La Juventud

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La Juventud de José Zorrilla
del tomo segundo de las Poesías.


Tengo ojos y no ven,
Tengo oídos y no escuchan,
Tengo manos y no tocan,
Tengo labios y no gustan;
y en fin, sin entendimiento,
Ni albedrío que me acuda,
Tengo aliento que no alienta,
Y corazón que no pulsa.


CALDERÓN, La vida es sueño.


Cuando a las puertas del nacer llamamos,
Senda de flores a los pies tenemos;
Doquier que el rostro en derredor volvamos,
Padres y amigos cariñosos vemos;
Doquier los brazos débiles tendamos,
Un ósculo inocente merecemos,
Y así contentos a vivir salimos
Sólo porque ignoramos que vivimos.
Cuando el mundo se ve desde la cuna,
Flores se hallan en él, pero no espinas;
Se ven en él sus mares y su luna,
Sus prados y cascadas cristalinas;
Sin noche el sol, sin rueda la fortuna,
Poblado de fantasmas peregrinas,
Tocado, en fin, con el flotante velo
Del estrellado pabellón del cielo.
La paz de la niñez nos va llevando
Por senda usada, fácil y tranquila,
Donde rebelde nuestra edad brotando,
En lechos de oro víctimas apila;
Donde asombrada se dilata entrando,
De luz avara, la infantil pupila,
Do a manos llenas el placer derrama
Lo que vida de amor el hombre llama.
Cercada de fantasmas halagüeños,
Allí la ardiente juventud habita,
Que dando lindas formas a sus sueños,
El imperio del mundo solicita:
Como para acabar tantos empeños
Todo lo hermoso y fuerte necesita,
Presenta a nuestra mente deslumbrada
Todo el vano esplendor de su morada.
En tazas de cristales quebradizos
Nos muestra seductora en sus planteles
Las flores sin olor de sus hechizos,
El temprano verdor de sus laureles,
Y en campos de placer resbaladizos,
Sus palacios nos muestra de oropeles,
Donde yacen en blandos almohadones,
Impúdicas rameras, las pasiones.
Allí están los fantásticos espejos
Que mienten la ilusión de los amores,
Pintando voluptuosos a lo lejos
Sombras de amor entre pintadas flores;
Y de engañoso sol a los reflejos,
Dando al turbio cristal ricos colores,
Nos muestra el mundo fuente de placeres
Y manantial del mundo las mujeres.
El ánima, inocente todavía,
Virtud creyendo el cenagal del vicio,
Se lanza en pos de tan brillante día
De la vida en el hondo precipicio,
Y a par que corre por la errada vía,
Comprende de la edad el artificio,
Que aquel jardín de flores peregrinas
Era el reloj no más de las espinas.
¡Juventud! ¡Fácil balanza!
¡Qué presto arrastras vencida
El peso de la esperanza
Con el pesar de la vida!
¡Qué presto se desvanecen
Los fantasmas halagüeños
Que nuestra infancia adormecen
Con raquíticos ensueños!
¡Qué rápida te deslizas
Entre las horas que hechizas,
Dejándonos tus cenizas
Donde vamos oro a ver!
¡Juventud! ¡Edad de flores!
¡Sombras son ¡ay! tus colores,
Artificio tus primores,
Amarguras tu placer!
Ojos nos das, y no vemos;
Pensamiento, y no pensamos,
Que es falso cuanto creemos,
Y falso cuanto ideamos.
Es mentida tu hermosura,
Es tu fortuna liviana,
Tus esperanzas locura,
Tu paz y tu gloria, vana.
Espejo de cien cristales,
Que mientes lo que no vales,
Cuyas luces desiguales
Multiplican la ilusión,
¡Tú doras tus arreboles
Con lumbre de mil faroles,
Y llamas osada soles
A lo que pavesas son!
Soñando a vivir venimos,
Pero en tu región vacía,
Cuantos más días vivimos,
Soñamos más cada día.
Te sueña la pasión loca
Y ambiciona tus laureles;
Cuando la razón te toca,
Maldice tus oropeles.
La pasión juzga en su anhelo
Que ese cristal es un cielo;
La razón te rasga el velo
Hasta ver tu vanidad,
Y en vez de tus clavellinas
Y tus rosas purpurinas,
Nos muestra al fin tus espinas
El farol de la verdad.

Espinas son fama y gloria,
Cuanto bien el hombre alcanza,
Espinas de la memoria,
Carcomas de la esperanza.
Espinas son amistades,
Espinas ¡ay! son favores.....
Que espinas son las verdades,
Y son espinas sin flores.
Si espinas son solamente
Amistad, gloria y favor,
¿Dónde está, suerte inclemente,
De tanta espina la flor?
Si espinas tan sólo dan
Lisonjas de juventud,
Acaso espinas serán
La nobleza y la virtud.
Y espinas estudio y ciencia,
Pues dejan sus vanidades,
Demencia nuestra demencia,
Y verdades las verdades.
La fe del ánima espinas,
Y espina el amor del hombre,
Mentiras son más divinas
Con más hechicero nombre.
Y si espinas solamente
Son virtud, ciencia y amor,
¿Dónde está, suerte inclemente,
De tanta espina la flor?
Edad de sombras pueriles
Que la verdad desvanece,
¡Ni olvidada en tus pensiles
Una flor tan sólo crece!
Pues espinas son tus flores
Y espinas son tus placeres,
Entre tan falsos colores
Una mientes y otra eres.
Si espinas de desconsuelos
Son horas tan peregrinas,
¿Dónde guardaron los cielos
Flores de tantas espinas?