Discursos oficiales de Salvador Allende/1973/Palabras pronunciadas a través de una red nacional de emisoras

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda


​Palabras pronunciadas a través de una red nacional de emisoras​ de Salvador Allende Gossens
13 de agosto de 1973
Silhouette of Salvador Allende speeches 04.jpg


PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
COMPAÑERO SALVADOR ALLENDE GOSSENS, PRO-
NUNCIADAS A TRAVES DE UNA RED NACIONAL

DE EMISORAS.

Santiago, 13 de Agosto de 1973.-

oficina de informaciones y radiodifusión
de la presidencia de la república

BUENAS NOCHES, ESTIMADOS COMPATRIOTAS:

Estimo un deber de mi parte dirigirme una vez más a ustedes, para destacar la hora grave y difícil por que atraviesa Chile, y para reclamar de cada chileno su responsabilidad, que el Gobierno asumirá la suya.

Debo recordar, que ya en una anterior intervención por radio y televisión, hice presente que antes del 23 de Julio los camioneros, con vistas a un paro que no tenía ni tiene justificación gremial, estuvieron preparando diversos terrenos, a lo largo del país, para concentrar parques de camiones. Y no sólo los camioneros que estaban de acuerdo con esta actitud, sino que además; y violentamente, tomaron camiones de trabajadores del transporte que no estaban de acuerdo con ellos, y también los encerraron en los parques.

Es por eso que el día 24, estando en conversaciones con el Ministro del Interior de ese entonces, Carlos Briones, cuando éste les expresó que a las 48 horas les entregarla respuesta por escrito, respecto a las peticiones gremiales que formularan, súbitamente, como estaba preparado, se provocó el paro del transporte. Hubo un engaño al Ministro del Interior, al Gobierno, al país. La prensa de hoy ha publicado, otra vez, la carta que enviara mi estimado amigo y ex Ministro del Interior, Carlos Briones, a la Directiva de los transportistas, señalando cómo el Gobierno había cumplido casi con la totalidad de los compromisos que contrajera en Noviembre del año pasado, con el Gabinete que presidía el General Carlos Prats.

He dicho que el paro es una agresión a la economía nacional; es atentado contra la economía. He señalado ya que un 30%, o casi un 40% de las industrias están trabajando tan sólo en un 25% o 20% de su capacidad. Les falta el insumo, las materias primas. Basta poner un ejemplo: A IANSA, le falta materia prima y hay industrias de IANSA que están produciendo un 10%, un 14% y otras menos de un 2% de su producción.

Esto significará un drama en el abastecimiento de azúcar, que se sentirá en los próximos meses. Tendremos que importar una mayor cantidad de azúcar, que es difícil de encontrar en el mercado. Y si la encontramos, tendremos que pagar un precio extremadamente alto. Si no la encontramos, a pesar de que estemos dispuestos a pagar el precio, el país, la población, carecerá de azúcar como consecuencia de este paro.

De la misma manera he señalado las dificultades que tendremos para la siembra de primavera si acaso no llegan a tiempo las semillas, los abonos y los insumos. Y esto lo sufrirá también la población. He hecho presente que la gran minería también está amenazada por la falta de petróleo, de combustible. Es tener que disminuir su ritmo de producción, con las consecuencias trágicas que ésto trae aparejado para el país en cuanto a divisas.

He destacado que los pescadores pierden su esfuerzo, porque no hay cómo transportar la pesca a los centros de consumo. He hecho presente que lo mismo sucede con los pequeños y medianos agricultores con sus productos. Y la población, sin embargo, carece de ellos y éstos se pudren en las zonas agrícolas. Y las cifras reflejan que sólo un 50% de la leche llega a las empresas industrializadoras, y el resto se pierde. Y miles de niños no pueden tomar leche. Esta es la agresión a la economía. Esta es la consecuencia del paro. Esto lo sufre Chile por los transportistas.

Pero hay algo más: Si la agresión a la economía es extraordinariamente seria, se ha agregado algo mucho peor: el terrorismo desatado, cobarde, artero, fríamente realizado. Cinco muertos, como consecuencia de la acción de los transportistas. Treinta y un heridos graves. Cuarenta leves y de mediana gravedad. Dos campesinos han fallecido quemados, como consecuencia de que volaron el Oleoducto "Los Cristales" en Curicó.

Envié, hace 48 horas, al Comandante Militar, Edecán señor Badiola, quién recorrió la zona. Me contaba que en tres kilómetros a la redonda no hay casi señales de vida en el sitio donde voló el oleoducto: Casas, árboles, cercos, fierros retorcidos, animales muertos. Angustia y drama. Pudo haber sido de peores consecuencias, a no mediar el hecho de que el gas que se expandía explotó al haber una vela encendida esa noche, lo que costó la vida —repito— casi a toda una familia.

Yo he estado, estimados compatriotas, hace dos días en la Asistencia Pública, en la Sala de Quemados. Allí vi la anciana que ya murió; a su hija que tiene un 60% de posibilidades de fallecer, y a tres muchachitas inocentes, que quedarán marcadas —si es que se salvan— para el resto de sus días. ¡Piensen ustedes lo que eso significa!

Además, ya la prensa ha lanzado una campaña destinada a señalar a un campesino como culpable de ésto, tratando de amparar a los que seguramente lo han hecho, que son los fascistas. La justicia no se ha pronunciado y por eso yo no opino. Pero destaco algo que el país debe saber: pienso que en muy pocas horas o en muy pocos días, quedará absolutamente aclarado el asesinato vil, cobarde, del que fuera Jefe de la Casa militar de La Moneda, Comandante Arturo Araya. Y ahí, una vez más, quedarán dervirtuados todos los ataques injustos, arteros, las calumnias, las mentiras, que se esgrimieron para impedir que se encontrara a los verdaderos culpables, que son de Patria y Libertad, y esos intrigadores.

El país debe meditar en el cifra que voy a entregar.

A usted, que me escucha o me vé y me oye, le pido lo haga serenamente, pero que no se olvide de lo que estoy diciendo: 71 atentados contra camiones; ¿quiénes lo van a realizar?: los transportistas en paro. 37 atentados contra los buses; ¿quiénes pueden realizarlo?: los transportistas en paro.

Atentados contra otros vehículos; ¿quiénes pueden ejecutarlos?: los mismos.

En 16 bombas bencineras, se cortaron las mangueras; ¿quiénes lo hicieron?: los transportistas en paro.

37 atentados en la vía férrea: los mismos lo realizaron. Pudo haber costado —uno de ellos—— la vida a cientos personas, a no mediar la vigilancia que voluntariamente se han impuesto, respondiendo a un llamado de la CUT, modestos y humildes campesinos nuestros.

10 atentados contra los puentes: puentes; puentes muy importantes. Si hubiera resultado uno de ellos, tendríamos mucho que lamentar, porque se habría descarrilado y habría caído al río. Quizás, cientos de muertos.

Un atentado fallido contra un túnel, 6 contra oleoductos. Ya he comentado lo que significó el de "Los Cristales".

Además, servicios públicos, luz, agua, alcantarillados, casas particulares, tiendas, industrias, colegios, locales sindicales, radioemisoras, canales de televisión.

Anoche se colocaron, solo en Santiago; 14 bombas; una de ellas con alta técnica, sujeta —para estallar— en un reloj. Se puso en el automóvil del compañero medico Ariel Ulloa, dirigente del Partido Socialista. Si hubiera estallado el estanque de bencina, se habría incendiado su casa y las casas adyacentes. Allí casi todas tienen los faroles de fas licuado fuera de las propiedades y, por lo tanto, pudo haber habido también un desastre. Es la población la que sufre. Son miles de chilenos los que padecen esta actitud sediciosa, increíble, este paro cruel y sanguinario. En la movilización, para ir al trabajo, a la ocupación, a la oficina, para tratar de ir al hospital, dificultades extraordinarias. Es la población la que sufre. Responsables: los transportistas.

El abastecimiento: Ya lo señalé. Puede, si ésto continúa, haber una situación gravísima, sobre todo en pequeños pueblos de la zona central o sureña. Y también en las poblaciones que rodean Santiago.

Ya sabemos cuánto sufre nuestra gente, que no tiene parafina, kerosene; ya sabemos las dificultades que tienen las mujeres modestas de las poblaciones para cocinar. No solo ya porque los abastecimientos están faltando más que antes,—mucho y mucho más— sino porque no tienen con qué prepararlos.

En los hospitales hay amenazas, derivadas de la falta de bencina para las ambulancias. Los médicos se quejan de que no hay bencina para ellos. Y muchos hospitales ya no tienen calefacción. ¡Piensen ustedes lo que esto significa!

Yo les pregunto a ustedes, ¿qué ocurriría en éste país si por ejemplo los obreros de la construcción se declararan en huelga, y recurrieran a éstos mismos métodos, a estos mismos procedimientos? ¡Que clamor de protesta, de indignación no nacería, y con justucia, de parte de todos los sectores del país! ¿Que acontecería —repito— si los trabajadores que han declarado cientos y miles de huelgas, hubieran recurrido a estos procedimientos, a estos métodos? ¡Jamas lo han hecho! ¡Nunca lo harán! Por primera vez en Chile, en octubre del año pasado y ahora, vemos el fascismo actuando. Y con el pretexto de reivindicaciones gremiales, que no tienen ninguna justificación.

A los 7 días del paro, se planteó como una exigencia la salida del Subsecretario de Transportes, Jaime Faivovich. Desde el primer momento presentó su renuncia aunque comprendió que eran injustos los ataques que se hacían en contra de él. Pero estaba primero el interés nacional. He sido yo el que no me he pronunciado sobre ello, porque me parecía impropio acceder a una petición de este tipo.

Ahora, le han dicho al señor Ministro de Obras Públicas que ya no sólo se trata de la salida del Subsecretario de Transportes, sino que además, exigen el cumplimiento de catorce puntos de un acta que suponen es obligatoria. Y que fue antes del paro de octubre del año pasado. Mañana encontrarán otro pretexto. Esta es una huelga sediciosa y subversiva.

Y a propósito de lo que estoy diciendo, quiero señalar que las dos operaciones realizadas para requisar camiones, la del Peñón y la de El Monte, se hicieron por acuerdo expreso del Consejo de Ministros. En el caso del Peñón, por el Gabinete anterior, cuando era Ministro del Interior Carlos Briones. En el caso de El Monte, realizado hace 48 horas por éste Gabinete, integrado por tres representantes de las Fuerzas Armadas y por el Director General de Carabineros.

Quiero señalar que el interventor Jaime Faivovich jamás dirigió al Cuerpo de Carabineros; es un funcionario administrativo, que iba a cumplir allí con el mandato del Gobierno, sobre la base de las facultades que le otorgara administrativamente.

De ahí entonces, es conveniente que el país sepa: se ha hecho una campaña tenebrosa para desfigurar los hechos. En el Peñón no hubo un sólo herido de los transportistas. Y Chile entero no, pero una gran parte de nuestros compatriotas, ha podido observar en el documental pasado por el Canal 13 lo que allí sucedió; y cómo, desde los cerros, los transportistas agredían a Carabineros y a funcionarios, a chóferes, mecánicos y administrativos de DIRINCO, que iban a requisar, que iban a rescatar los buses y los camiones para ponerlos al servicio del país.
En El Monte, —repito— la operación se realizó por acuerdo unánime del actual Gabinete. Y tampoco hubo un solo herido, ni leve, de parte de los transportistas. En cambio, en el caso de El Monte, se atentó contra 7 vehículos fiscales; se dio vuelta una camioneta de radio Portales. El chofer, un modesto obrero, está medianamente herido. El periodista que iba a cumplir sus funciones tuvo que encapar para no ser linchado. Y esta gente es la que habla de libertad de información.

Pero hay más todavía. Ayer han lanzado a sus compañeras, las mujeres, para hacer demostraciones de protesta aquí, frente a La Moneda. Sin autorización, por cierto, se congregaron y, lo que es peor, grupos de hombres al amparo de las mujeres provocaron disturbios. Cuando intervienen Carabineros, cuando proceden sin que haya un herido, pero cumpliendo orden del Ministro del Interior, para dispersar a los grupos, viene el ataque más enconado y artero de parte de las radios, fundamentalmente de la radio Agricultura. Y la prensa de hoy también lo señala.

Ayer, el Consejo de Gabinete, por unánimidad, ha denunciado estos hechos y ha señalado las formas en que proceden algunos medios de información, especialmente la radio a que me estoy refiriendo.

Nadie piensa lo que significa el esfuerzo, el sacrificio, el cansancio, el sobretrabajo a que están sometidos diariamente los Carabineros, que deben vigilar los caminos, que deben amparar los convoy, que deben proteger los buses, que deben estar prestos para impedir que se congreguen, en actitud provocativa, fascistas y antidemócratas, como ha ocurrido y sigue ocurriendo. El país, entonces, debe entender que estamos frente a una ola de terrorismo, con un plan sedicioso; que se deforma la publicidad; que se miente; que se ha llegado a lo que nunca antes conoció: a tratar de inmiscuir a extranjeros, a calumniar a países con los cuales tenemos relaciones fraternas. Esto es el fascismo. Esta es la amenaza que pesa sobre Chile. Esta es la obligación que tengo yo de denunciarlo. ¡Y cómo desoyen, los que se dicen cristianos, los propias palabras del Cardenal de la Iglesia Chilena, señor Raúl Silva Henríquez! ¡Qué palabras más claras para rechazar el terror, la acción fascista! ¡Qué palabras más precisas, para señalar las obligaciones que tienen aquellos que callan, o que viendo las cosas niegan que las ven!

Si hay alimentos, es porque el Gobierno está empeñado en una lucha por regularizar los abastecimientos, con todas las dificultades que ello trae.

Todo lo que se distribuye se debe al esfuerzo del Gobierno, a la Secretaría de Abastecimiento, a las distribuidoras estatales.

Además, repito, debemos preocuparnos de de movilizar camiones, y destaco el espíritu cívico y patriótico de cientos de choferes que con riesgo de sus vidas han trabajado y siguen trabajando, sin pensar en las horas de descanso, sabiendo que con ello ayudan la población. Y además, quiero destacar mi reconocimiento a la entrega generosa y a la colaboración popular. Carga y descarga en los ferrocarriles, en los centros de distribución, se deben a los voluntarios de la patria, a los muchachos y muchachas chilenas.

Quiero hacer presente cómo, con conciencia cívica, campesinos recorren la vía férrea, vigilan los puentes; quiero destacar cómo los trabajadores, frente al paro de la movilización, también han tenido que ir a pié a cumplir con su obligación de seguir produciendo. ¡Qué demostración tan clara y tan evidente de una conciencia cívica superior! El pueblo sereno, paciente aún frente a los ataques tan injustos que recibe, maduro, consciente, sabe que debe actuar así; que debe tener confianza en la acción del Gobierno. Y por eso los trabajadores esperan que este Gobierno ponga atajo a este paro que hiere a Chile, en su vida humana y en su vida económica.

De allí que naciera mi obligación de formar el nuevo Gabinete y pronunciar las palabras que antecedieron al juramento de los señores Ministros, Gabinete que está integrado por los tres Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas de Chile y el Director General de Carabineros.

Nunca en la historia de este país, jamás quizás en la historia de ningún país del mundo, los tres Comandantes de las Fuerzas Armadas y el Director General de policía, han integrado un Gabinete. Y ello se debe a la gravedad extraordinaria que el país está enfrentando.

Este Gabinete está destinado, como lo expresara, a restablecer el orden público, a garantizar la paz en la convivencia ciudadana, a evitar el caos económico que traía aparejada la crisis política.

Este Gabinete en su primera reunión del día 10 de agosto, en la tarde del miso día que juraron los señores Ministros, fijó con claridad su posición frente al paro de los transportistas, y dio un plazo para que se terminara. Declaración hecha por unanimidad de los señores Ministros; y ahí también se acordó que cuatro ó cinco Ministros formarían el Comité Operativo, de la misma manera que tres Ministros fueron encargados, una vez que el paro hubiera cesado, de conversar con los dirigentes del rodado, para estudiar, analizar y resolver sus problemas gremiales.

Los transportistas han mantenido el paro. Pasaron ayer las 48 horas que el Gobierno dio de plazo. Han seguido desafiando al Gobierno. Nuevamente se reunió ayer en la noche —a pesar de ser domingo— el Consejo de Gabinete, y nuevamente, por unanimidad, se tomaron las medidas indispensables para poner atajo a tanta demasía. Se ha pretendido, intencionalmente, crear aparentes dificultades entre los Ministros que representan a las Fuerzas Armadas y los Ministros civiles. Se ha intentado decir que las resoluciones del Consejo de Gabinete, no las conocían los Ministros que representan las Fuerzas Armadas ni el Director de Carabineros. Falso, de falsedad absoluta. Todas, absolutamente todas los medidas han sido tomadas por acuerdo unánime de los Ministros. Y repito, hay un Comité Operativo que integra y preside el Ministro del Interior, el Ministro de Defensa, el Ministro de Obras Públicas y Transportes, el Ministro de Minería, el de Economía y el Secretario General de Gobierno. Es este conjunto de Ministros el que tiene que determinar de qué manera se va a proceder; cuáles son las medidas que hay que tomar; qué es lo que hay que hacer, frente a la agresión brutal que sufre el país.

Además una Comisión —como lo dijera hacer un instante— presidida por el Ministro de Obras Públicas e integrada por el Ministro de Economía, el Ministro de Minería y el Secretario General de Gobierno, está facultada para conversar, una vez que el paro termine, con los dirigentes del rodado a fin de analizar sus peticiones.

En Consejo de Gabinete una vez más ha destacado la unidad y el pensamiento del Gobierno. El Ministro de Obras Públicas, General Ruiz, ha tenido que desmentir categóricamente la antojadiza suposición que lo hacía aparecer como ordenando se detuviera la acción operativa que el Gabinete, por unanimidad, acordó realizar en El Monte.

Nada los detiene. Todos los recursos que puedan usar, aún los más deleznables, los usan con el propósito de socavar los bases de sustentación de este Gobierno. Son los que están decididos a que Chile caiga en el drama de una guerra civil. Por eso, nosotros nos hemos visto en la obligación de ampliar la querella contra Vilarín y los dirigentes transportistas y ordenar su detención, sobre la base de aplicación de la Ley de Seguridad Interior del Estado. Pero quiero agregar a los hechos que he estado entregando a conocimiento de ustedes, estimados compatriotas, otros que hay que destacar, que refleja hasta dónde, en este país, la insolencia fascista se hace presente.

Hace pocas horas, el movimiento sedicioso y clandestino de Patria y Libertad, ha tenido la insolencia de entregar una declaración que ente otras cosas, expresa: "los Ministros militares han respondido desatando una brutal represión en contra de los gremios de los transportistas y sus mujeres que se encuentran en huelga. Este es la respuesta del marxismo, a la cual han adherido los Ministros militares".

Los fascistas, los cobardes cuyos jefes se arrancaron, los que están escondidos, los que simularon la muerte de un dirigente de ellos, se atreven a injuriar a las Fuerzas Armadas de Chile, se atreven a atacar al Cuerpo de Carabineros; se atreven a declarar la guerra al Gobierno y al Gabinete integrado por los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y el Director General de Carabineros.

El país debe saber lo que esto significa. Son los mismos que han atentado reiteradamente contra la vida de nuestros compatriotas. Son los responsables — y lo dijo en forma muy clara ante el país— del asesinato del Comandante Arturo Araya.

La respuesta nuestra será muy dura. Lo dije y lo repito: ¡aplastaremos la insolencia fascista de la antipatria y la cobardía! Lamentablemente, dentro de los sectores que se dicen revolucionarios, también han aparecido publicaciones, se han entregado volantes, se han hecho discursos. Me refiero al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, denominado MIR. Con ello se hace un juego al fascismo, a la reacción, a los golpistas.

No es posible dividir al pueblo. No es posible atentar contra las instituciones seculares que defienden la estabilidad del país.

No es posible lanzarse irresponsablemente contra las Fuerzas Armadas. A los enemigos del pueblo los conocemos, sabemos dónde están y cómo proceden.

También aplicaremos la Ley al que se salga de ella, aunque se diga revolucionario y aunque se sienta revolucionario.

Este Gobierno tiene una base muy clara de sustentación: los partidos populares, que tienen un programa, un camino; que han seguido y seguirán haciendo las trasformaciones chilenas dentro del marco de la Constitución y la Ley.

Es por ello también, que el Gobierno ha resuelto tomar todas las medidas que sean necesarias para detener la ola fascista y el paro sedicioso.

En el día de hoy he enviado una carta al señor Ministro de Defensa Nacional, que dice así:

"Señor Ministro. Solicito a usted, Sr. Ministro, impartir instrucciones a la Junta de Comandantes en Jefe de la Defensa Nacional, para que con el carácter de urgente prepare un estudio sobre el paro ilegal nacional de dueños de camiones. Sus incidencias inmediatas y permanentes y las proposiciones de acción en los distintos frentes para encarar este problema".

"De los estudios que he hecho sobre los planes de acción militares deduzco que, en los cuerpos legales y en las doctrinas operativas vigentes, no se consultan situaciones como las que el país enfrenta hoy y que afectan de manera tan grave a la Seguridad Nacional". "Ruego que esto se haga con la mayor celeridad posible para las decisiones que el Presidente, el Consejo de Ministros y el Consejo Superior de Seguridad Nacional deben adoptar en las próximas horas. Saluda atentamente a Ud., Salvador Allende".

En los planes de movilización para defender a Chile de la agresión externa a las convulsiones internas, no se contemplan los hechos que ha señalado, y es indispensablemente que se estudien las medidas a fin de impedir que esto continué y, por cierto, prevenir que no vuelva a ocurrir nunca más. Es la Seguridad Nacional la que está en peligro.

Han puesto en evidencia los transportistas, con su actitud terrorista, con sus atentados, la debilidad de nuestro país. Cómo la infraestructura de él puede ser quebrada.

Piensen ustedes lo que ocurriría, estimados compatriotas, si hubiera un enfrentamiento. Si este grupo es capaz de crear las dificultades, ¿qué ocurriría en el supuesto caso de que los chilenos cayéramos en la irresponsabilidad de aceptar lo que afiebradamente algunos quieren, el enfrentamiento entre hermanos, o la guerra civil? ¿Si en estos pocos días, y aún dentro de esta aparente normalidad suceden las cosas a que he hecho referencia? ¿Qué no sucedería en este país si hubiera un enfrentamiento?

Por ello es que me he dirigido a ustedes, para decirles que el Gobierno tomará todos los recursos dentro de la Ley; para señalar la responsabilidad que tienen los partidos que se dicen democráticos; para destacar que he nombrado hoy día Interventores Militares, a lo largo del país, y que en el decreto se establece que debe reanudarse al trabajo por parte de los transportistas. Si esto no ocurre, tomaremos otras medidas. Si es necesario recurriré al Congreso para pedir Estado de Sitio o aplicaremos la Zona de Emergencia. En todo caso, precederemos con las operaciones necesarias para requisar los vehículos que necesitamos.

Pero en este instante me dirijo a ustedes, compatriotas. A ustedes que están en sus casas, que me escuchan, que me ven y que se dan cuenta de que les habla un hombre que tiene una profunda y honda preocupación por su Patria.

Estamos al borde de una guerra civil. Y hay que impedirla. La población sufre en exceso y ésto no puede continuar. La gente modesta y humilde, que tiene medios de locomoción, sabe la que significa tener la angustia de un enfermo y no poder llegar al hospital. Una madre que no tiene leche, frete al llanto de su hijo, comprende quienes son los culpables.

Por eso me dirijo a ustedes con serenidad, pero con absoluta.....


UN CORTE DE ENERGIA ELECTRICA QUE AFECTO A VARIAS PROVINCIAS Y QUE DURO APROXIMADAMENTE 30 MINUTOS, INTERRUMPIO AQUI LA EXPOSICION QUE EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, COMPAÑERO SALVADOR ALLENDE GOSSENS, HICIERA ANTE DEL PAIS.—