Discurso de Cristina Fernández por el Día de la Bandera 2008

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Esta página forma parte de los Documentos históricos contenidos en Wikisource.


Palabras de la Presidenta de la Nación Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, durante el acto conmemorativo por el Día de la Bandera en Hurlingham el 20 de junio de 2008.


Como recién mencionaba el señor Intendente no es esta la primera vez que estamos en este partido, y particularmente en este hermoso gimnasio, el que me tocó inaugurar, junto al ex presidente Kirchner y el actual presidente de la hermana República de Bolivia, Evo Morales. Por esas casualidades que tal vez tiene la historia, en Tarija, al norte de nuestro país, en Bolivia, hay también una escuela fundada por Don Manuel Belgrano.

Porque a todos ustedes que están en cuatro grado, la edad en que todos juramos la Bandera, nos enseñan primero en el colegio que Belgrano ha sido el creador de la Bandera Nacional y casi todo el mundo cuando le preguntan acerca de Belgrano – debo decirles que es mi prócer preferido, por otra parte – lo mencionan como el creador de la Bandera. Es importante porque es el símbolo de identidad de los argentinos, pero no es lo más importante en la vida de Manuel Belgrano, ni es el legado más importante que él puede darnos.

Yo los invito a que todos ustedes, estudiantes, pequeños, sigan tal vez informándose acerca de quién fue ese gran patriota, Don Manuel Belgrano, un abogado que luego se hizo militar para defender a la Patria. Fue revolucionario en Mayo y militar al frente del Ejército del Norte, para rechazar al invasor colonial. Pero, además, amó profundamente la escuela pública y tenía un gran compromiso con los pobres.

Quiero contarles que, tal vez, el mérito más grande y el ejemplo más grande que Manuel Belgrano puede darnos a nosotros, a todos los argentinos, y a ustedes que recién empiezan en la vida, es que él, cuando tuvo que elegir entre su vocación y el deber, eligió el deber. Ustedes se preguntarán qué significa esto de elegir entre la vocación y el deber. Cuando uno sigue su vocación, cualquiera, puede ser profesional, militar, docente, jardinero, su vocación, está haciendo lo que le gusta, lo que le satisface, lo que le da placer, lo que ha querido ser; cuando uno elige el deber es otra cosa, ya no es la satisfacción de uno mismo, ya no es el gusto personal. Cuando uno elige entre la vocación y el deber está eligiendo en el deber a los otros, al compromiso con la sociedad, al compromiso con el país, al compromiso con la Patria.

Y creo que, tal vez, sea ese el ejemplo más maravilloso de Don Manuel Belgrano: haber elegido como deber no solamente la construcción sino la defensa de la Patria. Tal vez sea ese el legado más importante de ese hombre, muchas veces recordado únicamente como el creador de nuestra Bandera, es el espíritu belgraniano, como yo le digo, el que debe insuflarnos a todos. Y tal vez se piense que era un abogado, luego fue militar, tal vez por eso es un prócer. Siempre se nos quiere mostrar a los próceres como seres de mármol, como seres que poco tienen de humano, tal vez para persuadirnos de que son difíciles ejemplos a imitar, que son casi semidioses. Y no, fueron hombres y mujeres como nosotros, que hicieron ejercicio de esa vocación del deber. Y yo creo que es allí el ejemplo más fuerte, cada uno de nosotros, cualquiera sea el lugar que ocupe, puede también ejercitar esa vocación del deber con los demás, con la Patria o con el prójimo. En todas nuestras acciones, en las más pequeñas, cuando por ahí tenemos ganas de irnos a jugar, en lugar de sentarnos porque sabemos que tenemos que estudiar; cuando por allí sabemos que tenemos que ayudar al que está al lado, pero que eso, a lo mejor, nos significa compartir algo que tenemos en la mano, o tal vez tener algo menos para dárselo al otro que está al lado; eso también es ejercer el deber y pensar en el prójimo. Él fue un hombre así, él fue un argentino así.

Y yo quiero, en este Día de la Bandera, de ese símbolo de unidad nacional, que nos representa a todos, ese símbolo que debe ser de tolerancia, de comprensión, de unidad, recordar a ese hombre, a ese gran argentino, que fue Don Manuel Belgrano y recordarlo de ese modo: como un hombre que, por sobre todas las cosas, ante su vida y ante la historia, decidió cumplir con su deber.

Muchas gracias. ¡Viva la Patria y viva el Día de la Bandera, vivan los argentinos y viva el futuro de todos nosotros! Muchas gracias.