Enciclopedia Chilena/Partidos políticos/Demócrata Cristiano, Partido (2)

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
ECH 2838 30 - Demócrata Cristiano, Partido.djvu
Para ver el documento original completo, haga clic en la imagen.

Demócrata Cristiano, Partido
Artículo de la Enciclopedia Chilena

Flag of Chile.svg

Este artículo es parte de la Enciclopedia Chilena, un proyecto realizado por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile entre 1948 y 1971.
Código identificatorio: ECH-2838/30
Título: Demócrata Cristiano, Partido
Categoría: Partidos políticos
Desambiguación Existen otras versiones de este artículo en Demócrata Cristiano, Partido (desambiguación)


PARTIDO DEMÓCRATA CRISTIANO[editar]

Historia[editar]

El Partido Demócrata Cristiano se forma en Chile en junio de 1957. Su contenido doctrinario hay que encontrarlo en las encíclicas pontificias "Rerum Novarum" del Papa León XIII (1891) y "Quadragesimo anno" del Papa Pío XI.

En síntesis, la doctrina de tales documentos señalan la situación misérrima del proletariado; muestran como el desenfreno de la competencia y la inhumanidad han dejado indefensos y solos a los obreros; declaran ineficaces para resolver la cuestión social tanto al marxismo como al liberalismo; y establecen que la solución se encuentra en los principios evangélicos. Adaptando estos principios doctrinarios a la realidad chilena y actualizándolos, se ha elaborado el programa de la Democracia Cristiana. Últimamente, para reafirmar más su contenido, se ha llamado a sí misma "Izquierda Democrática". Ha tratado, dentro de la política chilena de mantenerse equidistante de los Partidos de izquierda y de los Partidos de derecha.

Aun cuando su nacimiento puede señalarse, como hemos dicho en 1957, ha sido el resultado de una larga gestación. Sus orígenes remotos deben encontrarse en el seno del histórico Partido Conservador (Véase). Este Partido, ya en su Convención de 1901, abordó los problemas sociales con criterio demócrata cristiano y de acuerdo con las enseñanzas pontificias. En efecto, al citarse para aquella Convención, se dijo: "No podemos olvidar las necesidades y las legítimas aspiraciones de los obreros. Proclamar la Democracia Cristiana y formular en consecuencia un programa de reforma social, verdadera, eficaz y realizable será uno de los más gratos deberes do la Convención, en que la clase obrera estará ampliamente representada". En la Convención misma se acordó trabajar por la realización del orden social diseñado por León XIII; procurar habitaciones convenientes a los obreros; organizarlos en organizaciones religiosas-económicas; etc. En la Convención da 1918, nuevamente el Partido Conservador abordó estos temas y en ella don Juan Enrique Concha Subercaseaux pronunció un discurso propiciando la Democracia Cristiana. En 1920 la Juventud Conservadora, presidida por don Jaime Larraín Garcia aceptó adoptar también la doctrina demócrata cristiana. Años más tarde se organizaron algunas asociaciones o grupos políticos de efímera existencia que sustentaron los principio social cristianos, tales como el Partido Popular (1922) y el Partido Corporativo Popular (1932).

Finalmente, en el seno del Partido Conservador se produce un nuevo movimiento agitado por las ideas social cristianas, movimiento este que, tras varias etapas, habría de generar el Partido Demócrata Cristiano. En 1931, a la caída del Gobierno de Ibáñez, fué elegido Presidente del Partido Conservador don Rafael Luis Gumucio. El señor Gumucio inició una campaña tendiente a ingresar elementos jóvenes al Partido, a consecuencias de la cual fueron convergiendo hacia el Partido Conservador diversos grupos ligados a la Asociación de Estudiantes Católicos, a la Universidad Católica y algunos cenáculos de estudios juveniles. Entre estos jóvenes pueden, destacarse los señores Bernardo Leighton, Manuel Garreton, Ricardo Boizard, Radomiro Tomic, Eduardo Frei. "No lo hacían, según ha dicho Boizard, por cierto, para continuar en la rutina del pasado sino, alternativamente, para darle nueva ruta o para aprovechar su savia en la creación de un movimiento típicamente social cristiano en el porvenir”.

Este grupo de jóvenes, que fué incrementándose poco a poco, manifestó bien pronto sus propósitos de organizar dentro del Partido Conservador un núcleo con caracteres independientes, que empezó a ser llamado “Juventud Conservadora" y luego "Falange Conservadora", que por sus arrestos de rebeldía no encontró siempre muy favorable acogida en los círculos directivos y tradicionales del Partido y que aun el mismo Presidente señor Gumucio trató de contener. Se trataba, en realidad, de una verdadera "querella de generaciones", en la cual chocaban los conceptos tradicionales con los nuevos pensamientos sociales y políticos, o sea, los principios que imperaban en algunos sectores de carácter individualista con las concepciones sociales.

La Juventud Conservadora se organizó activamente en el país, formando núcleos en diversas localidades. Sus dirigentes realizaban giras hasta por los más apartados rincones, divulgando sus ideas reformistas, que no siempre eran bien recibidas en los círculos tradicionales. Fundaron un periódico denominado "Lircay”, con los mismos objetivos. Era Presidente de aquel núcleo Bernardo Leughton, quien desarrollaba una activa labor. En Octubre de 1935, la Falange Conservadora, realizó una Convención, en la cual la juventud tuvo una actuación destacada. Sus oradores, entre los cuales se destacaron Bernardo Leighton, Ricardo Boizard, Radomiro Tomic, tuvieron conceptos de avanzado contenido que pusieron ya una nota de alarma en el seno del Partido.

La actitud de este núcleo es cada vez más independiente y, si sequiere, rebelde. En lo Convención de 1935 se estableció un articulo reglamentario en virtud del cual no era necesario ser miembro del Partido Conservador para ingresar a la Juventud. Su nombre mismo va experimentando modificaciones insensiblemente: de Juventud Conservadora paso a llamarse Falange Conservadora; y luego "Falange Nacional" ya sin el distintivo del Partido. El periódico Lircay no siempre sigue la línea conservadora y a veces coloca sus puntos de vista en abierta contradicción con los de la directiva del Partido. Las expresiones de sus dirigentes son cada vez más independientes: "Estamos en el Partido Conservador persiguiendo su transformación"….. "La Juventud Conservadora no se confunde con el Partido Conservador"... "Si viéramos que el Partido Conservador fuera un obstáculo para la integridad de nuestro ideal, en ese mismo instante abandonaríamos sus filas"....."La Juventud Conservadora ha nacido en el Partido Conservador, lo que no es lo mismo que obedecerle". Todo este lenguaje va, naturalmente, generando cada vez más la resistencia de los círculos tradicionales.

Doctrinariamente, este núcleo continuaba sosteniendo el cristianismo social. "Ni liberalismo ni socialismo, ni fascismo ni comunismo. Todos estos son sistemas que arrancan de principios falsos. Queremos un estado cristiano y nacional en el que se hallará la solución de justicia que Chile necesita".

Por aquellos mismos años, la Falange Conservadora organizó cuerpos militarizados, que tenían por objetivo esencial defenderse y chocar con las huestes nazistas, que desarrollaba un bulliciosa campaña por todo el país. Esta circunstancia, unida al nombre de falange, que bacía recordar a la Falange española, hizo pensar que este movimiento juvenil pudiera tener finalidades fascistas; pero sus dirigentes se encargaron de desmentirlo y aclararlo. "En un comienzo, dice Alejandro Silva Bascuñán, la Falange Española se presentaba a los observadores chilenos como una reacción muy natural ante los desaciertos, debilidades, anarquía y hasta crímenes republicanos, puramente impregnada de la filosofía católica y libre del todo de influencia totalitaria. Así lo creyeron nuestros dirigentes juveniles que se entusiasmaron en grado con sus líderes con sus postulados, con sus métodos, que hasta el nombre del partido, la forma y estilo de la propaganda y sus aspiraciones programáticas fueron imitados y admirados. Pero tal imitación, como liemos dicho, fué negada por dirigentes falanguistas.

Para las elecciones parlamentarias de 1937, la Falange presentó los siguientes candidatos Eduardo Frei, por Atacama y Coquimbo; Alberto Bahamondes, por Antofagasta; Manuel José Irarrázabal, por Copiapó; Fernando Duran, por Valparaíso; Manuel Garretón, por Santiago; Guillermo Echeñique, por 0'Higgins; y Ricardo Boizard, por Lontué. Con excepción de Eduardo Frei, todos obtuvieron el triunfo. Posteriormente se sumó el diputado Pablo Larraín.

Poco después de la jornada electoral se produjo crisis ministerial. En el nuevo Gabinete, el Presidente don Arturo Alessandri ofreció la cartera del Trabajo a Bernardo Leighton, quien juró el cargo con fecha 24 de Marzo de 1937. Leighton era uno de los más connotados miembros de la Falange, por cuyo motivo este grupo político, que tenía ya representación parlamentaria, adquiría extraordinario auge.

La permanencia del Ministro falangista en el Gabinete fué de corta duración. A raíz de incidentes con la Revista Topaza, en los cuales el Gobierno tomó determinaciones que no fueron aceptadas por la Falange, Bernardo Leighton renunció, con la aprobación de su grupo político. Aquello ocurría en Marzo de 1938.

Mientras tanto, se había generado y estaba en pleno desarrollo la candidatura presidencial del ex Ministro de hacienda don Gustavo Ross Santa María, prohijada por los Partidos Conservador y Liberal. La Falange se manifestó desde un principio contraria a ella, con lo cual dio un paso más hacia la escisión.

A raíz de incidentes producidos el 21 de Mayo de 1938, con motivo de la apertura del Congreso, se presentó una acusación en contra del Ministro del Interior don Luis Salas Romo. Los Partidos de Derecha, y entre ellos el Conservador, tomaron su defensa, pero hubo tres diputados de la Falange que votaron en favor de la acusación: Boizard, Garretón e Irarrázabal. Y uno que se abstuvo, Bahamonde. Con esto, la Falange daba un nuevo paso hacia su alejamiento del Partido. Con la candidatura de don Gustavo Ross apoyada por los Partidos de Derecha, la situación tomo un cariz nada vez más grave. La Falange mantuvo irreductiblemente su oposición a ella, no obstante los reiterados esfuerzos que los dirigentes del Partido Conservador hicieron, para hacerla deponer su actitud. Cuando parecía que no que la situación sería hasta el final inalterable, la Falange presentó una quina de políticos de derecha, pidiendo que de entre ellos se eligiera el candidato y se prescindiera del señor Ross. En tal caso, la colectividad apoyaría la candidatura de la derecha. Esta quina estaba formada por los señores: Jorge Matte Gormas, Guillermo Edwards Matte, Francisco Garcés Gana, Máximo Valdés Fontecilla y Pedro Nicolás Montenegro. Esta fórmula no fué aceptada y la candidatura Ross siguió adelante.

El resultado de las elecciones (Octubre de 1938), fue desfavorable para la candidatura del señor Ross, que se perdió por un escaso margen de votos: obtuvo 222.720 votos el candidato del Frente Popular, don Pedro Aguirre Cerda; y 218.619 votos el señor Ross. O sea, sólo 4.101 votos de diferencia.

La derrota del señor Ross produjo estupor en los círculos de derecha. Bien pronto, empezó a formularse un serio cargo a la Falange Nacional, sosteniéndose que la causa de la derrota era precisamente la actitud de rebeldía de este grupo político, ya que, dado el escaso margen de votos, habría bastado su cooperación decidida para que el señor Ross hubiera triunfado. Poco a poco, la indignación dentro del Partido Conservador fue adquiriendo mayores caracteres. Se estimaba inaceptable que el Partido tolerara dentro de su seno a un grupo político indisciplinado, que no seguía la línea del Partido ni era un apoyo en sus posiciones políticas. Se acordó, pues, reorganizar la Falange Conservadora o Falange Nacional; y se designó para tal efecto, una comisión formada por los señores Manuel Muñoz Cornejo, Fernando Aldunate, Carlos Rozas, Marcos Silva Bascuñan y Luis Felipe Letelier Icaza.

La Falange recibió esta determinación con actitud rebelde, adoptando el siguiente acuerdo: "Frente a la reorganización de nuestro Movimiento acordada por la Junta Ejecutiva del Partido Conservador, pusimos todo lo que estaba de nuestra parte para evitar la ruptura... La Falange Nacional declara en forma terminante que no acepta la reorganización acordada y seguirá adelante en la tarea que, desde su fundación, se impuso. Durante tres años hemos interpretado el pensamiento de miles de chilenos que buscan un porvenir mejor para la patria. Proyectado ahora nuestro Movimiento en un plano de mayor amplitud, iniciamos una nueva etapa con fe y entusiasmo redoblados.

La ruptura, pues, se había producido. Quedaba por determinarse la actitud que seguirían los parlamentarios que pertenecían al Movimiento. Primitivamente firmaron un documento de adhesión los seis diputados falangistas; pero en definitiva, la representación parlamentaria del nuevo Partido quedó reducida a los diputados Manuel Garreton, Ricardo Boizard y Alberto Bahamondes.

Era Presidente de la Falange en esos momentos el diputado don Manuel Garreton. El nuevo Partido tomó el nombre de "Falange Nacional" y continuó presidido por el señor Garreton.

Organizada como Partido Político independiente, la Falange Nacional inició una activa campaña de proselitismo; y se mantuvo, alejada de los Partidos de Derecha, aun cuando tampoco participó en el Gobierno del Frente Popular. Su posición, alejada da los dos grandes grupos contendientes en la política nacional, Izquierdas y Derechas, llevó a la Falange a la formación de un tercer frente, en el que fueron acompañados por grupos izquierdistas que estaban desconformes con la acción del Gobierno del Frente Popular, tales como los socialistas y la Vanguardia Popular Socialista (nacístas). "Nos poponíamos, ha dicho uno, de sus diputados, don Ricardo Boizard, romper el cerco derechas e izquierdas en que nos encontrábamos encerrados; nos proponíamos contrarrestar nuestro pequeño número con un esfuerzo sobrehumano por llamar la atención hacia el Partido de la flecha roja. Nos proponíamos aprovechar la tribuna parlamentaria para, explicarle a la juventud y a los obreros el sentido de nuestra acción".

En las elecciones parlamentarías de 1941, el nuevo Partido hubo de presentarse por primera en forma independiente. Los resultado, no fueron nada halagadores, pues sólo pudieron hacer triunfar tres diputados, que fueron los señores Manuel Garretón, Radomiro Tomic y Raul Ceardi.

Su actuación continuó la misma línea equidistante de Derechas e Izquierdas, inclinándose por una y por otra. En las elecciones presidenciales de 1942, la Falange Nacional apoyó la candidatura de don Juan Antonio Ríos, que había sido prohijada por los Partidos de Izquierda y algunos sectores de Derecha. En las elecciones extraordinarias para elegir Senador por Curicó, Talca, Linares y Maule, en 1944, apoyaron la candidatura de don Arturo Alessandri Palma, levantada por los Partidos de Derecha. En las elecciones presidenciales de 1946, apoyó la candidatura de don Gabriel González Videla, si bien es cierto que un grupo, encabezado por el diputado don Radomiro Tomic, se inclinó por la candidatura del Dr. Eduardo Cruz Coke, que había sido levantada por el Partido Conservador. La Falange Nacional integró también algunas combinaciones políticas, tales como el "Fras" (véase) en 1948, con radicales, agrarios y socialistas; y la "Federación Social Cristiana” en 1955, con el Partido Conservador Social Cristiano.

Su representación parlamentaria ha seguido la siguiente trayectoria: 1941: tres diputados. 1945: Cuatro diputados. 1949: tres diputados y un senador. 1953: cinco diputados. 1957: catorce diputados y un senador.

Don Manuel Garretón desempeñó la Presidencia de la Falange hasta 1942. Después de él, han ocupado este cargo los señores Ignacio Palma, Eduardo Frei, Patricio Aylwin, Rafael Gumucio, etc.

Durante los Gobiernos de don Juan Antonio Ríos, vice presidencia de don Alfredo Duhalde y Presidencia Gonzalez Videla, la Falange Nacional participó en el Gobierno, ocupando carteras ministeriales. Fueron Ministros los señores Eduardo Freí Montalva, en la cartera de Obras Publicas y Vías Comunicación, en 1945, durante el Gobierno de Ríos habiendo renunciado en enero de 1948, durante la Vice Presidencia Duhalde, a raíz de los sucesos ocurridos en la Plaza Bulnes; don Bernardo Leighton Guzmán, en la cartera de Educación, y don Ignacio Palma Vicuña en la de Tierras y Colonización, ambos en Febrero de 1950, en el gabinete llamado de "sensibilidad social", organizado por el Presidente Gonzalez Videla. Durante el Gobierno de Ibáñez, en un momento difícil, fué llamado el señor Eduardo Freí para organizar el Gabinete; pero rechazó tal ofrecimiento.

En 1957, la posición de la Falange Nacional aparecía en el mapa político de Chile notablemente mejorada. Tenía ya dieciséis diputados, con dos que se habían agregado a sus filas, aparte, de los elegidos el año anterior; a Eduardo Frei como Senador por Santiago, elegido con una alta cuota de votos; y una apreciable representación en las Municipalidades.

Paralelamente con este crecimiento, se había venido gestando la candidatura presidencial del senador Frei para las elecciones de 1958, que habría de designar sucesor a don Carlos Ibáñez del Campo. Esta candidatura había despertado entusiasmo entre los elementos juveniles, especialmente y se cifraban halagüeñas esperanzas en ella.

Mientras tanto, se había estado produciendo también un acercamiento entre la Falange Nacional y el Partido Conservador Social Cristiano. Esta él tima colectividad, nacida en 1949, constituía una fracción del antiguo Partido Conservador, que sustentaba ideales social cristiano muy semejantes a los de la Falange Nacional. Primero ambos Partidos habían actuado Juntos en el campo político y parlamentario. Luego, habían constituido la "Federación Social Cristiana”, en 1955 (véase). Finalmente, se empezó a hablar de la fusión, de ambos Partidos.

El acuerdo de fusionarse no fué tan sencillo, como pudiera esperarse dentro del seno de la Falange. Lucharon en ella dos corrientes, pero se impuso la partidaria de hacer la fusión. Igual discrepancia se produjo en el seno del Partido Conservador Social Cristiano. Intervención preponderante en la fusión tuvieron los señores Horacio Walker Larraín y Vicente Gumucio Vives, jefes de los Partidos Conservador Social Cristiano y Falange, respectivamente.

Mereció larga discusión el nombre que debía darse a la colectividad política que resultarías de la fusión. Se estimaba inconveniente, por unos, usar en cualquier denominación el nombre "cristiano", que podía significar una limitación y darle al Partido carácter confesional. Pero primó la idea de llamarlo "Demócrata Cristiano", considerando que el mundo se encontraría abocado a dos alternativas: cristianismo y comunismo.

Acordada la fusión, ambas colectividades se reunieron en solemne asamblea, en Julio do 1957, en el Salón de honor del Congreso Nacional. Hicieron uso de la palabra los señores Horacio Walker, Eduardo Frei, Jorge Mardones y Vicente Gumucio. Desde ese momento quedó fundado el "Partido Demócrata Cristiano" y desaparecieron, la "Falange Naciónal” y el "Partido Conservador Social Cristiano”.

Constituido el nuevo Partido la candidatura de Eduardo Frei fué adquiriendo mayores proporciones, al mismo tiempo que se incrementaba la acción proselitista.

En elecciones parlamentarias extraordinarias realizadas en Marzo de 1958 en el tercer Distrito de Santiago, a las que se dio carácter plebiscitario, resultó elegido el candidato que representaba la candidatura presidencial de don Jorge Alessandri, resultando derrotados los candidatos de la Democracia Cristiana, del Frap y del Partido Radical. Esta situación movió a los partidos derrotados a concertar un acuerdo parlamentario que originó el "Bloque de Saneamiento Democrático" (Véase). Por la acción de este bloque fueron aprobadas algunas iniciativas parlamentarias de carácter político, tales como el establecimiento de la cédula oficial única, el restablecimiento legal del Partido Comunista, etc.

En las elecciones presidenciales, el candidato de la Democracia Cristiana don Eduardo Frei, resultó derrotado, obteniendo el tercer lugar numérico; pero acusando un considerable aumento de votación. Los resultados fueron los siguientes: Jorge Alessandri, 389.909 votos; Salvador Allende, 356.493 votos; Eduardo Frei, 255.780 votos; y Luis Bossay ,192.977 votos.

No obstante esta derrota, el Partido Demócrata Cristiano continuó incrementado su posición política. En las elecciones municipales de 1959 mantuvo aproximadamente su votación. En las elecciones parlamentarias de 1961, obtuvo 23 diputados y conservó cuatro senadores. En las elecciones municipales de 1963 se constituyó en la primera fuerza política del país, individualmente considerada. Mas tarde su situación se incrementó con siete diputados más, pertenecientes a la "Nueva Izquierda Democrática" (fracción disidente del PADENA), que adhirió a su candidato.

Nuevamente el Partido Demócrata Cristiano ha levantado la candidatura presidencial de don Eduardo Frei para las elecciones de 1964. En marzo de 1964, cual ocurriera en 1958, se realizaron elecciones extraordinarias de Diputado, esta vez en Curicó, a las cuales se dio también carácter plebiscitario. Triunfó el candidato de la Izquierda (Frap); pero la Democracia Cristiano arrojó un nuevo aumento de sufragios, que hizo aumentar sus esperanzas.

A raíz, de estas elecciones, realizadas el 15 de Marzo de 1964, se produjo la renuncia del candidato presidencial, del Frente Democrático (Véase) don Julio Duran; y posteriormente la disolución de esta combinación política, que estaba conformada por los Partidos Radical, Liberal y Conservador. A raíz de estos hechos se produjo un reagrupamiento de las fuerzas políticas. Se pensó de inmediato que los partidos de derecha (Liberal y Conservador) concertarían un pacto con el Partido Demócrata Cristiano; pero el candidato señor Frei se negó a pedir el apoyo de tales partidos por considerar que aquello podría amagar su posición doctrinaria y la calidad de "izquierda democrática" que el partido se asignaba. Sin embargo, los partidos de derecha, considerando que la candidatura da la Democracia Cristiana significaba una garantía de continuidad democrática en el país, acordaren apoyarla, con declaración de que lo hacían sin compromisos y manteniendo sus principies doctrinarles.

La base programática con que el Partido Demócrata Cristiano afrontó las elecciones presidenciales, es la misma que ya hemos señalado con respecto a la Falange Nacional y al Partido Conservador Social Cristiano, o sea, las ideas y principios contenidas en las encíclicas papales "Rerum Nevarum" y "Cuadragésimo Anno", con las naturales adaptaciones a la realidad política, económica y social de Chile. Materializada en "slogans" ideas como las de "revolución en libertad", "Izquierda Democrática" "en Chile todo tiene que cambiar", te... que habría de seguir sosteniendo durante su gobierno.

EL resultado de las urnas electorales, en Setiembre de 1964, fué ampliamente favorable para la Democracia Cristiana y para su candidato presidencial señor Eduardo Freí Montalva, quien resultó elegido Presidente de la República por mayoría absoluta de los sufragios emitidas. Numéricamente, el resultado de aquellas elecciones fué el siguiente:

Eduardo Freí…………… 1.410.809 votos.

Salvador Allende……… 972.210 votos.

Julio Duran……………… 124.764 votos.

En Noviembre de aquel año, el señor Eduardo Freí asumió la presidencia de la República en reemplazo de don Jorge Alessandri Rodríguez. La Democracia Cristiana, luego de una lucha de treinta años, llegaba por fin al poder.

El Presidente Freí inició su gobierno con un gabinete netamente demócrata cristiano, formado por militantes del Partido y por algunos técnicos simpatizantes. Ministro del Interior fué designado el antiguo fundador y miembro del partido don Bernardo Leyghton Guzman. Ni los partidos Liberal y Conservador, que habían apoyado su candidatura, ni otras colectividades pequeñas, como la Democracia Agraria Laborista, participaron en él.

El gobierno del Presidente Frei se caracterizó desde un principio por un extraordinario dinamismo y afán reformador. Innumerables proyectos que afectaban a la organización jurídica existente, fueran anunciados o presentados al Congreso en medio de gran publicidad. Entre ellas cabe mencionar, las que se referían a la reforma constitucional a los convenios del cobre que establecía un nuevo trato con las compañías extranjera; las llamadas leyes normativas, que concedían facultades extraordinarias al Ejecutivo; la Agraria; creación del Ministerio de la Vivienda; creación popular, tendiente a favorecer a sectores paupérrimos; nuevo régimen para la Compañía de Teléfonos y para la Compañía Chilena de Electricidad; reajuste de remuneraciones para los sectores público y privado; impuesto al patrimonio; etc, etc.

Muchos de estos proyectos hicieron impacto en sectores tradicionalistas y adinerados y tendían a producir apoyo y entusiasmo en sectores populares. Al mismo tiempo se adoptaron diversas medidas administrativas de carácter populista.

Las actuaciones del gobierno fueron recibidas con desconcierto en los círculos políticos. Recibieron la crítica de los sectores tradicionalista y de la izquierda, al mismo tiempo.

Como el Ejecutivo no disponía de mayoría en el Congreso Nacional muchos proyectos no se tramitaron con la rapidez que aquel quería, originándose mutuas recriminaciones.

Con este clima se inicio la campaña electoral para las elecciones de Congreso que habrían de realizarse en marzo de 1965 y que tenían por objeto renovar la totalidad de la Cámara de Diputados y la mitad del Senado. El Partido Demócrata Cristiano enarboló como bandera los diversos proyectos del Ejecutivo, sosteniendo que ellas tendían a solucionar los graves problemas económicos, políticos y sociales de la Republica. En Chile, sostuvo tiene que cambiar y es menester realizar la revolución en libertad. El pueblo, agregaba, dio su respaldo al programa del Partido Demócrata Cristiano, al elegir por abrumadora mayoría al Presidente Frei; y, en consecuencia, era menester darle un Congreso que lo apoyara. Los partidos de derecha sostuvieron que las elecciones presidenciales no constituyeron un respaldo al programa demócrata cristiano, ya que ellos habían votado por el señor Freí, no por su progreso sino por considerarlo una garantía de continuidad democrática. La izquierda, a su vez afrontó la lucha sosteniendo que la Democracia Cristiana no era sino "otra cara" de la derecha ya que sus proyectos en nada favorecían a los sectores populares.

Las resultadas electorales fueron abrumadoramente favorables al Partido Demócrata Cristiano. Obtuvo en país el país un total de 983.638 sufragios, lo permitió elegir 82 diputados y completar 13 senadores. El gobierno triunfo así en forma absoluta en la Cámara de Diputados con considerable mayoría de representantes demócrata cristianos; pero no alcanzó a obtener mayoría en el Senado.

Con esta fuerte posición parlamentaria, el gobierno demócrata cristiano reinició la tramitación de sus proyectos y presentó otros. Ha debido afrontar una compleja oposición, en forma no conocida antes en la historia política de Chile. Tal oposicon proviene de tres frentes diversos:

a) Oposición de Derecha, radicada en los partidos Liberal y Conservador que, aunque manteniendo una posición mesurada e independiente, se han opuesto decididamente a algunos proyectos, especialmente a la reforma constitucional en cuanto vulnera el derecho de propiedad y al impuesto patrimonial.

b) Oposición de Izquierda, radicada especialmente en los partidos Comunista y Socialista. Este sector se opone a los proyectos del Gobierno por considerarlos insuficientes para satisfacer las necesidades populares y por considerar que solo constituyen facetas de las que ellos llaman fuerzas reaccionarias. Se ha dirigido especialmente esta oposición al proyecto de convenios del cobre, estimándolo demasiado favorable para las compañías extranjeras y perjudiciales para los intereses nacionales. Ha sostenido igualmente que la Democracia Cristiana en el fondo tiende a mantener el régimen capitalista y la penetración imperialista, criticando, en consecuencia, su política interna y externa.

c) Oposición del Partido Radical, que ha sido, acaso, la más mantenida y uniforme. Se manifestado el Partido Radical contrario al proyecto de reforma constitucional, especialmente en lo que se refiere al derecho de propiedad, establecimiento de un Tribunal Constitucional que reemplaza al Tribunal Calificador de Elecciones, el establecimiento del sistema de plebiscitos que, en su concepto, terminaría con la democracia representativa. Especialmente ha criticada los convenios sobre régimen del cobre que ha propiciado el gobierno.

Han coincidido los tres sectores de la oposición en algunos aspectos como, por ejemplo en la critica a la creciente inflación y alza de precios de artículos de primera necesidad; al sistema propagandístico de prensa, radio y cine usado por el Gobierno; y a diversas medida económicas adoptadas por el gobierno, tales como el aumento de los impuestos, el alza de los avalúos a los bienes raíces, etc.

En la Cámara de Diputadas los proyectos del Gobierno, con la amplia mayoría demócrata cristiana han sido aprobados sin dificultades en la forma propuesta por el Gobierno. No ha sucedido así en el Senado en donde los proyectos han sido modificados substancialmente y, aun, se ha anunciado el posible rechazo de algunos. Especial resonancia tuvo el acuerde del Partido Radical en el sentido de oponerse al proyecto del cobre, lo cual significa el rechazo en el Senado. Ante este evento, se han celebrado, conversaciones entre el Gobierno y la directiva del Partido barajándose formulas de arreglo.

Frente a esta oposición el Partido Demócrata Cristiano se ha defendido con decisición, reiterando sus prepósitos de seguir adelante con su programa, que consideran claramente ratificado por el pueblo en dos oportunidades: En las elecciones presidenciales de 1964 y en las parlamentarias de 1965. Ha hablado de colusión entre la izquierda y la derecha para obstaculizar al gobierno. El Presidente de la República ante esta situación ha mantenido una posición ponderada, tratando de conciliar los distintos planteamientos políticos, actitud que no siempre ha sido del agrado de su partido.

Como fenómeno inevitable en las colectividades políticas de gran crecimiento, se han advertido últimamente signos de discrepancias internas dentro de la Democracia Cristiana, que se exteriorizaron en la renuncia del diputado don Emilio Lorenzini, reconsiderada después, y en la renovación de la mesa directiva.

Presidente de la colectividad durante las elecciones presidenciales y parlamentarias ha sido el señor Renan Fuentealba. En el desarrollo de la ultimas fué reemplazado por el Vice Presidente señor Jaime Castillo Velasco. En 1965 se renovó la directiva, resultando elegido presidente el señor Patricio Aylwin.

Bibliografía[editar]

  • Boizard, Ricardo. Historia de una derrota. 1941.
  • Boizard, Ricardo. La Democracia Cristiana en Chile. 1964.
  • Dirección da Informaciones y Cultura. Anuario DIC. 1946.
  • Díaz Salas, Juan. Bosquejo Histórico del Partido Conservador. 1935.
  • Donoso, Ricardo. Alessandri, tomo 2. 1954.
  • Episcopado Nacional. Instrucción Pastoral acerca de los problemas sociales. 1949.
  • Enciclicas Rerum Novarum y Cuadragésimo Anno.
  • Figueroa, Virgilio. Diccionario Histórico y Biográfico de Chile.
  • Frei Montalva, Eduardo. (Edwards, Albert) Historia de los Partidos Políticos Chilenos. 1949.
  • Galdames, Luis. Historia de Chile. 1944.
  • Larrain Errázuriz, Manuel. La Iglesia ante el problema social. 1941.
  • Leon Bohaiz, René. Evolución de los Partidos Políticos chilenos. 1939.
  • Olavarria, Arturo. Chile entre dos Alessandri. 1962.
  • Rios, Juan Antonio (candidatura). Una campaña gloriosa. 1942.
  • Silva Bascuñan, Alejandro. Una experiencia social cristiana.
  • Valencia, Luis. Anales de la Republica. 1951.
  • Prensa de la época