La conquista de quince mil leguas: Capítulo II

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La conquista de quince mil leguas (1878) de Estanislao Zeballos


CAPITULO II




EXPLORACIONES
1553-1875


SUMARIO—Los Jesuítas en Nahuel-Huapi.—Su abnegacion.—Asesinato de los misioneros.—La señora española.—El camino de Barilochi.—Primera navegación del Limay.—Proyectos de Valdivia sobre los valles orientales.—Reconocimiento practicado por Villagra en 1553.—Peregrinación de sus soldados.—Fundación de una ciudad en la pampa.—Otros reconocimientos.—Ocupación de la boca del rio Negro.—Reconocimientos sobre el rio Colorado.—El célebre viage de Villarino.—Análisis y aclaraciones de su diario.—Su desgraciada muerte.—El coronel Cramer.—Exploraciones de 1833.—El Beagle.—Estudios sobre el rio Negro por Descalzi, y sobre el Colorado por Chiclana.—Nuevos reconocimientos en las Manzanas.—Viaje de Olavarria.—Expediciones de Amigorena.—Éxito de Hers y Fonck.—Cautiverio de Mr. Guinnard.—D. Guillermo Cox.—El Livingtone sud-americano.—Viage del capitán Ramírez.—Estudios del comandante Guerrico.—El diario del mayor Bejarano.—Viage del señor Moreno.—Del Carmen á Valdivia.—Deficiencias geográficas de las exploraciones.


 Los primeros esfuerzos para redimir las tribus indígenas esparcidas al oriente de los Andes; al sur del rio Negro y para explorar y poblar sus tierras, partieron de Chile y se deben á la Compañia de Jesús. Fueron intrépidos y valerosos padres los que descubrieron las nacientes del rio Limay, que junto con el Neuquen dá origen al rio Negro.[1]

 El célebre misionero Nicolás Mascardi, cujas campañas á la sombra de la Cruz, y cuyos largos padecimientos han inspirado estensas y conmovedoras crónicas á varios de los padres que admiraron sus virtudes, fué el primer europeo que holló el manto de nieve tendido sobre las espaldas de los Andes, para descender sus faldas orientales al sur de Arauco, y emprender la reducción de los Puelches[2]. En 1690 el padre Mascardi, que se habia distinguido en los trabajos evangélicos de Chillan, fué comisionado para llevar la propaganda de la fé al misterioso é ignorado país de Nahuel-Huapi, no lejos del cual la fábula hacia existir la encantada ciudad de los Césares, que ha sido el Eldorado de las comarcas meridionales, en los siglos pasados. Mascardi llegó á Nahuel-Huapi, y después de permaner algunos años entre los salvajes, fué muerto por estos.

 En 1702 el jesuíta alemán Felipe Vandér-Meren, conocido en historia por el padre Felipe Laguna, como traducción de su apellido flamenco, dice Oliveras, encontró en las islas de Calbucó, á la falda occidental de los Andes, algunos indios pampas que habían pasado la cordillera, y quienes le dieron minuciosas noticias del padre Mascardi, contando que les habia enseñado á no embriagarse y á rezar. Pidieron, en fé de que decian verdad, que el padre Felipe los confesara y le rogaron que bajara al Oriente para enseñar á sus hijos.

 El benemérito padre, lejos de sospechar la doblez y perfidia del pampa, cayó en las redes de aquel hipócrita fervor relijioso y no omitió dilijencia hasta obtener la venia para lanzarse á las rejiones del Limay. Efectivamente, el 23 de Agosto de 1703 salió de Santiago de Chile, acompañado del jesuíta José Guillelmo, que se distinguió considerablemente. Este cayó enfermó en el camino y tuvo que quedarse; pero el padre Laguna continuó la marcha, y después de trabajos, riesgos de la vida y tanto como padeció entre los indios intermedios, dice el cronista, llegó á Nahuel-Huapi[3].

 Poco después se le incorporó el padre Guillelmo, y en 1704 habían construido una iglesia y derramado en aquellas comarcas las semillas de las sabrosas frutas que les han dado su nombre: Las Manzanas. Los dos misioneros fueron envenenados con chicha, bebida preparada por los indios con veneno, á consecuencia de la llegada de una virgen, que los intrépidos sacerdotes habían recibido de Lima, para su nueva y solitaria iglesia. Los indios la llamaban por desden señora española; y los adivinos anunciaron con su autoridad profética, que ella venia á vengar la muerte del padre Mascardi, y que era forzoso anticipársele en la obra destructora.

 El espectáculo de estas conmovedoras desgracias no intimidó á los padres Manuel de Hoto y José Elguea que pasaron á suceder á los anteriores; pero estos fueron muertos también á bola perdida y á flecha.

 La sublevación de los bárbaros era general á la sazón en amhas faldas de los Andes, y la misión de Nahuel-Huapi, reducida á escombros por el fuego, fué totalmente abandonada, á la vez que se perdieron las misiones de occidente en 1723, á consecuencia del alzamiento ó rebelión de los indomables araucanos.

 La ciencia tuvo muy poco que aprovechar del sangriento sacrificio de los misioneros de Nahuel-Huapi, pues, á escepcion del padre Guillelmo, los demás vivían consagrados esclusivamente á la propaganda de la fé. Desde 1711, este jesuita buscaba un camino, que habia oido ponderar á los indios, y que permitia pasar cómodamente de una á otra falda de los Andes, camino que los indios y el padre misionero llamaban de Barilochi.

 La exploración de este pasaje era tenazmente contrariada por los indios Puelches de Nahuel-Huapi, quienes dice Olivares, pugnaban el descubrimiento de tal camino, recelando que por allí viniesen los españoles de Chile á infestar sus tierras. No obstante, un araucano les dio cierta señal decisiva, asegurándoles que el camino partia de los manantiales llamados Los Baños.

 Se sabe, dice una nota del Sr. Bareos Arana á Olivares, después de los últimos descubrimientos geográficos, que abundan allí las aguas termales, algunas de las cuales fueron conocidas por los españoles.

 Concluida la iglesia de Nahuel-Huapi el padre Guillelmo púsose en campaña con su gente para descubrir el camino de Barilochi, lo que realizó felizmente en 1715 y no en 1717, como por error afirma Olivares. Este cronista refiere así el éxito de la expedición: «Porque entrando por los Baños y siguiendo los rastros y señales que dos años antes habian dejado los que fueron en su busca: fué fácil el ir abriendo y desmontando las malezas que embarazaban el paso. De suerte que pudieron pasar mulas y llegar á Rahun que, como se ha dicho, era el puerto para embarcarse á Chiloé

 El camino de Barilochi corre por una inmensa quebrada de los Andes, cuyo sistema hidrográfico permitirá quizá la comunicación fluvial entre una y otra de sus faldas. Fuera de esta campaña, muy poco han contado los padres á Olivares , y éste ha aprovechado escasamente sus manuscritos respecto á la naturaleza del país.

 En 1766 el jesuíta Guel se propuso volver á la misión de Nahuel-Huapí, con el propósito de explorar las tierras del Limay. Llegó á su destino y construyó canoas con las cuales pudo ver las ruinas de la obra de sus predecesores, y descender algunas leguas por el Limay, sobre cuyos saltos de piedra se despedazaron las débiles embarcaciones, obligándolo á regresar á Chile. Una expedición análoga fué realizada en 1792 por el padre Menendez quien navegó el lago y el Limay varias leguas afuera de su origen hasta una toldería de indios pampas, hospitalarios y dueños de grandes rodeos de ganados. Después de visitarlos, el explorador retrocedió hacia el lago y regresó á Chile en seis dias.

 Esto hacían los misioneros á la sombra de la cruz. Veamos, en cuatro palabras, lo que hacían los hombres de espada con el propósito de explorar y conquistar el mismo país.

 El primero y mas importante reconocimiento practicado en los valles andinos del sur de Mendoza, fué ordenado por el conquistador de Arauco D. Pedro de Valdivia, allá por el año de 1551.[4]

 Nombró al general D. Francisco de Aguirre para que conquistara los territorios quemeiian entre la Cordillera de los Andes y la ciudad de Santiago del Estero, y á dos gefes mas, Villagra uno y otro, cuyo nombre no guarda la Historia, para que conquistara el territorio de Cuyo.

 Sabedor Valdivia por comunicaciones de Villagra, que el territorio de Cuyo era regado por rios que desembocaban en el Atlántico, pensó que convendría al mejor servicio del Rey fundar un puerto en aquel mar, sobre la costa patagónica, que sirviera á la vez de punto de apoyo á los conquistadores que habia lanzado al este de los Andes; y en consecuencia, resolvió pasar él mismo abordo de un buque, á elejir aquel puerto.

 Por entonces tuvo lugar un levantamiento general de los indios araucanos, y Valdivia no pudo realizar su plan, confiando la operación á D. Francisco de Ulloa[5].

 Como lo veremos después, creíase en aquella época, que el rio Diamante se unía al rio Negro. Villagra con cien hombres costeó el rio Diamante á lo que parece, y descendió en canoas el Chadilcavú, creyendo que desaguaba en el Atlántico y que llegarían á darse la mano con Valdivia en la desembocadura.

 El Chadileuvú desagua en la Amarga, laguna situada en plena pampa, y al llegar á ella los expedicionarios se hallaron en medio del desierto y sin la salida al mar que habían soñado.

 Fundaron allí cerca una población, que fué según se cree, la que dio origen á la mitología de los Césares, y fraternizaron mas tarde con los indios, á escepcion de Villagra y algunos otros qne volvieron á Chile, á costa de horribles padecimientos, atravesando inmensas é inhospitalarias comarcas pobladas de fieras y de indios[6].

 Es este también el lugar de recordar las quince expediciones militares que en el siglo pasado, y á principios del actual salieron de Mendoza sobre los campos del sur, á las órdenes del Maestre de Campo D. José Francisco Amigorena. Ellas no fueron fecundas para la ciencia; pero lo fueron para la Humanidad. Batió siempre con éxitó á los indios, rescatando centenares de cautivos millares de cabezas de ganado y hasta joyas robadas por los vándalos en los campos de Buenos Aires.

 Entre tanto habia llegado el momento en que las exploraciones de los terrritorios argentinos del sur comenzaban á partir de los paises del oriente de los Andes. En 1778, efectivamente, se hizo á la vela del puerto de Montevideo la expedición de D. Juan de la Piedra que arribó en 7 de enero á la bahía San José, en la cual dieron fondo las naves españolas en 80 brazas de agua[7].

 El 13 de febrero salió de San José un bergantín destinado al reconocimiento de la barra y desemboncadura del rio de los Sauces ó Negro, dando fondo en la boca buscada, el dia 22, á las 5 de la mañana, con tres brazas de agua. Se reconoció que habia bajíos y se arriaron las lanchas entrando al rio sonda en mano. La marea repuntó bien pronto y el bergantín ancló en tres brazas de agua rio arriba, bajando la gente á tierra, donde halló vegetación lozana y abundante caza. El reconocimiento continuó aguas arriba hasta el 28 de Marzo, en que el bergantín largó su paño poniendo proa á San José.

 El distinguido empleado del Rey D. Francisco de Viedma, de quien ya nos ocupamos en el capítilo anterior, dejó el establecimiento de San José; donde había quedado de Gobernador, por haberse retirado á Buenos Aires D. Juan de la Piedra, y llegó á la barra del río Negro el 18 de Abril de 1778, dando fondo á tres leguas de la boca en suficiente agua. Biedma pobló el sur del rio; pero una creciente y desborde cubrió el terreno con tres pies de agua, durante medja hora que tardó en descender la marea, habiéndse refujiado los pobladores arriba de los ranchos.

 A consecuencia de este incidente, la población fué trasladada al sur, donde Biedma delineó un fuerte que se ejecutó inmediatamente; en parage fuera del alcance de las crecientes. El fuerte tenia 30 brazas en cuadro con foso y artillería. Su torre de piedra se conserva aun.

 En 1779 salió Villarino al norte y Biedma al sur continuando las exploraciones de las costas patagónicas. Villarino llegó á la boca del rio Colorado tres veces, en 1780; en 1781 y en 1783 y la reconoció ampliamente, balizando uno de los canales accesibles, de los diferentes que constituyen aquel Delta. El reconocimiento por tierra alcanzó hasta veinte y cinco leguas; pero la impresión que produjo en los viajeros no pudo ser mas desfavorable. Como lo observa atinadamente Martin de Moussy[8], la vecindad del rio Negro, rio de mas importancia, atrajo á Villarino, que abandonó toda idea de ulteriores trabajos sobre el Colorado.

 En el capítulo anterior bosquejamos las razones políticas que habían dado origen á la célebre navegación del rio Negro desde el Carmen de Patagones hasta los Andes, consumada heroicamente por el piloto español D. Basilio Villarino, soportando grandes fatigas con ejemplar perseverancia y luchando diariamente con los poderosos obstáculos que la naturaleza y el hombre oponían á la expedición.

 El conocido diario de navegación de este piloto, ha sido anotado por Viedma con alguna injusticia hacia el primero; todo por una leve cuestión de amor propio, de que la Historia debe prescindir, para rendir á Villarino el homenaje á que le dio derecho su atrevida y feliz empresa.

 El 28 de Setiembre de 1782, se dio á la vela este piloto, del fuerte de rio Negro, con cuatro embarcacianes de uno y dos palos, pesadas; inadecuadas para su objeto, llamadas San José, San Juan, San Francisco de Asis y Champan, de 2 y 3 piés de calado, artilladas con pedreros y con 62 hombres por todo equipage, para internarse en un país totalmente desconocido, poblado de indios salvajes y sanguinarios, que mas tarde habian de amagarlo en tal número como yerbas hay en los campos, según palabras de su propio diario.

 El 21 de Octubre recibió quince caballos para silgar las embarcaciones, los que llegaban muy oportunamente, pues el 23 la corriente, en el paraje denominado Siete Islas, era tan violenta y tan recio el viento de N-0. que el San Francisco, rompió cuatro vergas sin poder vencer la fuerza de aquella.

 El 6 de Noviembre, Villarino supo por una india que se hallaba en Choele Choel, cuyo paraje describe. Desde el 6 hasta el 12 navegó la expedición por las vueltas del rio en aquella isla, El 12 mandó diez y ocho marineros á cortar postería para construir en un potrero natural el fuerte, que hasta hoy lleva su nombre sobre el brazo del sur del rio, y que artilló con seis pedreros, obedeciendo al propósito de conservar espéditas sus comunicacionss con el Carmen. El 6 de Diciembre llegaron á Choele-Choel los auxilios de víveres que esperaba Villarino para cantinuar su viage, habiendo dejado de navegar cuarenta y cinco dias á causa de esta espectativa. El dia 21 volvió á emprender la penosa exploración á vela, remo y silga.

 El 23 de Marzo navegaba á la vela con viento E-S-E arrimándose á las barrancas coloradas del sud, tocando á las 7 14 p. m. en una isla que cubria la confluencia de dos rios: el Grande Desaguadero (Negro) y el Sanquel ó Diamante de cuya confluencia habia recibido noticias por los indios tres dias antes. El insigne piloto confundía el Diamante con el Neuquen (voz que significa correntoso); pero este error se esplica en aquellas épocas, y es el mismo en que incurren casi todos los documentos que tendremos ocasión de analizar.

 El 24 cambió de fondeadero, amarrándose una milla y media arriba en el rio Limay (que llama siempre Gran Desaguadero) y salió en bote á explorar el Neuquen, determinando la posición geográfica de la confluencia. Navegó algunas leguas arriba y retrocedió, no por la fuerza de la corriente, como asegura Moussy[9], porque hasta el paso de los indios es buena la navegación, sino porque luego que se parte, por dos islas que «tiene en medios en cuatro arroyos, que se distribuyen entre todos su caudal, no permitía paso para la chalupa.»

 Al dia siguiente continuó navegando al sur, tocando mayores dificultades, porque el fondo del rio empieza á presentar piedras que el viajero compara con botijas. El dia 12 de Febrero veia la cordillera muy cerca y el cerro de Imperial.

 Villarino navegaba por el Limay, pensando que era un afluente del rio Negro y cometiendo el error de creer que el Colloncurá, que se echa en el primero, era el principal, es decir el Negro. El plan de Villarino consistía en navegar al sur para tener comunicación con Valdivia pero el 12 hizo una exploración á pié y dice que vió muchos saltos y despeñaderos que imposibilitaban la navegacion en la disposición en que estaba el rio, que era lo mas bajo que podia darse; y agrega, que estando algo crecido pueden pasar por allí embarcaciones que cargen mil y mas quintales.

 Villarino se hallaba precisamente en la conflencia del Limay con el rio Colloncurá, que él designa como rio que viene de Huechun Lavquen. El piloto dice: « Ya cerciorado de lo imposible que me es continuar mi navegacion por este rio he determinado volver á emprerderla por el principal brazo ó rio Negro, y con harto sentimiento, pues por él no tengo noticia ni esperanza de hallar establecimiento alguno nuestro. »

 Es necesario aclarar este punto capital de la exploración. El rio que con dolor abandona Villarino es el Limay y el que sigue, confundiéndolo con el principal, es su afluente, Colloncurá, que echa sus aguas al Limay á los 40º 20' próximamente, después de recibir en su curso de norte á sur, el caudal de agua de los rios Caleufá, Quenquentrué, Catapuliche y Chimehuin, que es la prolongación al sur del anterior.

 El candoroso desconsuelo de Villarino aumenta el dia 13, y lo esplica así: « A las 7 volví el rio aguas abajo, pero con indecible desconsuelo, porque habiendo estado la mañana muy clara, estuve mirando la cordillera tan clara y tan cerca, que si no hubiera venido hecho cargo de esta expedición, sólito yo, y á pié como me hallo, me pondría en camino para ella. Hace una vista bellísima, sus cerros están cubiertos de nieve. »

 La expedición sigue, pues, al norte fijo remontando el rio que baja de los Andes y que con los nombres sucesivos de Catapuliche, Chimehuin y Colloncurá lleva su tributo de aguas al rio Limay. La navegación se hace con inconvenientes graves, porque el agua está en su máximum de bajante. El dia 26 observa Villarino, en efecto, que hace cinco meses que no llueve.

 Desde el 13 de Febrero hasta el 14 de Marzo, el viaje no tiene accidentes notables, fuera de la ímproba labor de aquella ejemplar y heroica marinería.

 El 14 estaba Villarino en la Cordillera, navegando por un cauce encajonado limitado al E. y al O. por graníticas murallas. Quizo explorar una de ellas y lo logró; pero sin que le quedaran deseos de repetir la hazaña, como lo declara terminantemente en este pasaje del diario: « Hay peñazco que apenas se le toca, baja rodando por aquellos rios, de modo que causa admiración ver rodar aquellos promontorios y la facilidad que tienen en separarse los unos de los otros, y de largar sus cimientos: y es cierto que si fuese por intereses propios mios, por 50,000 pesos no volverla á la eminencia adonde estuve, á cuya eminencia pudo obligarme el servicio del Rey.»

 Desde esta altura, Villarino contempló la silueta nevada de los Andes y el cerro del Imperial, que desde dias atrás lo orientaba. Del 14 al 16 las observaciones son de carácter descriptivo, y las aprovecharemos oportunamente. El 26 la expedición llega á la confluencia de dos rios, Catapuliche, que viene del norte con el Chimehuin que corre al sur-oeste.

 Villarino ignoraba esto; pero su orientación fué mas exacta pocos dias después, gracias á los informes de los indios. El 31 de Marzo se hallaba á siete leguas del cerro del Imperial.

 El 1° de Abril el piloto descubre su plan. Navegaba en demanda del rio Huechun originario del lago andino Huechun Lavquen[10], pues por informes de indios, de allí la comunicación con Valdivia era corta y facilísima. ¿Por qué deseaba Villarino mandar chasque á Valdivia? ¿Acaso lo dominaba ya la fatiga ó lo amedrentaba el peligro? No! Quería prepararse para empresas mas vastas todavía. Preveía que en veinte días de navegación por el rio Negro ó sus afluentes llegaría á San Luis ó á Mendoza. Por eso en su diario, nota de 1° de Abril escribe: « En esta atención y en la de que tengo intentado llegar á la laguna de Huechun Lavquen (siendo por mí su nombre propio la Deseada), á tiempo que pueda pasar ó mandar chasque á Valdivia, para que de allí me socorran y auxilien con víveres, para finalizar y examinar hasta lo último el conocimiento de estos ríos y del Diamante; pues emprendiendo su navegación en las crecientes no tengo duda en llegar á Mendoza, mandé se compusiese lo preciso hasta llegar á la espreadas laguna. »

 La primera novedad de importancia desde el 1° de Abril, ocurre el dia siete. Es el encuentro de la expedición por las indiadas de Chulilaquia, que tres días antes de hallar la confluencia de los ríos Neuquen y Negro, habían estado con Villarino, quien celebró un tratado de alianza con esta tribu para defenderla y defenderse de los indios Aucas, sublevados por la fortificación de Choele-Choel, y que buscaban el esterminio de Chulilaquin, á consecuencia de la amistad leal con que recibía á los expedicionarios.[11]

 Anunciáronle que venían á batirlos tantos indios como yerbas había en los campos, y Villarino adoptó medidas precaucionales, construyendo un campamento atrincherado para la tribu aliada y cubriendo él mismo el frente del río con sus cuatro naves artilladas. Ideó exagerar su poder por medio del aparato, haciendo que un grupo de marineros con hachas de abordaje no dejara sauce en pié, operación que realizada en un abrir y cerrar de ojos y acompañada de descargas de metralla, que barrían la llanura, deslumhraba á los indios.

 Pronuncióles una arenga, ponderando el omnipotente poder del Rey de España, que estando tan lejos de Buenos Aires que se tardaba caminando de dia y de noche seis y siete lunas, atravesando la mar sin ver tierra hasta donde estaba, todos le obedecían; y agregó que con los cañones que el Rey le habia dado, aniquilaria todos los indios que pudiesen venir y que aun los mismos Andes se estremecerían sobre sus cimientos.

 Los indios juraron lealtad y obediencia, vivando al Rey de España y obsequiaron pródigamente á Villarino. Los dias anteriores recorrieron los campos exhalando verdaderos ahullidos como perros asustados, de miedo de los aucas; pero el piloto les enseñó que el hombre no debe llorar ante el peligro, sino esperarlo con resolución y dignidad.

 Allí supo entonces su verdadera situación. Una legua mas arriba de su fondeadero desagua en el Catapuliche el rio Huechun Huechun, que baja del oeste, del lago de su mismo nombre. En el paraje en que se habia fortificado Villarino el rio era ancho y hondo; pero no daba agua para seguir al norte. El piloto lo remontó en el bote tres leguas é hizo alto, porque ya no era navegable, á los 39º 35' de latitud S. y el regreso de la expedición quedó decidido ese dia.

 Esperando las crecientes pudo remontarse al Norte; pero la falta de víveres y la anarquía reinante entre los indios, hacían imposible obtener auxilios de Valdivia.

 Supo también allí Villarino que el rio que abandonó al torcer al norte era caudaloso y desaguaba en el mar, y lo denominó rio de la Encarnación, que no es mas que el Limay, y el mar el lago Nahuel-Huapí, del cual nace. Los indios le dijeron que allí habian estado unos europeos años antes, con intención de navegar el Limay de sur á norte, pero que las canoas se les habian roto en las piedras, existiendo aun sus despojos. Se referían, sin duda, á la expedición del padre Guel.

 Villarino, acosado por falta de víveres y por las averías de las naves, dióse á la vela aguas abajo el 4 de Mayo, fondeando al son de salvas de artillería el 25 de Mayo de 1783, en el fuerte del rio Negro. La navegación fué feliz, porque las aguas habian subido de un modo considerable. Para mejor intelijencia de este análisis del diario de Villarino, acompañamos copia del plano levantado por él mismo[12].

 Ninguno de los exploradores de este rio ha podido superar á Villarino; y el premio que este obtuvo en aquella época de intrigas y de cortesanos, fué una acusación de traidor, porque el copista de su diario lo habia mostrado al brigadier portugués Sáa de Farias, que solicitaba plaza en los ejércitos de España.

 En 1782 Villarino fué propuesto para teniente de navio, pero murió sin haber gozado tan merecido ascenso[13].

 Don Ignacio Nuñez en la obra que sirvió á Parish, al redactar su libro sobre el Rio de la Plata, dice al hablar del desgraciado fin de Villarino, lo siguiente: « Mas tarde D. Basilio Villarino, piloto de la marina real, navegó dos veces en toda la estension del rio Negro, y en su viaje de 1783, habiéndose avanzado demasiado al sur, fué asesinado por los indios salvajes[14]. »

 Estos datos son erróneos. Villarino no navegó mas que una vez el rio Negro en toda su estension. En cuanto á su muerte, fué heroica y acaeció en un combate con los indios.

 En 1784 habia sido combinado una batida del desierto que seria realizada al sur de Mendoza, por las tropas del teniente coronel Amigorena, y al nord-oeste del Carmen de Patagones por una fuerza al mando del Superintendente D. Juan de la Piedra. Batida por los indios esta expedición, perecieron en ella De la Piedra y Villarino, que lo acompañaba. El autor de esta matanza fué el cacique Negro, quien la consumó por medio de la acechanza, inmediatamente después de regresar de Buenos Aires, adonde habia venido para celebrar tratado de paz.

 En 1822 realizóse el reconocimiento de la costa patagónica, en las desembocaduras de los rios Negro y Colorado por el coronel D. Ambrosio Cramer. Su informe, datado el 15 de Abril, es breve y sin importancia científica.

 Describe el fuerte del rio Negro, recuerda que los inconvenientes que ofrece la barra del rio, se deben á que es mal conocida é indica los canales que facilitan su acceso, todo lijeramente.

 A fines de Diciembre de 1821 exploró la bahía de Todos los Santos y la bahía Brettman, reconociendo en la primera un buen fondeadero. Estudió las islas de Gamas, Rosa y San Blas; luego navegó en la bahía de la Union, cuyos canales é islas reconoció.

 La desembocadura del rio Colorado fué objeto de una carta hidrográfica, que se conserva en el Departamento de Ingenieros de la Provincia, donde la hemos consultado. Después de recorrer su delta y de dar ligeras noticias sobre los canales que lo forman, mareó al norte hallando á nueve leguas del Colorado la bahía Brettman, que los mapas modernos traen con el nombre de Brighmana.

 El 15 de Febrero de 1822 salió bel rio Negro en una goleta de 18 toneladas y llegó el 18 á la bahía de San José, dando fondo en 60 brazas de agua. De allí navegó reconociendo lo que llama Cramer El saco de San Antonio, que hoy forma el golfo de San Matías, volviendo el 26 al rio Negro.

 Después de este reconocimiento lijero v simplemente de practicaje, no conocemos otros trabajos hasta los que originó en 1833 la Expedición al Desierto, trabajos que siguen en orden de mérito y de utilidad á los de Villarino.

 El piloto D. Nicolás Descalzi formaba parte de la división expedicionaria del general D. Juan Manuel de Rosas y navegó el rio Negro hasta algunas leguas al oeste de Choele-Choel. La carta geográfica que levantó Descalzi, y de la cuarnos ocuparemos en su lugar, ha sido ya publicada.

 Descalzi es el único explorador del rio Negro, después de Villarino, que ha contribuido con datos exactos ó á lo menos obtenidos por medio de los métodos de observación científica, al adelanto de la geografía de aquellas rejiones.

 Las tablas de sus observaciones permanecían completamente ignoradas, apesar de la publicación de su plano y diario de viaje. De consiguiente, habiéndolas tenido originales en nuestras manos, hemos estractado de ellas lo que ofrecía importancia.

La serie de observaciones comenzó en Junio de 1833, en el cuartel general de Rosas, sobre el rio Colorado.

Para obtener la latitud de este campamento, situado en pleno desierto, deducida por medio de la altura meridiana del sol y de la luna, Descalzi siguió el procedimiento indicado por el siguiente cuadro de observaciones, que hemos formado teniendo á la vista sus anotaciones:


Mes Dia Altura meridiana Latitud


Junio 25 Del sol  39º 37' 58" 5 sur

Junio 26 Del sol  39º 38' 56" 8 "

Junio 26 De la luna  39º 39' 8" 3 "

Junio  Del sol  39º 38' 398" "

Junio 2 Del sol  39º 38' 42" 5 "

Junio 8 Del sol  39º 39' 3" 7


Lo que dá seis observaciones cuyo total es de 237°52'28" 8 sur, ó sea una latitud media para el cuartel general sobre el rio Colorado, de un sexto de esta suma, igual á 39° 38' 44" 8 sur.

La lonjitud del mismo punto fué deducida en dos observaciones, por varias distancias del borde claro de la luna al borde mas cercano del sol, dando una media en tiempo de 4h 19m 36s oeste del meridiano de Paris, con una variación de la aguja de 15° 19' 18" N. E. La lonjitud observada en grados dio 64° 54' oeste del meridiano de Paris.

Del Cuartel General sobre el Colorado pasó Descalzi al Carmen de Patagones, punto de partida de su célebre exploración; y comenzó las observaciones el 16 de Julio, obteniendo los siguientes elementos para dar la latitud del punto, deducida por las alturíis meridianas del Sol y de Júpiter:

Mes Dia Altura meridiana Latitud


Julio 16 Del sol  40º 48' 35" sur

Julio 18 Del sol  40º 47' 24" "

Julio 21 Del sol  40º 48' 53" 1 "

Diciembre 3 De Júpiter  40º 48' 28" "


Es decir, cuatro observaciones con una suma de 163° 13' 20,"1 sur, de donde resulta que la latitud sur de Patagones, deducida por cuatro observaciones es 40º 48' 20."

¿Cuál es la lonjitud de Patagones según los cálculos de Descalzi? Hé aquí la sencilla operación por medio de la cual la obtuvo el piloto.

Calculó la diferencia de lonjitud entre el Cuartel General sobre el Colorado y Patagones, obteniendo 32' oeste, y dijo:

Lonjitud observada en el Colorado 64º 54' oeste de Paris

Diferencia de lonjitud á Patagones 32'

 

Lonjitud de Patagones 65° 26' deducida por las observaciones del Colorado y equivalentes en tiempo á 4h 21m 44h

Ahora es interesante comparar la latitud de Patagones con la del cuartel general de Rosas, y se tiene:

Latitud sur en el Colorado 39° 38' 44" 8

Latitud sur de Patagones . 40° 48' 20"

 

Diferencia de latitud sur 1° 9' 35" 2

Rumbo en línea recta del Colorado á Patagones, deducida de la derrota del ingeniero D. Feliciano Chiclana, sur 19° 30' oeste.

Descalzi buscó la latitud de Patagones por medio de Otro método. Practicó 41 observaciones y halló los si- guientes resultados para Patagones.

Lonjitud oeste de Paris 1/40 en tiempo.. 4h- 21m 43s 3t

Lonjitud oeste de Paris 1/40 en grados.. 65º 25' 45" 45

Diferencia de lonjitud entre Patagones y el cuartel general sobre el Colorado, este.......................32'


Lonjitud del cuartel general deducida por 41 observaciones 64° 53' 45" 45

Resultado que rectifica el primero que ya habia obtenido el astrónomo de la expedición.

El 4 de Agosto la variación de la aguja era de 16º45'14" N. E.

Ahora bien, conocida la lonjitud respecto al meridiano de Paris, es sencillo reducirla al de Buenos Aires.

La tabla siguiente dá ese resultado:

Lonjitud de Buenos Aires según Mossotti..... 60º 39' 30" oeste de Paris

Lonjitud de Patagones deducida por Descalzi...... 65° 25' 45" 45


Lonjitud de Patagones, oeste de Buenos Aires.. 4° 46' 15" 45

Diferencia al cuartel general del Colorado 32'


Lonjitud del cuartel general oeste de Buenos Aires, 4º 14' 15 45

Después de salir del Cármen Descalzi navegando el rio Negro, determinó la situación de algunos lugares y uno de ellos fué la vuelta al este de las Taperas de Barragan. Obtuvo el siguiente resultado, por varias altura Página:La conquista de quince mil leguas.djvu/87 varias distancias del sol con el teodolito...................16º 42' 7" N. E.

 La latitud de la estremidad oeste de la isla General Pacheco, deducida según los métodos anteriores era de 38º 42' 58" 20.'"

 El coronel D. Feliciano Chiclana remontaba también el rio Colorado como geógrafo militar, desde su desembocadura hasta las ramificaciones de los Andes. Ignoramos el paradero de la carta origina; pero hemos estudiado la copia que existe en el Departamento de Ingenieros de la Provincia. Chiclana determinó los rumbos magnéticos de dos en dos leguas y señaló los pasos del rio Colorado así como su profundidad.

 Corresponde al mismo año de 1833 el reconocimiento operado por el almirante Fitz Roy en el célebre viaje del Beagle, que traia á Darwin á su bordo, sobre ]a barra y entrada del rio Negro. La carta ha sido publicada y hasta los trabajos de sondaje y balizamiento de los canales, llevados á efecto por el teniente coronel Guerrico, de la armada nacional, los sondajes de Fitz Roy eran la guia del navegante. Por lo demás la carta es esencialmente náutica, reducida á la descripción de la barra y del rio en un corto trayecto hasta el Monte de la Dirección.

 Del lado de Chile no se habia desprendido ninguna exploración desde 1795, en que el Gobernador de Valdivia intentó, sin poderlo realizar, un reconocimiento al oriente de los Andes.

 La primera expedición posterior á esta salió en 1854; pero fracasó, siguiéndola otra en 1855, que tenia por vaqueano á D. José Antonio Olavarria. Este sujeto formó parte de la caravana de 1795, á la edad de catorce años. Los viajeros llegaron Nahuel-Huapí; pero probablemente no se orientaron, pues, no supieron esplicar con claridad el paraje reconocido, desde el cual retrocedieron.

 En 1856, dos alemanes, personas de saber y de energía, colonos de Llanqui-hué al sur de Valdivia; pasaron los Andes, enardecidos por el amor al progreso científico; eran Mr. Hers y el Dr. Fonck. Cedamos la palabra á Martin de Moussy sobre este viaje:

 « Estos señores partieron de puerto Mont, centro de la colonia en el golfo de Reloncavi, y fueron á cuatro leguas de allí á embarcarse en el puerto Varas, Llanquihuéy atravesaron este lago á lo largo. Pasaron al pié del volcan de Osorno, alto de 2,295 metros;, se embarcaron en Todos los Santos y desembarcaron cerca de la embocadura del Peulla. hasta allí seguían el itinerario del padre Melendez.[15]

 « Subieron al valle de Peulla, hasta el pié del Tronador y abriéndose camino al travez de los bosques, con grandes dificultades, llegaron á la laguna de los Cauquenes cuyo asiento juzgaron como punto de división de las aguas entre los dos mares. Subiendo luego á un cerro vecino, cuya elavacion calcularon en 1470 metros, y denominaron el «12 de de Febrero», apercibieron desde la sierra las azuladas aguas del Nahuel-Huapí, que huian á lo lejos hacia el Oriente y parecían ocultas detras de una línea de montañas lejanas.

 « La vista era inmensa y magnífica; el gran lago, la masa imponente del Tronador, los bosques inmensos, todo contribuía á hacer de esta región un paraje realmente grandioso.

 « Al mismo tiempo un rio ancho y profundo, venia del Tronador á desembocar en el ángulo estremo oeste del Nahuel-Huapí.

 « Los viajeros exploraron sus orillas, y llegando á la ribera del lago, hallaron pedazos de madera medio podridos que debian ser de las piraguas de 1792.

 « Construyeron allí una embarcación, desgraciadamente muy débil y cuatro hombres reconocieron la grande isla de Mascardi, pero los vientos que reinaban no les permitieron hacer la travesía del lago, donde habian corrido grandes peligros.

 « Los demás hombres recorrían entre tanto los alrededores, y descubrieron un pasaje mucho mas corto para volver al Peulla.

 « Esta garganta que denominaron «Boquete de Pedro Rosales», era muy accesible y podia permitir la abertura de un excelente camino.

 « MM. Fonck y Hers, llevaban un barómetro aneroide que se descompuso al principio y se vieron obligados á calcular las alturas con el termómetro por el grado de ebullición del agua.

 « Es su opinión, nada mas fácil que abrir sin grandes gastos un buen camino carril del lago de Todos los Santos al rio Frio, el dia en que la población de la Colonia sea bastante considerable para tener interés en la importancia de los productos al otro lado de la cordillera por la via del rio Negro.»

 El joven francés Mr. Guinnard cayó cautivo entre los manzaneros en 1856, y permaneció entre ellos ó con los indios de la pampa durante tres años. De regreso á Francia, en 1861; fué bien recibido en la Sociedad Geográfica y publicó una obra, de la cual nos ocuparemos en otro lugar.

 Ha adquirido ya merecido renombre el explorador chileno D. Guillermo Cox, que siendo joven aún, intentó en 1857 el paso de los Andes y la navegación de Limay y el Negro hasta el Carmen de Patagones. Su intento fué ineficaz; pero no se dio por vencido á pesar del primer contraste.

 En 1832, efectivamente, emprendió un segundo viaje, partiendo del puerto Montt en la Provincia de Llanquihué, al sur de Chile; cruzó en botes el lago de Llanquihué, salvó la Cordillera de los Andes y atravesó el lago Nahuel-Huapí. Desde allí, Cox, navegó al norte, siguiendo el Limay aguas abajo, hasta que un naufragio los detuvo en los 40º de latitud, próximamente. A consecuencia del siniestro y luchando ademas con la oposición con que los indios le impedían la marcha al este por el rio Negro, tuvo que renunciar á su plan de explorarlo y regresó á Chile en 1863. El resultado de éste viaje, célebre en la historia de las exploraciones de nuestros territorios del sur, dio material para una obra de mérito, que es muy escasa en Buenos Aires.

 Otro viajero intrépido y abnegado, conocido en Europa por el Livingstone Sur-Americano, es el capitán Musters de la marina inglesa, que salló en 1869 de Stanley, en las Malvinas para Punta Arenas y luego llegó á la desembocadura del rio Santa Cruz, permaneciendo algunos días en la casa del comandante Piedra Buena, en la Isla de Pavón, mientras arreglaba con los vaqueanos indígenas su viaje. Desde allí se internó al oeste, explorando las inmediaciones del lago Biedma, y tomó rumbo al norte por el corazón de la Patagonia, hasta que llegó al rio Limay. El pensamiento de Musters era orillar los ríos Limay y Negro, desde el oríjen del primero hasta Carmen de Patagones sobre el Atlántico; pero los indios se lo impidieron, hubieron de matarlo y finalmente lo alejaron de las orillas de aquellos ríos, llevándolo por el desierto patagónico del sur hasta la altura del golfo de San Matías, á corta distancia de la costa del océano.

 Musters arribó sano y salvo en 1876 al fortín General Conesa de la línea de frontera de Patagones, pasó á Inglaterra y publicó su conocido libro At home with the Patagonians, cuyas láminas se aproximan á la verdad de las cosas tanto cuanto es humanamente posible, y cuyas narraciones acreditan al intrépido viajero como un observador discreto y sagaz.

 En 1868 salió de Buenos Aires el capitán de marina don Ceferino Ramirez, comisionado para explorar el rio Negro hasta Choele-Choel, preparando así el cumplimiento del decreto de la Administración del general Mitre, que ordenaba la ocupación de aquella isla.

 El croquis del viaje del capitán Ramirez se ha perdido del Ministerio de la Guerra; y el diario de navegación cuyo manuscrito hemos revisado, no es útil sin tener el croquis á la vista.[16]

 No obtsante, nuestro amigo Ramirez, hoy teniente coronel, ha tenido la fineza de suministrarnos los datos que aprovechamos en este libro.

 Las exploraciones de 1872 fueron ordenadas por el Ministerio de la Guerra, ocupado por el coronel Gainza y debían realizarse como se ha visto, por agua y tierra.

 El 21 de Febrero de 1872 marchó á Patagones el teniente coronel Guerrico, oficial de la marina argentina. Disponía de los vaporcítos río Negro y Neuquen. El explorador comenzó sus estudios desde la embocadura del rio Negro con un personal que se componía de tres soldados, tres marinos y varios entre oficiales y maquinistas. En cierta parte, arriba ya del río Negro, la marcha se hizo por tierra con la eficaz cooperación del cacique Inacayal,[17] que tiene su toldería en la laguna Nahuel-Huapí y que encontró á la expedición.

 Para remontar el rio mas adelante, se llevaba una pequeña lancha en un rodado, el cual no pudo pasar de Balcheta, á causa de los tupidos montes, que se estendian con un espesor de cuatro leguas. Fué menester abrir una picada y al cabo de tres dias de penosa labor solo se habia adelantado una legua. En tan mal camino se rompió el carro y sin poder componerlo en aquel desierto, los intrépidos expedicionarios se conformaron con seguir á pié dejándolo oculto hasta su regreso.

 El 4 de Agosto la expedición estaba en Choele-Choel. Allí fué examinada la isla y el rio, en una angada que tiraba un indio muy nadador y que fué vencido por la corriente, deshaciéndose la angada con pérdida de víveres, municiones, etc., aunque no de vidas. En la isla comenzó el teniente coronel Guerrico á levantar dos planos del rio Negro, con innumerables sondajes á muy corta distancia unos de otros.

 La expedición continuó avanzando aunque sin mejor éxito. Los exploradores tuvieron la desgracia de perder al aspirante Don Antonio Rodriguez que cayó en manos de los indios, y su cadáver fué hallado cubierto de heridas y horriblemente mutilado. Este joven llevaba consigo un pequeño instrumento musical, que sirvió para alegrar la salvaje borrachera de los indígenas quienes lo hicieron tocar el acordeón y cantar durante toda la noche asesinándolo en la madrugada.

 No fué esta la única desgracia que tuvo que lamentar la expedición, pues el valiente timonel Nicanor Martinez cuyos servicios habian sido de mucho importancia, pereció ahogado en un momento de peligro para todos los expedicionarios.

 Con todas estas contrariedades, reducidos á un corto número de personas y agotado el combustible, los exploradores retrocedieron después de haber remontado el rio Negro algunas leguas arriba de Choele-Choel.

 El 30 de Setiembre de 1872, el comandante militar de Patagones avisaba al Mininisterio de la Guerra que el sargento mayor D. Mariano Bejarano se habia internado en el desierto hasta las Manzanas, á fin de conferenciar con los caciques Shaihueque y Reuquecura, aprovechando la ocasión para tomar todos los datos posibles sobre los territorios, número de indios que los pueblan, calidad de los campos, clase y situación de las aguadas y cuanto pudiese interesar al conocimiento de esas rejiones. El mayor Bejarano regresó después de cumplir su comisión con felicidad, en cuatro meses de viaje.

 Este oficial es que ha ido mas lejos después de la famosa campaña de Villarino. Bejarano llegó al sud hasta el lago Nahuel-Huapi, y estuvo en las ruinas de la misión- y por el norte subió hasta el rio malleu, que sale de la cordillera de Villa Rica, recorriendo esas sierras nevadas en el rigor del invierno.

 En 1875 tuvo lugar la última esploracion á lo largo del rio Negro, realizada por el joven D. Francisco P. Moreno. Fuimos consultados por ese joven desde que concibió la idea, y no cesamos de exhortarlo á coronarla, induciéndolo á realizar su viaje bajo los auspicios de la Sociedad Científica Argentina, como aconteció. Ella votó mil duros, y obtuvo otros mil duros del Gobierno de Buenos Aires, los cuales fueron entregados al señor Moreno.

 Al ser leida la petición del joven viajero en la asamblea de la Sociedad el 15 de Setiembre de 1875, improvisamos las palabras siguientes que estractaraos del acta de la sesión:[18]

 « Señores sócios: Las sociedades científicas tienen por objeto primordial fomentar los progresos de la ciencia, buscando y descubriendo lo nuevo y lo desconocido.

 « De ahí nace la importancia de las grandes sociedades europeas, algunas de las cuales, como la Geográfica de Londres, han unido su nombre al célebre explorador Mr. Livingstone.

 « Por otra parte, para buscar novedades y descubrimientos benéficos al desenvolvimiento de la ciencia, es indispensable salir del radio de las capitales en que existen las sociedades, para explorar los parajes poco conocidos ó inexplorados.

 « La única asociación nacional que puede acometer empresas de este género es la « científica argentina »; y es evidente que tanto aquí como en el Exterior, se robustecerá su crédito, rodeándose de valiosas simpatías.

 « Tiene, además el proyecto del Señor Moreno, que acabáis de oír leer, una importancia que podría llamarse geográfica, en el doble sentido, de que abrirá el camino para la determinación exacta de lugares y zonas de tierra poco ó nada conocidas y de que es un presedente que viene á estimular á la juventud y á los miembros de la Sociedad á dedicarse á las exploraciones y estudios geográficos sobre el terreno, cosa tanto mas útil, cuanto que diariamente palpa la República Argentina la necesidad de contar con un cuerpo de ingenieros geógrafos, que produzcan mapas exactos y útiles.

 «La falta ha sido sentida desde largo tiempo atrás y es esta la causa de que los Gobiernos hayan adoptado oficialmente cartas geográficas que olvidan lamentablemente los derechos aigentinos á la Patagonia.

 «Un cuerpo de exploradores y de geógrafos mas vinculados al país nos pondrá á cubierto de estas lijerezaz.

 «Bajo el punto de vista político conviene también que el señor Moreno realice su pensamiento, porque una nación que posee inmensos territorios, debe procurar explorarlos, tomar posesión de ellos y darlos á conocer para incitar su colonización.

 (El autor hizo la historia ya conocida de los viajes de Cox y de Musters, continuando como sigue:)

 «Pero para vencer los inconvenientes que han detenido la marcha de Cox y de Musters, cuenta el señor Moreno, con la amistad de uno de los caciques que tienen sus tolderías en los manzanares, inmediatatas á Nahuel Huapí. Dicho cacique, célebre por la protección que prestó á Cox y Musters, aunque no tan decidida como la que ahora ofrece, se llama Inacayal, recibe raciones del Gobierno Argentino y cruza una vez al año el desierto, desde los Andes al Atlántico, para recibirlas en el Carmen de Patagones.

 «Además el señor Moreno se servirá de otros indios que ya lo esperan en Patagones, de manera que contando con tan eficaces auxiliares es dado esperar de la exploración resultados felices. He dicho

 Votado el proyecto, después de estas palabras, fué unánimemente aprobado, y el señor Moreno se ponia en viaje pocos dias después.

 Emprendió el viaje á caballo orillando el rio Negro, acompañado por una tribu de indíjenas que se internaba y no halló oposición entre los salvajes. Visitó las toldederias de Shayhueque en las Manzanas á la orilla del rio Caleuvá, pasó lijeramente por las cercanías de Nahuel-Huapi, y otros alrededores del Norte y regresó á Patagones el 17 de Febrero de 1876, habiendo salido el 6 de Diciembre de este punto.

 El viaje del señor Moreno no ha dado resultados para la geografía de aquel territorio ni para la hidrografía de sus corrientes de agua. Sus principales trabajos se refieren á la etnografía de las tribus indígenas.

 De esta suscinta esposicion resulta que las exploraciones del rio Negro por Villarino y Moreno tenían por objetivo pasar á Valdivia, y que la chilena de Cox obedecia al anhelo de cruzar á la inversa, es decir de Valdivia al Carmen de Patagones; pero ni los primeros ni el último pudieron vencer la porfiada oposición que hacen los indios manzanares á semejante propósito. Esta oposición tiene su origen en la profunda desconfianza de los indios, temerosos de que, combinadas las fuerzas de ambas Repúblicas, sus tierras les sean arrebatadas y se lleve á efecto la expedición definitiva que tanto sobresalto les inspira.

 De las exploraciones que hemos pasado en lijera revista sobre el curso completo del rio Negro, la mas importante y mas completa del punto de vista científico es la de Villarino, asi por su tmbajo diario sobre toda la estension del rio, como por las posiciones geográficas que fué el único en determinar.

 De la sección comprendida entre Choele-Choel y el Carmen, hay dos exploraciones eminentemente científicas: la de Descalzi en 1833 y la de Guerrico en 1872.

 Dedúcese de lo expuesto que es necesario realizar exploraciones para el adelanto de la Geografía y á fin de obtener un conocimiento exacto de los lugares desde Choele-Choel al oeste, pues hasta hoy y fuera de las situaciones geográficas calculadas por Villarino, todos los demás parajes y distancias son dados al tanteo. Musters ha tenido la franqueza de advertir esta deficiencia del éxito de sus viages en Patagonia, previniendo la inexactiíud científica de sus datos geográficos, á consecuencia de la dificultad de usar instrumentos en aquellas circunstancias. Apesar de ello, la obra del capitán Musters es de las mas verídicas y concienzudas que hemos leido sobre los territorios del sur y sus salvajes moradores.[19]




  1. Bebemos nuestros datos en la fuente mas auténtica; en las relaciones que hicieron los misioneros ó en sus manuscritos, todo lo que fué aprovecbado por el jesuíta Miguel de Olivares en su famosa obra Historia de la Compañía de Jesús en Chile (1503 á 1736) publicada en 1874 como VII tomo de la Colección de Historiadores de Chile, con una introducción biográfica y notas por D. Diego Barbos Arana. En la primera edición no comprendiamos las exploraciones anteriores á 1630 y en la presente nos remontamos hasta 1553.
  2. Puelches. Voz araucana, compuesta. Puel significa el Este y Che gente: gentes que viven al este de los Andes.
  3. Nahuel-Huapi. Voz araucana compuesta, que quiere decir Isla del Tigre, porque Nahuel es tigre y Huapi, isla.
  4. Véase la obra histórica del Dr. D. José A. Saez, Límites y posesiones de la Provincia de Mendoza, pajinas 92 á 96.
  5. Vide Historia de Chile de Pérez García. Capítulo 12, libro 4°.
  6. Tal es la tradición y lo sostenido por algrunos escritores reputodos, y entre ellos el Dr. Saez, ya citado. Sin embargo es un punto histórico oscuro todavía.
  7. Seguimos en esta parte las relaciones de viajes y expediciones que publicó Angelis en el 5° Tomo de la Colection y los documentos del Archivo General de la Provincia. (Colección Rio Negro).
  8. Martín de Moussy.—«Description de la Confédération Argentine». Tomo 1, página 164.
  9. Obra citada, pág. 166.
  10. Laguna del límite. Huechun, límite, lavquen laguna, mar.
  11. Segun documentos que hemos leido en el Archivo General de la Provincia, tres años antes se habia celebrado un tratado de paz entre el Superintendente de Patagones y Chulilaquin. El Virey de Buenos Aires envió de regalo á éste cacique un gran bastón, como símbolo de autoridad gubernativa. Villarino dice que Chulilaquin se le presentó ostentando ese baston.
  12. Las copias de planos con que ilustro este trabajo, han sido hechas por mi distinguido amigo el agrimensor D. Octavio Pico, á quien debo el tributo de mi especial agradecimiento.
  13. S. M. en el Archivo General de la Provincia. (Coleccion Rio Negro).
  14. Esquises historiques, politiquea et statistiques de Buenos Aires, des autres Provinces Unies du Rio de la Plata et de la Republique Argentine, etc., etc., par Mr. Ignacio Nuñez, traduite de l'espagnol avec des notes et des additions, par Mr. M Varaigne—Paris, 1826.
  15. El verdadero apellido es Menendez.
  16. M. S. en el archivo del Ministrrio de la Guerra.
  17. Este cacique, que recibe raciones del gobierno argentino, se ha hecho celebre por la decidida y humanitaria protección con que en el desierto ampara y defiende á los exploradores.—Cox y Musters le deben inmensos servicios y lo recuerdan con gratitud en sus obras.
  18. Anales de la Sociedad Científica Argentina, Tomo 1, 1876.
  19. Hubiéramos deseado completar este capítulo analizando el diario del general don Angel Pacheco, comandante de la vanguardia en 1833; pero ignoramos el paradero de aquel decumento inédito.