Enciclopedia Chilena/Partidos políticos/Comunista, Partido (2)/1

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ECH 2838 18 - Comunista, Partido.djvu
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Comunista, Partido
Artículo de la Enciclopedia Chilena

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Este artículo es parte de la Enciclopedia Chilena, un proyecto realizado por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile entre 1948 y 1971.
Código identificatorio: ECH-2838/18
Título: Comunista, Partido
Categoría: Partidos políticos
Desambiguación Existen otras versiones de este artículo en Comunista, Partido (desambiguación)


PARTIDO COMUNISTA[editar]

Historia[editar]

El primer antecedente del Partido Comunista chileno, lo encontramos en el Partido Obrero Socialista, fundado en la zona norte del país en 1912.

Se considera como su fundador a Luis Emilio Recabarren, militante entonces del Partido Demócrata. En 1912 fue candidato a diputado por Iquique, presentado por el Partido Demócrata. A raíz de críticas que Recabarren formulara en contra del Presidente del Partido Malaquías Concha por la línea política del partido y, en especial, por celebrar pactos con partidos de tendencia diversa, fue reemplazado como candidato por Pedro Segundo Araya. Esta determinación causó enorme malestar en la zona, en la cual Recabarren gozaba de gran popularidad por su acción política y social al lado de las clases trabajadoras.

La primera reacción se produjo en la oficina salitrera "Cholita". Un grupo numeroso de obreros se retiró del Partido Demócrata y en mayo de 1912, fundaron la primera sección del Partido Obrero Socialista. Luis Emilio Recabarren, aceptó de inmediato esta situación y contestó desde las columnas de "El Despertar de los Trabajadores": "Aceptamos el cambio de nombre y junto con eso que nos separemos del Partido Demócrata, por las siguientes razones: Primera. El Partido Demócrata ha demostrado prácticamente que no sirve los intereses de la clase trabajadora, porque en cada acto electoral ha hecho causa común con los partidos de la clase explotadora. Segunda. Los dirigentes del partido son en su mayoría elementos burgueses."

Luego, en Tarapacá, en una sesión especial del Partido Demócrata, se organizó también el Partido Socialista. Al terminar el mes de junio, once secciones demócratas se habían transformado en secciones del nuevo partido. Su directorio quedó formado por Luis Emilio Recabarren, Elías Lafertte y Enrique Salas.

En julio se creó el Partido Obrero Socialista en Punta Arenas y por los mismos días en Santiago, bajo la dirección de Manuel Hidalgo y Carlos A. Martínez. El Partido Obrero Socialista, desde el momento mismo de su fundación inició una intensa campaña de propaganda y de agitación. Adoptó como emblema la bandera roja y con ella se paseó por las pampas, por las ciudades y por los caminos, encabezando desfiles de trabajadores o de cesantes. Recabarren dio conferencias y pronunció discursos violentos en todas partes. En ellos atacó la organización de la sociedad y criticó duramente al Partido Demócrata. En Taltal, en 1914, desfiló a la cabeza de mil cesantes, para los que obtuvo del comercio la promesa de víveres. Al año siguiente, se presentó como candidato a diputado por Iquique, pero fue derrotado.

Los primeros postulados doctrinarios que agitó el Partido Obrero Socialista fueron el reconocimiento de la diferencia de clases en la actual organización social y la lucha por la propiedad colectiva. Su actitud era decididamente revolucionaria.

El 1º de mayo de 1915, se celebró en Santiago el Primer Congreso del partido, en el que se establecieron sus principios y se le dio una organización completa. Para su dirección se formó un Comité Ejecutivo.

En su declaración de principios, el Partido Obrero Socialista expresó que "el socialismo es una doctrina por la cual se aspira a transformar la constitución de la sociedad actual por otra más justa e igualitaria. Esta sociedad es injusta desde el momento en que está, dividida en clases... El fin de las aspiraciones del socialismo es la emancipación total de la humanidad, aboliendo la diferencia de clases y convirtiendo a todos en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes".

Para la propagación de los principios del partido fueron fundados a lo largo del país numerosos órganos de prensa. El principal de ellos fue "El Despertar de los Trabajadores", fundado en Iquique por Luis Enrique Recabarren, y en el cual colaboraron Víctor Cruz, Salvador Barra Wall y otros. Le siguieron en importancia "El Socialista", de Antofagasta; "El Opositor", de Tocopilla; "La Democracia", de Valdivia; "El Comunista", de Antofagasta; "La Federación Obrera", de Santiago; etc.

Pronto, el partido tomó un carácter internacional. La raíz de este hecho hay que buscarla en el viaje realizado por Recabarren a la República Argentina en 1916. En Buenos Aires participó activamente en política, formando parte del Partido Socialista argentino. Como la representación socialista en el congreso argentino votó favorablemente la ruptura de relaciones con Alemania, un gran sector del partido se segregó para formar el "Partido Socialista Internacional", a la cabeza del cual quedó Luis Emilio Recabarren, quien viajó luego a Montevideo a formar una nueva sección.

Cuando Recabarren regresa a Chile ya se ha producido la Revolución Rusa de 1917. El Partido Comunista ruso, bajo la dirección de Lenin y de Trotsky, derribó al antiguo régimen zarista y estableció un nueve régimen soviético. Más tarde, fue creada la Tercera Internacional, asociación de partidos comunistas de todos los países, levantada como una reacción en contra de la Segunda Internacional, o Internacional Socialista. La Tercera Internacional, presidida por Lenin, formuló un llamado al proletariado para agruparse a su alrededor y conquistar el poder en todos los países.

La Revolución Rusa fue recibida con júbilo en las filas del Partido Obrero Socialista chileno. Ya en los primeros días después de su triunfo, decía Recabarren: "Lleva apenas un poco, más de un mes el régimen maximalista, y podemos decir que ha avanzado más de un siglo en tan poco tiempo... Rusia obrera ha derrumbado con un poderoso empuje su clase capitalista. Las tierras con todos sus anexos serán del Estado para trabajarlas en beneficio de la comunidad. Adiós para siempre a la propiedad privada, herencia maldita del pasado... La soberanía verdadera del pueblo, por medio del soviet, reemplaza a todos los gobiernos".

En ese ambiente, se celebra en 1920, en Valparaíso, un congreso del Partido Obrero Socialista. Recabarren propone en él el cambie de nombre al partido, llamándosele en lo sucesivo "Partido Comunista". Propone, igualmente, que este partido se adhiera a la Tercera Internacional. Ambas insinuaciones encuentran acogida francamente favorable. Aceptadas en principio, se deja, sin embargo, su resolución definitiva para un nuevo congreso que se realizará en Rancagua al año siguiente.

En el Congreso de Rancagua de los días 1 y 2 de enero de 1922, por la casi unanimidad de los asistentes, se acordó ratificar el cambio de nombre y la adhesión a la Tercera Internacional. Nació, así, el Partido Comunista chileno.

Simultáneamente con la acción política, se desarrolla también, la acción sindical, con el objeto de atraer a los obreros hacia organizaciones gremiales. Así, a impulsos del Partido Obrero Socialista, nacen las Mancomunales, la Federación Regional Obrera del Salitre, la Federación Marítima del Litoral; y, la más importante de ellas, que se llamó Federación Obrera (FOCH) Esta última institución eligió como presidente a Luis Emilio Recabarren y adopta la bandera roja como emblema, igual que el partido. En diciembre de 1921, en congreso celebrado en Rancagua, se acordó la adhesión de la Foch a la Internacional Roja de Sindicatos.

Toda esta acción se desarrolló en medio de la mayor agitación y significó para Recabarren y para las suyos, prisiones y relegaciones, especialmente en las postrimerías de la administración Sanfuentes.

Llega un momento en que el partido empieza a obtener representación parlamentaria. Los primeros elegidos son Luis Víctor Cruz, como diputado por Tarapacá y Pisagua, en 1921; y Luis Emilio Recabarren como diputado por Antofagasta en el mismo año. Ambos llegan al Congreso con la denominación de socialistas, pues aun el cambio de nombre no se ha operado. En el siguiente Congreso de 1924, ningún comunista llega al Congreso. En 1926 es elegido como senador Manuel Hidalgo Plaza, por Tarapacá y Antofagasta; Carlos Contreras Labarca, como diputado por Pisagua y Tarapacá; y Luis Víctor Cruz, como diputado por Santiago.

El partido empieza también a tener actuación en los sucesos políticos de la época. Así, al producirse el movimiento revolucionario de 23 de enero de 1925, que repuso al presidente Arturo Alessandri Palma en el gobierno, el Partido Comunista y la FOCH, solidarizaron plenamente con él, lanzando, con fecha 24 del mismo mes, un manifiesto a la clase obrera en que decían: "El movimiento revolucionario que ayer derrumbó a la Junta de Gobierno en castigo de su traición al movimiento democratizador de setiembre, compromete todas nuestras simpatías por cuanto está destinado a reafirmar los principios en que se basó la revolución del 5 y persigue las finalidades que son aspiraciones hondamente sentidas por la masa obrera del país... Los trabajadores... declaramos nuestro apoyo a la Juventud Militar que ha enarbolado nuevamente la bandera de la depuración para limpiar el país de toda la gangrena que lo roía..." Firman por la FOCH, Luis Víctor Cruz, Elías Lafertte, Manuel Hidalgo y Pedro González; y por el Partido Comunista, Carlos Sepúlveda, Tomás Conelli, Luis Guzmán, Salvador Barra Wall, Galvarino Gil y Luis Paniagua. Dos días después, en con junto a la Foch y otras organizaciones gremiales, el Partido Comunista suscribió un telegrama enviado al presidente Alessandri, a la sazón en Italia, pidiéndole su pronto regreso al país.

En enero de 1927 se realizó en Santiago el 8º Congreso del Partido Comunista chileno, en el cual se establecieron, reafirmando, posiciones anteriores, las bases doctrinarias del partido, en los siguientes términos: "El Partido irá acentuando el proceso de bolcheviquización. Los comunistas no acuden al Parlamento para consagrar el régimen capitalista, sino para destruirlo. La emancipación del proletariado no se conseguirá por vías democráticas, sino por la vía revolucionaria. Su liberación no está en el Parlamento, sino en el sovietismo."

Este Congreso fue, tal vez, la última actuación pública del Partido Comunista en estos años. Designado pocos días después Ministro del Interior Carlos Ibáñez del Campo, quien después desempeñó las funciones de vice-presidente y presidente de la república, el comunismo fue perseguido implacablemente y sus dirigentes encarcelados o desterrados. El senador Hidalgo y otros dirigentes del partido fueron apresados en marzo de aquel año y obligados a salir del país. Esta actitud se mantuvo invariablemente durante todo el gobierno de Ibáñez y, naturalmente, en el Congreso designado en 1930, el partido no obtuvo representantes, conservando sólo teóricamente la senaturía de Manuel Hidalgo, cuyo período aun no expiraba.

Al caer Ibáñez en julio de 1931, el Partido Comunista renació casi de inmediato. Su propaganda se hizo presente por doquier y sus filas empezaron a ordenarse. Sin embargo, siguiendo las sinuosidades de la política mundial, el comunismo chileno careció entonces de unidad y apareció fraccionado en dos sectores.

En Rusia se había generado un movimiento de oposición a la política soviética y a la Tercera Internacional, encabezado porLeón Trotzky. Este movimiento propiciaba la revolución mundial, utilizando como base de operaciones a la Unión Soviética. Sostenía también que la política soviética sólo había logrado crear una nueva clase: la burocracia, cuyos intereses están en contradicción con la clase obrera. Luego, cuando las graves consecuencias económicas de la Guerra Mundial obligaron al Partido Comunista ruso a restaurar transitoriamente el capitalismo (Nueva Política Económica o NEP), Trotzky y su sector se opusieron tenazmente. Más tarde, los integrantes de este movimiento fueron expulsados del Partido Comunista soviético, y constituyeron en Suiza la "Cuarta Internacional".

Estos dos sectores tuvieron su núcleo representativo en Chile en 1931, a la caída del gobierno de Ibáñez. El sector oficialista, reconocido por la Tercera Internacional de Moscú, fue encabezado por Elías Lafertte; y el sector trotzquista, simpatizante con la Cuarta Internacional, quedó dirigido por Manuel Hidalgo.

En las elecciones presidenciales realizadas ese mismo año, y en las cuales resultó elegido presidente de la república Juan Esteban Montero, ambas fracciones presentaron como candidato a sus respectivos jefes. La votación obtenida por ellas fue muy pequeña: Lafferte obtuvo 2.442 votos; e Hidalgo, 1.343 votos. Más tarde, sólo se mantuvo la fracción oficialista de Lafferte, pasando la otra a formar parte del Partido Socialista.

Durante la República Socialista instaurada en Chile después del breve gobierno de Juan Esteban Montero, el Partido Comunista mantuvo una actitud de reserva. Constituido en el local de la Universidad de Chile en Consejo de Obreros y Campesinos, planteó al nuevo gobierno los siguientes puntos: subsidio a los cesantes, aumento de salario; disminución de horas de trabajo y entrega de armas al proletariado.

En las elecciones presidenciales que se realizaron en 1932, el Partido Comunista presentó nuevamente como candidato presidencial a Elías Lafferte, quien obtuvo ahora 4.128 votos. El sector trotskista ya no figuró. En las elecciones parlamentarlas de ese año, no figuró el Partido Comunista con parlamentarios elegidos. Solamente aparecen en él representantes del Partido Izquierda Comunista, nombre que tomó "a posteriori" una fracción; del Partido Socialista, que se presentó a las elecciones con el nombre dePartido Socialista Unificado.

En el gobierno de Alessandri Palma, que se inició ese mismo año, el Partido Comunista tuvo una agitada existencia. Desde su iniciación hizo oposición intensa, manteniendo una permanente efervescencia. El gobierno tomó en su contra diversas medidas defensivas y en 1937 presentó al Congresos Nacional un proyecto de ley sobre Seguridad Interior del Estado, haciendo ver la necesidad de declarar el comunismo fuera de la ley. Para tal efecto, en una de sus disposiciones prohibía la existencia y organización de partidos que pretendieran implantar por la violencia cualquier ideología política contraria al régimen establecido; y en otra prohibía el uso de emblemas, banderas o uniformes de carácter revolucionario o disolvente. Luego de una agitada discusión en el congreso, este proyecto fue aprobado y promulgado como ley de la República el 12 de febrero de 1927, con el Nº6026.

Realizados en estas condiciones los comicios electorales de 1937 para renovar el Congreso Nacional, el Partido Comunista obtuvo, sin embargo, seis diputados, y un senador, que fue Elías Lafferte. Figuró oficialmente con el nombre de Partido Nacional Democrático.

Ya en esa época el Partido Comunista era integrante de la combinación política denominada "Frente Popular, formada por radicales, socialistas, comunistas, democráticos y otros sectores. Dentro de esta combinación, cuyo nacimiento, en Chile como en otros países, había sido impulsado por la Internacional Comunista, el Partido Comunista chileno apoyó la candidatura presidencial de Pedro Aguirre Cerda.

Elegido Presidente de la República Pedro Aguirre Cerda, en 1938, el Partido Comunista chileno tuvo un ancho y libre campo para extenderse. El Presidente quiso llevarlo a integrar su primer gabinete y le ofreció carteras ministeriales; pero el partido no aceptó y prefirió, en cambio, que se dieran a sus militantes gobernaciones, consulados y consejerías.

En esta forma, tuvo el Partido Comunista chileno, en los primeros tiempos del gobierno de Aguirre Cerda, una situación prominente que no había conocido antes. Sin embargo, a poco andar empezó a producirse un evidente distanciamiento, ocasionado por la labor de agitación que el partido realizaba entre el elemento obrero. Diversas huelgas producidas en los campos y en industrias y empresas vitales no hicieron sino contribuir a esta situación. El problema se agudizó a raíz de la enérgica gestión ministerial del Ministro del Interior Arturo Olavarría. Circularon rumores de una subversión comunista que habría de producirse en el país, lo que movió a los partidos de oposición a presentar en el congreso un proyecto de ley que declaraba la ilegalidad del comunismo, por estimarse insuficiente la ley anterior. Dentro del congreso, este proyecto contó con los votos favorables del Partido Socialista. Aprobado en ambas cámaras, el presidente de la república, sin embargo, lo vetó. Posteriormente fue el propio presidente de la república quien presentó un proyecto que, soslayando un tanto el problema, tendía a la misma solución. En dicho proyecto, aprobado como ley, se prohibe la existencia de organizaciones que obedezcan a entidades extranjeras o que desarrollen actividades contrarias al régimen democrático.

Por este mismo tiempo se produce un marcado distanciamiento entre el Partido Comunista y el Partido Socialista, derivado tanto de las diferencias doctrinarias como de la rivalidad de ambas colectividades, de un mismo arraigo social, para atraerse las simpatías de la masa popular. Ya hemos dicho que el Partido Socialista votó favorablemente el proyecto de la oposición derechista que declaraba la ilegalidad del comunismo. Posteriormente, el Ministro de Fomento Oscar Schnake, miembro connotado del Partido Socialista, al regresar desde la Conferencia de la Habana a la que había concurrido, atacó publicamente al Partido Comunista y a la política soviética en discursos que causaron conmoción. Este distanciamiento llegó a su punto culminante al producirse en Europa el pacto Ruso-Alemán en 1941. Comunistas y socialistas rompieron ahora abiertamente y afrontaron separados la lucha electoral de ese año para renovar el Congreso Nacional, lo cual significó, prácticamente, el término del Frente Popular.

En las elecciones parlamentarias de 1941, debido a la situación legal existente, el Partido Comunista figuró con el nombre de Progresista Nacional. Obtuvo 15 diputados y 3 senadores Este número se incrementó con tres diputados más, al ingresar a él los representantes del Partido Socialista de Trabajadores.

Para las elecciones presidenciales de 1942, el Partido Comunista, junto con radicales y otros sectores, integró la "Alianza Democrática de Chile", que propició la candidatura de Juan Antonio Ríos. El candidato contrario, apoyado por liberales y conservadores, fue Carlos Ibañez del Campo, por quien el Partido Comunista había manifestado públicas simpatías en 1938 (Véase Frente Popular).

Durante el gobierno del presidente Ríos, la existencia del Partido Comunista se desarrolló sin mayores novedades. Tomaron cuerpo, sí, nuevamente, las incidencias con el Partido Socialista, en especial en el período en que desempeñó la Vice presidencia de la República Alfredo Duhalde (Véase Partido Socialista). En las elecciones parlamentarias realizadas en 1945, el Partido Comunista, siempre con el nombre de "Progresista Nacional", obtuvo nuevamente 15 diputados y no se alteró tampoco su cuota de 3 senadores.

Llegamos, así, al gobierno de Gabriel González Videla, iniciado en noviembre de 1946, durante el cual el Partido Comunista habría de sobrellevar una existencia agitada y de bruscos cambios.

El presidente González Videla había contado con el apoyo primordial de Radicales y Comunistas durante las elecciones, apoyo al cual se sumó el de otras fuerzas, como las del Partido Liberal, en las elecciones del Congreso Pleno, al cual hubo de recurrirse por no haber reunido mayoría absoluta de votos ningún candidato. Inició su gobierno con un gabinete en el cual figuraban cuatro radicales, tres liberales y tres comunistas. Las carteras entregadas al Partido Comunista fueron las de Obras Públicas, Agricultura y Tierras y Colonización. Sus titulares fueron Carlos Contreras Labarca, Miguel Concha Quezada y Víctor Contreras Tapia, respectivamente.

La designación de ministros comunistas se producía por primera vez, no sólo en Chile sino en América entera. Naturalmente produjo considerable alarma en los círculos de derecha y capitalistas, que vieron en este hecho, no obstante la presencia de ministros liberales, una amenaza cierta para el orden social y para la estabilidad democrática.

Tan grande fue la alarma producida en los círculos indicados, que dio lugar al nacimiento de la institución denominada "Acción Chilena Anticomunista", que presidió el ex Ministro del gobierno Aguirre Cerda, Arturo Olavarría Bravo. Esta institución, que se hizo conocida por su abreviatura de ACHA, tenía por objeto defenderse del comunismo, especialmente en el instante en que pretendiera apoderarse totalmente del gobierno. Constituía una fuerza armada, organizada militarmente en siete bases o regimientos. Se extendió rápidamente por el país y realizó pública y privadamente diversos ejercicios y demostraciones

A poco andar empezaron a producirse divergencias entre el Partido Comunista y el Presidente de la República. Como en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, se acusaba también ahora a los comunistas de estar generando una agitación interna en el país. En las elecciones municipales realizadas en abril de 1947, el Partido Comunista obtuvo un apreciable aumento de sus fuerzas, lo que incrementó la alarma de los sectores derechistas. El Partido Liberal procedió, entonces, a retirar a sus ministros del gobierno, y el presidente de la república, a su vez, pidió la renuncia a los ministros comunistas. La salida del Partido Comunista del ministerio, provocó algunas protestas del mismo partido. Sostuvieron los comunistas que precisamente la salida se producía en los momentos en que estaban luchando contra las alzas de los artículos de primera necesidad. Agregaron que ella significaba una concesión al imperialismo y una sumisión a la plutocracia.

Durante aquel año 1947, las dificultades fueron aumentando paulatinamente. El presidente González Videla, cada vez con tono más decidido, fue acusando al Partido Comunista de estar alterando la tranquilidad interna. En junio, a raíz de una huelga, declaró textualmente: "No permitiré que con una falaz demagogia el Partido Comunista pretenda asumir la responsabilidad exclusiva de la clase trabajadora".

Aquel mismo año, el gobierno presentó al Congreso Nacional un proyecto de ley sobre facultades extraordinarias. En el mensaje correspondiente, acusaba al Partido Comunista de estar promoviendo huelgas en las principales fuentes de la producción, como son el cobre, el salitre y el carbón, lo cual sería parte de un plan general de perturbación; y de propiciar, cuando no había huelga, la consigna del trabajo lento para disminuir la producción. En las disposiciones de este proyecto, que fue aprobado rápidamente por el congreso, se autorizaba al Presidente de la República para declarar zonas de emergencia y estado de sitio. Se establecía igualmente que en caso de paralizarse las actividades esenciales para la marcha del país, el presidente de la república podría ordenar su continuación a cargo de autoridades civiles o militares.

Los comunistas atacaron duramente al presidente de la república; y uno de sus miembros más connotados, el senador Pablo Neruda, fue desaforado por los Tribunales de Justicia, a raíz de un escrito repartido en el extranjero, que se consideró injurioso para el presidente. A su vez, González Videla, al inaugurar las sesiones del Congreso Nacional el 21 de mayo de 1948, condenó vivamente la actitud soviética y las actividades comunistas en Chile.

La culminación de estas divergencias se produjo en 1948, con la presentación del proyecto de ley de Defensa de la Democracia, que tenía por objeto declarar abiertamente al Comunismo fuera de la ley. La discusión del proyecto en el congreso fue agitada y violenta. En el transcurso de ella se reorganizó el gabinete, con el objeto de que procediera a la aplicación de la ley. El 3 de septiembre de 1948, con el Nº8987, fue promulgada la "Ley de Defensa de la Democracia", que significó un duro golpe para el Partido Comunista. Por medio de sus disposiciones se declaraba a los comunistas fuera de la ley, se ordenaba cancelar sus inscripciones en los registros electorales, y se eliminaba a sus militantes de la Administración Pública y de los Consejos de las instituciones semi fiscales.

Con la nueva ley se inició una nueva etapa de persecución al comunismo. Sus militantes fueron eliminados de los registros; se separó a quienes ocupaban cargos públicos o semi fiscales; se practicaron detenciones y relegaciones. Esta actitud no dejó de producir reacciones contrarias, aun en círculos no comunistas, como en el mismo seno de los partidos Radical, y Conservador, y de la Masonería. Especialmente, esta última instancia, se había opuesto desde un principio al proyecto del ejecutivo y había dirigido al presidente de la república una extensa comunicación al respecto, en uno de cuyos acápites le decía: "En días pasados tuvimos oportunidad de manifestaros la inquietud que en el seno de nuestra institución ha creado el proyecto de ley de Defensa de la Democracia, el peligro que ella pudiera envolver por el mal uso en el futuro para la estabilidad de la Orden en Chile, y el juicio adverso que sus disposiciones han merecido a nuestras Logias y Hermanos, desde el punto de vista de nuestros principios. Tuvimos oportunidad, asimismo, de relataros cómo en la última Asamblea de la Gran Logia de Chile, celebrada el domingo de Pentecostés, habían levantado innumerables voces para impugnar el citado proyecto."

El Partido Comunista quedó así eliminado de la acción pública y sólo pudo actuar en la clandestinidad. Consecuencia de ello fue que en el congreso de 1949 no pudo elegir representante alguno.

Por esta misma época, y en íntima relación con la trayectoria del Partido Comunista, se produjo la ruptura de relaciones diplomáticas de Chile con los países comunistas, Rusia, Checoslovaquia y Yugoeslavia (21 de octubre de 1947). Chile había entablado relaciones con Rusia solo el año anterior y con fecha 12 de abril había llegado a Santiago la primera representación diplomática encabezada por Dimitri Zhukov. Esta representación diplomática, excesivamente numerosa desde un principio, llegó poco después a sobrepasar al número de mil personas, lo cual hizo nacer fundadas sospechas acerca de la naturaleza de sus actividades e hizo pensar en su connivencia con el comunismo nacional en los sucesos internos. Producida la ruptura, Zhukov abandonó el país en agosto de 1948.

Durante el gobierno de Carlos Ibañez del Campo, iniciado en 1952, el Partido Comunista hubo de continuar en la clandestinidad; y, así, en las elecciones para el Congreso Nacional, realizadas en 1953 y 1957, no obtuvo representación.

Sin embargo, durante este gobierno, en abril de 1956, se realizó secretamente un acontecimiento de la más alta importancia, cual fue el Décimo Congreso del Partido Comunista. En este Congreso se determinó el programa del partido en Chile, concordante con su naturaleza histórica y en armonía con los últimos acontecimientos. En dicho programa se dijo que el Comunismo establecería en Chile un "Gobierno Democrático de Liberación Nacional". "El Partido Comunista, se dijo, lucha por un Gobierno de nuevo tipo... Es preciso llevar nuevas fuerzas sociales a la dirección del país, es decir, darle a la clase obrera las principales responsabilidades del poder... El Partido Comunista de Chile considera que la misión de este Gobierno debe consistir en crear un verdadero régimen democrático, desarrollar una economía nacional independiente y sana, en la cual se combine la propiedad y la iniciativa del Estado; y los particulares, mejorar substancialmente las condiciones de vida de las masas populares y abrir camino a la construcción del socialismo".

En otro orden de cosas, el programa propiciaba derogar la legislación represiva; confiscar las empresas y capitales de monopolios yanquis y poner fin al latifundio en Chile, realizando una reforma agraria que entregara la tierra a los campesinos gratuitamente o con pago mínimo.

En las postrimerías del gobierno de Ibañez, el partido logró la derogación de la Ley de Defensa de la Democracia. Para este efecto, se constituyó en marzo de 1958 el llamado "Bloque de Saneamiento Democrático", combinación da partidos que, entre otras cosas, propiciaba la derogación de esta ley y la revalidación de las inscripciones electorales de los comunistas que habían sido anuladas. Estos proyectos como los otros del bloque, encontraron amplia acogida, en el Presidente de la República y pudieron así convertirse en ley. Pudo desde entonces el Partido Comunista volver a la acción pública y aumentar considerablemente sus filas.

Durante los días 18 a 23 de noviembre de 1958 realizó públicamente el 11º Congreso. En las elecciones parlamentarias de 1961, obtuvo 16 diputados y 4 senadores.

En las elecciones presidenciales de 1958, para reemplazar a Ibáñez, el Partido Comunista con socialistas y otras fuerzas, formó parte de la combinación llamada Frente de Acción Popular (FRAP), que levantó la candidatura del senador Salvador Allende. Resultó elegido Jorge Alessandri Rodríguez y durante su gobierno la vida del Partido Comunista se desarrolló en forma prácticamente pacífica, sin que participara en agitaciones o movimientos de importancia. De parte del gobierno no sufrió persecución alguna.

En 1962 realizó su 12º Congreso, en el cual aprobó nuevos estatutos de organización interna.

La doctrina en que basa su acción el Partido Comunista es resultante del desenvolvimiento histórico esbozado. Fundamentalmente se basa en el socialismo marxista leninista. Sus publicaciones oficiales ponen énfasis en señalarlo como un partido netamente nacional. "Nuestro Partido, dicen, es verdaderamente nacional, porque defiende con patriotismo las riquezas del país y la soberanía nacional". Afirma también que el triunfo de sus principios es posible obtenerlo hoy por la vía pacífica del sufragio y no por la revolución. Su secretario general Galo González, ha dicho al respecto: "La posibilidad de que nuestra revolución se realice por medios pacíficos, esto es, sin que sea forzoso recurrir a la guerra civil, depende de dos factores esenciales: del poderío y la resistencia de las clases enemigas y de la capacidad de la clase obrera para unir en torno suyo a la mayoría nacional y conquistar, por medio del sufragio u otra vía similar, el poder para el pueblo".

Concretamente, el Programa del Partido Comunista de hoy, contempla los siguientes puntos: 1. Nacionalizar el cobre, el salitre y el hierro; 2. Realizar la Reforma Agraria efectiva, a fin de que la tierra sea del que la trabaja; 3. Nacionalizar el crédito bancario, comercio exterior, seguros, servicios de utilidad pública y eliminar la influencia de los monopolios; 4. Promover el desarrollo económico del país mediante su industrialización y una planificación de las actividades productivas; 5. Elevar las condiciones de vida del pueblo, lo que significa terminar con la cesantía y garantizar el trabajo para todos; aumentar los sueldos y salarios; mejorar la atención médica, la vivienda y la educación; 6. Democratizar profundamente la vida nacional; 7. Ejercer una política exterior independiente".

En la organización interna se advierte una notable evolución a través de su proceso histórico, desde el primitivo "Comité Ejecutivo" que se creó en 1915, en el Primer Congreso del Partido, cuando todavía era "Partido Obrero Socialista". Hoy día, la base de la organización interna es la célula, formada ordinariamente por un máximo de diez militantes. Puede ser "célula de empresa", cuando actúa en una fábrica, en un fundo o en otro sitio de trabajo; o "célula de Barrio", cuando actúa en el lugar de residencia de los militantes. En cada localidad existe un "Comité Local"; en cada provincia un "Comité Regional". Para la dirección nacional existe un "Comité Central", cuyo más alto personero es el Secretario General.

En las elecciones presidenciales de 1964, realizadas para designar reemplazante a Jorge Alessandri Rodríguez, el Partido Comunista, como integrante del FRAP, apoyó la candidatura de Salvador Allende, senador socialista. El resultado de las urnas fue adverso a Allende, quien obtuvo un total de 972.210 votos, frente a 1.410.809 votos del candidato triunfante, Eduardo Frei, de la Democracia Cristiana, apoyado por la derecha.

Frente al gobierno de la Democracia Cristiana, el Partido Comunista ha mantenido una actitud de decidida oposición, objetando las medidas de tendencia populista adoptadas por considerar que no son suficientes y que no atacan al capitalismo ni al imperialismo.

En las elecciones parlamentarias de marzo de 1965, el Partido Comunista obtuvo 290.835 votos. Eligió 18 diputados y completó 6 senadores. Mejoró, pues, aunque levemente sus posiciones, no obstante el avasallador triunfo de la Democracia Cristiana en estas elecciones parlamentarias.

Su actitud oposicionista se ha acentuado desde entonces (Véase Partido Demócrata Cristiano). Sin embargo, en determinado momento, su directiva ha declarado que el partido no se opondrá a los proyectos del ejecutivo que realmente sean favorables para los sectores populares. Desde la reaparición del Partido Comunista en 1931, el cargo de Secretario General ha sido desempeñado por Elías Lafferte, Carlos Contreras Labarca, Ricardo Fonseca, Humberto Abarca, Galo González y Luis Corvalán, entre otros.

En los últimos tiempos ha debido sufrir algunas escisiones, como consecuencia de las discrepancias del comunismo internacional, que lo han dividido en dos sectores: uno que sigue a Rusia y otro de inspiración china o pekinista. Así, sectores marginados del Partido Comunista chileno han formado grupos como el "Grupo Espartaco", encabezado por el senador Jaime Barros Pérez Cotapos, que renunció al Partido Comunista; y la "Vanguardia Revolucionaria Marxista". Ambos grupos siguen la línea "pekinista" o "línea dura", como la llaman. No han tenido estos grupos actuaciones de importancia política y no revisten caracteres de partidos políticos, como tampoco, tienen existencia legal como tales.

En junio de 1965, se realizó un "Pleno" del Partido Comunista. Se debatió en él la posición política del partido frente a los últimos acontecimientos. Fue elegido Secretario General el Senador Luis Corvalán Lepe.

Bibliografía[editar]

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