles para poder vivir y para poder luchar las ideas y las convicciones. Esas sí que son imprescindibles.

Fueron las ideas, fueron las convicción, fue en definitiva la fortaleza de esas ideas las que le permitieron a esta Presidente y a su compañero atravesar, tal vez, uno de los momentos políticos e institucionales más difíciles de los que se tenga memoria, durante la vida democrática de un país. Difícil no solamente por los poderosos intereses concentrados que tuvimos que enfrentar, sino también porque jamás se había vivido algo como lo que vivió el país en cuanto a su permanencia en el tiempo, a su nivel de agresividad.

Yo creo que a veces innecesarias porque después de todo cuando uno tiene razón no tiene porque ofender, o insultar, basta con alzar la voz y plantear las ideas para que el otro pueda escuchar. Pero bueno, aquí estamos, lo importante de un dirigente, y en este caso la responsabilidad de quien es Presidenta de la República es superar aquellas etapas y junto al pueblo, junto a la sociedad, junto a los productores, junto a los trabajadores, junto a los estudiantes poder conducir este momento histórico, no solamente que vive el campo en nuestro país, sino que viven todos los sectores en un proyecto nacional y popular como no se veía desde hace décadas.

Aquí estamos, por suerte para todos los argentinos no tuvimos que importar carne, no tuvimos que importar leche, no tuvimos que importar maíz; al contrario vamos a tener, este año, la cosecha más importante que supera los 100 millones de toneladas de granos. Y estamos orgullosos, es el esfuerzo de nuestros productores, es el esfuerzo de la economía. Pero ese esfuerzo y ese compromiso siempre estuvo; teníamos que tener también las condiciones macroeconómicas de un modelo que ha hecho precisamente de la producción, de la exportación, del mercado interno que nos sostuvo cuando el mundo se vino abajo, durante el año 2009, y nos permitió encarar un 2010 con políticas activas y de inclusión social.

Pero yo no vine aquí a hablarles lo que pasó, yo quiero hablarles de ese nuevo mundo, que le mostraba una mujer una mujer al Chaqueño Palavecino, recién, en esa hermosa que me dedicó. Quiero hablar de lo que tenemos que hacer ahora en este país, nuestro país que ha sido bendecido por Dios por la extensión de tu territorio, por la calidad de su tierra, por sus recursos naturales y también por sus recursos humanos con altísimo grado de capacitación y con un campo que se ha tecnificado y que hoy produce con alto grado de competitividad. Pero no basta porque si solamente siguiéramos exportando recursos sin valor agregado estaríamos reprimarizando nuestras exportaciones y lo que necesitamos es hacer un cambio estructural en este nueva ruralidad del Bicentenario que supere la ruralidad del centenario de un país para pocos; queremos un campo para muchos, queremos un campo donde sus pequeños y medianos productores puedan asociarse, introducir nuevamente el cooperativismo como una de las armas más formidables para lograr precisamente que los pequeños y medianos participen en la rentabilidad.

Y hay ejemplos en el país de que se puede hacer y muy bien. El otro día me tocó ir a inaugurar a Sunchales el edificio corporativo de una empresa que empezó siendo - no voy a decir el nombre para no hacerle propaganda, no corresponde - una cooperativa. Y saben qué es lo que más me gustó, que lo inauguraron allí, en su provincia, en Sunchales, no se vinieron a Puerto Madero a hacer un edificio corporativo, se quedaron en el lugar de origen, junto a los productores, que eso es el segundo gran desafío que tenemos en esta nueva ruralidad: lograr el retorno y el asentamiento en el país profundo para que allí asociados pueda agregarse valor en origen, en la fuente para que la gente no tenga que emigrar y el campo despoblarse. Necesitamos esta nueva ruralidad y para ello vamos a contar con los instrumentos necesarios.

Ayer visitaba Santiago del Estero para inaugurar la reconstrucción del Dique Figueroa, lo deben saber. ¿Hay algún santiagueño por acá, dónde están los santiagueños acá? A ver allá hay, ayer uno me corría al lado del auto y me decía: "mañana estoy en el Luna Park". ¿No sé si estará por ahí, pero bueno? Seguramente que debe estar por ahí. Les decía que ayer, en Santiago del Estero reconstruíamos el Dique Figueroa que se había roto, en la década del 70, y que había provocado el éxodo de miles de familias santiagueñas del campo por inundación. Ayer le devolvimos a Santiago del Estero 30 mil hectáreas para la producción agropecuaria. 370 millones de pesos de una obra, que era demandada hacía décadas.

También inaugurábamos, en Santiago, la Ruta 6, que comunica a Frías con Loreto. Me acuerdo cuando fuimos a inaugurar a Frías una fábrica de crashing de soja y un frigorífico. Esos dos establecimientos industriales consumían diez veces lo que consume el pueblo de Loreto y de Frías, pudimos hacerlo porque fuimos también con la energía a ese lugar, con obras de infraestructura, con inversión. Nada es mágico.

Uno de los ejes de la recuperación de nuestro país ha sido precisamente la infraestructura no solamente por lo que ha repercutido en mano de obra en la construcción, sino lo que significa, cómo impacta en la actividad económica la ruta, la energía eléctrica, sin la cual es imposible producir. También los combustibles que son subsidiados por el Estado y que permiten darle una competitividad al agro argentino que no tienen en otros lugares.

La historia hay que contarla completa porque si no no sirve.

Por eso también creemos que esta nueva ruralidad tiene que poseer un nuevo paradigma en el trabajo rural, avergüenzan ver escenas de explotación dignas del siglo XIX. Queremos una nueva ruralidad donde los trabajadores del campo tengan los mismos derechos. Por eso le pedimos al Congreso de la Nación que apruebe el proyecto que enviamos, el año pasado, que consagra los derechos del trabajador rural. ¿Y saben por qué? Porque estamos convencidos que los trabajadores que ejercen su labor en condiciones dignas tienen un compromiso mucho más grande con lo que hacen y generan un clima, y generan una actitud en la producción muy superior a aquellos que son explotados. No es solamente una cuestión de sensibilidad, es además inteligencia lo que nos mueve a desarrollar los derechos de los trabajadores rurales; también el cuidado de la tierra como un recurso estratégico de los argentinos.

Por eso este año - tal cual lo anuncié, el 1 de marzo, en la Asamblea Legislativa - vamos a enviar un proyecto de ley que cuide la jurisdicción de la tierra para que siga siendo de la República Argentina.

De ningún modo tendrá un sesgo chovinista o de xenofobia, para nada. No vamos a inventar nada nuevo, simplemente vamos a tomar los ejemplos de otras legislaciones, de otros lugares en donde se respetan los derechos adquiridos pero se adopta una política frente a la creciente demanda en materia de tierras, de defensa del patrimonio de los argentinos. Es algo mucho más sencillo, sin tanta vuelta.

También a esa asociación, a ese cooperativismo que tenemos que instalar en nuestros pequeños y medianos productores para que además sigan integrando la cadena de valor y no solamente queden como productores primarios. Julián hablaba de números, de los trabajadores que ocupa una tonelada de trigo, de lo que ocupa una tonelada de harina y de lo que ocupa una tonelada de fideos. No solamente quiero hablar en términos de generación de puestos de trabajo, quiero también hablar para los productores en términos de rentabilidad. Si ese trabajador, si ese productor se queda también con la rentabilidad de los tres eslabones va a ser más eficiente, más competitivo porque se integra verticalmente y tiene la logística para poder hacerlo. Este es el mundo que viene y la Argentina que nosotros queremos. Pero queremos además, también, incorporar a un nuevo actor que hasta ahora permanecía aislado de los grandes proyectos nacionales, y que son nuestras universidades, nuestros profesionales, nuestros técnicos, nuestros científicos. Estamos en condiciones, por la calidad de nuestros recursos humanos, por la calidad de nuestros institutos universitarios, por la especialización que han tenido organismo, como el INTA, como el SENASA solventados por el Estado, es decir por todos los argentinos. Al INTA le pagan todos los argentinos, al SENASA también le pagan los argentinos y lo aprovechan los productores, y lo aprovecha la exportación y la actividad económica argentina.

Tenemos que seguir dando un dura batalla por seguir profundizando la alianza estratégica entre nuestros productores y nuestras universidades, nuestros científicos a través de la biotecnología, a través de la microbiología, a través de la industria del software.

Me tocó ver a mí pulsar en una cabaña, aquí en la provincia de Buenos Aires, en Marcos Paz - si no me olvido - el botón de una computadora para poder clonar un cabrito o una oveja. Estás son construcciones de todos los argentinos, de nuestras universidades públicas y de las que no lo son también y que necesitan incorporarse todos porque no somos tantos los argentinos, somos apenas 40 millones en el octavo país en territorio y necesitamos del esfuerzo de todos para salir adelante.

Lo que es imprescindible, además de las convicciones, además de las ideas, es también tener un proyecto de país explicable, mostrable. Todo esto de lo que estamos hablando no es algo de lo que vamos a hacer, les estamos contando a los argentinos las cosas que hemos hecho en ocho años de gobierno.

¿Ustedes creen que podíamos tener este nivel de competitividad, ese nivel de producción si todavía estuviera en nuestras espaldas el peso de la deuda externa que ese hombre, que me acompaña en ese cartel, abordó por primera vez con criterio soberano y nacional para su negociación?

¿Acaso creen que el Banco Nación hoy podría volver a ser un instrumento de fomento y desarrollo donde ya no está por rematar campos sino, por el contrario, prestando para que produzcan más y donde los propios productores pagan los créditos porque ahora hay posibilidad de sacar un crédito y devolverlo a pagar?

¿Ustedes creen que hubiera sido posible si no hubiéramos acumulado las reservas que hemos acumulado mantener un tipo de cambio que tornara absolutamente competitivo exportar para todos los sectores que lo hacen en la República Argentina?

Esto no es magia, esto es el funcionamiento de un modelo de país, tanto que se rieron de él cuando hablaba de modelo, tanto que le dijeron que era viento de cola, tanto que le dijeron que era un veranito y pasaba.

Acá estamos a ocho años después de la crisis más importante que se recuerde desde 1930 parados, de pie. Acá estamos, no nosotros; acá estamos. Y cuando hablo de nosotros, no hablo de él o de mí, hablo de todos. Porque estamos parados los 40 millones de argentinos.

Algunos todavía necesitan que el Estado tienda su mano, por eso la Asignación Universal por Hijo, por eso la asignación para las mujeres embarazadas que no tienen cobertura de ningún tipo y que también, por qué no decirlo, ha puesto un límite también, una barrera a la explotación inhumana de aquellos que le pagaban dos monedas por trabajar 8, 10, 12 horas de Sol a Sol, como todavía dice esa Ley vergonzosa. De Sol a Sol tienen que trabajar todavía.

En la Argentina del siglo XXI todavía hay instrumentos legales que dicen que un trabajador tiene que trabajar de Sol a Sol. Es hora de cambiar estos instrumentos que reflejan un país que definitivamente pasó a la historia.

Esto ha servido también, entonces, para que baje ese nivel de explotación que todavía nos pega en la vista, en el corazón, en las neuronas cuando aparecen esas fotos casi...en condiciones infrahumanas que subsisten todavía en algunos lugares.

Vamos a seguir combatiéndolas porque nunca se combatió tampoco como lo hemos hecho ahora. Porque tenemos un compromiso en serio con el país y con todos los sectores. Pero por sobre todas las cosas, con aquellos más débiles; con esos es que el Estado debe tener un compromiso irrenunciable de protección.

Por eso, yo estoy muy contenta de verlos hoy aquí a todos reunidos. Recién decía Julián que nunca le fue al sector productor agrícola-ganadero de nuestro país como le está yendo ahora. Los números son elocuentes, estamos contentos, pero queremos ir por más. Queremos que además, inviertan en valor agregado, queremos asociarlos para que podamos producir alimentos en las fuentes y ser, entonces, no el granero del mundo, sino un país con industrias.

Yo siempre digo: ¡cómo me gustaría vivir en un país donde la industria pueda subsidiar al sector primario de la producción! Estaríamos en un país desarrollado, de esos que nos daban lecciones y a los que muchos querían imitar además.

Menos mal que no prestamos atención a los consejos de congelamiento y enfriamiento, será porque veníamos del Sur y sabemos lo que es el frío. Cuando tenés mucho frío te morís congelado, eso es lo que pasa.

No quiero ser injusta ni convertirme en fiscal de nadie, pero quiero decirles algo que lo siento y lo pienso sinceramente: hay mucha gente que por ahí está convencida de lo que le han metido en la cabeza. Y no es que lo haga porque sea una persona mala o que sea una cuestión de malos o buenos. Ustedes no saben lo que es que durante años y años un aparato cultural meta determinadas ideas en la cabeza de gente que por allí termina muchas veces -y he allí la paradoja - actuando en contra de sus propios intereses.

Miren lo que pasó, pero bueno, lo importante es que todos y cada uno de nosotros se convierta en un militante, no de un partido o de un sector, sino de esta causa nacional, como decía recién Julián, explicando, mostrando. Tenemos tantas cosas para contar que hemos hecho, tantas cosas para mostrar. Para qué nos vamos a detener en contestar una injuria, un insulto, un agravio.

No contestemos, contestemos con las obras, con los hechos, con lo que se ve, con lo que se toca, con lo que se mira, con lo que se gana, con lo que se pesa. Esa es la mejor respuesta.

Porque es la respuesta, ¿saben qué?, que no envenena el alma. Porque cuando uno termina comportándose como el espejo del otro, termina también teniendo parte de ese venenito o parte de esa cosa. Por eso, no se dejen transmitir ni inocular veneno. Ustedes cuando le larguen veneno y odio, larguen amor, amor, amor y amor. Contra el amor no se puede.

Y además de ese amor, además de las convicciones, además de las ideas, pónganle pasión. Porque con pasión se cambia únicamente la historia; con pasión se construye solamente un país; con pasión se transforma una realidad adversa y se puede convertir en esto que Julián ve como un sueño. Esto no es un sueño, Julián, esto es el resultado de un trabajo militante, de gestión de Gobierno, de compromiso, de no descansar, de trabajar de Sol a Sol, de poner en ejecución las ideas, nuestros programas de gobierno, de restarle horas a nuestro sueño y también restarle esfuerzo para la salud.

Yo quiero decirles finalmente como Presidenta de todos los argentinos, que tenemos que seguir convocando al otro gran elemento imprescindible: la unidad nacional, la unidad de los argentinos. Toda vez que nos dividieron, toda vez que nos enfrentaron, toda vez que nos confundieron, nos fue muy mal.

No nos dejemos tentar, no nos dejemos provocar, tenemos que seguir en este camino de construcción, en este camino de acercamiento, de convencer al otro y hacerle ver las cosas que por allí no pueden ver porque, bueno, porque han sido décadas de esa suerte de coloniaje intelectual o cultural, como yo llamo, que muchas veces sucede.

Yo quiero terminar y decirles que esta corriente agraria nacional y popular, este campo fue pensado por él. Él tenía que presentarlo en febrero y no iba a ser acá, iba a ser en Mar del Plata, pero bueno, la vida quiso que fuera yo la que lo presentara, pero él soñaba con este momento.

Porque él siempre me decía: "Mirá, Cristina, aún en los momentos más difíciles, vas a ver que algún día muchos, tal vez no todos -porque, bueno, siempre hay y es bueno que siempre haya, los que piensan diferente o creen algo diferente, es parte de la democracia y es bueno que así sea, porque nos ayuda a mejorar a nosotros mismos- va a llegar un momento que el peso de la realidad va a tener tal entidad y tal magnitud, que va a ser imposible ocultarla. Podrán publicarte 400 tapas, 800 noticieros, pero la realidad finalmente pesa y cae" Y yo siento que esa realidad...Él lo sabía.

Lo único que me hubiera gustado es compartirlo acá con él y junto a ustedes. Pero estoy segura que desde algún lado, está sonriendo y nos está diciendo: "Fuerza, adelante, fuerza a todos por esta Patria, por nuestro, por nuestra historia, por nuestra gente, nuestros trabajadores, nuestros productores, nuestros intelectuales, nuestros universitarios, nuestros científicos, por todos los argentino, porque vale la pena querer una Patria mejor".

Gracias, muchas gracias, los quiero mucho a todos.

Muchas gracias.