El deseo y la desconfianza

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El deseo y la desconfianza


 ¡Oh, si el dolor que siento se acabara,   
 y el bien que tanto anhelo se cumpliese!   
 ¡Cómo, por desdichado que ahora fuese   
 la más alta ventura no envidiara!   
 

 Con la esperanza sola me aliviara; 
 y por mucho que en tanto padeciese,   
 el gozo de que el mal su fin tuviese,   
 lo amargo de la pena al fin templara.   
 

 Por un instante de placer que hubiera,   
 con júbilo mis ansias sufriría,  
 ni en su eterno durar desfalleciera.   
 

 Pero si es tal la desventura mía,   
 que huyendo el bien, el daño persevera,   
 ¡qué aguardo puedo en mi letal porfía!