La Miscelánea/Número 1

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La Miscelanea (1839)

Num 1º

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La Miscelanea.



Cojutepeque, Diciembre 28 de 1839

Prospecto.
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 Tener un diario ó publicacion periódica en donde leer lo que pasa en el mundo, ya sea relativa á la política, ya á las artes y ciencias, ó ya la comercio, es una necesidad urgente de los pueblos modernos y civilizados. Añadamos que ha dicho con razon cierto sabio ilustre: la lectura de las gazetas y papeles públicos puede considerarse como un placer de nueva invencion. No nos lisongeamos de que nuestras páginas llenen el último objeto, si bien procuraremos que se encuentre en ellas variedad de noticias y artículos útiles cuando no nos sea lícito ocuparnos de matérias agradables.

 El trastorno causado por las invasiones que sufriera el Salvador: la ambulancia de su Gobierno, y despues la ruina ocasionada á consecuencia de los terremotos que han aflijido á la Ciudad capital del Estado, hicieron que la prensa quedase largo tiempo entorpecida entre nosotros, dando lugar á que la calumnia de los enemigos exteriores y las murmuraciones de los desafectos internos, se desatesen sin freno para perturvar el órden público y deconceptuar al Gobierno del Estado. Poner en su verdadera luz las providencias de este, será pues uno de nuestros ciudados principales. Si alguna vez entraremos en la polémica política hablarémos sin hiel y con moderacion, persundidos de que esta no se opone á la exacta y enérgica representacion de los sucesos. Juzgará el público de nuestro desempeño por la secuela de nuestro papel.—LL. EE.

Moneda Falsa.
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 He aqui una materia tan árida, como de

grande importancia. Apenas se puede citar calamidad comparable á la introduccion y circulacion de moneda falsa ó de baja ley, para el desgraciado pais donde esta se derrama—Descubierto el fraude, los cambios se obstruyen y todas las fuentes de la riqueza pública sufren un deterioro incalculable. Miéntras tanto el extrangero especulador, sigue y sigue fabricando é importando una moneda que contiene ménos plata de la que expresa su valor nominal: la pasa por el pais llevandose frutos y moneda buena y realiza asi inmensas ganancias.—En épocas anteriores se han experimentado en el Salvador los males de un numerario falsificado, pero nunca con tanta estension como al presente—Algunas personas de las que comercian con los Puertos del Sur, nos han inundado de este ingrato artículo y llegó el caso de que el Gobierno exitado por el clamor general, tomase intervencion en el asunto.

 Varias y contradictorias críticas se han hecho de las providencias del Gobierno: vamos á exponer sencillamente cuales han sido estas.

 Primeramente. Sabedor el Gobierno que corria en el mercado cantidad de moneda ilejitima imitando el cuño de la República Sud Peruana ya bajo el tipo del Sol ya con el que vulgarmente se llama de muñeca, mandó publicar que el recibo de tal moneda no era obligatorio, y en esto no hizo mas que enunciar un hecho preexistente, por que jamas se emitiera ley alguna ordenando la admision forzosa del dinero falsificado, y si hay muchas que lo prohiben y mandan embargar.

 2.º Se descubrió que el negociante C. Yanuario Blanco habia hecho un entero en la Tesoreria del Ejército, con dinero todo falso: se dispuso que Blanco lo cambiase, y se dijo al tesorero que tubiera es-

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pecial esmero para examinar la moneda de los pagos que ocurriesen.

 3.º El anterior incidente y otra; noticias que tenia el Gobierno, le impelieron á acordar que se instruyése una averiguacion sumaria para esclarecer quien había introducido al Estado dicha moneda Sud—Peruana, y de ella resultó: que el mencionado Blanco por medio del Bergantin an glo-americano Argos recibió de Lima diez mil pesos en Agosto último: que de ellos esparció tres mil en los departamentos de Sonsonate y Cuscatlan, y que los siete mil restantes los llevé á la Ciudad de S. Salvador donde á concecuencia de haber en contrado alguna, monedas malas se practicó un reconocimiento de ellos por tres peritos, nombrado el uno por Blanco: otro por el cónsul Británico, y el tercero por el Gobierno Nacional; habiendo aparecido de dicho exámen 600 pesos falsos cuya suma se depositó en el citado cónsul por pertenecer á su nacion la casa da los SS. Suen, y Kit de Lima que Blanco decia haberle hecho la remesa—Comprobado esto por declaraciones y por confesion de parte, el Gobierno dictó su acuerdo de 11 de octubre mandando que los tenedores de moneda Sud-Peruana la presentasen a los Gefes Políticos: que estos la hiciesen reconocer por peritos; y que por la falsa que se encontrase jiraran libranzas contra Blanco. Semejante providencia salvaba á Blanco de un juicio formal, aunque lo sujetaba a la responsabilidad de 9400 pesos El Gobierno del Estado no debía descanzar en el primer reconocimiento hecho, pues es bien sabido que la ilejitimidad de la moneda, impenetrable cuando nueva, se hace manifiesta con el tiempo á merced del rose y friccion. por consiguiente si de manos de Blanco habian circulado sumas de piezas palpablemente falsas, aun despues del citado exámen y separacion, se deducia que toda la cantidad introducida á su nombre era mala ó por lo ménos sospechosa, ó que habia hecho otras introducciones y que concediendo que Blanco no fuese importador de mala fe, si habia sido espendedor á sabiendas, y debia sufrir el efecto de su culpa.

 4.º Apelar de la justicia del acuerdo del 11, á solicitud de Blanco se espidió otro decreto con fecha del 13 de octubre, declarando que en la conducta de aquel no se habia notado fraude y fijando 15 dias de término para la presentacion y cambio de la moneda falsa de cuya manera queda-

ba muy reducido el importe de su responsabilidad.

 5.º Todavia usó de mayor indulgencia el Gobierno en su acuerdo de 24 de octubre dictado á virtud de las representaciones de Blanco, por el cual dispuso que no fuese responsable sino hasta la cantidad de los tres mil pesos que no habian sido reconocidos.

 6.º Finalmente en auto de 7 del que rige se limitó solo á 1164 pesos admitiendo el Gobierno como prueba de que los 1836 pesos restantes de los tres mil se componian de dinero bueno, las declaraciones de ciertos sujetos á quienes hizo entregas Blanco, que no observaron falsificacion sino en pocas piezas, que circularon las demas y que aseguran no tubieron reclamos—Por insuficiente que fuese dicha prueba el Gobierno se contentó con ella llevado de una suma lenidad.

 7.º Veamos ahora como correspondió Blanco á ella—Procurando de mil modos burlar las providencias del Gobierno: no permaneció en S. Salvador, como se le previno, por si ni apoderado para saldar las libranzas que jirasen los Gefes Políticos; y cuando estrechado puso un personero en esta Villa de Cojutepeque, los fondos con que lo habilitó para el cambio pertenecian á la misma clase de moneda ilejítima. Dos veces la Tesoreria tuvo que devolver á dicho personero la moneda que presentaba y hasta el 13 del que rije, se puede decir que hizo el primer pago. Este comportamiento indujo al Gobierno á decretar que el plazo de 5 dias fijado en el acuerdo de 13 de octubre, no debia contarse sino desde la época de dicho primer pago, que fué cuando se vió por un acto positivo que existia un personero de Blanco con quien entenderse provisto de los caudales necesarios.

 8.º Empero dicho sujeto obstinado hasta la ceguedad, fué á derramar á la feria de S. Miguel en la compra de añiles, una fuerte suma de la especie ilejítima, dando á conocer al público que las bondades del Gobierno habian sido mal empleadas y que si al principio estaba esento de dolo, su conducta posterior no podia juzgarse de la misma manera. Entónces el Gefe Político de San Miguel mandó embargarle la moneda falsa é inició un sumario cuyo resultado está pendiente. Luego que se sepa volveremos á tocar esta materia por lo que hace á lo particular: ahora vamos á exáminarla en general.

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 9.º Mucho se ha hablado de las providencias del Gobierno mas los diversos comentarios que se producen puestos en contraste, se refutarian reciprocamente—Es condicion de toda medida legislativa ó económica el no satisfacer las aspiraciones de todos ni obtener la aprobacion unánime de todos los votos—Cada uno tiene sus doctrinas é intereses que lo hacen juzgar ó pronunciarse diferentemente. Sin embargo en la materia de que se trata el acierto es tan dificil y cualquier resolucion de una delicadeza y trascendia tan grande que el Gobierno se ha guardado de dictar medidas ligeras, y nadie podrá tacharle de poco circunspecto.

 10. Cuatro partidos se ofrecia á la deliberacion, en la presente dificultad: 1.º Prohibir el curso de toda la moneda buena ó mala que llevase el mismo tipo: 2.º Permitir la circulacion de ámbas y dejar que el comercio las fijase precio, considerando este artículo como mercancia: 3.º Enestar la verdadera ley de las especies desacreditadas: reducirla al valor de la de nuestro cuño y autorizar el curso de aquellas despues de castigadas ó rebajadas; y 4.º La amortizacion total por cuenta del erario.

 11. Lo primero no era justo ni legal, por cuanto perjudiciaba igualmente al tenedor de la buena y al poseedor de la mala moneda, siendo una y otra de los tiros proscriptos. El segundo arbitrio no era lícito al Ejecutivo que segun nuestra legislacion tiene un imperióso deber de perseguir la existencia de la moneda falsa, á mas de que habria sido ilusorio resistiéndolo la generalidad de la poblacion cuyos clamores no hubieran cesado. Por otra parte la tolerancia de un circulante falsificado por ejemplo con un tercio de su valor de cobre, daba márgen á que se introdujesen ó fabricasen piezas de la misma clase falsificadas en una proposicion mayor, es decir, con la mitad ó dos tercios de cobre—¿Y quien designaba el cambio corriente de la moneda defectuosa?—Variando aquel necesariamente á cada instante, venian á quedar perdidas todas las ventajas de tener un signo inmutable y duradero para los cambios, y el total descrédito de semejante moneda, y su lanzamiento de los mercados era una precisa consecuencia del curso libre—Entre paréntesis conviene recordar aquí á los que sostienen deber considerarse como merancia las monedas extrangeras, y que vituperaran amargamente el acuerdo primero del Gobierno, el cual

no prohibia y solo si dijo no ser obligatoria la admicion de ciertas especies. Conviene tambien insinuarlse que los económistas reputan á los metales de que se compone la moneda como mercaderias ó efectos de comercio; pero no asi á la moneda acuñada que es un signo de los cambios, de modo que en la transformacion mudan los metales de calidad—El troquel de los Gobiernos aumenta el valor de la primera materia independientemente de los gastos de fábrica, y es un certifico auténtico que declara al universo haber en cierta pieza tal cantidad del metal precioso—Este certifico es barato por el pequeño aumento que los Gobiernos suelen dar al dinero acuñado sobre los costos del metal al dinero acuñado sobre los costos del metal y fábrica, pues mediante él la substancia sacada de las minas se hace propia para los cambios y se convierte en un signo fijo de los valores de toda clase de cosas útiles—Sin el explicado certífico ó declaracion cada contratante en cada compra ó venta tendria que pesar y ensayar las piezas de metal que se le presentasen y en suma no habria moneda ó signo de comparacion—Lo mismo sucede autorizando á los falsificadores que desmienten y desacreditan el certifico que han puesto los Gobiernos en las monedas de su cuño legítimo—En horabuena que la moneda se estima como una mercancia puesto que con su cantidad varia su valor de cambio respecto á las demas cosas comerciables—Este es problema obscuro; pero nadie se atreverá á negar que para que sea útil necesita de un tipo inmutable: que este tipo solo los Gobiernos deben darlo; y que no pueden autorizar á los falsificadores.

 12. La manta es una mercancia: á cada pieza se le marca el num.º de yardas que contiene y el comprador se contenta con leer dicho número confiado en la buena fé del fabricante y asegurado en la responsabilidad del vendedor—De no poner el brevete, el comprador tendria que medir, vara por vara, cada pieza que tomase—Lo mismo sucederia aun con las exactamente breveteadas, si algun defraudador pusiese en el comercio gran cantidad de piezas de manta con estampillas que indicasen un número mas alto de varas que el que realmente contuviera cada pieza—Siendo la moneda de un uso tan universal y necesario, á los Gobiernos no mas, toca fabricarlas y ponerles los brevetes, á lo ménos miéntras que la moral de los

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individuos no llegue á un grado extremo de perfeccion dificil de realizarse, y entónces no habria necesidad de Gobiernos.

 13. El tercer partido depende de circunstancias que exijen tiempo: los ensayes no se pueden hacer en el Estado por falta de los utencilios necesarios y es preciso ocurrir fuera de él como ya lo ha verificado el Gobierno. (1) Tambien se necesita una observacion larga y constante acerca de las especies de moneda defectuosa diferentes por su cuño, fecha, troquel ó tamaño; y averiguar si en cada especie es la liga uniforme y cuanta sea esto—Cuando el Gobierno adquiera tales datos y cuando se convenza de que procede de otros Gobiernos y no son producto de falsificadores particulares podrá acaso autorizar su curso prescribiendo un descuento del valor nominal.

 14. El cuarto espediente es aun mas impracticable por que no es dado á la empobrecida hacienda pública hacer los cuantiosos desembolsos que demanda la amortizacion, y sobre todo ¿Que se lograria con ella sino presentas un aliciente al


 (1) Corre impreso por separado, el informe de los empleados de la casa de moneda de Guatemala, que vino mucho despues de escrito este artículo.

introductor del extrangero y al fabricante para que continuasen poniendo mayores cantidades en circulacion, seguros de la ganancia?—Nunca desapareceria enteramente la moneda falsa amortizable.

 15. En medio de tantas dificultades el Gobierno se ha limitado por agora, á establecer el zelo sobre las importaciones del numerario que viene del Sur, recomendando á los Comandantes y Administradores de los puertos lo reconozcan y embarguen el que encuentren ilegitimo. A las autoridades política y judiciales del interior se les han hecho las mas estrechas prevenciones para que cumplan y hagan cumplir las severas penas que el código del Estado impone á los fabricantes, introductores ó espendedores á sabiendas. Y por último se les ha dicho que sin proscribir ninguna especie particular, recojan é inutilizen la moneda que reconocida por peritos aparezca mala y hagan recibir y pasar la buena.

 Sucesivamente cuando el Ejecutivo pueda descansar en los ensayos y observaciones que se hagan, se irán publicando estos para inteligencia de todos.—

 Cojutepeque, Noviembre 27 de 1839.

Relacion del dinero introducido por este puerto en el año corriente, por quienes se expresan.
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Buques. Introductores. Cantidades. Clase de monedas.
Goleta Irene C. Jorje Ponce 26.000. $ Plata de varios cuños.
Bergantin Victoria Don Pedro Negrete „7.600. En oro
id. Ledsmer Renwik „3.224. Española y Peruana
id. Antonio de Carmo 26.000. Voliviana y Peruana
Goleta Porcia Juan Francisco Mur 26.000. Españ,la, mejic,na per,na y oro.
Francisco Jiral 11.792. En oro.
id. Juan Paltengui „4.000. Fuertes del Sur y España.
Fragata Belle Poule Herran y Lirie { 10.272. En oro.
„4.060. De toda clase
Goleta Carmen Manuel Martínez „5.800. id.
Id. Companía Mora y Peralta „2.000. Oro y plata
Bergantin Ecuador M. Andrade y J Cucalon 10.200. Varia
Goleta Josefa Belatin y Ferraro „9.000. Española.
Bergantin Garaicoa J Pablo Izquieta { 12.800. Oro.
„7.000. Plata.
Bergantin Duale Juan Francisco Mur „8.000. De toda.
Goleta manuela Pedro Sambrano „2.200 Plata.
Bergantin Victoria Jorje Ledsmer „9.884 Españ,la boliviana y peruana
185,722.
Union, diciembre 5 de 1839.=Joaquin Saenz.
Ministerio de hacienda del S. G. N.=Cojutepeque Diciembre 17 de 1839.
Imprenta del Estado.