El fruto de bendición

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El fruto de bendición
de Pedro Antonio de Alarcón


 ¡Cuántas veces fugaz la Primavera
 vistió de flores mil el campo abierto,
 hora tornado en árido desierto,
 ni sombra ya de lo que en Mayo fuera!
 

 En tanto aquella flor, la flor primera,
 logro de afanes en cerrado huerto,
 ve trocada el colono en fruto cierto,
 de árboles mil semilla duradera.
 

 ¡Así la juventud! ¡Así la vida!
 La que en vanos placeres se consume,
 olvidada a la tarde desfallece:
 

 en tanto que la fiel y recogida
 que a un solo amor consagra su perfume,
 más allá de la tumba reverdece.