Flores secas

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Flores secas de Manuel Reina


No extrañéis que conserve, cual tesoro, 
           esas pálidas flores; 
 sus hojas son las páginas de oro 
          de una historia de amores. 

 Esas páginas traen a mi memoria 
          la ventura perdida; 
 el tiempo del placer y de la gloria, 
          mañana de la vida. 
 ........................................ 
 El fuego en tu corola ya no arde, 
         despedazada rosa; 
 lindo adorno tú fuiste, cierta tarde, 
         del pecho de una hermosa. 

 Este mustio clavel, bella Dolores, 
         borró nuestros enojos; 
 aún me parece ver, en sus colores, 
         los de tus labios rojos. 

 Esos nardos, con pétalos brillantes, 
         Adelina hechicera, 
 bañaron en aromas penetrantes 
        tu blonda cabellera. 

 Amelia regalome esta camelia 
           con lúbrico embeleso, 
 dando a la flor la encantadora Amelia 
           un encendido beso. 

 Tus pétalos de plata, raso y oro, 
          marchitada azucena, 
 aún parecen regados por el lloro 
         de la dulce Filena. 
 ........................................ 
 Las flores están ya tristes y yertas; 
          sus hojas, en jirones; 
 todo pasó; las flores están muertas 
          como mis ilusiones.