Historia V:Los anabaptistas

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Otros reformadores querían hacer una reforma más radical.

Un cura suizo, Zwinglio, había logrado que el Consejo que regía Zurich aceptase una reforma semejante a la de Lutero, reforma que adoptaron varias ciudades de Suiza y de Alemania, pero Zwinglio estaba en desacuerdo con Lutero acerca de la manera de explicar la Cena, y los dos partidos no pudieron entenderse. Los suizos montañeses, que habían permanecido católicos, fueron a atacar Zurich. Zwinglio fue muerto (1530) y sus iglesias acabaron haciéndose luteranas.

Otros reformadores querían volver la Iglesia al estado en que se hallaba en la época apostólica. Decían que los verdaderos cristianos debían apartarse del mundo. Formaron pequeñas iglesias que elegían cada una su pastor y en las que todos los bienes debían hacerse comunes. No querían usar más que vestidos ordinarios, y anchos sombreros grises. Consideraban una impiedad que se bautizase a los niños y bautizaban ellos mismos a sus fieles metiéndolos en agua, según costumbre de los antiguos cristianos. Se llamaron "baptistas", pero sus adversarios les llamaban anabaptistas (es decir, "rebautizadores"). Sus discípulos fueron sobre todo artesanos pobres de las ciudades, tejedores, sastres, al principio en Sajonia y en Suiza. Luego enviaron misioneros a las ciudades de Alemania, de Austria y de Holanda.

Todos los Gobiernos prohibieron, amenazando con la muerte, que se bautizara a los adultos, y ordenaron la ejecución de cuantos anabaptistas pudieron coger. El duque de Baviera manifestó: "El que se retracte será decapitado, el que no se retracte morirá en la hoguera".

Los anabaptistas fueron exterminados en Alemania, se retiraron a Holanda, y, en este país, fundaron iglesias. Uno de sus "profetas" pasó desde Holanda con su discípulo, un sastre llamado Juan de Leyden, a la ciudad alemana de Munster, que pertenecía a un obispo. Los artesanos, sublevados, habían obligado a los burgueses ricos a salir de la ciudad y se habían apoderado del gobierno. Los anabaptistas llegaron a ser dueños de Munster, la organizaron en comunidad regida por doce ancianos, a ejemplo de Israel. Luego, para imitar a los Patriarcas, establecieron la poligamia. Juan de Leyden se hizo coronar rey, como David, y tomó varias mujeres. El obispo de Munster, con la ayuda de los príncipes alemanes, sitió la ciudad. Los sitiados se defendieron largo tiempo, a pesar del hambre. Por último, Munster fué tomada por asalto. Juan fué hecho pedazos con tenazas calentadas al rojo, y sus restos, colocados en una jaula de hierro, se colgaron en el campanario (1535). No quedaron anabaptistas más que en Holanda.