Entrevista a Ernesto Zedillo Ponce de León por Jacobo Zabludovsky, conductor del Programa "24 Horas" de Televisa

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Versión estenográfica de la entrevista que concedió el PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO al señor Jacobo Zabludovsky, para el programa "24 horas" de Televisa, en la Biblioteca de la residencia oficial de Los Pinos.

-JACOBO ZABLUDOVSKY, conductor del programa: Desde la residencia oficial de Los Pinos el señor Ernesto Zedillo, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Señor Presidente, muchas gracias por darnos esta entrevista. -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Al contrario, es un gusto y buenas noches a usted y a todo el auditorio. -CONDUCTOR: Señor Presidente, en otras épocas desde un mes antes del Informe, se acostumbraba que ni el Presidente ni sus colaboradores dieran declaración alguna, con objeto de que todo se concentrara el día 1o. de septiembre; en el documento que el Presidente lee ante el Congreso de la Unión y ante el pueblo de México. Este mes hemos visto que se ha roto esa tradición: no solo pronuncia usted discursos en sus giras tan frecuentes, sino que todos sus colaboradores también están hablando de los temas que tienen bajo su responsabilidad, y el próximo domingo usted habrá de presentar su Informe y esta noche estamos hablando de lo mismo: la situación de México. ¿Por qué ese cambio? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: He considerado que es importante que trabajemos todos todo el año. No se justifica, dadas las circunstancias actuales del país, que de alguna manera se frene el Gobierno y el trabajo del Gobierno, y por eso decidí que tanto mis colaboradores como un servidor seguiríamos un programa de trabajo normal en las semanas y en los días previos al Informe y creo que es lo más conveniente. Además, creo que ayuda un poco para irle dando un carácter más mesurado y, por lo mismo, más republicano al Informe. Solía hacerse una suerte de vacío informativo previo al Informe, que creo no es conveniente, por lo menos no en las circunstancias actuales para el país. -CONDUCTOR: Señor Presidente, me permití preparar un temario para esta plática que considero de una gran importancia por el horario en que pasa, por el número de personas que nos están viendo esta noche y por la situación del país. Si usted no tiene inconveniente, voy a proceder por orden. El primer tema que tengo anotado es la economía: la macroeconomía, la microeconomía, la recuperación y la oferta de bienestar, pero sobretodo en los últimos días usted nos ha hablado de una recuperación económica de México; sin embargo, no se ha reflejado en los bolsillos de todos los mexicanos, ni en la satisfacción de muchas necesidades que han quedado pendientes. -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: He hablado de dos cosas, Jacobo: por un lado, que gracias al esfuerzo de todos los mexicanos hemos enfrentado con éxito las muy difíciles circunstancias que se desataron a finales de 1994, lo que en su momento, en enero de 1995, llamé la emergencia. Entonces, con franqueza le dije a la gente: estamos entrando a un periodo muy grave, de emergencia económica, que va a requerir la entereza, la decisión, el trabajo, la disciplina de todos los mexicanos para que la superemos lo más pronto posible. Hoy puedo decir con toda confianza que esa etapa de emergencia está superada, está vencida; que estamos iniciando la recuperación de lo que hace un momento usted llamaba la macroeconomía, y eso es muy importante porque quiere decir que el esfuerzo ha valido la pena; pero también he estado diciendo otra cosa que es igualmente importante, y es que de ninguna manera el iniciar esta recuperación -que simplemente quiere decir que en vez de que esté cayendo la producción del país, está ya empezando a aumentar- eso ya se va a traducir en el bienestar que queremos para todos los mexicanos, ni mucho menos vamos a recuperar lo perdido en la crisis, y menos aún nos vamos a recuperar del rezago que históricamente ha acumulado el país. Lo que necesitamos es transformar esta recuperación que ahora se inicia en un proceso muy prolongado de crecimiento económico, y que poco a poco vayamos todos sintiendo los efectos positivos de ese crecimiento económico donde nos interesa, que es en el bolsillo de los mexicanos, en los jefes de familia: un mejor empleo, mejores salarios, en la mesa, en los satisfactores básicos. -CONDUCTOR: Pero la oferta de bienestar, señor Presidente, ¿cuándo se verán en la práctica sus resultados? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Es algo que tenemos que ir logrando poco a poco todos los mexicanos; no hay una solución milagrosa o instantánea para nuestras dificultades económicas, ningún país ha resuelto así sus problemas económicos; llegar a un estadio adecuado de desarrollo requiere trabajar durante muchos años, ahorrar mucho, ser disciplinados, esforzarse todos, de tal manera que a lo que aspiro como Presidente de la República, es que cada año todos los mexicanos vayan sintiendo que las cosas son un poco mejor. Creo que está ocurriendo en alguna medida, en 1996. Ya los índices de desempleo no son tan graves, aunque siguen siendo muy altos, y por lo mismo, me preocupan mucho, respecto a 1995. Espero que el próximo año tengamos una situación algo mejor que en 1996, y así, sucesivamente hasta que la generalidad de los mexicanos vea que ese esfuerzo que se ha hecho, ha valido la pena. -CONDUCTOR: Esto nos lleva a otro de los temas fundamentales de su Gobierno y de nuestro país, que es la Reforma Política. ¿Por qué debe reformarse el Estado, señor Presidente? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Uno de los pilares del desarrollo, es el sistema político, y un sistema político basado en los principios democráticos. Para cualquier país, y ciertamente para el nuestro, será mucho más fácil avanzar en los otros aspectos del desarrollo: el económico y el social, si tenemos genuinamente un sistema democrático. Esto que se dice tanto en el discurso, es algo que tenemos que traducir en hechos, en nuestra vida cotidiana. Pero para lograrlo necesitamos leyes e instituciones adecuadas que garanticen plenamente el ejercicio de esa aspiración democrática, que creo la generalidad de los mexicanos tenemos; por eso fue que desde el inicio del Gobierno convoqué a esa Reforma Política; dialogamos desde el inicio con todos los partidos políticos, fue un proceso accidentado y difícil, pero que finalmente llegó a concluir en una etapa muy importante, con la Reforma Constitucional, recién aprobada. Esta Reforma que se ha concluido, es solamente una etapa, de varias etapas, que vamos a tener que cubrir en nuestro país para tener un sistema político que se conforme a esas aspiraciones democráticas de la generalidad de los mexicanos, pero reitero, esto puede sonar interesante y bonito, pero quizás sea más importante referirnos a ejemplos concretos: hace dos días, el pasado viernes, estuve de gira de trabajo en Michoacán, y creo que la mayoría de la gente recordará que hasta hace muy poco tiempo Michoacán era un estado inmerso en graves conflictos políticos, que incluso se traducían en prácticas violentas de enfrentamiento, incluso de daño físico entre las personas. Algunos decían que esa situación se debía al carácter particular de los michoacanos. Esa situación provocaba que no hubiera inversión, que no hubiera trabajo suficiente para la gente. La respuesta a estos problemas ha sido muy sencilla; lo que hay ahora es un respeto a la democracia en Michoacán; se respeta la opinión de todos. Los asuntos políticos se dirimen donde tienen que dirimirse, en las elecciones y a través de los procesos de las instituciones del propio estado. Quiere decir que hay democracia en Michoacán, y ahora hay estabilidad política, y gracias a esa estabilidad política, ahora vemos un renovado interés de los empresarios, de los productores tanto del estado de Michoacán como de otras partes de la República, por crear empleo, por crear riqueza. Ahí tenemos un ejemplo extraordinario, diría precioso, de cómo la democracia, que significa muchas cosa, pero sobre todo una forma de vida de tolerancia, de respeto, de acato a la voluntad de las mayorías, se puede traducir y se empieza a traducir en una situación económica y social, distinta. Ese ejemplo de Michoacán, es un ejemplo que debe repetirse a lo largo y a lo ancho del país. -CONDUCTOR: Hablando de economía y de política, señor Presidente, algunos etiquetan a su régimen como "neoliberal"; ya hay ahora una tendencia nacional e internacional, de crítica o de ataques muy severos a los regímenes neoliberales. ¿Que nos podría decir al respecto? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Esta manera de conducir el debate público, a través de la descalificación o aplicando una etiqueta que pretende resumir todas las características, los atributos y defectos de una forma de gobernar es sumamente inconveniente e indebida; yo creo que esa forma de analizar los problemas que enfrenta cualquier país y cómo se hace frente a esos problemas es muy inconveniente, es caer en una suerte de oscurantismo; en la Edad Media todos los males que impedían el avance se lo atribuían "al diablo" y decían que por el diablo estaban mal las cosas y no se hacían muchas cosas -que afortunadamente se empezaron a hacer después, en el Renacimiento- porque había un oscurantismo, todo lo malo era culpa del diablo; no se explicaba en términos de la falta de trabajo, de la falta de iniciativa, de la prohibición que había para explorar las ideas. Ojalá que no estemos cayendo en esa suerte de oscurantismo; quienes etiquetan un conjunto de políticas, a través de un calificativo como el de "neoliberal", cometen un error: En primer lugar, debieran dar una definición precisa de qué quieren decir cuando hablan de un gobierno neoliberal; ninguno de esos críticos ha ofrecido una definición adecuada, ni siquiera ha intentado darla. En segundo lugar, es muy importante decir "qué se haría en lugar de", para enfrentar los problemas que se enfrentan. Y además debiera haber un mínimo intento de demostrar que lo que se propone como alternativa puede funcionar; que no es únicamente un buen deseo, porque buenos deseos los podemos producir todos; indiscutiblemente, yo creo que todas las personas que opinan sobre asuntos públicos tienen un buen deseo, nadie va a opinar para proponer algo malo, pero no basta, hay que decir la propuesta, el propósito, la propuesta para atender ese objetivo y tener un mínimo de rigor intelectual para demostrar que la propuesta, la alternativa funciona mejor que lo que estamos criticando. El neoliberalismo se asocia a la idea -supongo- de que la economía de mercado es la respuesta a muchos de los problemas económicos que enfrentamos. Y yo creo en eso: yo creo que una economía de mercado nos va a ayudar, en gran medida, para ir superando nuestros problemas económicos. Pero si cuando se nos tacha de neoliberales se trata de imputar una creencia acerca de que el Estado no debe intervenir en la vida del país, ese es un señalamiento absurdo, yo creo que ya no hay nadie en el México contemporáneo que piense con alguna sensatez ninguna de dos cosas: por un lado, que los problemas pueden resolverse -todos los problemas-, sin el Estado; hay problemas que tiene que resolver, ciertamente, el Estado; porque no pueden ser resueltos únicamente por las fuerzas del mercado. Y creo que tampoco hay nadie que piense que todos los problemas puedan ser resueltos por el Estado. La posición correcta está en un punto medio. Y creo que nuestro país ofrece ejemplos muy valiosos, aún hoy, sin duda hoy, de que la participación del Estado es indispensable, porque de otra manera habría cuestiones, problemas sociales, que no tendrían solución si no hay una participación deliberada, dirigida, decidida, por parte del Estado. Ahora, en lo que se refiere a la cuestión económica: yo pienso, estoy absolutamente convencido que entre más vigorosa sea nuestra economía de mercado, donde haya más libertad dentro de la ley para trabajar, para producir, para tener iniciativa, mucho más rápido nos vamos a desarrollar. -CONDUCTOR: Señor Presidente, en estas reformas políticas ¿no cree usted que como Presidente pierde atribuciones, y por lo tanto, pierde poder? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: De modo alguno. En la Reforma Política que estamos impulsando, lo que se quiere es tener un mejor equilibrio entre los poderes públicos. No he planteado yo, nadie ha planteado que se le quite al Presidente de la República facultades que hoy están estipuladas en la constitución. Lo que sí he sostenido, es que es muy importante que para que haya un equilibrio adecuado en la vida pública, en la vida política del país, el Presidente se sujete rigurosamente a las facultades que le otorga la Constitución de la República y que tenga un profundo respeto por el ejercicio de las facultades de los otros poderes; tan es así, que como Presidente promoví una Reforma del Poder Judicial, un poder muy importante de la República para darle total autonomía, total independencia y que también he expresado como Presidente, que veré con mucho interés cualquier iniciativa de Reforma, incluso constitucional que fortalezca al Poder Legislativo. Es inherente a nuestro régimen republicano y federalista que exista una adecuada relación de equilibrio entre los tres poderes, pero atenernos a esa cuestión constitucional básica, de modo alguno significa que yo esté renunciando a facultades importantes; posiblemente estaré renunciando a algunas prácticas que posiblemente tuvieron alguna justificación en el pasado, pero que ciertamente no tienen ninguna justificación en el México contemporáneo, y que además no van de acuerdo con mi manera de pensar, ni mi manera de actuar. -CONDUCTOR: Entonces, ¿cómo son sus relaciones con los Partidos Políticos? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Afortunadamente han sido relaciones de respeto, de consideración mutua; por supuesto, cada quien en su responsabilidad desde el inicio, aún antes de tomar posesión de la Presidencia de la República, inicié relaciones con los otros partidos políticos. A pesar de los momentos difíciles que hemos vivido en el último año y medio, he hecho intentos, afortunadamente exitosos, para sostener el diálogo, aún cuando no hayamos tenido un diálogo formal en alguno de esos momentos difíciles, me he esforzado por mantener aunque fuese un diálogo informal, y creo que además esa actitud mía como Presidente ha sido correspondida por los propios partidos políticos, y en buena medida creo que eso explica el que hayamos tenido avances en el campo político en el país, y esa será la tónica durante todo el gobierno, es mi obligación, y además es algo en lo que creo profundamente. Uno de los aspectos inherentes a la democracia es el respeto, es también el diálogo, es la tolerancia. -CONDUCTOR: Señor Presidente, esto nos lleva también al siguiente tema que anoté, que es el de la política social. Nuestros problemas económicos ¿no han hecho dividir el énfasis del gobierno en este tipo de actividades? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: No han hecho, de modo alguno, mella en el propósito de asignarle a la política social, en su sentido más amplio, la más alta importancia dentro de la tarea gubernamental. El Gobierno gasta más de la mitad de su gasto que programa cada año, precisamente en los renglones sociales. Naturalmente que la situación económica difícil que ha vivido el país, y que por lo mismo ha vivido el Gobierno, nos ha impuesto limitaciones para desplegar programas que hubiésemos querido impulsar desde el inicio del Gobierno; pero afortunadamente hemos tenido la capacidad, dentro de ese conjunto del gasto público, de hacer acopio de recursos no solamente para mantener aquellos aspectos fundamentales, como son la educación pública, la salud pública, sino que hemos podido abrir nuevas avenidas de la política social. A mí me satisface mucho, por ejemplo, que a pesar de la crisis económica, en 1995 y ahora en 1996 hayan sido los años en los que haya podido crecer más el Programa de los Desayunos Escolares; en que a pesar de las dificultades económicas hayamos podido llevar servicios de salud básica a más mexicanos, y que hayamos establecido programas educativos inéditos en nuestra historia educativa para llevar la educación a grupos que se han quedado marginados del avance educativo del país, y eso muestra que a pesar de los problemas económicos, pues, hemos mantenido una voluntad muy firme de atender los problemas sociales que son los más graves que tiene nuestro país. -CONDUCTOR: Señor Presidente, los mexicanos tenemos como una dolorosa espina clavada el caso Colosio, es inevitable que lo trate yo con usted, y que lo trate con cierta amplitud y profundidad. ¿Cuál ha sido el papel del Poder Ejecutivo en la investigación de este magnicidio? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: El criterio con el cual yo he guiado mi actuación es muy clara. En primer lugar, en que debe hacerse justicia y, por lo mismo, debe conocerse toda la verdad en torno a este asunto tan doloroso para toda la nación. En segundo lugar, atenerme rigurosamente a la legalidad, a lo que establece la Constitución de la República. Desde el primer momento, desde el momento en que fui electo como Presidente de la República me plantee este problema: ¿cuál va a ser mi papel como Presidente -según las facultades constitucionales que habré de tener como Presidente- en este asunto? Y llegué a la conclusión, después de estudiar cuidadosamente esa parte de la Constitución y atendiendo a mi responsabilidad moral, sin duda, como Presidente, como amigo, además, que fui de Luis Donaldo Colosio, que debía tener dos condiciones: primero, asegurarme, hasta donde yo pudiera, que el Poder Judicial -a quien corresponde juzgar cualquier situación relacionada con este caso- actuara de manera independiente. Por esa razón y por muchas otras, una de mis primeras tareas como Presidente de la República fue promover una reforma constitucional muy profunda, que derivara en esa total e indiscutible independencia del Poder Judicial. El otro aspecto era asegurarme, en la medida de mis posibilidades, que quien estuviese a cargo del Ministerio Público estuviera libre de toda sospecha, de que pudiera estar sujeto a una influencia indebida, de cualquier interés, incluso, la influencia del Presidente de la República; eso era muy importante para mí. ¿Que hice? Invitar a un abogado, miembro de la oposición política, de la segunda fuerza política del país, coordinador de los diputados de ese partido en la Cámara de Diputados, a ser Procurador General de la República. El Procurador General de la República es el titular del Ministerio Público. El Licenciado Lozano no es una persona que yo haya conocido antes de ser Presidente electo para invitarlo a colaborar como Procurador; lo decidí únicamente en base a su curriculum, como jurista, ciertamente como miembro de la oposición, debo decirlo con toda claridad, y una persona que tiene una fama pública de honorabilidad y de rectitud. Una vez nombrado, le dije al Procurador que debía quedar claro que el debía ejercer su responsabilidad, rigurosamente, conforme a los criterios que establecen la Constitución y las leyes. La Constitución es muy clara. La Constitución dice que el Ministerio Público debe perseguir los delitos de oficio, es decir, no está sujeta la persecución de delitos a una decisión particular o discrecional, por parte de autoridad alguna. Cuando se presume que hay un delito, se tiene que perseguir, sin ninguna otra restricción, y eso se lo indiqué al señor Procurador, lo cual él, por supuesto, ya lo sabía; ni él ni yo hubiésemos aceptado otro tipo de condiciones. Le dije que siempre tendría todo el respeto y la libertad más absoluta para conducir su trabajo; que nombrar a los funcionarios que habrían de colaborar, en esa como en todas las áreas de la Procuraduría, habría de ser su responsabilidad, porque era mi interés que se sintiera con la más absoluta libertad. Y ese ha sido el marco de referencia de la actuación de la Procuraduría, por una parte, y también mi marco de referencia. He escuchado por ahí algo que no deja de llamarme la atención. He escuchado que la solución del caso "Colosio" y de otros casos de carácter penal, son asuntos de "voluntad política". A mi me parece que esa consideración es incorrecta. Si fuera un asunto de "voluntad política", estaría resuelto, porque no se me ocurre qué más pruebas, qué mayor evidencia de mi voluntad política para que éste y cualquier otro caso penal se resuelvan, que el de fortalecer la independencia del Poder Judicial y, por otro lado, asegurarme que hubiese un procurador que actuara con total independencia, con total libertad de criterio. Lo cierto es que ha sido una situación muy difícil en el proceso de investigación. La fiscalía acaba de tener un descalabro, porque una de las personas que presuntamente estaban involucradas en este hecho, fue absuelta por un juez, decisión que tiene que respetar el Poder Ejecutivo. Antes hablábamos del equilibrio y del respeto entre los poderes; la fiscalía ha apelado esa decisión, y tendrán que pelearlo en los términos que establece la propia ley. Estamos ahora en espera de poder nombrar otro fiscal, a propuesta del Procurador de la República, y creo que el único camino que tenemos por delante es seguir honrando los objetivos originales, la búsqueda de la verdad, y la búsqueda de la justicia, todo esto, por supuesto, dentro del marco jurídico que nos rige. -CONDUCTOR: Señor Presidente, ¿está usted satisfecho con el desempeño del Procurador Lozano? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Yo estoy satisfecho con el desempeño del Procurador Lozano porque lo he visto trabajar conforme a la idea que tuve en un principio: que iba a trabajar él, como procurador, con honradez, tratando de cumplir la ley en todo momento; pero, ciertamente, ha habido problemas por la naturaleza de los asuntos que tiene que enfrentar la Procuraduría y también por los instrumentos a disposición de la propia Procuraduría para hacer su trabajo. Los recursos humanos que, naturalmente, se tienen que utilizar en esta tarea, son recursos humanos que no pueden hacerse de un día para otro y una de las tareas del Procurador ha sido la de ir mejorando, sistemáticamente, no sin enormes dificultades, esos recursos humanos con los cuales tiene que trabajar en la Procuraduría de la República. Ahora si me pregunta usted, en particular, respecto al caso Colosio, tan no he estado satisfecho que hace dos semanas el Procurador y un servidor tomamos la decisión de retirar al fiscal a cargo de este asunto, a otras tareas que tiene encomendadas en espera de nombrar a otro fiscal. -CONDUCTOR: Este otro fiscal, ¿tiene que salir de una terna que el Poder Ejecutivo le ha solicitado al Poder Legislativo? Dos partidos políticos están de acuerdo en el nombramiento de esa terna; pero los otros dos no. Mañana lunes, probablemente, habrá de definirse el nombramiento de esta terna. ¿Se puede hacer sin el consenso general de los cuatro partidos representados en el Congreso? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Hay que clarificar algunos puntos. Mi recomendación al Procurador Lozano, cuando se decidió el retiro del fiscal anterior fue que mantuviera la misma comunicación, colaboración, de apertura, que se había procurado tener hacia las comisiones legislativas que han hecho el seguimiento del caso Colosio. A raíz de esa instrucción el señor Procurador se reunió con los miembros de estas comisiones y surgió, como posibilidad, el que el nuevo fiscal fuese nombrado a partir de una propuesta de las propias comisiones legislativas. Entiendo que hubo un acuerdo en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión suscribiendo esta posibilidad, que había surgido de la plática entre el Procurador y los miembros de las comisiones legislativas, pero que, posteriormente, uno de los partidos políticos que forma parte de esa comisión, expresó su deseo de no participar en esa propuesta que habría de formularse al Procurador General de la República, lo cual me parece que es totalmente respetable, aunque ciertamente modifica un acuerdo, que ya el propio Congreso, en su comisión permanente, había tomado. Yo quiero decir que, de ninguna manera -porque he oído algún comentario en ese sentido-, ni el Procurador, ni el Ejecutivo Federal, han rehuido su responsabilidad en el nombramiento del nuevo fiscal; por el contrario, los principales interesados en que se continúe esta investigación y que se haga con toda pulcritud, profesionalismo, de nuevo guiados bajo los principios de buscar la verdad y que se haga justicia, somos nosotros. Y en ese sentido, no habría ninguna razón para rehuir ninguna responsabilidad. Repito. No aspiro a ejercer ninguna facultad que no me dé la ley, pero tampoco quiero ejercer facultades menores o disminuidas respecto a las que estipula la ley. -CONDUCTOR: Señor Presidente ¿Cuál es su opinión respecto a las causas del asesinato del señor Colosio? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Mire. Sería indebido que yo como Presidente de la República estableciese hipótesis respecto a éste o cualquier otro caso criminal. Algo que establece muy claro la Constitución, es que precisamente sólo corresponde al Ministerio Público hacer investigaciones de casos penales. Y por eso es muy desafortunado algo que ha estado ocurriendo en los últimos tiempos, cuando vemos personas que no tienen una responsabilidad legal respecto a este asunto, ninguna responsabilidad pública, establecen hipótesis de cualquier tipo. Yo lo que sostengo es que si alguien tiene algún elemento qué aportar en este asunto o en cualquier otro caso penal, que lo aporten a la autoridad competente. Pero sería muy indebido que, precisamente yo violara esa independencia funcional que tiene el Ministerio Público externando mi propia opinión. Me tengo que atener como Presidente de la República al trabajo del Ministerio Público, por una parte, en la investigación y en la persecución de los delitos, y por otro lado, al fallo que dicte el Poder Judicial. -CONDUCTOR: La semana pasada, señor Presidente, hace unos días le preguntaron en una rueda de prensa al Procurador Lozano: ¿Cuándo iba a terminar este caso? Y contestó en tres palabras, dijo: ¡no lo sé! ¿Usted lo sabe, señor? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Creo que la respuesta del Procurador Lozano es una respuesta respetuosa de la ley, porque, imagínese que pusiéramos un plazo, un plazo a partes; es decir, en dos o en tres o en cuatro meses ¡bueno!. Eso establecería una presunción muy grave, y es la presunción de que simplemente se quiere cerrar el caso por cerrarlo; creo que eso sería motivo de gran preocupación para el pueblo, para la gente. El plazo como tal, no existe, en tanto que existan elementos para seguir haciendo una investigación y en tanto que existan procesos judiciales en marcha o que puedan ser abiertos porque haya elementos en la investigación, debe de continuar la tarea de nuevo, con los dos objetivos: verdad y justicia. -CONDUCTOR: Quiere decir también que usted, como Presidente de la República, ¿Quitará del camino cualquier posible bloqueo para llegar a la verdad sobre el asesinato del señor Colosio? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Si estuviera en mi responsabilidad y en mi capacidad, por supuesto. La instrucción al Procurador ha sido muy clara, Jacobo. No hay ninguna consideración extralegal en este o en cualquier otro asunto que enfrente la Procuraduría General de la República, y eso lo digo categóricamente. En ningún momento el Procurador General de la República, en este o en cualquier caso, ha venido a preguntarme a mi, y seguramente porque no debiera de hacerlo, incluso le llamaría yo la atención fuertemente, a decirme: Señor Presidente este es el siguiente paso en la investigación. Eso sería indebido, eso sería ilegal, sería estar faltando a lo que establece la Constitución de la República; creo que ese es un punto en el que hay que insistir una y otra vez, porque tiene que ver mucho con el asunto aquel de la voluntad política. Pareciera ser que algunos sugieren que la justicia se hace porque quiere o no un funcionario público, eso es absurdo, la justicia se hace como una cuestión de principios y sujeto siempre a los procedimientos que establece la ley. En ese sentido, si algún día llegase el Procurador y me preguntase ¿Oiga, pues ya llegamos hasta aquí, pero ahora dígame si nos podemos mover hacia allá? Yo le diría. Oiga, ya no está usted cumpliendo su trabajo porque usted tiene que perseguir los delitos de oficio, usted no se puede detener ante nada para perseguir un delito; nada más ante una cosa, que es la ley, atenerse rigurosamente a los procedimientos que establece la ley, y por lo mismo no puede, ni debe venir a preguntar esas cosas al Presidente de la República. Afortunadamente no lo ha hecho. -CONDUCTOR: Ya sabemos que pasará si lo hace. -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Sí, estaré un poco molesto. -CONDUCTOR: Pasamos al tema de la seguridad pública, señor Presidente, o de la inseguridad pública. Estamos muy alarmados los ciudadanos por la ola delictuosa, porque nos asaltan en cualquier lugar, en las casas, en las calles, en los restaurantes, en las iglesias, en los autobuses, en las ciudades y fuera de las ciudades. -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Así es. Todos estamos muy preocupados, por supuesto yo como autoridad estoy profundamente preocupado, es parte de mi responsabilidad el ver que este problema se frene y se revierta lo más rápido posible, y como ciudadano y como padre de familia, pues, es un problema que también lamento y sufro mucho. Ahora, es un problema que desgraciadamente se nos ha venido gestando y acumulando durante muchos años. El país ha crecido mucho en su población y en sus otros problemas económicos y sociales, y las instituciones, los medios que tiene a su disposición el Estado para garantizar la seguridad pública y hacer valer la ley se nos han quedado chicos, respecto al tamaño de los problemas. Es un asunto que tiene muchas facetas, todas ellas de gran complejidad: tiene una faceta de leyes, las leyes se nos volvieron inadecuadas para combatir las formas de criminalidad que hoy vivimos y por eso estamos cambiando las leyes para tener mejores instrumentos jurídicos que nos permitan prevenir y perseguir los actos delictivos. Es un problema de instituciones. Tenemos unas instituciones francamente inadecuadas para garantizar esa seguridad pública y para perseguir los delitos. Es algo que tenemos que reconocer, como lo hemos reconocido, precisamente para empezar a trabajar, como hemos empezado de tiempo atrás, en la transformación de estas instituciones. No podemos, dentro de este aspecto, dejar de reconocer no nada más que los elementos que están encargados de estas tareas, con frecuencia no tienen el suficiente profesionalismo, el suficiente estímulo ni la suficiente protección para realizar su trabajo; pero que, además, con frecuencia también encontramos prácticas muy graves de corrupción que se traducen -y esto es lo más delicado- en una colusión con las propias fuerzas criminales. Entonces, ¿qué estamos haciendo? Por un lado, con una visión de largo plazo preparando gente para que nutra a esas instituciones y tener un mejor recurso humano y, por otro lado, castigando, depurando, eliminando a aquellos elementos de las instituciones que pensamos que no pueden hacer bien su trabajo. Y el otro aspecto tiene que ver con la cultura, de apego a la legalidad. Es un asunto que no se refiere únicamente al Gobierno, aunque tenemos una parte muy importante qué hacer, sino que se refiere a toda la ciudadanía. Tenemos todos que trabajar para que haya una cultura de apego a la legalidad en nuestro país; que todos los ciudadanos entendamos o entiendan que a veces puede parecer atractivo el dejar pasar situaciones que no está conforme a la ley, que no van de acuerdo a la ley, pero que tarde que temprano, al ser permisivos, el aceptar ese tipo de conductas, se nos va a revertir contra nosotros, y que, por lo mismo, está en el interés individual y colectivo el apegarnos siempre al cumplimiento de la ley. -CONDUCTOR: Hemos visto recientemente en algunos pueblos la captura de delincuentes, que han sido capturados en flagrante delito y los intentos de la gente pacífica, de linchamiento, porque desconfían de quienes los van a detener y de quienes los van a juzgar. PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Bueno, no sabemos, no sabemos si es por eso, o sencillamente porque no hay policías, a veces es tan grave como eso. Hay municipios en nuestro país en donde tienen uno o dos policías, y en algunos no hay, sencillamente porque durante muchos años este asunto de la seguridad y de la justicia no estuvo hasta arriba en la agenda de los asuntos públicos, y desgraciadamente ese descuido ahora nos ha llevado a una situación muy grave, que estamos empezando a corregir. Creo, estoy absolutamente seguro, que si seguimos empeñándonos, poniendo más recursos, transformando esas instituciones, en un plazo razonable vamos a frenar esto y vamos a empezarlo a revertir. De hecho, empezamos a ver, por ejemplo aquí, en la ciudad de México, que hechos delictivos que hasta hace poco, sencillamente ocurrían, y los delincuentes desaparecían y nunca nos enterábamos que los atrapaban, está empezando a cambiar esa situación. El año pasado recuerdo que asalto tras asalto bancario ocurría, y sencillamente no pasaba de ser la noticia en el periódico, no ocurría nada después. Ahora, en este año, gracias a la mejora en los procedimientos en los cuerpos policiacos, todavía una mejora claramente insuficiente, hemos visto muchos asaltos bancarios que se frustran. Hemos visto otro tipo de delitos que antes no se resolvían, que son resueltos, bueno, ¿qué necesitamos? Perseverar, perseverar, perseverar, hasta que los delincuentes entiendan que el costo de esas conductas es un costo muy grave. Hablaba de las leyes, Jacobo, hace rato. Desgraciadamente hace unos años se hicieron unas reformas legales, orientadas más al aspecto, digamos de prevención del delito; pero de alguna manera descuidaron un flanco muy importante, y es el que cuando alguien comete una falta, tiene que ser castigado. Este año promovimos reformas legales para modificar ciertos conceptos en la ley, por ejemplo, el de la flagrancia. Ya casi era indispensable llegar con notario al momento en el cual se estaba cometiendo el crimen, para poderle aplicar todo el rigor de la ley al criminal; era una situación francamente absurda, ridícula e injusta para las víctimas del crimen. Se hizo una reforma legal que ahora nos está dando una capacidad que no teníamos antes para perseguir los delitos, este es solamente un ejemplo de cosas que están cambiando para tener una capacidad mayor, por parte del Estado, en este asunto que es cierto, es un asunto muy grave. -CONDUCTOR: Señor Presidente, surgió un grupo, en Guerrero, hace poco, y se habla de varios grupos armados, subversivos en distintos lugares de la República Mexicana, ¿existen y, en su caso, en dónde operan? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Lo que sabemos, con absoluta certeza, es que a finales de junio, aprovechando un acto, supuestamente político, apareció un grupo de personas con armas de alto poder, armas -por decirlo así- prohibidas e hicieron una proclama violenta; -y yo no diría una proclama política, sino una proclama violenta-, que días después, presuntamente, este grupo agredió a algunas partidas militares y que desgraciadamente han cometido asesinatos porque mataron a un civil hirieron a otros; han herido a dos o tres militares y asesinaron a un militar, desgraciadamente, a un cocinero, a las 4 de la mañana, desde la oscuridad le dispararon y lo mataron. Son personas que han estado actuando con violencia y yo diría que de manera cobarde. ¿Qué capacidad de violencia y de agresión tienen? Realmente no lo sabemos, tenemos conocimiento de que es un grupo relativamente reducido, pero, ciertamente, violento, que ha estado delinquiendo; como lo comentaba hace unos días el Secretario de Gobernación, hay elementos para suponer que este grupo, EPR, está vinculado a otros grupos que ya habían aparecido antes en nuestro país, hace algún tiempo; también bajo una proclama violenta y agresiva. Yo diría, en suma, que están equivocados, que se les va y se les está persiguiendo por los crímenes que están cometiendo y que debieran reconsiderar su actitud; que si tienen alguna inquietud social, deben reconocer que nuestra vida política ofrece cauces para expresar esas inquietudes sociales; pero que su violencia no está justificada, de modo alguno, y que por lo mismo está en la responsabilidad del Estado perseguir cualquier delito que cometan. -CONDUCTOR: ¿Quitando a ese grupo y el surgido en Chiapas hace más de dos años en el resto del país hay tranquilidad? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Hay tranquilidad en el país y yo diría que lo destacado de la situación que ha vivido México en el último año y medio, es que a pesar de las gravísimas dificultades económicas que han padecido todos los mexicanos, pero sobre todo los que menos tienen, el país vive en paz social. Los mexicanos, por naturaleza no somos violentos, no creemos en la violencia; los mexicanos creemos en la democracia; los mexicanos -creo que fue Octavio Paz, alguna vez lo dijo- somos dialogantes: nos ponemos de acuerdo. Entonces, estas manifestaciones violentas son realmente patologías, es algo que no corresponde a la naturaleza del país. Usted mencionó el asunto de Chiapas, yo creo que es un magnífico ejemplo. Efectivamente, hubo una irrupción violenta, a principios de 1994, pero, afortunadamente, muy pocos días después de que se inició ese episodio violento, el gobierno, el gobierno de entonces y este grupo, el EZLN, tuvieron un acuerdo para que ya no hubiera violencia. Y desde entonces, con altibajos, con circunstancias y momentos difíciles, esencialmente lo que ha prevalecido es el propósito de llegar a un acuerdo, a través del diálogo. Y este grupo, el EZLN, ahora se expresa a favor de la democracia, busca una salida política, todo eso, claro sin renunciar a las reivindicaciones que en su origen dieron lugar a su proclama violenta. Pero creo que es un ejemplo muy ilustrativo de lo que somos en este país. No somos violentos, creemos en el diálogo y por lo mismo, estoy seguro que iremos encontrando soluciones claramente pacíficas en el cauce de la democracia, para nuestras diferencias. -CONDUCTOR: Señor Presidente, otro tema: La seguridad social. Hay un nuevo esquema, ¿Qué podemos esperar los mexicanos, cientos de miles de mexicanos? Los servicios del Seguro Social, y la seguridad social en general, ¿han sufrido una gran transformación? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Está sufriéndola o la está experimentando -mejor dicho-. Hubo una reforma legal muy importante a finales del 95, completada en el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión más reciente. ¿Que podemos esperar?

Esta reforma estará en vigor hasta 1997; dos cosas fundamentales: Asegurarnos la permanencia de la seguridad social en nuestro país. Si no hacemos esos cambios tan importantes ahora, seguramente en el futuro, nuestro sistema de seguridad social hubiese tenido problemas muy graves, incluso hubieran supuesto su continuidad; ya no era viable nuestro sistema de seguridad social sobre las bases que había tenido hasta ahora. Tenemos que hacer nuevas bases para asegurarnos, no solamente que el sistema subsiste en el futuro, sino que además, mejora; y esto es muy importante porque todavía hay muchos millones de mexicanos que no tienen acceso a la seguridad social. Entonces, esto quiere decir que gracias a esta reforma, no solamente vamos a asegurar la seguridad social para los mexicanos que ya la tienen, sino que vamos a tener la posibilidad real de otorgarle esa seguridad social a los muchos millones de mexicanos que no la disfrutan. El otro aspecto muy importante de la reforma es que habrá, a partir de 1999, un nuevo sistema de pensiones; un sistema de pensiones que habrá de promover el ahorro. Una de las razones más importantes, quizá la más importante que tienen las personas para ahorrar es pensando en el retiro, pensando en el momento en que ya no pueden desempeñarse activamente en la vida productiva. Y precisamente, la respuesta que se ha encontrado, tanto en nuestro país como en muchos otros países para que las familias tengan un mayor patrimonio y que la nación tenga más ahorro, y por lo mismo una mayor capacidad de inversión y de crecimiento, es crear incentivos para que la gente ahorre para el retiro. Esta reforma de la seguridad social lo que va a establecer es un sistema de cuentas individuales, donde las personas sabrán que, en función de su ahorro individual, pues podrán tener una pensión mejor cuando llegue el momento del retiro; van a tener una cuenta individual, habrá una aportación del patrón y una aportación muy importante por parte del Estado; y esto va a establecer un incentivo muy adecuado para que los mexicanos ahorremos más, cuidemos mejor nuestro futuro, pero además en el proceso el país cuente con más recursos para desarrollarlo. -CONDUCTOR: Señor Presidente, otro tema, el tema insoslayable: "La corrupción"; su política contra la corrupción, las auditorías en los estratos superiores del Gobierno. - PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Es un problema de nuevo que tiene varias facetas; es un problema de leyes y de procedimientos gubernamentales, para que no haya motivo de corrupción. Muchas de las prácticas corruptas tienen que ver con procedimientos gubernamentales que se prestan al cohecho, al pedir o al solicitar, y ahí estamos haciendo un gran cambio, eso tiene que ver con la llamada desregulación: cambiar los procedimientos gubernamentales de relación con la ciudadanía, fundamentalmente, para que no fomenten esas relaciones de corrupción; tiene que ver también con la aplicación rigurosa de la ley, y yo puedo decirle que en este Gobierno hemos sido rigurosos e implacables. Cada vez que hay un caso en el que podamos presumir corrupción se ha actuado conforme a Derecho. Debo decir que han sido miles o muchos millones de pesos los que ha recuperado el Erario Federal, gracias a este rigor con el que hemos estado aplicando la ley, y han sido muchos cientos de funcionarios, servidores públicos de distintos niveles los que han sido sancionados, ya sea administrativamente o a los que se les ha consignado penalmente por haber fallado en su encomienda. Este es un asunto que, ciertamente atañe al Gobierno. Debemos tener, por un lado, mejores leyes, mejores instituciones y una práctica rigurosa y cotidiana de aplicación de la ley, castigando sin distingos a quienes se les presuma un acto de corrupción; pero también es un asunto que atañe a la ciudadanía: para que alguien cobre, pues tiene que haber alguien que pague, y viceversa, para que alguien pague, pues tendrá que haber alguien que cobre. Por eso yo insisto mucho en que no hay que dejar pasar ninguna. Cada vez que haya la presunción de algún acto de corrupción hay que denunciarlo, hay que denunciarlo, y hay que denunciarlo con la confianza de que si la denuncia se expresa con toda su fuerza, va a ser atendida, y ese es el camino, no hay otro. - CONDUCTOR: Señor Presidente, los deudores de los bancos es otro de los temas y los programas de apoyo. Hay una crítica en el sentido de que el Gobierno estaba apoyando más a los bancos que a los deudores, y se dice también que lo que el Estado cobró al reprivatizar los bancos se queda muy por debajo de lo que ha dado para ponerlos de nuevo bien, sacarlos del hoyo a donde habían caído. - PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Creo que aquí hay una cuestión que es importante aclarar: de ninguna manera el Gobierno ha pretendido aliviar la situación financiera de los accionistas de los bancos. Naturalmente que ese propósito no se justificaría desde ninguna perspectiva. Lo que ha hecho el Gobierno es, sobre todo, garantizar la integridad de los ahorros que fueron depositados en los bancos. En primer lugar, esa ha sido nuestra preocupación. Cuando se desató la crisis no faltaron algunas voces que sugirieron que quizás lo más conveniente era simplemente dejar quebrar los bancos. Yo creo que eso hubiera sido catastrófico para el país, porque quebrar los bancos hubiera significado que quienes depositaron sus ahorros en los bancos los perdieran, y eso hubiera tenido consecuencias no solamente para los ahorradores, sino para el desarrollo futuro del país. Posiblemente nos hubiésemos cancelado la posibilidad de recuperarnos y de crecer por lustros, quizás décadas, por una generación, si hubiésemos permitido ese quebranto, ese colapso financiero total. Lo que ha hecho el Gobierno es garantizar la integridad de los ahorros que fueron depositados en los bancos y, por otro lado, y esto con un costo también muy alto, es el establecer programas de alivio para los deudores, tanto las pequeñas y las medianas empresas. Anunciamos hace apenas algunas semanas, unos días el último Programa a los deudores del sector agropecuario, los deudores hipotecarios; ¿por qué lo hemos hecho? Porque es una manera de ayudar, de contribuir a la reactivación y al crecimiento de la economía y, también, de resolver un problema social, que indiscutiblemente se ha presentado. El gasto que ha hecho, y que habrá de hacer, por cierto durante muchos años el Gobierno, no está destinado a apoyar a los accionistas de los bancos; de hecho lo que ha ocurrido en 1995 y en 1996, es que los accionistas de los bancos han tenido que reponer el capital que invirtieron cuando adquirieron originalmente los bancos. Todo el capital que invirtieron originalmente, lo han tenido que volver a poner para seguir siendo accionistas de sus bancos, y, de hecho, en algunos casos los accionistas originales han sido ya desplazados porque no pudieron reponer ese capital, y los bancos han sido adquiridos por nuevos accionistas mexicanos o extranjeros, y esto es muy importante decirle a la gente que no se piense que el Gobierno está utilizando el dinero, que no es del Gobierno, sino de la gente que paga los impuestos para salvar a los banqueros. Los banqueros si pueden, que se salven solos, lo que le interesa al Gobierno es que los ahorros no se pierdan y, por otro lado, apoyar a los deudores, sobre todo para resolver su problema social. - CONDUCTOR: Señor, el tema del campo. Hay nuevas políticas hacia el campo, ¿qué pueden esperar los campesinos, y qué podemos esperar los demás mexicanos de la producción agraria? - PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Podemos esperar, Jacobo, lo que estamos empezando a ver ya, afortunadamente. Poco a poco vemos una situación distinta y para bien en el campo mexicano. Una primera decisión en medio de las difíciles circunstancias de 95, que tomé, fue el de a diferencia de otras crisis que había vivido el país, no dejar que esta crisis recayera en demasía sobre los hombros de los campesinos del país. En otras épocas se venía una crisis financiera, había la necesidad de controlar la inflación, y una de las maneras de controlar la inflación, era decirle al campesino espérate a ver si después se ajustan tus precios; pero, por lo pronto, vamos a controlar férreamente los precios que tú recibes por tus productos, y después hablamos. Esta vez decidimos que era muy inconveniente que en el corto y en el largo plazo, esto sería muy grave para el país, porque al año siguiente íbamos a tener menos alimentos. Sencillamente si los campesinos no recuperan lo que gastan en hacer producir la tierra, al año siguiente no producen, o producen menos. Esa fue una decisión muy importante. La otra decisión que hemos tomado es la de establecer incentivos reales para que mejore la productividad en el campo; durante muchos años hemos visto un estancamiento, pero que no es nada más en la producción sino también en la manera de hacer las cosas en el campo; mientras que en otros países hemos visto verdaderas revoluciones, que se han traducido en aumentos extraordinarios en la productividad, es decir, en lo que se obtiene por cada hectárea de producción, en el nuestro, esos brincos en el productividad no han existido. Lo que hemos hecho ahora es un programa que se llama "Alianza para el Campo" en el cual estamos dando incentivos directos para que aumente la productividad; es decir, hemos dejado atrás aquellas políticas que no debemos juzgar porque tuvieron su razón en su momento, sino sencillamente debemos reconocer que no tuvieron un efecto en la productividad.

¿Y ahora qué estamos haciendo? Alentando la mecanización en el campo; promoviendo que se compren tractores y otros implementos de cultivo para la labranza; estamos alentando nuevos sistemas para irrigar y para fertilizar la tierra; estamos alentando la adquisición de semillas mejoradas para que tengan mejores rendimientos los campesinos. Y otra serie de cosas que van dirigidas al asunto de la productividad ¿Y qué estamos viendo? Que está aumentando la productividad, y gracias a la nueva rentabilidad del campo, en función de los mejores precios, estamos viendo que hay más rentabilidad; pero también, el deseo de los campesinos y de los productos de recapitalizar el campo. A mí, francamente, hasta me conmueve, en mis visitas al campo, que esos mejores beneficios, esos mejores rendimientos que están ahora obteniendo los productores, lejos de gastárselo, me dicen, "presidente, pues, yo quiero aportar estos recursos para comprar más maquinaria, para que me apoye el gobierno también en comprar un sistema de ferti-irrigación". ¿Y eso en qué se va a traducir? En más producción, en más productividad, pero, sobre todo, en mejores ingresos para los campesinos, para los productores, para los ganaderos. Y eso es lo que necesitamos: necesitamos más alimentos, pero también que la gente del campo viva mejor; naturalmente no vamos a resolver el problema en un año, tenemos que trabajar, de nuevo, como en todos los asuntos importantes del país, durante muchos años, para ver los resultados que queremos ver. -CONDUCTOR: ¿Y los obreros, señor Presidente? Hay una nueva relación gobierno-empresarios y trabajadores. ¿Cómo es eso? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Bajo iniciativa de los propios sindicatos y de las representaciones de empresarios, de patronos, hace alguno meses, ellos -no el gobierno, sino ellos- empezaron a platicar de una nueva cultura laboral, por un lado orientada a que los trabajadores obtengan mejores condiciones de todo tipo; pero también orientada a obtener mayor productividad y mayor producción. Hace alguno días tuve el gran gusto de recibir tanto a los representantes sindicales como a los empresariales y que me hayan entregado un documento donde han establecido una serie de principios o de criterios básicos, que habrán de conformar esta nueva cultural laboral. Es todavía el principio, pero creo que es muy buen principio, para las cosas que tendremos que hacer en el futuro, en el país, primero, para mejorar, en primer lugar, las condiciones de vida de los trabajadores y por otro lado producir más y producir mejor. -CONDUCTOR: Señor Presidente otro tema muy de actualidad es la famosa ley Helms-Burton de los Estados Unidos. ¿Cuál es el punto de vista del gobierno mexicano? y ¿Qué recomendaría usted a la lista de 30 Ó 34 empresas mexicanas que ven ciertos nubarrones en Washington? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Es un asunto muy delicado y que nos ha preocupado y nos ha ocupado mucho. Precisamente hace dos días, el pasado viernes, la Comisión Jurídica Interamericana emitió una opinión muy contundente, y que afortunadamente coincide con la opinión que ha expresado desde el primer momento el Gobierno Mexicano, en el sentido de que la ley Helms-Burton no se conforma al derecho internacional o dicho de manera más directa, sin caer en eufemismos, sencillamente es violatoria del derecho internacional, y esa es la posición clara del Gobierno Mexicano que hemos expresado al gobierno de los Estados Unidos y que le hemos expresado a nuestros otros socios comerciales, creo, por cierto, que esta opinión que surge de la Comisión Jurídica Interamericana de la OEA, de alguna manera es un triunfo de la diplomacia mexicana, porque fue la diplomacia mexicana junto con la diplomacia de otros países amigos los que promovimos en el seno de la OEA que se solicitase esta opinión jurídica, hecho inédito por cierto, en la historia de la organización de los Estados Americanos; de alguna manera esta organización a la que México ha, por supuesto pertenecido y participado desde sus orígenes, se consideraba una organización que atendía las preocupaciónes o los asuntos difíciles de todos los países de América, salvo los asuntos relativos a los Estados Unidos.

. Y por primera vez se logró que la OEA también cumpliera su responsabilidad en lo que se refiere a un asunto de los Estados Unidos, y nosotros con otros países amigos, incluyendo Canadá, lo promovimos, y ahora tenemos esta opinión jurídica que nos está dando la razón a los mexicanos y a los otros países que se ven afectados. ¿Que vamos a hacer? Vamos a seguir trabajando en todos los foros pertinentes, llámese la Organización Mundial de Comercio; vamos a seguir trabajando en el propio marco jurídico que nos da el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, que es otra de las ventajas que ha tenido el llamado TLC; que ahora tenemos un andamiaje jurídico para pelear estos asuntos cuando creemos que se está cometiendo alguna injusticia. Vamos a seguir trabajando bilateralmente con otro países , y se está considerando muy seriamente, lo hemos estado trabajando, tanto con representante de organizaciones empresariales como con miembros de nuestro Congreso para promover una ley, que si bien no será una panacea, pues le va a dar algún instrumento jurídico a las empresas que potencialmente se vean afectadas por la ley Helms-Burton, empresas mexicanas, en esto quiero ser muy claro, porque se ha hablado de una ley antídoto, como si se tratara de prevenir totalmente un mal, como cuando hay una vacuna que nos puede evitar a adquirir tal o cual enfermedad; bueno yo quiero decirle contra una arbitrariedad, difícilmente puede haber un antídoto plenamente efectivo; en su caso, si se llega a configurar por completo este proyecto de ley, será un elemento de muchos, y no necesariamente el más eficaz ni el más valioso que tendrán estas empresas a las que usted hacía referencia, Jacobo, pues para defenderse de este asunto, que francamente consideramos que es una arbitrariedad. -CONDUCTOR: Señor Presidente, mañana lunes empieza la Convención del Partido Demócrata en los Estados Unidos, seguramente designarán al señor Clinton para la reelección y se enfrentará al señor Dole, por el Partido Republicano en las elecciones del 5 de noviembre.

¿El resultado de esas elecciones puede tener alguna repercusión hacia México o en las relaciones de Washington con México? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: La elección en Estados Unidos es un asunto interno de los Estados Unidos, y sería por demás indebido hacer alguna consideración sobre el posible resultado de estas elecciones. Lo que sabemos nosotros es que tenemos una relación institucional, de gobierno a gobierno, con los Estados Unidos, eso es lo que corresponde conforme a nuestra propia responsabilidad, y que trataremos, como siempre, sobre principios muy sólidos que lo tiene la diplomacia mexicana, sea cual fuese el resultado de esa elección, pues, el seguir promoviendo una relación de respeto, una relación de respeto y de cooperación en aquellos asuntos que requieren cooperación entre los dos países, y considero que bajo esos principios no tendremos ningún problema mayor, sea cual fuere el resultado de las elecciones. Hemos tenido yo diría que una buena relación con el Gobierno del señor Presidente Clinton, de los Estados Unidos, pero igualmente, históricamente, el país ha tenido también una diplomacia de respeto, enérgica cuando se ha requerido, con gobiernos surgidos del otro gran partido político en los Estados Unidos. -CONDUCTOR: Señor Presidente, el tema de la libertad de prensa.

Actualmente en México hay una actitud de la prensa distinta a la que ha tenido durante algunos años en el pasado. ¿Cuál es su punto de vista sobre eso? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Bueno. Yo creo que poco a poco, afortunadamente, la libertad de prensa y la libertad de expresión se han consolidado en nuestro país. Yo puedo decir con absoluta seguridad hoy que en México hay libertad de expresión y hay libertad de prensa. Y naturalmente en un mundo como en el que nos ha tocado vivir, de comunicación instantánea, de retroalimentación prácticamente instantánea entre la prensa, entre la opinión pública, entre el propio Gobierno se dan circunstancias que antes no nos tocó vivir, sencillamente porque, o la libertad de prensa no era tan plena como la que afortunadamente ahora disfrutamos, o porque sencillamente la tecnología de la comunicación era distinta. Entonces, no debemos esperar que las cosas sean como antes, qué bueno, a la mejor que no sean como antes. Para nosotros esa libertad de prensa y el trabajo que hacen los periodistas y los periódicos y los otros medios de comunicación en nuestro país es algo muy importante, es algo que debemos y habremos de respetar siempre, aun cuando a veces haya crítica, observaciones, que qué bueno que las haya, porque fíjese que la prensa es una suerte de contrapeso del poder público, que querámoslo o no, y yo sí lo creo, porque le sirve al país, la prensa es un contrapeso al poder público. Y, claro, a veces he dicho- y lo repito a aquí en esta entrevista- que la prensa también debe reconocer que es un poder, y que así como se dice que el Presidente debe tener equilibrios para su poder, y el Legislativo equilibrios para su poder, y el Judicial equilibrios para su poder, bueno, la prensa debe generar sus propios autoequilibrios. Yo no creo, por cierto, porque algunas personas dicen que desde el poder público debiéramos ver si a través de las leyes o a través de ciertas relaciones debiera equilibrase el poder de la prensa, francamente creo que eso sería absurdo, antidemocrático y muy inconveniente para el avance del país. En lo que sí creo es que la propia prensa genere sus propios estándares éticos y profesionales, y que la propia prensa, individual o colectivamente, se encargue de vigilar si se están o no cumpliendo esos estándares y que se lo diga a la gente. -CONDUCTOR: No quisiera dejar de mencionar, si usted me los permite, señor Presidente, que hace algunas semanas le hice a usted una entrevista y algún periódico de Estados Unidos criticó diciendo que omitimos una parte. -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: No leí la nota de este periódico, desafortunadamente no llegó a mis manos, aunque trato de seguir la prensa extranjera, me comentó el incidente alguno de mis colaboradores, bueno, lo que yo recuerdo es que después del acto que hubo en Palacio Nacional, para la firma del Acuerdo que nos llevó a la reforma constitucional sobre asuntos electorales, usted me hizo una entrevista, al igual que otro comentarista de televisión, de la competencia de ustedes, y en medio de la entrevista usted interrumpió y dijo, "no, no; no quería decirlo así, a ver, voy a repetir la pregunta". Y no recuerdo, la verdad, ni siquiera, cuál fue su pregunta. Y después yo, abusando de que ya se había usted interrumpido, le hice la observación de que a lo mejor la pregunta era muy referida a un problema muy local del Distrito Federal y que estábamos hablando para una audiencia nacional. Supongo, porque no la vi ya después en la televisión, que esas dos preguntas, tanto en la que usted se interrumpe como en la que yo después le digo que a lo mejor la pregunta esa no le va a interesar a todo el país sino nada más a los que vivimos en el Distrito Federal, no sé si fue pasada o no fue pasada en la televisión, probablemente la hayan ustedes omitido y no se si se haya omitido por razones de tiempo, alguna otra parte de la entrevista. Bueno, días después, un periodista pide una transcripción de la entrevista y en la oficina de prensa de la presidencia, toman el material original, transcriben todo lo que se había platicado en esa entrevista y al parecer iban esas dos interrupciones y ahí surgió alguna historia en el sentido de que se había recortado, se había manipulado, se había censurado, la verdad no sé cuál es la preocupación. Pero la prueba de que fue una cuestión totalmente intrascendente es que cuando se nos pide la transcripción de la entrevista incluimos ese pedazo en el cual usted se interrumpe y el otro pedazo en el cual yo lo interrumpo. Pero para mi no tiene la mayor importancia; es más, creo que ni debería ser motivo de esta plática. -CONDUCTOR: Señor Presidente, ¿qué espera usted de la prensa impresa, de la prensa hablada -de la radio-, de la prensa con imagen, la de la televisión? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Espero lo que esperamos todos los mexicanos: que actúen como yo creo que en su gran generalidad actúan, con profesionalismo, buscando la verdad e informando a la gente. Creo que la aspiración es muy modesta, pero la tarea es muy grande, para la prensa, para los medios y creo que la están cumpliendo, no espero, ahora sí que, ni más ni menos, que lo que esperamos los otros mexicanos. Ahora, de la televisión espero algunas otras cosas que van más allá de eso y aprovecho la oportunidad: Hace unas semanas, en una reunión aquí, en Los Pinos, expresaba mi preocupación respecto a cierto aspecto de la programación televisiva, e invitaba a la propia televisión a que desde luego bajo este criterio de que deben ser los propios medios, los que tengan su autorregulación, se abocaran a atender esta preocupación, y es la cuestión de la violencia. La verdad de las cosas es que a mi, como padre de familia y como mexicano, me preocupa que una parte, nada despreciable de la programación televisiva, se dedique a reproducir cuestiones que tienen que ver con la violencia. Las más de las veces, son cuestiones que tienen que ver con la ficción; pero no debemos suponer que quienes ven la televisión separan automáticamente lo que es la ficción y la realidad, y ese bombardeo de violencia creo que es dañino. Ahora he empezado a ver otra vertiente dentro de lo mismo, que me preocupa, incluso, más. He visto que se multiplican los programas, digamos, de supuestos casos reales o policiacos, pero que presentan estas situaciones de violencia, que ciertamente ocurren en nuestro país y en otros países, pero que tampoco son la verdad de nuestro país. Por cada crimen, asunto violento que hay en México, hay muchos millones de actos de trabajo, de buena fe, de esfuerzo, de bondad, de educación, de amistad, de amor, de respeto, que a lo mejor también valiera la pena presentarlos en la televisión, así que aprovecho para decirles que estoy esperando la respuesta a ese llamado que hice hace algunas semanas, para que hagan un esfuerzo y que baje el contenido de violencia en la programación televisiva. -CONDUCTOR: Bien, señor Presidente, dos últimas preguntas: una, ¿contempla usted cambios en su gabinete? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: No. Mire, cuando los contemplo, los hago. Hay algo muy curioso. Hay ciertas fechas en el año, digamos, en el año político en que se empieza a especular que va a haber cambios en el gabinete, y una de esas fechas es el Informe Presidencial. El otro día me puse a ver cuantas veces había ocurrido realmente esto en nuestra historia política contemporánea, y me doy cuenta que muy pocas veces; es más, me costó trabajo encontrar realmente algún ejemplo en el cual hubiese habido cambios en el gabinete, en torno a esas fechas, que ya parecen ser mágicas. Lo que me llama la atención es que año con año se repite el ejercicio, empieza uno a leer en la prensa: "ahora que venga el informe va a haber cambios en el gabinete". Bueno, la verdad es que no creo yo, al menos en mi caso, ni creo que haya sido el caso de otros presidentes que estemos esperando a una fecha mágica o simbólica para hacer un cambio en el gabinete. El cambio en el gabinete se hace cuando se dan las circunstancias o sencillamente decide uno que es mejor poner a otra persona a desempeñar tal o cual responsabilidad. -CONDUCTOR: La última pregunta, señor Presidente: dentro de ocho días todos los mexicanos vamos a estar muy atentos a su Informe. ¿Cómo va a ser este informe, qué contiene, cuánto va a durar? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Bueno, mire, no sé cuánto va a durar porque todavía no acabo de escribirlo. Ahora, el informe tiene dos aspectos: la ceremonia del Informe corresponde a lo que establece la constitución. La constitución dice que al iniciarse el periodo ordinario de sesiones el 1o. de septiembre el Presidente deberá acudir a esa sesión general del Congreso y entregar un Informe escrito del estado que guarda la Administración Pública General, es únicamente lo que dice la Constitución. Se ha establecido la tradición de que además de entregar ese informe escrito, el Presidente de la República aprovecha el honor que representa el estar ante esa alta tribuna de la nación para dirigir un mensaje a la nación toda: a los señores legisladores por supuesto, pero aprovechando los medios de comunicación masiva, a la nación toda, o por lo menos a quienes quieran escuchar el discurso. Yo lo que traté el año pasado fue de reducir la duración de ese discurso, creo que lo pude bajar a una hora diez minutos, lo que voy a tratar este año es que dure menos, y trataré por lo mismo de concentrarme en aquellos aspectos que sé muy bien que son los de preocupación fundamental de la gente: el aspecto económico, el aspecto social, el aspecto de la seguridad pública y la justicia y, por supuesto, el aspecto político, el aspecto del avance democrático del país. De hecho, los mismos temas que tomé el año pasado en mi Informe y, de hecho, los mismos temas que he manejado desde que era candidato a la Presidencia de la República. -CONDUCTOR: Señor Presidente, ¿quiere usted agregar algo? -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Nada, sino únicamente expresar mi gusto por esta entrevista, el poderme comunicar a través de este medio con la gente, con el pueblo. -CONDUCTOR: Muchas gracias señor Presidente. -PRESIDENTE ERNESTO ZEDILLO: Gracias a usted. -CONDUCTOR: El señor Ernesto Zedillo, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos desde Los Pinos. Muchas gracias, muy buenas noches.

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