Historia VII:Destrucción de la Armada Invencible

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Capítulo 7 – Inglaterra en tiempo de Isabel
Destrucción de la Armada Invencible​
 de Charles Seignobos


La ejecución de María Estuardo decidió al rey de España a emprender la lucha contra Isabel. Felipe II quiso acabar de una vez. Reunió en España un ejército de 30.000 hombres para transportar en 120 navíos, la que se llamó Armada Invencible. Reunida en la primavera de 1588, retrasó su salida por un temporal y no dejó el puerto hasta fines de julio.

Los ingleses estaban muy inquietos. Se mostraban a las puertas de las iglesias modelos de los instrumentos de tortura que la Inquisición española se decía llevaba consigo. Isabel no había tomado casi ninguna medida de defensa, aun cuando se supiera que la flota española estaba dispuesta a salir. Había reunido solamente cerca de Londres, en Tilbury, un reducido ejército, sin pólvora, cañones ni víveres, e iba a pasar revista a caballo al campamento.

No tenía la reina más que una pequeña flota de guerra. Los marinos ingleses se encargaron de defender su país. Equiparon barcos más pequeños, pero mejor aprovisionados que los de la reina. Se formó una flota de 150 naves.

Los barcos españoles eran altos y pesados, armados solamente con reducido número de cañones que disparaban balas ligeras. Tripulábanlos marinos que maniobraban mal, iban cargados de tropas y casi no podían combatir más que de cerca, al abordaje. Los barcos ingleses, más pequeños, más ligeros y rápidos, con mejor artillería, iban tripulados por buenos marinos y mandados por corsarios y navegantes audaces que conocían bien los lugares en que se iba a luchar. Cuando la Invencible llegó al canal de la Mancha, soplaba un viento fuerte del Sudoeste. Los ingleses dejaron pasar los barcos españoles y los atacaron luego, cayendo sobre ellos viento en popa. Disparábanles de lejos con los cañones y evitaban el abordaje.

El almirante español llegó delante de Calais para ponerse de acuerdo con el general en jefe del ejército de los Países Bajos. Entonces el almirante inglés envió brulotes encendidos que se aproximaron a las naves enemigas. Los españoles, temiendo morir achicharrados, cortaron las cuerdas de las anclas y salieron a alta mar. Los ingleses los persiguieron disparándoles cañonazos. Uno de los almirantes ingleses escribía: «Les arrancamos las plumas una a una».

El viento llevó a la Invencible a lo largo de la costa de los Países Bajos, sin que pudiera abordar. El almirante español, no sabiendo qué hacer, se decidió a dejar que el viento del Sur empujase los barcos, dió vuelta a Escocia por el Norte.

Los ingleses no habían perdido una sola nave; pero sus víveres estaban echados a perder y se vieron obligados a dar la vuelta. Muchos marinos murieron al desembarcar. Un capitán inglés escribía: «Da lástima ver a los hombres morir en las calles de Margate».

La flota española dió la vuelta a la Gran Bretaña sin ser perseguida. Pero muchos barcos fueron lanzados contra las costas de Escocia o de Irlanda, y sus tripulaciones pasadas a cuchillo por los habitantes. De 130 barcos apenas volvieron 50, y desmantelados. Los españoles habían perdido 20.000 hombres; el ejército español no se repuso nunca de aquel desastre.

Los ingleses tomaron inmediatamente la ofensiva. Desembarcaron en las costas de España (1592), y en 1596 se apoderaron de Cádiz y de Sevilla.

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