Hay tanto que temer

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


LV.[editar]

Hay tanto que temer, do no hay ventura,
Y adonde falta, es el temor tan cierto,
Que al hombre desdichado, como al muerto,
Le pueden luego abrir la sepultura:

Prueba es de esta verdad mi desventura,
Pues tal llaga en mi triste pecho ha abierto,
Que tendrá mi remedio por incierto,
Quien sepa que es mi mal desdicha pura:

Esto causa, Señora, el rezelarme
De lo que pareció vana sospecha;
Mas pues sabeis quan cara me ha costado,

Bien puedo de mi dicha lamentarme,
Pues hay tanta razon: ¿mas qué aprovecha?
Sino hay razon que valga á un desdichado.