Discurso de Mauricio Macri en la Cumbre del Mercosur en Paraguay

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda


<< Autor: Mauricio Macri


Buenos días jefes y jefas de Estado; ministros; amigos: es una enorme alegría estar hoy acá en Asunción compartiendo esta cumbre, que espero sea una oportunidad de dialogar con franqueza.

Quisiera empezar por transmitirles, como nuevo presidente de la Argentina, mi firme compromiso con el Mercosur. Soy muy optimista sobre el futuro de nuestro bloque, un futuro que hoy veo lleno de oportunidades.

Veo en el Mercosur un espacio para fortalecer las relaciones económicas y comerciales entre nosotros y con todo el mundo, para ayudarnos a crecer y a reducir la desigualdad en nuestra región, para tomar posiciones comunes frente a los grandes desafíos globales. Creo que estos objetivos tan nobles están al alcance de nuestra mano y si nos proponemos avanzar juntos podremos llevar al Mercosur al Siglo XXI.

Tengo toda la confianza en las oportunidades del Mercosur, porque tengo presente que es un proyecto para pensar hacia el futuro, para pensarnos juntos hacia adelante. Y subrayo esta línea de futuro porque ese tiene que ser el horizonte que nos guíe y nos fortalezca en todo momento, especialmente en los momentos de mayor dificultad. Porque dificultades habrá siempre, tensiones también, lo que no podemos hacer es dejarnos desanimar y perder la confianza en esta unión cuando surgen esas dificultades.

Tenemos que recordar que el Mercosur es un proyecto de largo plazo, un verdadero proyecto estratégico, y poner entonces nuestra energía para que cada mes, cada año, nuestros países estén un paso más adelante en el camino hacia una mejor calidad de vida para nuestra gente.

En este camino de cooperación y trabajo en conjunto no hay un único manual que nos diga cómo avanzar, nadie puede decir esta es la verdadera y única fórmula que debe seguir un proceso de integración. Y eso es muy positivo, porque quiere decir que podemos construir la mejor ruta, nuestro propio camino.

Por eso quiero rescatar un valor que es la flexibilidad, la capacidad de adaptarnos a las necesidades del mundo y de nuestros vecinos en cada momento. Estamos en un tiempo de cambios cada vez más rápidos y cada vez más profundos. Esos cambios continuos nos llaman a encarar este proyecto con ingenio, con compromiso, y especialmente con diálogo permanente entre nosotros.

Pero el complemento necesario de una integración flexible, un segundo valor esencial es, como usted decía Presidente, la previsibilidad. Desde el día 1 dejamos en claro nuestro compromiso de tener reglas de juego claras, generar un marco de confianza y certidumbre, para que las inversiones y los proyectos de infraestructura que tanto necesita nuestra región, y comentábamos hace unos instantes en la reunión previa, puedan desarrollarse con una verdadera mirada a largo plazo.

Tenemos un enorme potencial para crecer y llegar a cada rincón del mundo, la vitalidad creativa y el talento de nuestra gente, más la riqueza de nuestro suelo nos colocan en un lugar estratégico de cara al futuro. Pero creo que en este sentido no hemos hecho lo suficiente. No queremos un Mercosur a dos velocidades, llegó el momento de que todos juntos apretemos el acelerador.

Avanzar en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es una prioridad y Argentina está comprometida, dispuesta a hacer los esfuerzos necesarios para dinamizar las negociaciones. Pero esa prioridad no es la única prioridad, necesitamos llegar a todos los mercados y abrir canales de negociación en base al entendimiento de las necesidades de unos y otros actores, y no en base a la desconfianza. El mundo del Siglo XXI ofrece múltiples alternativasy no hay razón alguna para autolimitarnos a la hora de negociar y proyectar al mundo nuestros intereses comunes.

Y pienso también en nuestros socios de la Alianza del Pacífico, para capitalizar la dimensión bioceánica de nuestra región. Tenemos la necesidad de seguir acercando posiciones y aprovechar al máximo la suerte de estar tan cerca y entendernos gracias a nuestros vínculos culturales e históricos.

Y así como destaqué estos dos valores, flexibilidad y previsibilidad, creo también que es importante remarcar nuestros compromisos, compromisos que nos invitan a controlarnos mutuamente.

Primero quiero hacer un especial énfasis en nuestro compromiso con reducir la pobreza. Es un objetivo que tiene que movilizarnos todos los días a pensar cómo paso a paso podemos promover el desarrollo y la integración de nuestras economías regionales, de nuestro campo, nuestra industria y nuestros servicios. Cómo darle más y mejor empleo a nuestra gente.

Segundo, un fuerte compromiso para derrotar al narcotráfico. Veo en el Mercosur un espacio esencial para la cooperación en esta materia, donde hemos hecho algunos avances y donde todavía hay mucho que podemos profundizar.

Y tercero, un compromiso con la institucionalidad, la calidad democrática y el respeto a los derechos humanos. Vemos con agrado la vocación de asumir el resultado electoral que tuvo como protagonista a la sociedad venezolana, es un paso adelante. Por eso, así como quisiera aprovechar esta ocasión para pedir prudencia a la oposición de Venezuela tras los comicios, también quisiera pedirles a los Estados parte y en especial al gobierno venezolano, que trabajemos incansablemente para consolidar una verdadera cultura democrática en nuestra región, una democracia que incluya a todos. Es en ese sentido que quiero pedir expresamente aquí delante de todos los queridos presidentes de los Estados parte y asociados del Mercosur, por la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela. Porque en los Estados parte del Mercosur no puede haber lugar para la persecución política por razones ideológicas ni la privación ilegitima de la libertad por pensar distinto.

Mi visión sobre la democracia va mucho más allá que acudir a las urnas cada cierta cantidad de tiempo, la democracia es una forma de vida, un pacto de convivencia entre personas que piensan distinto, es una manera de cuidar a la gente y de procesar los disensos para hacer las cosas mejor, porque esa es la diversidad en que nos enriquecemos.

Creo que llegó la hora, queridos amigos, de pedirle un poco más a la democracia. En el Siglo XX superamos las dictaduras y les dijimos nunca más a los gobiernos militares, ahora el Siglo XXI nos exige más audacia y compromiso con una nueva democracia, más participativa, más inclusiva.

A modo de conclusión quiero volver a transmitirles mi entusiasmo por lo que estamos construyendo, soy un convencido del gran futuro que el Mercosur tiene por delante, y un especial agradecimiento por el apoyo recibido en el tema Malvinas.

Y si tengo una gran esperanza en ese futuro es porque siento que hoy más que nunca los latinoamericanos tenemos que estar cerca, escucharnos, trabajar en equipo, partir de las coincidencias.

Los miembros de este bloque ya hemos hecho avances en ese sentido, por delante tenemos todo para ganar. Esta visión entusiasta frente a un futuro común nos guió hace 25 años, en esta misma ciudad, a crear esta unión. Este mismo espíritu es el que tiene hoy que empujarnos hacia adelante.

Para finalizar quiero felicitar a la presidencia pro témpore paraguaya por sus valiosas iniciativas a lo largo de este semestre y desearle el mayor de los éxitos a Uruguay, que asumirá esta responsabilidad durante la primera mitad del 2016, para la que contará con la buena voluntad y el acompañamiento de la Argentina en todo aquello que necesite. Muchas gracias.


 Paraguay, 21 de diciembre del 2015.