La Sagrada Biblia (XV)/Judas

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ADVERTENCIA


SOBRE


LA EPISTOLA CATHÓLICA DEL APÓSTOL S. JÚDAS.


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Judas, por sobrenombre Thadeo, era hijo de Alpheo y hermano de Santiago el menor. Escribió esta carta para preservar á los fieles del contagio de los errores de su tiempo; y la dirigió, no á una Iglesia particular, sino á todos los fieles de entre los judíos esparcidos por el Oriente. Da casi los mismos documentos que san Pedro en su segunda carta; y por esta razon la colocan algunos en seguida de aquella. No obstante se vé que añadió mucho de suyo, hablando con mas vehemencia, contra las heregías. «Júdas, dice Orígenes, escribió una carta breve, pero llena de enérgicos argumentos de la gracia celestial.»

EPÍSTOLA CATHÓLICA


DEL APÓSTOL S. JÚDAS


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Exhorta á la constancia en la fé , y á resistir los esfuerzos y ardides de los impíos. Describe su carácter, y el horrendo castigo que les espera.


1 Júdas, siervo de Jesu-Christo, y hermano de Santiago, á los amados de Dios Padre, llamados á la fé, y conservados por Jesu-Christo [1].

2 La misericordia , y la paz, y la caridad sean colmadas en vosotros.

3 Carísimos, habiendo deseado vivamente antes de ahora el escribiros acerca de vuestra comun salud, me hallo al presente en la necesidad de practicarlo; para exhortaros á que peleeis valerosamente por la fé ó doctrina que ha sido enseñada una vez á los santos.

4 Porque se han entrometido con disimulo ciertos hombres impíos, (de quienes estaba ya muy de antemano predicho que vendrían á caer en este juicio ó condenacion) los cuales cambian la gracia de nuestro Dios [2] en una desenfrenada licencia , y reniegan ó renuncian á Jesu-Christo , nuestro único soberano y Señor.

5 Sobre lo cual quiero haceros memoria, puesto que fuísteis ya instruidos en todas estas cosas, que habiendo Jesús sacado á salvo al pueblo hebreo de la tierra de Egypto, destruyó despues á los que fueron incrédulos;

6 y á los ángeles, que no conservaron su primera dignidad , sino que [3] desampararon su morada , los reservó para el juicio del gran dia , en el abismo tenebroso con cadenas eternales.

7 Así como tambien Sodoma y Gomorrha , y las ciudades comarcanas siendo reas de los mismos excesos de impureza , y entregadas al pecado nefando, vinieron á servir de escarmiento , sufriendo la pena del fuego eterno.

8 De la misma manera amancillan estos tambien su carne, menosprecian la dominacion, y blasfeman contra la magestad [4].

9 Cuando el archângel Miguel disputando con el diablo, altercaba sobre el cuerpo de Moysés, no se atrevió á proferir contra él sentencia de maldicion, sino que [5] le dijo solamente: Reprímate el Señor [6].

10 Estos al contrario, blasfeman de lodo lo que no conocen , y abusan , como brutos animales, de todas aquellas cosas que conocen por razón natural.

11 ¡Desdichados de ellos, que han seguido el camino de Caín [7] , y perdidos como Balaam por el deseo de una sórdida recompensa , se desenfrenaron, é imitando [8] la rebelión de Coré [9] , perecerán como aquel!

12 Estos son los que contaminan y deshonran vuestros convites de caridad [10] , cuando asisten á ellos sin vergüenza, cebándose á sí mismos, nubes sin agua, llevadas de aquí para allá por los vientos, árboles otoñales [11], infructuosos, dos veces muertos [12], sin raices,

13 olas bravas de la mar, que arrojan las espumas de sus torpezas, exhalaciones errantes, á quienes está reservada ó ha de seguir una tenebrosísima tempestad que ha de durar para siempre.

14 Tambien profetizó de estos Enoch [13], que es el séptimo á contar desde Adam, diciendo: Mirad que viene el Señor con millares de sus santos,

15 á juzgar á todos los hombres, y á redargüir á todos los malvados de todas las obras de su impiedad, que impíamente hicieron, y de todas las injuriosas expresiones que profirieron contra Dios los impíos pecadores.

16 Estos son unos murmuradores quejumbrosos, arrastrados de sus pasiones, y su boca profiere á cada paso palabras orgullosas, los cuales se muestran admiradores, ó adulan á ciertas personas, según conviene á sus propios intereses.

17 Vosotros empero, queridos mios, acordáos de las palabras, que os fueron antes dichas por los apótoles de nuestro Señor Jesu-Christo [14],

18 los cuales os decian, que en los últimos tiempos han de venir unos impostores, que seguirán sus pasiones llenas de impiedad.

19 Estos son los que se separan á sí mismos de la grey de Jesu-Christo, hombres sensuales, que no tienen el Espíritu de Dios.

20 Vosotros al contrario, carísimos, elevándoos á vosotros mismos como un edificio espiritual sobre el fundamento de vuestra santísima fé, orando en el Espíritu santo,

21 manteneos constantes en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesu-Christo para alcanzar la vida eterna.

22 Y á aquellos que están endurecidos y ya sentenciados, corregidlos y reprendedlos con vigor:

23 á los unos ponedlos en salvo, arrebatándolos de entre las llamas. Y tened lástima de los demás [15], temiendo por vosotros mismos: aborreciendo aun ó huyendo hasta de la ropa, que está contaminada con la corrupcion de la carne [16].

24 En fin, al que es poderoso para conservaros sin pecado, y presentaros sin mácula y llenos de júbilo ante el trono de su gloria en la venida de nuestro Señor Jesu-Christo ;

25 al solo Dios Salvador nuestro, por Jesu-Christo nuestro Señor, sea dada la gloria y magnificencia, imperio y potestad antes de todos los siglos, y ahora, y por todos los siglos de los siglos. Amen.

  1. Segun el griego puede traducirse : A los que han sido llamados á la fé , á quienes Dios Padre ha amado , y Jesu-Christo ha conservado , ó salvado.
  2. O la libertad que nos da el Evangelio. Estos impíos fueron ya señalados coa el dedo por los apóstoles, II. ad Tim. c. III.—II. Pet. c. II.
  3. Rebelándose contra Dios.
  4. Sin respetar dignidad, ni gerarquía
  5. Respetando todavía en el ángel malo la obra de Dios , y la dignidad en que habia estado elevado , se contentó con decir : Ejerza el Señor su poder sobre tí, y reprima tus conatos. Contrapone aquí el apóstol la modestia y moderacion del archângel san Miguel á la petulante arrogancia de los hereges, los cuales no reparaban en blasfemar de Dios, de sus ministros, y de todas las potestades. Queria san Miguel , segun la disposicion de Dios , que quedase oculto el cuerpo de Moysés , ó su sepulcro, al paso que el demonio procuraba manifestarle para dar á los judíos ocasion de idolatría. Contentóse el santo ángel con decir al demonio : Reprímate el Señor ; aunque merecia que echase sobre él la maldición divina, solamente pidió á Dios que reprimiese sus perversos conatos (S, Hieron, sobre la Ep. á Tito, c. III). No se halla la historia de este suceso en ninguno de los libros del Antiguo Testamento ; y así san Judas la sabria ó por la tradición , ó por revelación particular , como sucede con otros hechos antiguos , que solamente se refieren en algun libro del Nuevo Testamento. Orígenes, Clemente Alejandrino , san Athanasio y otros citan un libro apócrifo, intitulado: La asuncion de Moysés , en el cual se refiere este suceso. Y ya se sabe que en semejantes libros, entre muchas cosas falsas, se hallan algunas que son verdaderas. Véase el Chrysost. Hom. V. in Matth.S. Ambros. II. De offic. c. 7. De la sepultura de Moysés se habla Deut. XXXIV. v.6.
  6. Y él te haga desistir de tu intento.
  7. Aborreciendo como este á sus hermanos.
  8. En su rebeldía contra Dios y su Iglesia.
  9. Contra Moysés y Aaron.
  10. Véase Convite.
  11. Que no florecen hasta el otoño, cuyo fruto no llega á sazonarse.
  12. Esto es, antes y despues del bautismo.
  13. Véase Apoc. I. v.7. La profecia de este Patriarca, el séptimo desde Adam, se conservaria por tradicion. Tertuliano, Clemente Alejandrino, san Athanasio, san Gerónimo, y otros hablan de este libro de Enoch, como custodiado en el Arca en tiempo del diluvio.
  14. I. Tim. IV. v.1.—II. Tim. III. v.1.—II. Pet. III. v.3.
  15. No deben corregirse todos los hereges ó pecadores de la misma manera. A unos se les ha de tratar con mucha dulzura para convertirlos; á otros, que son contumaces, con severidad, acompañada siempre de la mas sincera caridad. Pero siempre debemos evitar todo peligro de que se corrompa nuestra fé, y buenas costumbres, con el trato y familiaridad de los hombres malos é impíos. Puede tambien traducirse: A los ya convencidos, ó sentenciados, corregidlos con vigor; y á los otros ponedlos en salvo, etc.
  16. Hipérbole tomada del Levit. XV. v.4.