Enciclopedia Chilena/Folclore/Refrán, El

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ECH 515 26 - Refrán, El.djvu
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El Refrán
Artículo de la Enciclopedia Chilena

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Este artículo es parte de la Enciclopedia Chilena, un proyecto realizado por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile entre 1948 y 1971.
Código identificatorio: ECH-515/26
Título: El Refrán
Categoría: Folclore


Refrán, El.

 Folk.

 Con un criterio funcional puede entenderse por refrán la expresión popular que encierra un saber general, aplicable a circunstancias determinadas, con fines principalmente didácticos. Su uso reiterado le confiere una autoridad por excelencia empírica, aceptada por personas de diferentes niveles educacionales y socioeconómicos, debido a lo cual ostenta valor cultural representativo, no sólo de un grupo humano en particular, sino que muchas veces de grandes conglomerados, y hasta de la humanidad entera, a través de sus diferentes épocas y por encima de disparidades raciales, lingüísticas y religiosas. De este modo, se incluye en el campo de la función interpretativa racional del hombre y su medio, en el gran sector del folklore espiritual, si bien la mayoría de los tratadistas, guiándose por los caracteres externos de la especie en cuestión, han pretendido aisgnarle íncole literaria primordial.

 La simplificación folklórica omite los distingos académicos terminológicos, comprendiendo en la voz refrán todas las formas proverbiales, sean adagios, máximas, modismos, proverbios, sentencias; pero, haciendo una pequeña separación respecto del dicho.

 Desde un punto de vista temático, posee alcance universal. En cuanto a su condición propia, puede aparecer con carácter independiente, o asimilarse a otro plano folklórico, desempeñándose de manera bivalente, como sucede en la práctica de la oración y de la poesía, géneros que suelen enfatizar sus propósitos con la incorporación de materiales proverbiales, especialmente el segundo, en sus cuartetas glosadas:

Pagar un bien con un bien
no lo he visto todavía,
pagar un bien con un mal
lo veo todos los días.

Si obras mal no esperes bien,
que a la corta o a la larga,
si mides, te han de medir
a ti, con la misma vara.

 Este funcionalismo plural no debe confundirse con el uso de refranes provistos de rima - frecuentísimos en la lengua española - pero con finalidades específicas de su naturaleza:

No apure al ganado flaco,
que en la puerta se hace el taco.

A la mujer y a la cabra
la soga ni muy corta ni muy larga.

 Y que obedecen a variadas modalidades de métrica en todos sus factores constitutivos.

 De acuerdo con su morfología gramatical puede ser una frase, aunque estrictamente debe considerársela como oración con elemento verbal tácito - a costillas suyas, firme como un peral -; una oración simple y por completo expresa - el chancho limpio nunca engorda, un animal mañoso echa a perder una hacienda -; diferentes clases de oración compuesta -quien fue a Portugal, perdió su lugar; la plata se gana al sol y se remuele a la sombra; el que llega tarde, no oye misa ni come carne.

 Conservando las peculiaridades que nos han permitido construir estas divisiones básicas de nuestro refranero, él se encuentra empleado a lo largo de todo el país, descollando su cultivo en algunos focos regionales, a causa de la persistencia de tradiciones familiares, del espíritu reflexivo y a la vez locuaz de sus habitantes, del fomento orientador por parte de autoridades educacionales, de la nutrida inclusión de fórmulas sentenciosas en textos de cantos, narraciones, rezos y controversias versificadas, entre las razones más notables. Según las investigaciones efectuadas hasta nuestros días, sobresalen diversas localidades de la provincias de Linares; el villorrio de Pumanque, en la provincias de Colchagua; las propiedades agrícolas de Aculeo, provincia de Santiago; la parte rural de la comuna de Casablanca, provincias de Valparaíso; sin desmedro de otros focos no estudiados aún, y de su vigencia nacional ya aludida, la cual nos inclina a suponer el mantenimiento futuro de esta función folklórica. Esta hipótesis se vería fuertemente apoyada con los estímulos que podría recibir el refrán en nuestro país gracias a la aplicación pedagógica, aprovechando el contenido de enseñanza que encierra, producto de un preoceso tradicional, rico en matices psíquicos y sociales, de innegable utilidad para ejercitaciones de relación de conceptos, de raciocinios generales y de estimación de la actitud humana frente a las más diversas manifestaciones culturales. Por otra parte, constituye un valioso auxiliar para los estudios monográficos regionales, en el ámbito antropológico integral, cada vez más marcado, que buscan el descubrimiento de los principios que mueven el comportamiento del hombre en torno a bienes comunes y representativos, muchos de los cuales conducen a desarrollos históricos propicios para vincular períodos y nacionalidades.

 Dos son las fuentes de origen del actual refranero folklórico nacional: la hispánica, sin duda la más fecunda y poderosamente mantenida y la aborigen, correspondiente a los pobladores precolombinos del Chile de la conquista, conocidos genéricamente con la denominación de araucanos. Ambas presentan asuntos comunes y textos similares en cantidad considerable. Así hallamos que a los indígenas; cada uno es rico en su casa, al lado del dueño engorda el animal; equivalen los de procedencia peninsular; en su casa cada uno es rey, a la vista del amo engorda el caballo. Pero en los temas de base geográfica, como es obvio, o guerrera, e inspirados en la flora y fauna autóctonas, el cauce araucano adquiere calidad eminentemente privativa, circunscrita en nuestros días a los reductos étnicos e la provincia de Concepción al sur y a sus inmediaciones criollas. Ejemplos de los tipos citados son: la gente del norte se emborracha con agua, el guerrero astuto vence mejor, las papas son blandas, pero la dura es más que la piedra; el hombre gordo en caballo grande parece chuncho. Sin embargo, estas dos corrientes, conjugadas por nuestra trayectoria de nacionalización, han dado lugar al surgimiento de refranes que podrían calificarse como propiamente chilenos, aunque para los efectos folklóricos este sea secundario. He aquí algunos: a zorro visto no hay perro malo, chancho limpio nunca engorda, desde Renaico a Malloco no hay poncho que me haga flaco, el que va a Tunca no vuelve nunca.



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