Esopo y un ateniense

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Esopo y un ateniense
de Félix María Samaniego



Cercado de muchachos
Y jugando a las nueces, 
Estaba el viejo Esopo 
Más que todos alegre. 
«¡Ah pobre! ya chochea», 
Le dijo un Ateniense. 
En respuesta, el anciano 
Coge un arco que tiene 
La cuerda floja, y dice: 
«Ea, si es que lo entiendes, 
Dime, ¿qué significa
El arco de esta suerte?» 
Lo examina el de Atenas, 
Piensa, cavila, vuelve,
Y se fatiga en vano
Pues que no lo comprende.
El frigio victorioso
Le dijo: «Amigo, advierte 
Que romperás el arco 
Si está tirante siempre; 
Si flojo, ha de servirte 
Cuando tú lo quisieres.»


Si al ánimo estudioso 
Algún recreo dieren, 
Volverá a sus tareas 
Mucho más útilmente.