Gramatario

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda




Gramatario




Domínguez Hidalgo





Sonetario


OBRA POEMÁTICA COMPLETA TOMO 7


 
Primera Edición 1971.





Alfa

Si fueras inventado por los hombres
nuestra fe ante tus obras se quebrara
y en lugar de adorarte te retara
y humillara cada uno de tus nombres,
pues no te amo tan sólo porque asombres
a aquello que sin ti ni me asombrara
porque sé que si algún hombre te creara
serías uno más de sus pronombres.
Yo te amo por la fuerza que me empujas
cuando al fin tu serpiente me devora
y en mi mente plumaria te dibujas
mostrándome las luces de tu ahora,
hecho inmensos orgasmos con que estrujas
mi breve construcción de ave canora.
 

Beta

Soñé las soledades del verano
en medio de la astuta primavera
sabiendo que el invierno era la vera
donde otoño nos lleva de la mano.
Rebosante mi músculo hortelano
sintióse dueño de la sementera
mirando que la flor ropavejera
se fecunda de siempre muy temprano.
Y en medio de la yunta sin dilema
sembré la senda con mi ser convexo
y sin captar la plenitud teorema
me di al orgullo del cinismo anexo
mientras el fruto de su estratagema
me desgranaba su ser inconexo.
 

Gamma

Cuando un impulso de profundos huecos
vagó en mi carne sollozando ausencias
entre el fracaso de mis incoherencias,
cavé mi tumba en cementerios secos
y ahogado entre los gritos de los ecos
fui desbrozando las intermitencias
que doblegaban con sus penitencias
mi cuerpo atormentado de embelecos.
Rompí febril mi represión inútil,
amordazada en su prisión de absurdo
porque al espasmo de otra fe inconsútil
rompí el diván que soportaba burdo
y despojada mi abstinencia fútil,
enloquecido hoy en su voz, me aturdo.
 

Delta

Qué tristeza profunda de esa sombra
que oscurece su luz en tanto día
y su gris negritud, melancolía,
divaga en el dolor que nunca nombra.
Con la sed de ternura que la alfombra
se reseca su vida fantasía
mas la cruz que la azota y la vacía
la conforta en un llanto que la escombra.
Irán sus noches, soledad de perlas
cavando el ataúd de monja sola
y sus mortajas gritarán al verlas
marchitas de virtud en su alba estola,
sin nadie que se atreva a poseerlas:
hicieron de su carne, fumarola.
 

Epsilon

Incesante apetito deleitoso
circula por mi cuerpo, sol inerte,
persiguiendo una alianza que concierte
a todas las pasiones sin reposo.
Fluyendo en el torrente tempestuoso
de la red y la sed de poseerte,
nadie recuerda a la parlera muerte
que amenaza con llanto tormentoso.
No cesa el fuego de la llama rota
y no se teme a tanta barca hundida;
la flor de sueños, música sin nota,
impulsa el ritmo de su sed de vida.
Volcán opreso que su lava azota
el ardor que aguarda otra bienvenida.
 

Dseta

Siete lunas pendientes de su mano
esperaban sorpresas cabalgantes,
emboscadas de aromas lujuriantes
y envueltas en un cántico soprano.
Colgando de un celaje puritano
gemían sus latidos delirantes
por los labios de tiernos caminantes
que besen su prisión de amor en vano.
Silbando en los desiertos hasta el alba
nadie oía su música dispersa
ni siquiera una estrella ni una malva
ni el insecto nocturno que conversa
su lóbrega condena que lo salva
de morir en silencio su voz tersa.
 

Eta

Cuando distante el ciliciato ahumado
se te disuelva entre tu celda yerma,
sólo has de hacerte cultivar esperma
para guardarlo en el arcón sitiado,
mas las cadenas de tu ardor ahogado
en tu convento que pasiones merma,
han de impulsarte una erección enferma
de miedo y de placer amotinado.
Para qué reprimir tu flor perenne,
si te libra de esclavas ilusiones;
si te agita de euforias cuando viene
vibrando lo divino en sus unciones.
Para qué el celibato de tu pene,
si siembra el paraíso con sus dones.
 

Teta

Un aliento de amor murmura el mar
bajo el seno fugaz de sus encajes
y borracho de todos sus brebajes
sucumbe sus abusos de ancho bar
moviéndose en vaivén de amante par
tendido en un lecho de agasajes
hasta hacer la fusión de los ciclajes
y engendrarse la célula de amar.
La tierra en sus secretos nada sabe.
El aire en sus silencios se vacía
y aunque el fuego en el agua se hace nave,
la pasión se alimenta en su bujía
cuando al fin de agotarse en su deprave
desata la creación en su armonía.
 

Iota

En el arroyo de mi sed, pendiente
de un ramaje frutal, entre arboledas
renace el sueño de las tres veredas
que me navegan su vital torrente;
y ante las aguas de su abierta fuente
sucumbe el odio de las polvaredas
que humedecidas en sus vastas sedas
se desmoronan su sal insolente.
Una es la senda que esparce la belleza
y me fusiona a la verdad de la otra,
mientras henchida de bondad obsesa,
la voluntad de continuar me empotra
en el océano que libre me apresa
y me transforma la inquietud, a estotra.
 

Kappa

Enclaustrado en tu orgullo ruin y parco
sólo en cadenas te soportas fuerte
y a cada huella de tu paso inerte
sucumbe el mástil de tu cetro barco.
Mueren las horas de tu roto marco
tras tu caída de golpeada suerte
y sin la mano de tu propia muerte
rueda al hastío de flechar sin arco.
Harto de ti, sin concesión a nadie,
se te ha filtrado un egoísmo buitre
donde no hay luz que amor alguno irradie
en tu arduo panorama de salitre,
mas cuando el sol tu corazón te radie,
un llanto habrá que a tu perdón arbitre.
 

Lamda

Por una sola vez pidió justicia
quien nunca diluyó su vida en mitos
como esos que se elevan entre ritos
poniéndole antifaz a su impudicia
y después de su burla pontificia
se desatan las garras entre gritos
pregonando sus panes tan benditos
y ocultando su hambruna subrepticia.
Por una sola vez, sin arrogancia,
quiso piedad a su tristeza bestia,
pero las poses de la petulancia
le apabullaron su banal modestia,
porque los dioses con su repugnancia
ni se tomaron la menor molestia.
 

My

Doliente ensoñación la altanería
se bifurca en el miedo que la aterra
y el odio procaz que se le aferra
a un tenaz simulacro de osadía.
Prisionera de absurda poesía
entre su jaula de altivez se encierra
y disfruta las artes de su guerra
para darse a sí misma pleitesía.
Mas su disfraz de pensamiento erecto
que hacia abajo no ve desde su altura
le descubre su pánico perfecto
de que rasguen su oficio de armadura
y penetren vigores de arquitecto
a moldearle su indómita ternura
 

Ny

En el centro de tanta huella agónica
se desliza su cuerpo giratorio
como gota callada de oratorio
suspendido entre su sed sinfónica.
Y perdido de su ansia cosmogónica
desgarra sedas su ardoroso emporio
cuando viste su nuevo repertorio
con telas muertas en su red histriónica.
Ya no puede seguir sus mismos pasos;
tampoco desandarse los caminos,
sólo tenderse entre sus propios brazos
y esperar que se cumplan los espinos
nacidos de los lúbricos ocasos
que engendraron los sueños y los vinos.
 

Xi

Metido en una voz que no es la mía
divago en aposentos de cristales
donde el hambre quemada por metales
transpira un canto de melancolía
y en trémolo mecánico, vacía,
no alcanza a sollozar gritos raudales,
porque sola, mezclada en sus timbales,
sofoca el estertor de su agonía.
Más no quiere cantar a un mundo muerto
la voz que me refuta tantos ayes
porque el miedo engendrado en su concierto
la inhuma voluptuoso entre las calles
donde vaga mi cuerpo de liberto
que no sabe escaparse de sus valles.
 

Omicron

Un grito sin color en el ensueño
de una noche rasgada por el llanto
donde un loco pincel hecho de espanto
borró sus espirales de alto sueño,
cayó tras de unos labios sin diseño
y su rostro teñido de amaranto
sucumbió ante las garras del quebranto
al ver su realidad de gris pergeño.
Sin figura trazada en los telares,
tan ausente de formas y texturas,
en el centro de rasgos y pinturas,
no pudo doblegar los avatares
que engañaron sus falsas florituras.
 

Pi

Inmensas soledades me deslumbran
por los largos rincones del vacío
donde van desnudando cada hastío
de todos los ropajes que acostumbran
y allí donde las luces se vislumbran
recóbrase el antiguo desafío
de seguir por el viejo sembradío
en busca de los soles que se encumbran.
Aislado de los humos que secuestran
la imagen ancestral de los inicios
y aprisionan las sendas que los muestran
ahogándolas de engaños en los vicios.
Hoy destruyo las sombras que me adiestran
la ciega vanidad de los resquicios.
 

Rho

La del alba será cuando limpiemos
el vasto lodazal de esclavitudes
porque escalas tendrán las altitudes
que ocultaban apóstoles blasfemos
y al ímpetu de arcángeles supremos
las sierpes cavarán sus ataúdes
y en cánticos serenos de láudes
vencidos se caerán los polifemos.
Y aquellos que vivieron entre espadas
luchando en la caverna del engaño
por fin derrotarán a carcajadas
las máscaras lloronas del antaño
y gritando cual locas vuestras hadas
dejarán de encantar nuestro rebaño.
 

Sigma

Y elevaré un perpetuo claustro ateo
con arduas altitudes en sus muros
donde pueda rechazar los conjuros
que intenten agrietar su corifeo.
Mi ardiente libertad en jubileo
habrá de destrozar a los perjuros
que trataron de imponerme los oscuros
sentimientos que tramaba su deseo.
Arrojados serán en sus infiernos
que atormentan las burdas frustraciones
porque sólo en sí mismos sus avernos
les doblegan las sacras emociones
de hacerse dios creador y sempiterno
sin tener que basarse en ilusiones.
 

Tau

A pasar volveremos años nuevos
con fuegos de un abril, inalterables,
entre rosas de olor, indomeñables
ungidos por atléticos mancebos.
Y al éxtasis de orgasmos tan longevos
sonreirán nuestros cuerpos insaciables
al gozar los secretos inviolables
pues nadie atizará con sus repruebos.
Secos polvos serán aquellas ruinas
que se hundieron creyéndose perfectas
sin saber que eran muertes paulatinas
gritándonos aullidos de sus sectas,
que se ahogaban hartadas en orinas
de sus propias cataratas infectas.
 

Ypsilon

Bajo un silencio violador de olvidos
irás mirando las ardientes grutas
donde encorvadas sus fallidas rutas
se detuvieron a llorar sus ruidos
y en el receso de tus pies hundidos
descifrarán oscuridades putas
y acabando tu daga las disputas
te alzarán nuevo fénix de caídos.
Así triunfó mi caminata a cuestas
sin trastocar sus esperanzas justas
porque en las horas mucho más funestas
hice sus fiebres a mis sed adustas
y con tan solo mis dudas honestas
logré vencer las deidades vetustas.
 

Fi

Si el corazón vencido me acorrala
entre las rejas de su jaula rota,
¿a quién le duele si la sangre brota
tras el hallazgo de una mente en ala?
Se esfumó la escalera y la antesala
su guarda primavera no me azota
su látigo de miedo no me anota
su silencio, palabras de hacha en tala,
¿Quién le teme a su fiebre prisionera
que ha quedado humillada por los suelos
de su cárcel imprecisa y altanera
cuando se ha levantado en altos vuelos,
robusta, inobjetable, otra frontera;
aquella que no espera de los cielos,
sino todo de cada vida entera?
 

Ji

Hormigueros de energías impulsan
el coito gestador de un otro mundo
donde a puños se eleva lo profundo
de un abismo en las fuerzas que lo pulsan.
Y las ganas rebeldes que propulsan
el semen en torrente furibundo
dominan subversivas lo fecundo
de sierpes prisioneras que lo expulsan.
Su fértil explosión todo transforma
en hoces y martillos galaxiales
y un cosmos de ternura se conforma
donde antaño cadenas maquinales
torturaban con marcas que deforman
la unidad y el amor universales.
 

Psi

Tenaz como molécula dispersa
que retorna hasta el núcleo desgajado
y marcha solidaria con su amado,
me obrera la salud, la unión, la fuerza.
Un ardor me arrebata, me refuerza
promesas de labrar sobre lo hollado
suspenso, transitorio, superado,
erecta plenitud sin flor perversa.
Y levanto energéticas visiones
que propulsan murientes las fatigas,
mientras abro voraces corazones
que transforman sus sangres en hormigas:
obreros terminando construcciones
apenas vislumbradas entre ortigas.
 

Omega

Y como un fuego que devora urgente
antiguas esperanzas vegetales
y la vuelve nocturnos minerales
que saciaron su afán incandescente...
o cual llanto que ahoga su torrente
tajando su ansiedad de manantiales
y anuda sus veredas estivales
en el hueco cercado de la fuente.
Así, telares rotos; manos mudas;
calles tapiadas; portales hundidos;
viento en el viento; ciudades desnudas;
sol en el agua; pilares vencidos;
polvo en el polvo; dioses, cristos, budas;
aguanto solo, soledad y olvidos.