El potencial boliviano, 12 de febrero de 1995

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Ante las puertas de un nuevo siglo, Bolivia se encuentra frente a su destino, porque sus hombres decidirán si tienen el valor suficiente para colocarla en el justo sitial que le corresponde, afirmando su existencia y proyectándola hacia el futuro, o si la indolencia de los hijos ingratos será tal, que permitan su humillante condena por designios extranacionales.

Bolivia, como País privilegiado que es, cuenta con un potencial de tal magnitud, que, en su diversidad, conforma una riqueza integral de particulares características, justificándola como una necesidad histórica para el mundo. Tales características son: La raíz ancestral, el acervo histórico, una cultura autóctona, la pluralidad racial, multiplicidad en riquezas naturales, diversidad geográfica, variedad climática y posición geoestratégica. TAL ES EL POTENCIAL NACIONAL, QUE, UTILIZADO INTELIGENTEMENTE POR LOS PROPIOS BOLIVIANOS, HARÁ DE LA NUESTRA UNA PATRIA GRANDE, RENOVADA Y FUERTE.

El ancestro.

Nuestros orígenes se remontan a una civilización sumergida en el tiempo; fundadora de un gran Imperio, transmitido a través de la historia antigua, y que inspiró la posterior edificación del Tahuantinsuyo. Este es el fundamento de nuestra nacionalidad, como testimonio del dominio de nuestro territorio, y, como herencia de nuestra posición geográfica que regirá el renovado proceso del poder boliviano del mañana.

La historia.

A lo largo de nuestra historia, hemos confirmado el derecho soberano a la existencia como Nación. Esto ha sido avalado por tres siglos en defensa de la heredad ancestral, con el recurso armado, basado en lo justo, contra los expoliadores hispanos que avasallaban estas tierras. Decisión de un pueblo, superior en su iniciativa libertaria a la de los ejércitos independentistas, de los cuales, sin embargo, formó parte como un bloque vencedor comandado por Simón Bolívar. Epopeya que sólo fue posible por la voluntad colectiva de vencer, derribando las barreras de clase y raza, para llevar al pueblo altoperuano a prevalecer sobre su territorio; con ello se hizo digno de repercutir en la historia.

La cultura.

La cultura boliviana se modeló en el transcurso de los siglos, por una combinación entre el telurismo andino y la influencia española, dando lugar a una cultura autóctona. Su rico contenido, incipientemente aprovechado al presente, necesita integrarse, atesorándose con las valiosas expresiones culturales de los pueblos orientales.

La raza.

Los designios de Dios en la naturaleza obraron para que en Bolivia, como en América, se plasme la realidad de la diversidad de razas. Contra esta realidad, vanamente podrían resistirse los hombres, pues será el tiempo quien demuestre que tales designios estuvieron acertados, por ser necesarios para la evolución de una nueva progenie humana.

La pluralidad racial representa un recurso humano que es apto para imponerse al medio, generando la conquista unitaria de su destino.

La tierra.

La naturaleza, especialmente pródiga con este suelo, concentró en el un gran potencial de riquezas agrícolas, mineras y energéticas, en ingente variedad, que lo coloca en el primer lugar entre las naciones del planeta. Recursos prestos a bastecer holgadamente todas las necesidades de los bolivianos, situándonos en la posición de satisfacer las demandas extranjeras en justas y convenientes condiciones comerciales para nosotros, como para nuestros clientes. Bolivia se convertiría en una de las naciones que graviten con capital importancia en la política continental y mundial del porvenir. Los climas y regiones.

Bolivia es la tierra de promisión que ostenta tres regiones: Altiplano, valles y llanos; con tres climas como frío, cálido y templado. BOLIVIA ES UNA INTEGRALIDAD GEOGRÁFICA. Por tanto, en ella todo puede producirse, y en ella es posible realizar todas las adaptaciones. Integración del coloso andino con el bravío trópico, a través de los generosos valles, surcando la tierra con sus ríos y bendiciéndola con sus lagos: ¡Energía vital que despierte las fuerzas telúricas!

El corazón del continente.

Todas estas características culturales, históricas y naturales de Bolivia, hacen que se realce su importancia, gracias al espacio geográfico que ocupa en el subcontinente. La situación estratégica de nuestro País, como centro de Sudamérica, le favorece por ser zona de encuentro entre las regiones andina y amazónica, lo que suscita la concentración climática, geográfica y de riquezas en el mismo territorio. Asimismo, el territorio resulta siendo un nudo viario para los países del orbe, como punto de contacto entre los océanos Atlántico y Pacífico. Es más aún, SI LOS BOLIVIANOS UTILIZARAN SABIAMENTE LOS DONES RECIBIDOS, HARÍAN DE SU NACIÓN EL EJE FUNDAMENTAL DE LA INTEGRACIÓN DEL CONO SUR.

Por todos estos factores, Bolivia es una pluralidad integrada. “SI BOLIVIA NO EXISTIERA, HABRÍA HABIDO NECESIDAD DE FUNDARLA”, dijo el escritor boliviano Julio Méndez. Y el sabio francés Alcides D’Orbigny exclamaba: “BOLIVIA ES LA SÍNTESIS DEL COSMOS”.

Los bolivianos somos el factor humano que obrará prodigios sobre estas maravillas. Para ello, el pueblo debe ser instruido sobre las reales posibilidades de su tierra, las cuales la gran masa ignora; el boliviano debe ser consciente de su valer y educarse en el evangelio de la fe y la victoria.

La derrota más abyecta no es la que nos pudiese infligir algún rival exterior, sino la conducta desmoralizante y desesperanzadora, que puede consumirnos interiormente, para morir antes de comenzar la lucha. Pese a ello, y aunque amenazado por el infortunio, el pueblo boliviano es fuerte. Aunque es insuficiente su educación, el boliviano es tan inteligente como los hombres de otros pueblos. Por ello, Bolivia produce “fugas de cerebros” y valores individuales inaprovechados.

Como todas las naciones, Bolivia cuenta con sus miserias y sus grandezas; pero que no sean sus miserias las que opaquen estas grandezas.

Los diversos elementos que forman la nacionalidad boliviana, generarán resultados, según cómo actúen sus integrantes. Si los bolivianos utilizan estos dones como factores de cohesión nacional, entonces Bolivia vencerá a la postergación, porque lo tiene todo para ser una gran Nación. Pero si, por el contrario, por falta de temple, se permite que el organismo nacional sea consumido por los gérmenes nocivos de la corrupción, el sectarismo y el entreguismo, estos serán los factores de disgregación de la bolivianidad.

La baja política de inspiración foránea no será capaz de salvar a Bolivia. El privilegio de rescatar a la Patria pertenece a un pueblo que se honrará en la lucha.

Sergio Portugal Joffre

Fuente: EL DIARIO, decano de la prensa nacional, La Paz, 12 de febrero de 1995.