El ajedrez/Capítulo IX

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CAPITULO NOVENO.




DEL ENROQUE.


Redúcese el enroque á llevar el rey dos pasos hácia una de sus torres y colocar esta junto al lado opuesto: segun Philidor se permitia antiguamente elegir casa á cada una de las dos piezas dentro de la esfera de su marcha: el enroque á la italiana, usado hoy mismo, es poner el rey en la casa de la torre, y esta en la del alfil de rey.

El enroque sirve para dos cosas: para dejar al rey mas en salvo, y para poner en juego la torre, que desde luego ya sostiene con el rey los peones que pudieran ser atacados como vanguardia del rey.

Ya se han dicho, hácia el fin del capítulo segundo, los casos en que no es permitido el enroque.

El que se halle superior á su enemigo enrocado, enroque por el lado opuesto: si se halla inferior sea por el mismo lado.

Debe enrocarse por el lado débil del contrario.

Deben atacarse los peones del rey enrocado.

Conviene enrocar cuando peligra el rey, cuando se quiere ponerlo seguro ycasi desatendido para continuar tranquilamente un ataque, cuando perjudica en su primitiva casa y cuando conviene usar la torre para defender ó atacar á otra.

No conviene cuando anduvo dos pasos el peon del caballo real.

Contra el peon de torre aváncese el de caballo sobre el rey enrocado.

Muchas veces conviene más que el enroque el juego del rey, pues entonces suelen valer mas los peones para el ataque.

Para dificultar el enroque contrario, adelántense los peones del ala correspondiente, sobre todo el de la torre.