Historia eclesiástica del pueblo inglés: Libro primero

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Libro primero.

Capítulo 1. De la ubicación de Britania e Irlanda y de sus antiguos habitantes.

Britania, una isla en el océano, antiguamente llamada Albión, está al noroccidente y, aunque a una distancia considerable, está de cara a las costas de Alemania, Francia y España que forman la mayor parte de Europa. Se extiende 1.290 kilómetros hacia el norte y mide 320 kilómetros de ancho, excepto donde varias montañas se extienden aún más a lo ancho por lo cual alcanza los 7.845 kilómetros. Hacia el sur está Galia Bélgica. En su costa más cercana hay un paso fácil desde la ciudad de Rutubi Portus, ahora transformado por los ingleses en Reptacaestir. La distancia desde aquí, a través del mar, hacia Gessoriacum, la costa más cercana en el territorio de Morini, es de 80 kilómetros, o como algunos escritores dicen, 450 “furlongs”. Al otro lado de la isla, donde se abre ante un océano sin fin, están las islas llamadas Orcadas. Britania es rica en granos y árboles y está bien adaptada para alimentar el ganado y los animales de carga. También produce vinos en algunos lugares y tiene muchos animales de tierra y agua de diversos tipos; también se destaca por ríos en los que abundan peces y por sus incontables manantiales. Tiene la mayor variedad de salmones y anguilas; las focas también se cazan frecuentemente así como delfines y ballenas; tiene aparte una amplia diversidad de mariscos, como mejillones, en los cuales se encuentran excelentes perlas de todos los colores: rojas, púrpuras, violetas y verdes, pero sobre todo blancas. También hay gran abundancia de caracoles de los cuales se produce la tinta escarlata, el rojo más bonito, y que nunca desaparece con el calor del sol o la exposición a la lluvia, pero entre más vieja es, más bella se vuelve. Tiene manantiales calientes y de sal y de ellos fluyen ríos que facilitan un baño caliente adecuado para todas las edades y ambos sexos y en lugares separados, como lo es requerido. En cuanto al agua, como dice San Basilio, recibe la cualidad del calor y cuando corre por ciertos metales se torna no solamente caliente sino también hirviente. Britania también es rica en metales como cobre, hierro, plomo y plata; produce una gran cantidad de excelente azabache, que es negro y brillante, y se quema cuando se pone el fuego y cuando se pone al fuego espanta a las serpientes; cuando se calienta al frotarla, atrae cualquier cosa que se le aplique, como ámbar. Las isla antiguamente estaba distinguida por 28 ciudades famosas sin contar innumerables fuertes, los cuales estaban asegurados con muros, torres, compuertas y barras. Y, porque está casi debajo del Polo Norte, las noches son iluminadas durante el verano lo que hace que a medianoche los espectadores usualmente dudan de si el crepúsculo aún sigue o si el amanecer ya ha venido, pues el sol en la noche vuelve al oriente en las regiones del norte sin pasar lejanamente debajo de la Tierra. Por esta razón, los días son largos en el verano y, por el otro lado, las noches del invierno duran 18 horas, pues el sol se va al sur. De manera similar, las noches son muy cortas en verano y los días en invierno duran solamente seis horas equinocciales. Mientras que en Armenia, Macedonia, Italia y otros países en la misma latitud, el día o la noche más largos duran 15 horas y los más cortos duran nueve.

Actualmente hay en la isla, tomando en cuenta el número de libros en los cuales se escribió la Ley divina, cinco idiomas de diferentes naciones que se utilizan en el estudio y la confesión del propio conocimiento que es la mayor verdad y verdadera majestuosidad, éstos son: el inglés, el británico, el escocés, el picto y el latín, éste último habiéndose convertido común para todos mediante el estudio de las Escrituras. Pero al principio esta isla no tenía más habitantes que los bretones de los cuales se origina su nombre y quienes, viniendo a Britania desde Armórica, como es reportado, se establecieron en el sur. Comenzando desde el sur, ocuparon la mayor parte de la isla hasta que la nación de los pictos, navegando el mar desde Escitia, como es reportado, en unos cuantos barcos de guerra y siendo empujados por los vientos más allá de los límites de Britania, llegaron a Irlanda y desembarcaron en sus costas del norte. Ahí, al encontrar la nación de los escoceses, les rogaron que los dejaran vivir entre ellos, pero no tuvieron éxito en su petición. Irlanda es la isla más larga después de Britania y está al occidente de ella; pero es más pequeña que Britania hacia el norte, pero, por otro lado, se extiende profundamente hacia el sur encima del norte de España, aunque un amplio mar está entre ellos. Los pictos entonces, como se dijo, llegando a esta isla por mar quisieron tener un lugar para ellos en el que pudieran vivir. Los escoceses respondieron que las isla no los podía tener a ambos; pero “Podemos darles un buen consejo”, dijeron, “por lo cual podrían saber qué hacer; sabemos que hay otra isla no muy lejos de la nuestra hacia el oriente que a veces vemos a la distancia cuando los días están despejados. Si van allá podrán asentarse y, si alguien se les opone, les ayudaremos”. Los pictos, entonces, navegaron hacia Britania y comenzaron a habitar el norte pues los bretones se hicieron en el sur. Los pictos no tenían esposas y les pudieron unas a los escoceses que no se las darían a menos que eligieran a un rey de la raza real femenina en lugar de la masculina, cuya costumbre, como es bien sabido, se puede observar entre los pictos hasta el día de hoy. Con el tiempo, Britania, aparte de los bretones y los pictos, recibieron una tercera nación: los escoceses, quienes, migrando desde Irlanda bajo su líder, Reuda, en paz o en guerra lograron asegurar asentamientos entre los pictos y que aún poseen. Por el nombre de su comandante, hasta el día de hoy son llamados Dalreudini, pues en su lenguaje “Dal” significa “una parte” y él mismo fundó una colonia en Escocia.

Irlanda es más ancha que Britania y tiene un clima mucho más saludable y templado pues la nieve rara vez está más de tres días; ningún hombre hace heno en el verano para las provisiones de invierno ni construyen establos para los animales de carga. No hay reptiles y las serpientes no pueden vivir ahí pues, aunque las serpientes frecuentemente son llevadas allá desde Britania, apenas el barco se acerca a la costa y el rastro del aire les llega, ellas mueren. En contraste, casi todas las cosas en la isla son eficaces contra el veneno. En realidad, sabemos que cuando los hombres son mordidos por serpientes, las hojas rasgadas de los libros que son traídos desde Irlanda, cuando se ponen en agua y se les da de beber, inmediatamente absorben el veneno que se esparce y alivia la hinchazón.

La isla tiene abundante leche y miel y no hay escasez de viñas, peces o aves y se destaca por la caza de venados y corzos. Es originalmente el país de los escoceses quienes, migrando de allí, como se ha dicho, formaron la tercera nación en Britania además de los bretones y los pictos. Hay un muy largo golfo que antiguamente dividía la nación de los bretones y los pictos, corre desde el occidente hasta muy dentro de la tierra donde, hasta el día de hoy, yace una fuerte ciudad de los bretones llamada Alcluith. Los escoceses, llegando en el lado norte de esta bahía, se asentaron ahí.

Capítulo 2. Cómo Cayo Julio César fue el primer romano que llegó a Britania.

Hasta ahí Britania no había sido nunca visitada por los romanos y desconocían de su existencia antes de tiempos de Cayo Julio César quien, en el año 693 luego de la fundación de Roma, en el 60mo año antes de la Encarnación de nuestro Señor, era el cónsul de Lucio Bíbulo. Mientras estaba en guerra con los germanos y los galos que estaban divididos solamente por el río Rin, llegó a la provincia de Morini el cual es el paso más corto y cercano a Britania.