Gaceta del Salvador/Tomo 10/Número 91

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Gaceta del Gobierno del Salvador en la America Central (1862)
Tomo 10 Número 91

página 1

Republica del Salvador.

America Central.


Gaceta Oficial.

Tomo 10.Num. 91.

san salvador, 17 de setiembre de 1862.

Indice[editar]

Índice.
Pág.
Col.
PARTE OFICIAL.—15 de Setiembre de 1862
1
1
PARTE NO OFICIAL.—La Gaceta: editorial
4
2
 Aclaracion
5
1
 exterior.—Manila
5
2
 Haití
5
2
 Venezuela
5
2
 Paraguay
5
3
 Estados Unidos
6
3
 movimiento marítimo.—Del puerto de Acajutla
8
1
 avisos
8
2


Parte Oficial[editar]

Parte Oficial.

15 de Setiembre de 1862[editar]

15 de Setiembre de 1862.
Discurso escrito por el Señor Licenciado Don Lorenzo Montufar, para ser leído en el XLI aniversario de la Independencia de la América Central.

Señores:
 La América, parte ignorada del Viejo Mundo por muchos siglos, y descubierta por un Ilustre Jenovés bajo los auspicios de Isabel 1ª Reina de Castilla; es una de las rejiones mas admirables de la tierra.
 Sus antiguos moradores no eran seres exentos de todos los conocimientos humanos como erróneamente han creìdo algunos historiadores.
 Los mejicanos, dice Húmboldt, educaban cuidadosamente á sus hijos en colejios, donde se enseñaba una moral recta y liberal. Sus pinturas y jeroglíficos revelaban los mas importantes acontecimientos nacionales. En sus mercados abundaban todas las cosas y entendian la moneda con los granos. Sus gobiernos cuidaban de los caminos y de los puentes. En sus grandes plazas de mercado habia jueces que dirijian sus contiendas. Hernandez, médico de Felipe 2º que fué comisionado para informarse de los conocimientos de los mejicanos, tuvo noticia de 1,200 plantas medicinales, de mas de 200 especies de aves, y de otras muchas sustancias animales y minerales, indicadas con nombres especiales, de las cuales se valian en sus medicinas. Hablaban diferentes lenguas: tenían poetas, cuyas composiciones en que regularmente dominaba la melancolía y las reflexiones sobre la muerte, se recitaban frecuentemente. Eran mui aficionados á la mùsica y al baile que conservaban como una ceremonia relijiosa. Tenian extraordinaria habilidad en los juegos de destreza y fuerza. Los hijos de los jefes se educaban en los templos con los Reyes, y los del pueblo en colejios militares de los cuales habia uno en cada Tribu.
 Con tan brillantes elementos y con el Evanjelio que venia de Castilla, pudo hacerse inmenso bien á los pueblos conquistados; pero desgraciadamente la España de aquella época solo tratò de buscar en estas rejiones oro y toda clase de metales preciosos; y no contenta con ello estableció multitud de impuestos que gradualmente fué aumentando. No solo no fomentó la agricultura en América, sino que prohibió, con severas penas, todas las plantaciones que tambien podian hacerse en la Península. Estaba prohibido todo comercio, todo tráfico, hasta de colonia á colonia. Debía venir de España todo lo que allá era posible producir, y debian ir solo á España todos los productos de América. Se pretendia poner este inmenso pais fuera del contacto del resto del Universo. Un réjimen tan absurdo, la mas exajerada intolerancia política y relijiosa, y un rudo despotismo, produjeron durante tres centurias todos los [...] vosotros conoceis. Pero no es mi objeto presentaros un cuadro doloroso en el gran dia de la Patria.
 El estandarte de la Independencia, y de la libertad enarbolado en el Norte por el inmortal Washington: las ideas luminosas y rejeneradoras, que partiendo del seno de la Francia abrazaron la Europa entera, y penetraron en España hasta poner en conmocion el Trono absoluto de los Reyes: la invasion de Napoleon en la Península, y las doctrinas que los mismos españoles oponian al conquistador del siglo, despertaron en la América del Sur y en Méjico el espíritu de independencia y libertad. Bolívar, digno imitador de Washington, dió libertad á cinco Repúblicas, obligando en luchas formidables al orgulloso Leon de Iberia à inclinar la frente delante de él.
 Los mejicanos dieron el grito sonoro de emancipacion, y la América Central no podia permanecer indiferente cuando todo se conmovia en su rededor.
 Los salvadoreños desde el año de 1811 habian comenzado á hacer esfuerzos para ser libres. Algunos hombres de jénio, que jamas pudieron avenirse con la opresion y la tiranía, secundaban en otros puntos sus nobles esfuerzos, y el 15 de setiembre de 1821, se rompieron par siembre los vínculos odiosos que por mas de tres siglos nos habian tenido atados á una monarquía de ultramar.
 Embriagados nuestros primeros lejisladores con el seductor ejemplo de los norte-americanos, se propusieron imitar la constitucion firmada por Washington. Por desgracia la imitacion no fué perfecta. En nuestra constitucion federal, faltó la Gran Corte que página 2 en los Estados Unidos dirime las controversias que se suscitan entre los Estados y su falta produjo, algunas veces, la necesidad de acudir á las armas en muchos de los casos en que allá se recurre á la resolucion de un Tribunal.
 Las diferencias entre el sistema liberal que los ingleses habian observado en sus colonias, y el despótico que la España mantuvo en las suyas, producian tambien diferencias cardinales en la índole, en el carácter, en las tendencias y civilizacion de ambos pueblos; y la semejanza de lejislacion no podia producir identidad de resultados.
 La educacion que tuvieron los pueblos del Norte hizo que todos los norte-americanos secundaran el pensamiento de independencia, por amor à la República y por tener una patria libre. La que se dió á nuestros pueblso, produjo entre otros funestos resultados, el de que muchos de los hombres de accion y de poder, cooperaran á la independencia; pero no por amor á la libertad ni á la República, sino por conservar privilejios y exenciones que comenzaba yá á quitarles la introduccion á España de las ideas rejeneradoras del siglo.
 Así es que, mientras que en el Norte ninguno pensaba en volver á tener reyes, en Méjico se improvisaba un imperio efímero, y en Centro-América hubo quienes hicieran grandes esfuerzos para sujetar el pais al imperio mejicano.—Una de las pájinas mas gloriosas de la historia del Salvador, es la heroica resistencia que hizo á las huestes imperiales de Iturbide acaudilladas por Filísola. En vez, pues, de la prosperidad prodijiosa de Norte-América hemos tenido guerras civiles, sangres y retroceso. Pero dejemos lo pasado y fijémonos en la situacion de hoi.
 Se presentan ahora tendencias de combatir nuestros antiguos males, volviendo al dominio español, á imitacion de los dominicanos; como si el modo de salvar una desgracia pudiera ser adoptar de nuevo las causas que la produjeron. Preséntase tambien como remedio la ereccion de un trono en Méjico ocupado por un Príncipe de la casa de Austria, y que todos los centro-americanos doblemos humildemente la cerviz ante Su Majestad austriaca.—Asegúrasenos que la República es imposible: que solo puedan existir monarquías; y que los Estados Unidos tendrán que desaparecer si la Casa Blanca no se convierte en un Alcázar real.
 No creo que el Gobierno republicano sea el único que pueda hacer la felicidad de los pueblos. Es un dogma en derecho público, que el mejor Gobierno es aquel que mas se adapta á las circunstancias del pais que ha de rejir. La Inglaterra es una monarquìa, y su constitucion y su gobierno son el modelo de los publicistas; aunque como muchos han dicho, "la Inglaterra no es mas que una República presidida por un Príncipe, hoi por una Reina."—Pero de estos principios políticos á la tèsis de que las Repúblicas son imposibles, hai una enorme diferencia. ¿Qué fué Roma en poder de los Reyes desde Rómulo hasta Tarquino el soberbio? Una nacion débil, sin fuerza, sin poder y sin grandeza. ¿Qué fué Roma libre y republicana en tiempo de los Cónsules? Fué la potencia mas grande y floreciente de la tierra. Fué la Señora del mundo. Todavia nos admira su gloria, y los nombres ilustres de los grandes héroes de esta época perecerán con los siglos. ¿Qué fué Roma en tiempo del poder monárquico de los Césares? Una coleccion de esclavos oprimidos y miserables, cuyos antecesores parece imposible que hayan dominado al mundo. ¿Qué es hoi Roma bajo el poder real de los Pontífices? Un pais sin independencia y sin vida. Allì dominan las armas extranjeras. Unas veces el Austria, otras la Francia ù otra Potencia dá la lei á los romanos. Roma no es la Capital de una Nacion soberana, porque no se gobierna á sí mísma, porque no tiene fuerzas propias y porque está á merced del extranjero.
 "La antigua Grecia, dice César Cantú, floreciente en literatura, bellas artes, filosofia y otras ciencias, grande en poblacion y de extraordinario poder, se componia de Estados parecidos á las Repúblicas italianas de la edad media. Todos se hallaban allí sometidos á la jurisdiccion del pueblo, y el Estado no era una gran máquina movida por una voluntad, sino un individuo moral que vivia por sus propias fuerzas las cuales determinaban el movimiento."
 Las conmociones civiles no son esclusiva propiedad de las República. Están anexas á la naturaleza humana y existen bajo todas las formas de gobierno. Monárquico era el Gobierno francés en 1848 y cayó y se redujo á polvo en las calles de París. Monárquico era el de Cárlos X y fué destruido por los franceses en las barricadas de 1830. Monárquico tambien era el de Luis XVI y la Potencia rejeneradora de las ideas del siglo XVIII le hundió en el abismo con su Rei. Monarquía era Inglaterra en tiempo de Cárlos 1º y un movimiento revolucionario bajó del Trono al Rei para subirle al cadalzo. Monarquía era España cuando una guerra de siete años, que legó Fernando VII aniquiló á la Nacion para que se dicidiera si debia sentarse en el Trono un hermano ò una hija del Rei difunto. Monarquía era la de los godos cuando una série de asesinatos quitaba y ponia Reyes y sepultaba á los Monarcas en los calabozos y en los claustros. Monarca era Don Rodrigo, cuando una venganza á que sus faltas dueron lugar, le arrebató el cétro y le hizo desaparecer á las márjenes del Guadalete legando á su patria ocho siglos de servidumbre é inforunios.
 Pero no acabaria, Señores, si os recordára hoi uno por uno, todos los Reyes que han sido asesinados en el Trono, todos los que han bajado de él para sepultarse en los calaozos y en los claustros, y todos los que han legado á sus pue- página 3 blos, guerras civiles, devastacion y ruina. ¡Con razon, pues, Samuel, inspirado por Dios, reprendió á los hebreos cuando el pidieron un Rei!
 Bajo una de las mas sábias monarquìas del mundo, se halla hoi en Irlanda sufriendo todo jénero de males, que obligan á los irlandeses á emigrar á millares á la República del Norte. Bajo monarquìas jimen hoi los restos descarnados de la Polonia, y bajo una monarquía está postrada la ingeliz Hungria.
 La independencia de los Estados del Sur, aunque llegara á consumarse, no es un argumento contra el sistema republicano. Si lo fuera, no podria existir al monarquìa inglesa, porque de ella se separaron los norte-americanos: no podria subsistir la monarquìa española, porque de ella se han separado nuestras Repúblicas; no podrían existir los paises monárquicos á que en otro tiempo estuvo unida la Béljica.
 El sistema monárquico, pues, está mui distante de salvar á los pueblos de las desgracias á que se halla sujeta la humanidad; y si como dicen los espositores del derecho público, el mejor Gobierno es aquel que mas se adapta al pais, que ha de rejir; bien veis, Señores, que en Centro-América no existen elementos de monarquía. Las monarquías descansan en los prestijios y tradiciones que rodean los tronos, en las costumbres réjias, en la alta nobleza y en la voluntad de la Nacion que ama al Rei.—El pueblo del Salvador no quiere Reyes.—Bien claramente ha manifestado su voluntad suprema en los nobles esfuerzos que hizo para separarse de España. Bien la manifestó oponiendo heroica resistencia á un ejército del emperador Iturbide mandado por Filìsola. Bien la ha manifestado siempre victoriando la independencia y la libertad republicana.
 Costumbres rejias no hai ni ha habido nunca entre nosotros que no hemos conocido á los Reyes, y solo hemos sufrido su autoridad absoluta ejercida por vireyes y gobernadores, mas dèspotas aun, que el gobierno que los enviaba. Mui bien se penetrò de esta verdad el Ilustre-Jeneral Español Don Juan prim, cuando desde Orizava dijo á Napoleon III que en Méjico no se podia amar la monarquía. Si el poder absoluto era malo para España; si á su nombre la inquisicion, la intolerancia, y el mas exajerado fanatismo roìan aquel pais, en ultramar léjos de los grandes dignatarios del Estado y sujetos á ajentes inferiores y de menor intelijencia que los que rodeaban á los Reyes, los males se exacerbaban y el odio al trono cundia por todas partes. Ningun prestijio, pues, ninguna tradicion favorable apoyaria aquí al Monarca.
 En cuanto á la alta nobleza repetiré las palabras que respecto á Méjico, dirije al Emperador de los franceses, el COnde de Reus, Marqués de Castillejos. "La monarquìa, dice, no "dejó en este suelo ni los inmensos intereses de una nobleza secular, como sucede en Europa cuando al impulso de los huracanes revolucionarios se derrumba alguno de los tronos, ni dejó intereses morales, ni dejò nada que pueda hacer desearla." Y si nada que pueda hacer desearla dejó en lo que fué vireinato de Nueva España, ¿podrá creerse que haya algo en Centro-América que pueda hacerla apetecible á la presente jeneracion? Uno de nuestros historiadores que pertenecia al partido aristocràtico, Don Manuel José Arce, dijo: que la nobleza de la América Central no puede citar en apoyo de su alcurnia, otros títulos que descender de españoles lo mismo que gran parte de la poblacion del pais.
 La adopcion, pues, de un gobierno que no se adapta á nuestro suelo y la vuelta á las instituciones que tanto daño nos causaron, no pueden ser el remedio de los males que hemos sufrido.
 En el pais hai patriotismo, hai espíritu público, hai grandeza de alma. Existen, pues, las virtudes cívicas que los publicistas exijen para construir una República. La historia del Salvador nos presenta sucesos que están al nivel de los acontecimientos mas grandes de las mas ilustres naciones del Mundo. No os sorprendais, Señores, de que hable así. La muerte que es la suprema expiacion del crimen en la tierra, es tambien el sacrificio supremo que á la patria puede hacerse; pero la muerte no solo ser recibe en Maraton y Salamina, en Farsalia y Accio, en Austerlitz, Sebastopol y Solferino. Ella está á igual distancia de todas las partes del Mundo, y los que la reciben con igual magnanimidad y heroismo, son en lo moral igualmente grandes en aquel momento. Mas os diré: se necesita menos heroismo para arrostrar la muerte en un pais grande en medio de grandes hombres, esperando por recompensa la gratitud de la posteridad y un nombre inmortal, que para afrontarla donde su ùnica recompensa es el olvido y la horfandad de las familias.
 Los salvadoreños que desde el año de 1811 lucharon en favor de la independencia y libertad de su patria esponiéndose á todo jénero de penalidades: los centro-americanos que bajo partida de rejistro fueron conducidos a Morro de la Habana, donde murieron miserablemente; y los que para aduirir una patria libre espiaron con indomable denuedo en el cadalzo, tendrian menos fortuna y menos jenio que Washington; pero no tenian menos valor, menos magnanimidad, ni menos grandeza de alma que él.
 Los españoles dan el nombre de Bueno á Hernan Perez de Guzman. Le llaman el Abraham de Castilla y le colocan en el número de sus grandes héroes, porque prefiriò perder un hijo á entregar la fortaleza de "Tarifa" á los enemigos de su Rei.
 Y ¿decidme, Señores, qué jizo el Jeneral Morazan, no en la culminante "Tarifa" sino en el Salvador, cuando estando á la cabeza de 600 hombres solamente, combatiendo contra fuerzas mui superiores se le dijo: que no atacara
página 4 esta plaza, y que si lo hacia, su familia presa yá en ella, perecería toda? Contestó, que como funcionario público su primer deber no era su familia, sino su Patria, y que iba á obrar conforme á su primera obligacion, pasando sobre los cadáveres de sus hijos.
 Dió la órden de ataque y poco despues la victoria coronaba su frente como á hijo de Marte.
 Guzman el Bueno, solo perdia á un hijo. El Jeneral Morazan perdia una familia entera, y los vínculos de la sangre no solo en "Tarifa", sino en todas partes hablan mui alto al corazon de un padre.
 Recorred la historia: buscad ejemplos de fidelidad entre los héroes de las Repùblicas antiguas, en los pueblos modernos de ambos mundos, y decidme: ¿quién puede superar á un jóven literato, jurista, político y guerrero, halagado por el mas bello porvenir, que se inmola para no ver á su jefe y amigo querido espirar en un patíbulo? Habreis comprendido, Señores, que hablo del Jeneral Sarabia.
 No quiero recordar otros sucesos cuya mencion pudiera interpretarse como un desahogo de partido: pero sabeis que en todo lo que ha ocurrido entre nosotros desde el año de 1821, hai golpes de valor, de abnegacion y de firmeza, dignos de Mucio Scebola, de Régulo y de los mas culminantes personajes de la Historia.
 Mantengamos, pues, los principios republicanos con mano firme siguiendo el bello programa del Ilustre Jefe del Salvador, y colocados en la via el progreso bajo la sábia, fuerte y liberal Administracion que tantos bienes ha hecho durante un corto período de existencia, digamos:

¡Viva la independencia!
¡Viva la República!
¡Viva el Presidente del Salvador!

San Salvador, Setiembre 15 de 1862.


Parte No Oficial[editar]

Parte No Oficial.

La Gaceta[editar]

La Gaceta.

San Salvador, Setiembre 17 de 1862.