El lirio azul

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
El lirio azul (Versión valenciana)


Había vez y vez un Rey que tenía tres hijos, a los que dijo que daría la corona a aquel de los tres que le trajese el lirio azul.

Echáronse los hijos cada cual por distinto rumbo a buscarlo por esos mundos.

El más chico encontró la flor y se la metió muy contento dentro de la media, por si encontraba a sus hermanos, que no la vieran. En medio de un arroyo seco se lo encontraron, y conocieron ellos que llevaba la flor, y se dijo uno a otro:

-¿Qué haremos para quitársela y ganarnos la corona?

El otro respondió:

-Matarle.

Y así lo hicieron, enterrándolo después en la arena.

Como eran dos, y una sola la flor, echaron a suertes a ver quién la ganaba, y le favoreció al mayor. Se fue muy contento a su casa, y cuando llegó y le dio a su padre la flor, el Rey le declaró heredero de la corona.

En esto pasó un pastor por el sitio en que estaba enterrado el hermano más chico, y vio que salía de la tierra una cañita blanca, la que arrancó e hizo con ella una flauta. La tocó, y decía:

Toca, toca, bon pastor,
y no ennamenes
per la flor del lliri blau;
man mort en riu de arenes.

Fue tocando esto hasta pasar delante del palacio del Rey, y este, habiendo oído la flauta, salió a llamar al pastor, y le dijo:

-Sube a tocarme esa flauta, que quiero oírla.

Entró el pastor y se puso a tocarla, y repitió su canción. Mandó llamar el Rey a sus hijos, y le dijo al pastor que le dijere de dónde había sacado aquella flauta. El pastor los llevó al sitio donde había encontrado su flauta, y el Rey dijo a sus hijos:

-¿Sois vosotros los que habéis muerto a vuestro hermano?

Pero ellos dijeron que no.

Su padre mandó que levantaran la arena en aquel lugar, y encontraron al niño vivo y sano, sólo faltándole un dedo que había quedado fuera cuando lo enterraron, y era el que había servido para hacer la flauta, y el padre dio la corona al niño y castigó a sus hermanos.

Vivió y reinó muchos años, pero siempre sin un dedo.

Cuento contado, ya se ha acabado, y por la chimenea se fue al terrado.