Enciclopedia Chilena/Folclore/Estribo, El (Estriba, La)

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ECH 2749 10 - Estribo, El (Estriba, La).djvu
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El Estribo
Artículo de la Enciclopedia Chilena

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Este artículo es parte de la Enciclopedia Chilena, un proyecto realizado por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile entre 1948 y 1971.
Código identificatorio: ECH-2749/10
Título: El Estribo
Categoría: Folclore


Estribo, El, Estriba, La.

Folk.

Importante componente del apero, que cumple la función de soporte del pie del jinete, facilitándole la seguridad y el reposo propios de una correcta posición en la montura.

Ambos estribos están unidos al casco por medio de sendas correas de suela, llamadas arciones, argolladas en los respectivos lomillos, y la longitud de ellas depende de la pierna del cabalgante y de su hábito de estribar corto o largo.

El estribo chileno de factura artesanal y de carácter representativo folklórico, está hecho de madera, caucho o suela. En los tres casos se impone la forma trapezoidal, si lo observamos lateralmente, y la cónica o piramidal, desde un punto de vista frontal; dándole una proyección plana.

Los de suela o caucho se construyen curvando un trozo de estos materiales en torno a una estructura metálica, por lo general de hierro o cobre, que permite afirmar el pie en su parte inferior y evitar deformaciones. Debido a su resistencia y adecuada flexibilidad se les está empleando cada vez más en el recio oficio de la amansadura, en gran medida por influjo argentino, el cual ha activado notablemente el uso de estos dos tipos en nuestras costumbres ecuestres, en parti­cular en las provincias de Curicó y Talca.

Pero, es el estribo de hueca caja de madera quien ostenta los mejores atributos tradicionales de nuestro folklore, como feliz sínte­sis de un proceso cultural, y cuya morfología y peculiaridades orna­mentales se identifican con el carácter campesino.

Su cuerpo está rodeado por un anillo de hierro de 1,5 a 2,5 cms. de ancho, que recibe el nombre de llanta, y corre por una incisión practicada aproximadamente en el centro de aquél, siguiendo un contorno de dirección vertical. En el extremo superior de esta abrazadera se halla una argolla cuadrada de la cual parte la arción, y en su superficie aparecen decoraciones, generalmente grecas, arabescos y otros motivos similares a los de la espuela, logrados mediante enchapes de aleación de plata y níquel, y de una manera excepcional gracias a perforaciones denominadas calados, siempre unidas a las primeras. Por lo común, la ornamentación más rica, cualquiera que sea, se encuentra en la sección de la llanata que va en la cara lateral exterior del estribo, por ser la más visible.

No obstante, es en las paredes de la caja donde los adornos adquieren el máximo de sus posibilidades cuantitativas y de vigor plástico. En nuestros días predominan los basados en dos elementos fundamentales: la roseta, de procedencia morisca, situada en el plano superior de la cara frontal; la abotonadura, serie de botones tallados en secuencia vertical, y cuyo mayor o menor número de hileras es correlativo con al valor comercial de la especie. A éstos se suelen agregar intercalaciones fitomórficas, en un afán de aprovechamiento de espacio. En el reverso del piso, como se nombra el lugar en que el jinete introduce el pie, existen decoraciones consistentes en sencillas líneas incisas.

La actual morfología del estribo chileno da el siguiente promedio de medidas; 16,5 cms. de alto, 16 cms. de ancho, 24, cms. de largo, todas ellas estimadas de acuerdo con los segmentos de mayor extensión.

Estas bellas piezas de artesanía folklórica tienen sus mejores núcleos de construcción en las provincias centrales, descollando Santiago, O'Higgins, Colchagua, Ñuble, prefiriéndose la madera de Quillay, cuya talla es el fruto de la paciente prolijidad manual, responsable de la técnica del cuchillo y de la gubia. Desde estos centros se llevan a todas la regiones del país en que se practican trabajos o deportes ecuestres, pese a lo cual su correcta valoración, como producto plástico do función utilitaria y ornamental es aún muy débil, la que se podría incrementar a través de la aplicación pedagógica historicogeográfica, socioeconómica y artística, como también del turismo con los pertinentes beneficios para estos sectores de la cultura.

Introducido por los españoles en Chile, el estribo parece haber sido sólo metálico durante la mayoría de los años de la Conquista, normalmente de hierro, y, en situaciones lujosas, de plata, con más o menos grado de aleación. Alternaban las formas de argollas triangulares, semicirculares y rectangulares, macizas y pesadas, y casi siempre desprovistas de adornos. A comienzos del siglo XVIII, el ilustre viajero francés M. Frezier los describe como suecos de madera cuadrados. En la segunda mitad de esta centuria, la artesanía del estribo chileno recibe el poderoso influjo jesuítico de intensa dirección barroca, perdurable hasta el presente en la dinámica acumulación de motivos ornamentales, y que viene a entregar las mejores expresiones estéticas, hasta ahora conocidas en nuestra patria, a una morfología cuya estructura compacta y cerrada en la punta se debería a una manera de defensa frente a los rigores de la floresta y de los accidentes geográficos.



Bibliografía

Schmidt Meyer, Peter. "Viaje a Chile a través de los Andes". Ed. Claridad. Buenos Aires, 1947. Traducción de Semino. E. L.


Frezier, M. "Relación del viaje por el Mar del Sur a las costas de Chile y el Perú durante los años 1712, 1713 y 1714". Imp. Mejía. Stgo. de Chile, 1902. Traducción de Peña, N.


Lago, Tomás. "El huaso". Ed. Universitaria. Stgo. de Chile, 1953.


Oberti, Federico. "Noticias históricas sobre los estribos de madera chilenos". Revista de la Asociación de Criadores de Caballares. Año VIII, N°8. Stgo. de Chile, octubre de 1956.