La armadura del peludo

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Fábulas argentinas
La armadura del peludo

de Godofredo Daireaux



Uno de sus vecinos tenía fastidiado al peludo con siempre querer invadir la loma de su propiedad, valiéndose de pretextos siempre nuevos y siempre ruines; y el peludo, pensando que sería prudente precaverse por si acaso, mandó hacer una armadura; pero tan pesada se la hicieron, que casi no se podía mover, y el vecino no hubiera precisado romperla para vencerlo, pues con ella encima pronto se muere.


La desechó y cambió de armero. Éste le hizo otra, fuerte y liviana, de peso tan bien repartido en todas las partes del cuerpo, tan fácil de llevar, de aliviar o de reforzar, según los casos, y al mismo tiempo de tan poco costo, que podía con ella ir, venir y trabajar sin la menor dificultad; y lo mejor era que se la había fabricado con la misma materia de las uñas con que el peludo trabaja la tierra. De por sí, el vecino dejó de embromar.


La espada de un pueblo siempre debe ser del mismo acero que las rejas del arado.