Historia XV:Coalición contra Luis XIV

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Guillermo de Orange había llegado a ponerse a la cabeza del gobierno holandés y siguió así por espacio de treinta años. Era pequeño y enfermizo. Muy mediano como general, resultó casi siempre derrotado, pero no se desanimaba nunca y pasó la vida buscando enemigos a Luis XIV.

Guillermo se dirigió a los antiguos adversarios de Francia, al rey de España y al emperador. -Las tropas españolas de los Países Bajos fueron en auxilio de los holandeses.- Leopoldo vaciló. Primero pareció que iba a enviar un ejército, pero ordenó al general no hacer nada. Un francés del Franco-Condado, el conde de Lisola, fué quien decidió finalmente al emperador a variar de política. Le mostró que, si el rey de Francia llegaba a apoderarse de Holanda, dominaría a los príncipes Electores de las orillas del Rin, que elegían emperador.

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Después de un año de negociaciones se hizo la «alianza de El Haya», que era una coalición entre Holanda, España, el emperador y la mayor parte de los príncipes alemanes (1673).

Los alemanes enviaron entonces su ejército a atacar la Alsacia. Era todavía una posesión aislada, que no tocaba al reino de Francia (véase esta página) Luis XIV, para defender Alsacia, llamó a su ejército de Holanda. La guerra se trasladó a otros países.

Inglaterra se retiró de la guerra (1674), Francia quedó sola contra la coalición. Peleó a la vez en el Norte, en Bélgica, contra el ejército holandés y el ejército español reunidos bajo el mando de Guillermo de Orange, y al Este, en Alsacia, contra los ejércitos del emperador y de los príncipes alemanes.

No había ejército español que defendiera el Franco- Condado, y Luis XIV aprovechó esta circunstancia. Invadió el Franco Condado y le ocupó en seis semanas (1674).

Turena, que mandaba el ejército francés encargado de defender Alsacia, tomó la ofensiva y pasó el Rin. Sus soldados, según costumbre de aquel tiempo, saquearon la comarca. Los campesinos se vengaron sorprendiendo a los soldados que encontraban sueltos. Los quemaban a fuego lento, les sacaban las entrañas o les saltaban los ojos. Turena, por orden de Louvois, mandó prender fuego a las aldeas del Palatinado.

El ejército de los príncipes alemanes (32.000 hombres próximamente), pasó el Rin e invadió Alsacia. Turena retrocedió para defenderla. No tenía casi más que 20.000 hombres. Louvois le ordenó evacuar Alsacia. Turena respondió: «Cuando se tiene un número razonable de tropas, no se abandona el país». Obtuvo permiso para quedarse.

Un segundo ejército alemán llegó, capitaneado por el Elector de Brandeburgo. Esta vez Turena se retiró detrás de los Vosgos, como si abandonase Alsacia. No era costumbre en aquel tiempo hacer operaciones en invierno, y las tropas alemanas se dispusieron para pasar la mala estación. Se creía terminada la campaña.

Pero Turena hizo pasar su ejército de detrás de los Vosgos a la vertiente lorenesa. A pesar de un frío terrible y por caminos deshechos, llegó en veinte días al Sur de Alsacia, a Belfort. Se lanzó sobre los alemanes, que no le esperaban. Antes de que tuvieran tiempo de reunirse, los puso en fuga y libertó toda Alsacia (enero de 1675). Luis XIV hizo ir a Turena a Versalles para darle gracias. Turena, en el camino, fué aclamado por los habitantes de las comarcas francesas que habían temido una invasión.

El vencedor, de vuelta a Alsacia, pasó el Rin e invadió de nuevo el Palatinado. Pero, en el momento de iniciar una batalla, fué muerto por una bala de cañón (1675). Su ejército, desalentado, volvió a pasar el Rin en desorden, y el del emperador invadió otra vez Alsacia. Condé fué enviado para detenerle, y esta fué su última campaña.

Luis XIV, privado de los dos mejores generales franceses, no hizo ya grandes operaciones militares. La guerra duró todavía dos años en los Países Bajos, y en Alemania en el Mosela.

La flota francesa, mandada por Duquesne, destruyó la flota holandesa y española en las costas de Sicilia (1676).

Los adversarios de Luis XIV no eran bastante fuertes para obligarle a hacer la paz. Luis XIV había renunciado a someter a los holandeses, y la guerra no podía llevar a ningún resultado. El rey de Inglaterra no tenía dinero (véase cap. XIII), y el Parlamento acabó por obligarle a declarar la guerra a Luis XIV (1678).


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