La Casa de los Sueños: Capítulo 2

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<< Autor: Rubén Hernández Herrera
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Vibra su celular, tiene cita con su hija en un café de Puerta de Hierro, llega, la cámara los enfoca platicando amenamente, se acerca hasta que se empieza a oír su conversación.

Manuel le platica de lo que le ha pasado últimamente con sus viajes, ella, aún cuando le presta atención, lo toma a chanza, le platica de sus problemas matrimoniales.

Rebeca le aconseja ir a la casa, buscarla, Manuel le dice que ya la buscó y que no hay nada en donde debería estar, ―a ver, ándale vamos, está aquí cerca, no nos tardamos―. Se animan y van a buscar la casa.

Cuando llegan a donde debería estar la casa, Manuel le dice, ―aquí es―, es una casa muy grande, no se puede perder, es el número 65, se ve la casa que con el número 63 y la casa siguiente está en la otra cuadra, se adelantan con el coche y ven que es el 67, ―te digo que me fijé bien―, Rebeca se baja del coche, ―bueno, ya deja buscar el famoso 65, que bueno que no es 66, ¿eh?, si fuera, ni lo buscaba―, dijo sonriendo, subieron al coche y se detuvieron en la farmacia.


Manuel se recarga en el asiento del coche, se queda dormido, se desdobla y flota hasta la casa, que ahora sí está, hace sonar la aldaba sobre la puerta, le abre Chema sin invitarlo a pasar, Manuel se queda esperando, hasta que Chema le dice que si quiere pasar otra vez ya tendría que venir todos los jueves, que así funcionaba, le dice, ―nos juntamos un grupo de personas, todos los jueves, como hoy―, ―bueno, me gustaría conocerlas―, ―el problema es que si tu decides venir, tienes que venir todos los jueves―, ―bueno, está bien, cuanto, ¿un año?, ¿un mes?―, ―no, todos los jueves―,, ―¿se refiere a todos los meses? ―, cambiando involuntariamente a hablarle de usted a Chema, ―sí, todos―, ―y ¿qué pasa si yo no quiero venir algún jueves?―, ―no Manuel, créeme que, si tu decides venir, vas a venir todos los jueves, es una cosa que tienes que decidir, pero una vez decidido, ya no hay marcha atrás―, ―oye, y esto no tiene que ver nada con el diablo, ni con cosas así, ¿verdad? ―, ―no, no, para nada―, dijo Chema sonriendo, ―digamos que esto es un canal independiente―, ―piénsalo Manuel, cuando te decidas aquí estamos―…, le dijo casi cortante, amablemente cerró la puerta, Manuel se fue caminando hacia el coche, alcanzó a ver que Rebeca ya estaba tocando la ventanilla del coche donde él estaba dormido, en eso se despertó…, como siempre que despertaba después de un viaje, con frío; ―papá, asustas―, ―ven Rebe, acompáñame, se fueron caminando al lugar de la casa y no encontraron nada, la misma barda con enredaderas saliendo por la parte de arriba, ―aquí estaba, o aquí está, como quieras verlo―, ―papá, quiero verlo, mas bien quiero verla, pero aquí no está, bueno, está en cierta forma―, ―papá, está o no está, no hay puntos medios―, ―hija mía, puede que no haya puntos medios, pero puede haber puntos paralelos―, Rebeca se quedo callada unos momentos, ―ya ¿eh?, papá, ya estuvo bueno, ya hasta te estoy creyendo―,