Discurso del Presidente de la República en 1847

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<< Autor: Manuel Bulnes


Discurso del Presidente de la República en 1847


Conciudadanos del senado y de la cámara de diputados:

Rodeado otra vez de vosotros, no dudo que unís vuestros sentimientos a los míos en el homenaje de reverente gratitud que tributo a la Divina Providencia por la continuación de sus bendiciones sobre nuestra república.

Nada veo que anuncie el menor peligro a la paz de que gozamos en el interior y con todas las naciones de la tierra. Cada día recibo de los gobiernos extranjeros pruebas satisfactorias de amistad y consideración; y me complazco en mencionar particularmente el de S. M. la reina de España, que tiene ya un digno representante en nuestro suelo.

El armamento que desde algunos puntos de Europa amenazaba a las repúblicas del Pacífico, se hallaba completamente disuelto a la fecha de las últimas noticias; merced a la eficaz acción de las leyes británicas invocadas por varias casas respetables del comercio de Londres, al casi unánime pronunciamiento de la nación española contra aquel escandaloso atentado, y a las medidas de represión dictadas por el gobierno de la reina de España.

Grata ha sido en esta ocasión para todos los que se interesan en la estabilidad y prosperidad de las nuevas repúblicas, su espontánea decisión a la defensa de la salud común. Sintióse la necesidad de un congreso general de resistencia. Revivió de nuevo con este motivo el proyecto diese uniformidad a sus miras y concierto a sus medidas de una asamblea de plenipotenciarios de los nuevos Estados; y aunque bajo este respecto sea ya tardía y superflua su reunión, es de esperar que no se desatiendan los otros grandes objetos que está destinada a promover, y de que se os ha dado cuenta en las memorias del ministerio de Relaciones Exteriores en las legislaturas precedentes.

Se han concluido tratados de navegación y comercio con la Francia y la Bélgica, en conformidad a las bases que os propuse y a que accedisteis en la aprobación de estos tratados. Se tendrá cuidado de darles lugar en los pactos de esta especie que celebremos o renovemos en adelante y siendo, como son, de recíproco beneficio para los contratantes, no preveo que pueda encontrarse dificultad en su admisión.

He hecho uso de la autorización del congreso para la reapertura del comercio con las provincias trasandinas, y no dudo que la condición a que provisoriamente se le ha sujetado en el territorio argentino, será de corta duración, y terminará en un arreglo que deje satisfechas las esperanzas de los pueblos, y cumplidas las amistosas seguridades del gobierno de Buenos Aires, representante de la confederación argentina.

Continúan nuestras negociaciones con los Estados Unidos de América para una resolución definitiva sobre los reclamos pendientes. La conducta del gobierno de Chile en ellos aparecerá plenamente justificada por los documentos que se ha logrado recoger, y que de día en día se confirman y robustecen por el hallazgo de otros, que concurren a poner en toda su luz el verdadero carácter de los hechos. De la justicia del gobierno americano me prometo una pronta y equitativa conclusión, y el alto precio que damos a las relaciones de buena inteligencia con aquellos poderosos Estados nos la hace desear con la más viva solicitud.

Es de suma trascendencia la demarcación de fronteras entre esta república y sus vecinas. Trataré de que se lleven adelante las negociaciones iniciadas a este efecto por el gobierno boliviano, y promoveré las que recientemente he propuesto al de Buenos Aires.

No puedo terminar este breve sumario de nuestras relaciones exteriores sin deplorar las calamidades de la guerra en la que se halla empeñada la república mexicana con los Estados Unidos de América, y la alarmante desavenencia de los gobiernos peruano y boliviano, que amenaza un próximo rompimiento, cuyos funestos efectos no dejarían de sentirse hasta cierto punto en nuestro propio país. Las miras inconciliables de los dos últimos Estados harían sumamente incierto el buen suceso de una nueva mediación chilena, porque no miraría yo como tal una paz precaria que dejase subsistentes las recíprocas pretensiones y desconfianzas. No omitiré, con todo, los buenos oficios de que pueda prometerse un resultado favorable.

El gobierno sigue ocupándose sin intermisión en el fomento de nuestros recursos materiales. A las vías de comunicación se ha prestado una atención preferente; como lo veréis en los pormenores de la memoria del Interior. Observaré solamente que la Dirección de Caminos, encargada hasta ahora a individuos del cuerpo de ingenieros, ha parecido que podía ejercerse de un modo ventajoso por comisiones compuestas de sujetos personalmente interesados en ella. Así se ha dispuesto con relación a la mayor parte de estas obras; en otras se ha creído conveniente no hacer novedad, o recurrir al arbitrio de subastar las empresas, que ha sido ensayado alguna vez con buen éxito. Ni debo olvidar que se han invertido sumas considerables en rehabilitar algunos pasos de peligroso o difícil tránsito en la cordillera.

No hay necesidad más imperiosa que la de los puentes en nuestros ríos caudalosos. Para proveer a ella se ha pedido a los Estados Unidos el modelo de uno de madera, que pueda acomodarse a las circunstancias de cada localidad por ingenieros y artesanos que vendrán también de aquel país, donde este ramo de construcciones ha recibido mejoras notables, en las que se combinan la solidez y la economía.

Se han dictado también providencias para lograr un transporte más expedito o más económico de la correspondencia pública y privada, tanto de los pueblos de la república entre sí, como con las provincias de la confederación argentina.

Va a someterse a vuestra deliberación la segunda parte de la ley del régimen interior, que abraza las funciones de los cuerpos y empleados municipales.

Los recursos de las municipalidades, generalmente considerados, prosperan, pero siento decir que todavía distan mucho de anivelarse con las más urgentes exigencias de las comunidades; lo que no puede menos de limitar la benéfica influencia de estas corporaciones. A ellas mismas toca proponer nuevos arbitrios, adecuados a las circunstancias locales; pero los que han sido consultados por algunas no se han creído practicables, ni capaces de compensar sus inconvenientes con la utilidad que pudiera reportarse de ellos. Tan mezquinos son los ingresos de la mayor parte de las municipalidades, que no pocas veces se hace indispensable auxiliarlas con erogaciones del erario para ampliar y mejorar los establecimientos de beneficencia, y aun para el servicio diario de éstos, de manera que correspondan de algún modo a las necesidades públicas; resultando de esta penuria la imposibilidad de extender a la mayor parte de ellos las ordenanzas que se han dictado para los de Valparaíso, Concepción y Talca, y cuyos buenos efectos tiene acreditados la experiencia.

Si es tal la pobreza, la indigencia de un gran número de municipalidades para subvenir a los importantes objetos de diaria atención que nuestra ley fundamental encarga a su cuidado, fácil es colegir lo poco que puede esperarse de ellas para el alivio de calamidades extraordinarias, que las abruman con exigencias imprevistas al mismo tiempo que menoscaban sus escasas entradas; de lo que nos ofrece un triste ejemplo la ciudad de Ancud, que apenas recobrada de un incendio fue otra vez presa de las llamas el 10 de enero de este año. La liberalidad pública viene en estas ocasiones al auxilio del gobierno en favor de los necesitados, y yo no dudo que en el caso presente las clases acomodadas de Chile habrán acudido con su acostumbrada caridad al socorro de tantos infelices conciudadanos. Así lo han hecho en algunas partes, y espero podrá decirse lo mismo de todas.

Os he hablado otras veces desde este lugar de lo que deben algunos de nuestros institutos de beneficencia al celo patriótico de los ciudadanos que los dirigen o administran gratuitamente, y creo de mi deber repetirles esta expresión del reconocimiento público.

Entre tantas localidades que reclaman la solícita vigilancia del gobierno, la colonia del Estrecho no es a la que cabe menor parte en ella. Con el objeto de proporcionarle medios de subsistir por sí misma, y de contribuir al fomento de la navegación y comercio por aquella parte, se han mandado reconocer las minas de carbón de piedra, que se sabe que existen a sus inmediaciones, y promover el beneficio de las que prometan productos más abundantes y de mejor calidad. Se han mandado también explorar sus bosques, por si hubiese en ellos maderas de construcción de que pudiese sacarse partido para un comercio directo con las islas Malvinas, que trajese de retorno animales que se aclimatasen más fácilmente que los de Chile a los rígidos inviernos de la colonia. Cambios de esta especie comenzarían a dar vida a la navegación del Estrecho y redundarían en utilidad de ambos países.

El arreglo de pesos y medidas ha ocupado varias veces la atención de la legislatura. Se ha dado una nueva consideración a este asunto, y se prepara un proyecto que, sin ofrecer más dificultades para la ejecución, introducirá reformas radicales y dará a todas las partes del sistema la uniformidad y sencillez que tanto convienen para la facilidad de los cálculos, por medio de la división decimal, adoptada en varios países de Europa.

Por el ministerio de justicia he nombrado comisiones que preparan proyectos de reforma del Código Penal y del de Procedimientos criminales, como también del Código de Comercio y del de Minería. Tiene el gobierno la satisfacción de saber que estas comisiones trabajan asiduamente en las importantes tareas que se les han confiado. Ni es menos necesaria que las anteriores la reforma de nuestros procedimientos civiles, que debe seguir a la promulgación del Código Civil, cuya redacción estará concluida muy pronto. No se pudiera emprender con acierto aquella reforma sin tener a la vista las exactas noticias que la visita judicial debe suministrar acerca de los elementos con que es dado contar en los diversos departamentos de la república para poner en planta las instituciones que se adopten; entre las cuales la publicidad de la prueba testimonial y la sustitución de la viva voz a la escritura en una parte de los trámites judiciales, ocuparán el primer lugar. El gobierno hará cuanto le sea dable para que la visita principie sin falta en el presente año.

Se ha mandado habilitar la parte ya concluida de la cárcel penitenciaria para trasladar a ella inmediatamente, el número posible de presidiarios de los carros. Mejoran las cárceles de las provincias, aunque lentamente, por la penuria de las municipalidades.

Por el mismo ministerio se propondrán desde luego a las cámaras proyectos de ley destinados a la reforma de una de las secciones más viciosas de nuestra legislación penal, y a facilitar el juzgamiento de los delitos en Santiago.

En el departamento del Culto lo que llama sin duda vuestra primera atención, es el arreglo de nuestras relaciones con la Santa Sede. Es sensible que el fallecimiento del Sumo Pontífice Gregorio XVI, haya retardado las comunicaciones del enviado de la república con la corte romana. Se le han remitido nuevas credenciales, y para esta fecha habrá sin duda elevado los votos del gobierno y de la Iglesia de Chile a la Santidad de Pío IX, cuya exaltación ha parecido de feliz agüero para nuestra república, por los antecedentes de este ilustre prelado, huésped de Chile en 1824.

Se ha seguido fomentando la construcción de templos en cuanto lo han permitido los fondos que se han puesto a disposición del gobierno. Acópianse con actividad materiales para la catedral de Concepción; va en rápido progreso la de la Serena, y se ha mandado últimamente dar principio a la de Ancud.

Se prepara el establecimiento de viceparroquias para mejor atender a las necesidades de los fieles en aquellos curatos que más lo necesitan.

En las misiones de infieles ha empleado constantemente el gobierno los cuidados a que son acreedores, dictando desde luego aquellas providencias que ha estimado más necesarias para su progreso. Me inspiran el mayor interés los colegios de misioneros, y acabo de ver con satisfacción que el de Castro ha suministrado al servicio de las misiones algunos recomendables religiosos. Se ha dado ya principio a la construcción del hospicio de Osorno.

En la instrucción pública se nota un indisputable adelantamiento. Se ha distribuido entre las escuelas de toda la república una abundante colección de libros a propósito para la enseñanza primaria, y se facilita a los alumnos la creación de nuevas escuelas en las localidades en que parecían necesitarse más, porque se ha creído preferible mejorar las ya establecidas, que servirán así de norma a las otras, y darán poco a poco a la instrucción elemental la regularidad de que todavía carece.

Pero bajo este aspecto nada empeña tanto la solicitud del gobierno como la Escuela Normal. Se ha procurado regularizar más y más su régimen moral y económico, se le han agregado nuevos ramos de enseñanza, y nada se omite de cuanto pueda contribuir a perfeccionar este precioso establecimiento.

A la instrucción industrial del pueblo se dedican también con el debido celo las meditaciones del gobierno.

No se ha descuidado el fomento de los liceos provinciales, que tanto necesitan, generalmente hablando, de la protección del gobierno para sostenerse. En el instituto nacional se han aumentado algunas clases para ponerle en proporción con el número, cada día más grande, de la juventud que allí se educa, y se procura organizar y extender el cultivo de las ciencias físicas. Una parte del edificio que se está levantando para el instituto de Santiago podrá ser ocupada este mismo año, y se acopian actualmente los elementos precisos para que el de Concepción empiece a construirse en la próxima primavera.

La universidad, finalmente, continúa promoviendo el adelantamiento de la instrucción pública; trabaja en el examen y redacción de textos, y prepara un proyecto destinado a fomentar más eficazmente la enseñanza científica.

El ejército permanente sigue dando pruebas de la moral y disciplina que tan señaladamente le distinguen.

Se han creado nuevos cuerpos de guardia nacional en algunos departamentos que carecían de esta importante institución, garantía de las libertades públicas y del orden y seguridad interior. Una parte de ella se ha ocupado casi exclusivamente en la guarnición de la capital durante el acantonamiento de los cuerpos del ejército que debían concurrir a la defensa de los países amenazados por la expedición del general Flores.

La escuela militar, plantel precioso, que desde sus primeros días ha hecho concebir las más lisonjeras esperanzas, modelo de régimen y disciplina que yo desearía ver imitado en todos los establecimientos de educación, empieza ya a retribuir a la patria las moderadas sumas que en ella se invierten. Dieciséis de sus jóvenes alumnos manifestaron a fines del año último distinguidas aptitudes para el servicio de oficiales, y trece de ellos fueron enviados a Francia para que completando sus estudios en las escuelas de aplicación práctica, pudiesen a su vuelta hacerse más señaladamente útiles en los cuerpos facultativos del ejército.

Cesando los motivos del armamento en guerra de la fragata Chile y bergantín-goleta Janequeo, se ha dispuesto que se restituyan al pie de paz determinado en el reglamento.

En virtud de la autorización concedida al gobierno en la ley de 11 de diciembre último se mandaron aprontar diez lanchas cañoneras, que se emplearán en el servicio de guardacostas y en otras atenciones de las provincias de Chiloé, Valdivia, Concepción y Valparaíso.

Se ha organizado el régimen económico de la escuela náutica: se ha mejorado en lo posible el servicio del arsenal de marina, añadiendo a su escasa dotación los empleados indispensables, y en breve estará listo el pequeño vapor de hierro, que se destina al puerto Constitución.

Es satisfactorio el estado de las rentas públicas. Las entradas del año 1846 excedieron considerablemente a las de 1845; y de los datos que hasta hoy han podido obtenerse, resulta que en los primeros cuatro meses del año presente los ingresos de las aduanas han sido superiores a los que hubo en ellos en los meses correspondientes del año próximo pasado.

El gobierno está penetrado de la necesidad de organizar la hacienda nacional, de manera que se equilibren los gravámenes de la importación extranjera con los que pesan sobre los productos nacionales. A este fin ha principiado a poner en uso las autorizaciones que se le confirieron para la reforma de la administración de especies estancadas, y para un nuevo reparto de la contribución del catastro, que no ha llenado hasta ahora las esperanzas de su institución. Se han dado las bases y reglas precisas para una más acertada distribución de esta última, y para refundirla en una ley, que abrace conjuntamente la contribución decimal, tan onerosa al más importante de nuestros intereses industriales.

Se propone asimismo el gobierno presentar a la deliberación de las cámaras un proyecto de ley sobre el papel sellado, con el objeto de generalizar su uso en una justa proporción, de manera que, dando un carácter de autenticidad a todos los contratos de alguna importancia, no imponga por eso un gravamen sensible a los consumidores.

En la rehabilitación del comercio de Cordillera, para que también fue autorizado el gobierno, se ha restringido el libre tráfico a la exportación de las especies internadas; en lo que principalmente se ha llevado la mira de no dar cabida a las operaciones fraudulentas que so color de un destino supuesto, sustraían gran cantidad de mercaderías a los derechos de internación para derramarlas con esta ventaja en el consumo interior.

Se trabaja en mejorar y uniformar el sistema de cuenta y razón de todas las oficinas del Estado, y en asegurar el más fiel y exacto servicio de los empleados. La destitución de algunos ha sido un deber imperioso, y al dar este saludable ejemplo se ha procedido con previo y pleno conocimiento de los hechos, y con escrupulosa conformidad a las reglas de la justicia. Las leyes, sin esto, habrían sido un fantasma vano: la inmoralidad habría cundido con espantosa rapidez, gangrenando nuestro sistema de rentas y perjudicando al comercio legítimo en la misma proporción que al Estado.

La reforma del reglamento de aduana es otra de las más serias ocupaciones del gobierno; bien que reducida, por ahora, a la supresión de trabas inútiles que embarazan las operaciones comerciales sin utilidad del erario. Sobre los trabajos ya hechos se oyó el dictamen de una comisión escogida de empleados y comerciantes. Mas para llevarlos a cabo, y para que produzcan toda la posible ventaja, ha juzgado el gobierno que era indispensable contraerse a la construcción de los almacenes de depósito, como que sin ellos no es dable facilitar el despacho, ni prevenir los fraudes, ni, en suma, establecer el orden y economía debidos; añadiéndose a tantos inconvenientes el pago de alquileres y el de un número crecido de empleados.

Un banco nacional animaría notablemente el movimiento de nuestras varias industrias, y la introducción de capitales, que tanto han menester para acelerar su progreso. Y si la línea de vapores entre Europa, el Janeiro y Montevideo, se extendiese por el estrecho de Magallanes hasta Valparaíso (idea grandiosa de que entiendo se trata en una de las naciones más civilizadas y poderosas de aquel continente), nada sería más a propósito para dar un vigoroso impulso a la prosperidad del país. Uno y otro asunto han fijado la consideración del gobierno, que ha dado algunos pasos en ellos, y no vacilaría en cooperar a su ejecución por los medios que el estado de nuestra hacienda permitiese. Una consecuencia natural del segundo sería un establecimiento de vapores chilenos en el Estrecho para servir al remolque de los buques de guerra y mercantes.

Se provee con exactitud al cumplimiento de nuestras obligaciones relativamente a las deudas exterior e interior. En orden a la segunda recordaréis lo estipulado en el artículo 5.º del tratado entre la república y la España, según el cual, el reconocimiento de los créditos que procedan de embargos y secuestros, hechos en Chile durante la guerra de la independencia, debe fijarse en una ley de consolidación de estos mismos créditos, que toca al congreso dictar en ejecución de la promesa que al efecto se hizo en el artículo 4.º de la ley vigente sobre nuestra deuda interior. El gobierno formulará el proyecto, y lo presentará oportunamente a las cámaras.

Conciudadanos del senado y de la cámara de diputados:

Os he dado una sucinta noticia de los objetos principales en que la administración se ocupa, y que se os desenvolverán más extensamente, junto con otros de importancia secundaria, en las memorias de los respectivos ministerios.

Cuento con el celo de los representantes de la nación, con su asiduidad en el desempeño de sus altas atribuciones constitucionales, y con su seria atención a las importantes leyes orgánicas que se irán sometiendo sucesivamente a las cámaras, y cuya necesidad no podéis menos de sentir, como que sin ellas permanece incompleto nuestro edificio social; bosquejado apenas en algunas partes, y todavía compuesto de elementos incoherentes, que es preciso armonizar y simplificar. Quiera el Padre de las luces dirigir vuestros trabajos al fin deseado; libertad y orden por medio de leyes equitativas que mejoren la educación y las costumbres, que protejan eficazmente a las personas y propiedades, que vivifiquen el espíritu público, y apresuren el desarrollo, demasiado lento aún, de nuestros intereses materiales.