La dama boba: Acto III

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La dama boba
Tercer acto

de Lope de Vega


[Sala en casa de OTAVIO.]


===Escena I===
 

[FINEA sola.]

FINEA ¡Amor, divina invención
de conservar la belleza
de nuestra naturaleza,
o accidente o elección!
Extraños efetos son 5
los que de tu ciencia nacen,
pues las tinieblas deshacen,
pues hacen hablar los mudos,
pues los ingenios más rudos
sabios y discretos hacen. 10

No ha dos meses que vivía
a las bestias tan igual,
que aun el alma racional
parece que no tenía.
Con el animal sentía 15
y crecía con la planta;
la razón divina y santa
estaba eclipsada en mí,
hasta que en tus rayos vi,
a cúyo sol se levanta. 20

Tú desataste y rompiste
la escuridad de mi ingenio;
tú fuiste el divino genio
que me enseñaste, y me diste
la luz con que me pusiste 25
el nuevo ser en que estoy.
Mil gracias, amor, te doy,
pues me enseñaste tan bien,
que dicen cuantos me ven
que tan diferente soy. 30

A pura imaginación
de la fuerza de un deseo,
en los palacios me veo
de la divina razón.
¡Tanto la contemplación 35
de un bien pudo levantarme!
Ya puedes del grado honrarme,
dándome a Laurencio, amor,
con quien pudiste mejor,
enamorada, enseñarme. 40
 
 



[Escena II]

 
 
 

CLARA.- [FINEA.]

   
CLARA En grande conversación
están de tu entendimiento.
 
 
FINEA Huélgome que esté contento
mi padre en esta ocasión.
 
 
CLARA Hablando está con Miseno 45
de cómo lees, escribes
y danzas; dice que vives
con otra alma en cuerpo ajeno.

Atribúyele al amor
de Liseo este milagro. 50
 
 
FINEA En otras aras consagro
mis votos, Clara, mejor:
   Laurencio ha sido el maestro.
 
 
CLARA Como Pedro lo fue mío.
 
 
FINEA De verlos hablar me río 55
en este milagro nuestro.
   ¡Gran fuerza tiene el amor,
catedrático divino!
 
 



[Escena III]

 
 
 

MISENO y OTAVIO.

   
MISENO Yo pienso que es el camino
de su remedio mejor. 60
   Y ya, pues habéis llegado
a ver con entendimiento
a Finea, que es contento
nunca de vos esperado,
   a Nise podéis casar 65
con este mozo gallardo.
 
 
OTAVIO Vos solamente a Düardo
pudiérades abonar.
   Mozuelo me parecía
destos que se desvanecen, 70
a quien agora enloquecen
la arrogancia y la poesía.
   No son gracias de marido
sonetos. Nise es tentada
de académica endiosada, 75
que a casa los ha traído.
   ¿Quién le mete a una mujer
con Petrarca y Garcilaso,
siendo su Virgilio y Taso
hilar, labrar y coser? 80
   Ayer sus librillos vi,
papeles y escritos varios;
pensé que devocionarios,
y desta suerte leí:
   Historia de dos amantes, 85
sacada de lengua griega;
Rimas, de Lope de Vega;
Galatea, de Cervantes;
   el Camões de Lisboa,
Los pastores de Belén, 90
Comedias de don Guillén
de Castro, Liras de Ochoa;
   Canción que Luis Vélez dijo
en la academia del duque
de Pastrana; Obras de Luque; 95
Cartas de don Juan de Arguijo;
   Cien sonetos de Liñán,
Obras de Herrera el divino,
el libro del Peregrino,
y El pícaro, de Alemán. 100
   Mas, ¿qué os canso? Por mi vida,
que se los quise quemar.
 
 
MISENO Casalda y veréisla estar
ocupada y divertida
   en el parir y el criar. 105
 
 
OTAVIO ¡Qué gentiles devociones!
Si Düardo hace canciones,
bien los podemos casar.
 
 
MISENO Es poeta caballero,
no temáis; hará por gusto 110
versos.
 
 
OTAVIO Con mucho disgusto
los de Nise considero.
   Temo, y en razón lo fundo,
si en esto da, que ha de haber
un don Quijote mujer 115
que dé que reir al mundo.
 
 



[Escena IV]

 
 
 

Entren LISEO y NISE [y TURÍN.- Dichos.]

   
LISEO Trátasme con tal desdén,
que pienso que he de apelar
adonde sepan tratar
mis obligaciones bien; 120
   pues advierte, Nise bella,
que Finea ya es sagrado;
que un amor tan desdeñado
puede hallar remedio en ella.
   Tu desdén, que imaginé 125
que pudiera ser menor,
crece al paso de mi amor,
medra al lado de mi fe;
   y su corto entendimiento
ha llegado a tal mudanza, 130
que puede dar esperanza
a mi loco pensamiento.
   Pues, Nise, trátame bien;
u de Finea el favor
será sala en que mi amor 135
apele de tu desdén.
 
 
NISE Liseo, el hacerme fieros
fuera bien considerado
cuando yo te hubiera amado.
 
 
LISEO Los nobles y caballeros 140
   como yo, se han de estimar,
no lo indigno de querer.
 
 
NISE El amor se ha de tener
adonde se puede hallar;
   que como no es elección, 145
sino sólo un accidente,
tiénese donde se siente,
no donde fuera razón.
   El amor no es calidad,
sino estrellas que conciertan 150
las voluntades que aciertan
a ser una voluntad.
 
 
LISEO Eso, señora, no es justo;
y no lo digo con celos,
que pongáis culpa a los cielos 155
de la bajeza del gusto.
   A lo que se hace mal,
no es bien decir: «Fue mi estrella.»
 
 
NISE Yo no pongo culpa en ella,
ni en el curso celestial; 160
   porque Laurencio es un hombre
tan hidalgo y caballero
que puede honrar...
 
 
LISEO ¡Paso!
 
 
NISE Quiero
que reverenciéis su nombre.
 
 
LISEO A no estar tan cerca Otavio... 165
 
 
OTAVIO ¡Oh, Liseo!
 
 
LISEO ¡Oh, mi señor!
 
 
NISE [Aparte.]
 
¡Que se ha de tener amor
por fuerza! ¡Notable agravio!
 
 



[Escena V]

 
 
 

Entre CELIA.- [Dichos.]

   
CELIA El maestro de danzar
a las dos llama a lición. 170
 
 
OTAVIO Él viene a buena ocasión.
Vaya un criado a llamar
   los músicos, porque vea
Miseno a lo que ha llegado
Finea.
 
 



[Escena VI]

 
 
 

[Músicos.- Dichos.]

   
LISEO [Aparte.]
 
Amor, engañado, 175
hoy volveréis a Finea;
   que muchas veces amor,
disfrazado en la venganza,
hace una justa mudanza
desde un desdén a un favor. 180
 
 
CELIA Los músicos y él venían.
 
 
 
 

(Entren los Músicos.)

   
OTAVIO ¡Muy bien venidos seáis!
 
 
LISEO [Aparte.]
 
¡Hoy, pensamientos, vengáis
los agravios que os hacían!
 
 
OTAVIO Nise y Finea...
 
 
NISE ¡Señor!... 185
 
 
[OTAVIO] Vaya aquí, por vida mía,
el baile del otro día.
 
 
LISEO [Aparte.]
 
¡Todo es mudanzas amor!
 
 
 
 

(OTAVIO, MISENO y LISEO se sienten; los Músicos canten, y las dos bailen ansí.)

   
MÚSICOS Amor, cansado de ver
tanto interés en las damas, 190
y que, por desnudo y pobre,
ninguna favor le daba,
pasóse a las Indias,
vendió el aljaba,
que más quiere doblones 195
que vidas y almas.
   Trató en las Indias Amor,
no en joyas, sedas y holandas,
sino en ser sutil tercero
de billetes y de cartas. 200
Volvió de las Indias
con oro y plata;
que el Amor bien vestido
rinde las damas.
   Paseó la corte Amor 205
con mil cadenas y bandas;
las damas, como le vían,
desta manera le hablan:
¿De dó viene, de dó viene?
-Viene de Panamá.- 210
¿De dó viene el caballero?
-Viene de Panamá.-
Trancelín en el sombrero,
-Viene de Panamá.-
cadenita de oro al cuello, 215
-Viene de Panamá.-
en los brazos el grig[u]iesco,
-Viene de Panamá.-
las ligas con rapacejos,
-Viene de Panamá.- 220
zapatos al uso nuevo,
-Viene de Panamá.-
sotanilla a lo turquesco.
-Viene de Panamá.-
¿De dó viene, de dó viene? 225
-Viene de Panamá.-
¿De dó viene el hijo de algo?
-Viene de Panamá.-
Corto cuello y puños largos,
-Viene de Panamá.- 230
la daga en banda colgando,
-Viene de Panamá.-
guante de ámbar adobado,
-Viene de Panamá.-
gran jugador del vocablo, 235
-Viene de Panamá.-
no da dinero y da manos,
-Viene de Panamá.-
enfadoso mal criado;
-Viene de Panamá.- 240
es Amor, llámase indiano,
-Viene de Panamá.-
es chapetón castellano,
-Viene de Panamá.-
en criollo disfrazado. 245
-Viene de Panamá.-
¿De dó viene, de dó viene?
-Viene de Panamá.-
   ¡Oh, qué bien parece Amor
con las cadenas y galas! 250
Que solo el dar enamora,
porque es cifra de las gracias.
Niñas, doncellas y viejas
van a buscarle a su casa,
más importunas que moscas, 255
en viendo que hay miel de plata.
Sobre cuál le ha de querer,
de vivos celos se abrasan,
y alrededor de su puerta
unas tras otras le cantan: 260
   ¡Deja las avellanicas, moro,
que yo me las varearé!
El Amor se ha vuelto godo,
-Que yo me las vareare.-
puños largos, cuello corto, 265
-Que yo me las varearé.-
sotanilla y liga de oro,
-Que yo me las varearé.-
sombrero y zapato romo,
-Que yo me las varearé.- 270
manga ancha, calzón angosto.
-Que yo me las varearé.-
Él habla mucho y da poco,
-Que yo me las varearé.-
es viejo, y dice que es mozo, 275
-Que yo me las varearé.-
es cobarde, y matamoros,
-Que yo me las varearé.-
Ya se descubrió los ojos.
-Que yo me las varearé.- 280
¡Amor loco y amor loco!
-Que yo me las varearé.-
¡Yo por vos, y vos por otro!
-Que yo me las varearé.-
Deja las avellanicas, moro, 285
que yo me las varearé.
 
 
MISENO ¡Gallardamente, por cierto!
Dad gracias al cielo, Otavio,
que os satisfizo el agravio.
 
 
OTAVIO Hagamos este concierto 290
   de Düardo con [Nise].
Hijas, yo tengo que hablaros.
 
 
FINEA Yo nací para agradaros.
 
 
OTAVIO ¿Quién hay que mi dicha crea?
 
 



[Escena VII]

 
 
 

Éntrense todos, y queden allí LISEO y TURÍN.

   
LISEO Oye, Turín.
 
 
TURÍN ¿Qué me quieres? 295
 
 
LISEO Quiérote comunicar
un nuevo gusto.
 
 
TURÍN Si es dar
sobre tu amor pareceres,
   busca un letrado de amor.
 
 
LISEO Yo he mudado parecer. 300
 
 
TURÍN A ser dejar de querer
a Nise, fuera el mejor.
 
 
LISEO El mismo; porque Finea
me ha de vengar de su agravio.
 
 
TURÍN No te tengo por tan sabio 305
que tal discreción te crea.
 
 
LISEO De nuevo quiero tratar
mi casamiento. Allá voy.
 
 
TURÍN De tu parecer estoy.
 
 
LISEO Hoy me tengo de vengar. 310
 
 
TURÍN Nunca ha de ser el casarse
por vengarse de un desdén;
que nunca se casó bien
quien se casó por vengarse.
   Porque es gallarda Finea 315
y porque el seso cobró
-pues de Nise no sé yo
que tan entendida sea-,
   será bien casarte luego.
 
 
LISEO Miseno ha venido aquí. 320
Algo tratan contra mí.
 
 
TURÍN Que lo mires bien te ruego.
 
 
LISEO ¡No hay más! ¡A pedirla voy!
 
 
 
 

[Váyase LISEO.]

   
TURÍN El cielo tus pasos guíe
y del error te desvíe 325
en que yo por Celia estoy.
   ¡Que enamore amor un hombre
como yo! ¡Amor desatina!
¡Que una ninfa de cocina,
para blasón de su nombre, 330
   ponga: «Aquí murió Turín
entre sartenes y cazos»!
 
 



[Escena VIII]

 
 
 

LAURENCIO y PEDRO.- [TURÍN.]

   
LAURENCIO Todo es poner embarazos
para que no llegue al fin.
 
 
PEDRO ¡Habla bajo, que hay escuchas! 335
 
 
LAURENCIO ¡Oh, Turín!
 
 
TURÍN ¡Señor Laurencio...!
 
 
LAURENCIO ¿Tanta quietud y silencio?
 
 
TURÍN Hay obligaciones muchas
   para callar un discreto,
y yo muy discreto soy. 340
 
 
LAURENCIO ¿Qué hay de Liseo?
 
 
TURÍN A eso voy.
Fuese a casar.
 
 
PEDRO ¡Buen secreto!
 
 
TURÍN Está tan enamorado
de la señora Finea,
si no es que venganza sea 345
de Nise, que me ha jurado
   que luego se ha de casar.
Y es ido a pedirla a Otavio.
 
 
LAURENCIO ¿Podré yo llamarme a agravio?
 
 
TURÍN Pues, ¿él os puede agraviar? 350
 
 
LAURENCIO Las palabras, ¿suelen darse
para no cumplirlas?
 
 
TURÍN No.
 
 
LAURENCIO De no casarse la dio.
 
 
TURÍN Él no la quiebra en casarse.
 
 
LAURENCIO ¿Cómo?
 
 
TURÍN Porque él no se casa 355
con la que solía ser,
sino con otra mujer.
 
 
LAURENCIO ¿Cómo es otra?
 
 
TURÍN Porque pasa
   del no saber al saber;
y con saber le obligó. 360
¿Mandáis otra cosa?
 
 
LAURENCIO No.
 
 
[TURÍN] Pues adiós.
 
 
 
 

[Vase.]

   



[Escena IX]

 
 
 

LAURENCIO y PEDRO.

   
LAURENCIO ¿Qué puedo hacer?
   ¡Ay, Pedro! Lo que temí
y tenía sospechado
del ingenio que ha mostrado 365
Finea, se cumple aquí.
   Como la ha visto Liseo
tan discreta, la afición
ha puesto en la discreción.
 
 
PEDRO Y en el oro algún deseo. 370
   Cansóle la bobería.
la discreción le animó.
 
 



[Escena X]

 
 
 

Entre FINEA.- [Dichos.]

   
FINEA ¡Clara, Laurencio, me dio
nuevas de tanta alegría!
   Luego a mi padre dejé, 375
y aunque ella me lo callara,
yo tengo quien me avisara,
que es el alma, que te ve
   por mil vidros y cristales,
por donde quiera que vas, 380
porque en mis ojos estás
con memorias inmortales.
   Todo este grande lugar
tiene colgado de espejos
mi amor, juntos y parejos, 385
para poderte mirar.
   Si vuelvo el rostro allí, veo
tu imagen; si a estotra parte,
también; y ansí viene a darte
nombre de sol mi deseo; 390
   que en cuantos espejos mira
y fuentes de pura plata,
su bello rostro retrata
y su luz divina espira.
 
 
LAURENCIO ¡Ay, Finea! ¡A Dios pluguiera 395
que nunca tu entendimiento
llegara, como ha llegado,
a la mudanza que veo!
Necio, me tuvo seguro,
y sospechoso discreto; 400
porque yo no te quería
para pedirte consejo.
¿Qué libro esperaba yo
de tus manos? ¿En qué pleito
habías jamás de hacerme 405
información en derecho?
Inocente te quería,
porque una mujer cordero
es tusón de su marido,
que puede traerla al pecho. 410
Todas sabéis lo que basta
para casada, a lo menos;
no hay mujer necia en el mundo,
porque el no hablar no es defeto.
Hable la dama en la reja, 415
escriba, diga concetos
en el coche, en el estrado,
de amor, de engaños, de celos;
pero la casada sepa
de su familia el gobierno; 420
porque el más discreto hablar
no es sancto como el silencio.
Mira el daño que me vino
de transformarse tu ingenio,
pues va a pedirte, ¡ay de mí!, 425
para su mujer, Liseo.
Ya deja a Nise, tu hermana.
Él se casa. Yo soy muerto.
¡Nunca, plega a Dios, hablaras!
 
 
FINEA ¿De qué me culpas, Laurencio? 430
A pura imaginación
del alto merecimiento
de tus prendas, aprendí
el que tú dices que tengo.
Por hablarte supe hablar, 435
vencida de tus requiebros;
por leer en tus papeles,
libros difíciles leo;
para responderte escribo.
No he tenido otro maestro 440
que amor; amor me ha enseñado.
Tú eres la ciencia que aprendo.
¿De qué te quejas de mí?
 
 
LAURENCIO De mi desdicha me quejo;
pero, pues ya sabes tanto, 445
dame, señora, un remedio.
 
 
FINEA El remedio es fácil.
 
 
LAURENCIO ¿Cómo?
 
 
FINEA Si, porque mi rudo ingenio,
que todos aborrecían,
se ha transformado en discreto, 450
Liseo me quiere bien,
con volver a ser tan necio
como primero le tuve,
me aborrecerá Liseo.
 
 
LAURENCIO Pues, ¿sabrás fingirte boba? 455
 
 
FINEA Sí; que lo fui mucho tiempo,
y el lugar donde se nace
saben andarle los ciegos.
Demás desto, las mujeres
naturaleza tenemos 460
tan pronta para fingir
o con amor o con miedo,
que, antes de nacer, fingimos.
 
 
LAURENCIO ¿Antes de nacer?
 
 
FINEA Yo pienso
que en tu vida lo has oído. 465
Escucha.
 
 
LAURENCIO Ya escucho atento.
 
 
FINEA Cuando estamos en el vientre
de nuestras madres, hacemos
entender a nuestros padres,
para engañar sus deseos, 470
que somos hijos varones;
y así verás que, contentos,
acuden a sus antojos
con amores, con requiebros,
y esperando el mayorazgo 475
tras tantos regalos hechos,
sale una hembra que corta
la esperanza del suceso.
Según esto, si pensaron
que era varón, y hembra vieron, 480
antes de nacer fingimos.
 
 
LAURENCIO Es evidente argumento;
pero yo veré si sabes
hacer, Finea, tan presto
mudanza de extremos tales. 485
 
 
FINEA Paso, que viene Liseo.
 
 
LAURENCIO Allí me voy a esconder.
 
 
FINEA Ve presto.
 
 
LAURENCIO Sígueme, Pedro.
 
 
PEDRO En muchos peligros andas.
 
 
LAURENCIO Tal estoy, que no los siento. 490
 
 
 
 

[Escóndanse LAURENCIO y PEDRO.]

   



[Escena XI]

 
 
 

Entre LISEO con TURÍN.- [FINEA.]

   
LISEO En fin, queda concertado.
 
 
TURÍN En fin, estaba del cielo
que fuese tu esposa.
 
 
LISEO [Aparte.]
 
(Aquí
está mi primero dueño.)
¿No sabéis, señora mía, 495
cómo ha tratado Miseno
casar a Düardo y Nise,
y cómo yo también quiero
que se hagan nuestras bodas
con las suyas?
 
 
FINEA No lo creo; 500
que Nise me ha dicho a mí
que está casada en secreto
con vos.
 
 
LISEO ¿Conmigo?
 
 
FINEA No sé
si érades vos u Oliveros.
¿Quién sois vos?
 
 
LISEO ¿Hay tal mudanza? 505
 
 
FINEA ¿Quién decís, que no me acuerdo?
Y si mudanza os parece,
¿cómo no veis que en el cielo
cada mes hay nuevas lunas?
 
 
LISEO ¡Válgame el cielo! ¿Qué es esto? 510
 
 
TURÍN ¿Si le vuelve el mal pasado?
 
 
FINEA Pues, decidme: si tenemos
luna nueva cada mes,
¿adónde están? ¿Qué se han hecho
las viejas de tantos años? 515
¿Daisos por vencido?
 
 
LISEO [Aparte.]
 
Temo
que era locura su mal.
 
 
FINEA Guárdanlas para remiendos
de las que salen menguadas.
¡Véis ahí que sois un necio! 520
 
 
LISEO Señora, mucho me admiro
de que ayer tan alto ingenio
mostrásedes.
 
 
FINEA Pues, señor,
agora ha llegado al vuestro;
que la mayor discreción 525
es acomodarse al tiempo.
 
 
LISEO Eso dijo el mayor sabio.
 
 
PEDRO [Aparte.]
 
Y esto escucha el mayor necio.
 
 
LISEO Quitado me habéis el gusto.
 
 
FINEA No he tocado a vos, por cierto; 530
mirad que se habrá caído.
 
 
LISEO [Aparte.]
 
(¡Linda ventura tenemos!
Pídole a Otavio a Finea,
y cuando a decirle vengo
el casamiento tratado, 535
hallo que a su ser se ha vuelto.)
Volved, mi señora, en vos,
considerando que os quiero
por mi dueño, para siempre.
 
 
FINEA ¡Por mi dueña, majadero! 540
 
 
LISEO ¿Así tratáis un esclavo
que os da el alma?
 
 
FINEA ¿Cómo es eso?
 
 
LISEO Que os doy el alma.
 
 
FINEA ¿Qué es alma?
 
 
LISEO ¿Alma? El gobierno del cuerpo.
 
 
FINEA ¿Cómo es un alma?
 
 
LISEO Señora, 545
como filósofo puedo
difinirla, no pintarla.
 
 
FINEA ¿No es alma la que en el peso
le pintan a San Miguel?
 
 
LISEO También a un ángel ponemos 550
alas y cuerpo, y, en fin,
es un espíritu bello.
 
 
FINEA ¿Hablan las almas?
 
 
LISEO Las almas
obran por los instrumentos,
por los sentidos y partes 555
de que se organiza el cuerpo.
 
 
FINEA ¿Longaniza come el alma?...
 
 
TURÍN ¿En qué te cansas?
 
 
LISEO No puedo
pensar sino que es locura.
 
 
TURÍN Pocas veces de los necios 560
se hacen los locos, señor.
 
 
LISEO Pues, ¿de quién?
 
 
TURÍN De los discretos;
porque de diversas causas
nacen efetos diversos.
 
 
LISEO ¡Ay, Turín! Vuélvome a Nise. 565
Más quiero el entendimiento
que toda la voluntad.
Señora, pues mi deseo,
que era de daros mi alma,
no pudo tener efeto, 570
quedad con Dios.
 
 
FINEA Soy medrosa
de las almas, porque temo
que de tres que andan pintadas,
puede ser la del infierno.
La noche de los difuntos 575
no saco de puro miedo
la cabeza de la ropa.
 
 
TURÍN Ella es loca sobre necio,
que es la peor guarnición.
 
 
LISEO Decirlo a su padre quiero. 580
 
 
 
 

(Váyanse.)

   



[Escena XII]

 
 
 

LAURENCIO y PEDRO.- [FINEA.]

   
LAURENCIO ¿Puedo salir?...
 
 
FINEA ¿Qué te dice?
 
 
LAURENCIO Que ha sido el mejor remedio
que pudiera imaginarse.
 
 
FINEA Sí; pero siento, en extremo,
volverme a boba, aun fingida. 585
Y, pues fingida lo siento,
los que son bobos de veras,
¿cómo viven?
 
 
LAURENCIO No sintiendo.
 
 
PEDRO Pues si un tonto ver pudiera
su entendimiento a un espejo, 590
¿no fuera huyendo de sí?
La razón de estar contentos
es aquella confianza
de tenerse por discretos.
 
 
FINEA Háblame, Laurencio mío, 595
sutilmente, porque quiero
desquitarme de ser boba.
 
 



[Escena XIII]

 
 
 

Entren NISE y CELIA.- [Dichos.]

   
NISE Siempre Finea y Laurencio
juntos. Sin duda se tienen
amor. No es posible menos. 600
 
 
CELIA Yo sospecho que te engañan.
 
 
NISE Desde aquí los escuchemos.
 
 
LAURENCIO ¿Qué puede, hermosa Finea,
decirte el alma, aunque sale
de sí misma, que se iguale 605
a lo que mi amor desea?
   Allá mis sentidos tienes:
escoge de lo sutil,
presumiendo que en abril
por amenos prados vienes. 610
   Corta las diversas flores,
porque en mi imaginación,
tales los deseos son.
 
 
NISE Estos, Celia, ¿son amores,
   o regalos de cuñado? 615
 
 
CELIA Regalos deben de ser;
pero no quisiera ver
cuñado tan regalado.
 
 
FINEA ¡Ay, Dios, si llegase día
en que viese mi esperanza 620
su posesión!
 
 
LAURENCIO ¿Qué no alcanza
una amorosa porfía?
 
 
PEDRO Tu hermana, escuchando.
 
 
LAURENCIO ¡Ay, cielos!
 
 
FINEA Vuélvome a boba.
 
 
LAURENCIO Eso importa.
 
 
FINEA Vete.
 
 
NISE Espérate, reporta 625
los pasos.
 
 
LAURENCIO ¿Vendrás con celos?
 
 
NISE Celos son para sospechas;
traiciones son las verdades.
 
 
LAURENCIO ¡Qué presto te persüades
y de engaños te aprovechas! 630
   ¿Querrás buscar ocasión
para querer a Liseo,
a quien ya tan cerca veo
de tu boda y posesión?
   Bien haces, Nise; haces bien. 635
Levántame un testimonio,
porque deste matrimonio
a mí la culpa me den.
   Y si te quieres casar,
déjame a mí.
 
 
 
 

[Váse.]

   
NISE ¡Bien me dejas! 640
¡Vengo a quejarme, y te quejas!
¿Aún no me dejas hablar?
 
 
PEDRO Tiene razón mi señor.
Cásate, y acaba ya.
 
 
 
 

[Vase.]

   



[Escena XIV]

 
 
 

[FINEA, NISE y CELIA.]

   
NISE ¿Qué es aquesto?
 
 
CELIA Que se va 645
Pedro con el mismo humor,
   y aquí viene bien que Pedro
es tan ruin como su amo.
 
 
NISE Ya le aborrezco y desamo.
¡Qué bien con las quejas medro! 650
   Pero fue linda invención
anticiparse a reñir.
 
 
CELIA Y el Pedro, ¿quién le vio ir
tan bellaco y socarrón?
 
 
NISE Y tú, que disimulando 655
estás la traición que has hecho,
lleno de engaños el pecho
con que me estás abrasando,
   pues, como sirena, fuiste
medio pez, medio mujer, 660
pues de animal a saber
para mi daño veniste,
   ¿piensas que le has de gozar?
 
 
FINEA ¿Tú me has dado pez a mí,
ni sirena, ni yo fui 665
jamás contigo a la mar?
   ¡Anda, Nise, que estás loca!
 
 
NISE ¿Qué es esto?
 
 
CELIA A tonta se vuelve.
 
 
NISE ¡A una cosa te resuelve!
Tanto el furor me provoca, 670
   que el alma te he de sacar.
 
 
FINEA ¿Tienes cuenta de perdón?
 
 
NISE Téngola de tu traición;
pero no de perdonar.
   ¿El alma piensas quitarme 675
en quien el alma tenía?
Dame el alma que solía,
traidora hermana, animarme.
   Mucho debes de saber,
pues del alma me desalmas. 680
 
 
FINEA Todos me piden sus almas:
almario debo de ser.
   Toda soy hurtos y robos.
Montes hay donde no hay gente:
yo me iré a meter serpiente. 685
 
 
NISE Que ya no es tiempo de bobos.
   ¡Dame el alma!
 
 



[Escena XV]

 
 
 

OTAVIO con FENISO y DUARDO.- [Dichas.]

   
OTAVIO ¿Qué es aquesto?
 
 
FINEA Almas me piden a mí;
¿soy yo Purgatorio?
 
 
NISE ¡Sí!
 
 
FINEA Pues procura salir presto. 690
 
 
OTAVIO ¿No sabremos la ocasión
de vuestro enojo?
 
 
FINEA Querer
Nise, a fuerza de saber,
pedir lo que no es razón.
   Almas, sirenas y peces 695
dice que me ha dado a mí.
 
 
OTAVIO ¿Hase vuelto a boba?
 
 
NISE Sí.
 
 
OTAVIO Tú pienso que la embobeces.
 
 
FINEA Ella me ha dado ocasión;
que me quita lo que es mío. 700
 
 
OTAVIO Se ha vuelto a su desvarío.
¡Muerto soy!
 
 
FENISO Desdichas son.
 
 
DUARDO ¿No decían que ya estaba
con mucho seso?
 
 
OTAVIO ¡Ay de mí!
 
 
NISE Yo quiero hablar claro.
 
 
OTAVIO Di. 705
 
 
NISE Todo tu daño se acaba
   con mandar resueltamente
-pues, como padre, podrás,
y, aunque en todo, en esto más,
pues tu honor no lo consiente-, 710
   que Laurencio no entre aquí.
 
 
OTAVIO ¿Por qué?
 
 
NISE Porque él ha causado
que esta no se haya casado
y que yo te enoje a ti.
 
 
OTAVIO Pues, ¡eso es muy fácil cosa! 715
 
 
NISE Pues tu casa en paz tendrás.
 
 



[Escena XVI]

 
 
 

PEDRO y LAURENCIO.- [Dichos.]

   
PEDRO ¡Contento, en efeto, estás!
 
 
LAURENCIO ¡Invención maravillosa!
 
 
CELIA Ya Laurencio viene aquí.
 
 
OTAVIO Laurencio, cuando labré 720
esta casa, no pensé
que academia instituí;
   ni cuando a Nise criaba
pensé que para poeta,
sino que a mujer perfecta, 725
con las letras la enseñaba.
   Siempre alabé la opinión
de que a la mujer prudente,
con saber medianamente,
le sobra la discreción. 730
   No quiero más poesías:
los sonetos se acabaron,
y las músicas cesaron;
que son ya breves mis días.
   Por allá los podréis dar, 735
si os faltan telas y rasos;
que no hay tales Garcilasos
como dinero y callar.
   Este venden por dos reales,
y tiene tantos sonetos, 740
elegantes y discretos,
que vos no los haréis tales.
   Ya no habéis de entrar aquí
con este achaque. Id con Dios.
 
 
LAURENCIO Es muy justo, como vos 745
me deis a mi esposa a mí;
   que vos hacéis vuestro gusto
en vuestra casa, y es bien
que en la mía yo también
haga lo que fuere justo. 750
 
 
OTAVIO ¿Qué mujer os tengo yo?
 
 
LAURENCIO Finea.
 
 
OTAVIO ¿Estás loco?
 
 
LAURENCIO Aquí
hay tres testigos del sí
que ha más de un mes que me dio.
 
 
OTAVIO ¿Quién son?
 
 
LAURENCIO Düardo, Feniso 755
y Pedro.
 
 
OTAVIO ¿Es esto verdad?
 
 
FENISO Ella, de su voluntad,
Otavio, dársele quiso.
 
 
DUARDO Así es verdad.
 
 
PEDRO ¿No bastaba
que mi señor lo dijese? 760
 
 
OTAVIO Que, como simple, le diese
a un hombre que le engañaba,
   no ha de valer. Di, Finea:
¿no eres simple?
 
 
FINEA Cuando quiero.
 
 
OTAVIO ¿Y cuando no?
 
 
FINEA No.
 
 
OTAVIO ¿Qué espero? 765
Mas, cuando simple no sea,
   con Liseo está casada.
A la Justicia me voy.
 
 
 
 

(Váyase OTAVIO.)

   
NISE Ven, Celia, tras él; que estoy
celosa y desesperada. 770
 
 
 
 

(Y [váyanse] NISE y CELIA.)

   
LAURENCIO ¡Id, por Dios, tras él los dos!
No me suceda un disgusto.
 
 
FENISO Por vuestra amistad es justo.
 
 
DUARDO ¡Mal hecho ha sido, por Dios!
 
 
FENISO ¿Ya habláis como desposado 775
de Nise?
 
 
DUARDO Piénsolo ser.
 
 
 
 

(Y [váyanse] DUARDO y FENISO.)

   



[Escena XVII]

 
 
 

LAURENCIO, FINEA; luego CLARA.

   
LAURENCIO Todo se ha echado a perder;
Nise mi amor le ha contado.
   ¿Qué remedio puede haber,
si a verte no puedo entrar? 780
 
 
FINEA No salir.
 
 
LAURENCIO ¿Dónde he de estar?
 
 
FINEA ¿Yo no te sabré esconder?
 
 
LAURENCIO ¿Dónde?
 
 
FINEA En casa hay un desván
famoso para esconderte.
¡Clara!
 
 
 
 

(Entre CLARA.)

   
CLARA ¡Mi señora!
 
 
FINEA Advierte 785
que mis desdichas están
   en tu mano. Con secreto
lleva a Laurencio al desván.
 
 
CLARA ¿Y a Pedro?
 
 
FINEA También.
 
 
CLARA Galán,
camine.
 
 
LAURENCIO Yo te prometo 790
   que voy temblando.
 
 
FINEA ¿De qué?
 
 
PEDRO Clara, en llegando la hora
de muquir, di a tu señora
que algún sustento nos dé.
 
 
CLARA Otro comerá peor 795
que tú.
 
 
PEDRO ¿Yo al desván? ¿Soy gato?
 
 
 
 

(Váyanse LAURENCIO, PEDRO y CLARA.)

   



[Escena XVIII]

 
 
 

FINEA sola.

   
FINEA ¿Por qué de imposible trato,
este mi público amor?
   En llegándose a saber
una voluntad, no hay cosa 800
más triste y escandalosa
para una honrada mujer.
   Lo que tiene de secreto,
esto tiene amor de gusto.
 
 



[Escena XIX]

 
 
 

Entre OTAVIO.- [FINEA.]

   
OTAVIO [Aparte.]
 
Harélo, aunque fuera justo 805
poner mi enojo en efeto.
 
 
FINEA ¿Vienes ya desenojado?
 
 
OTAVIO Por los que me lo han pedido.
 
 
FINEA Perdón mil veces te pido.
 
 
OTAVIO ¿Y Laurencio?
 
 
FINEA Aquí ha jurado 810
   no entrar en la Corte más.
 
 
OTAVIO ¿A dónde se fue?
 
 
FINEA A Toledo.
 
 
OTAVIO ¡Bien hizo!
 
 
FINEA No tengas miedo
que vuelva a Madrid jamás.
 
 
OTAVIO Hija, pues simple naciste, 815
y por milagros de amor
dejaste el pasado error,
¿cómo el ingenio perdiste?
 
 
FINEA ¿Qué quiere, padre? A la fe,
de bobos no hay que fiar. 820
 
 
OTAVIO Yo lo pienso remediar.
 
 
FINEA ¿Cómo, si el otro se fue?
 
 
OTAVIO Pues te engañan fácilmente
los hombres, en viendo alguno,
te has de esconder; que ninguno 825
te ha de ver eternamente.
 
 
FINEA Pues, ¿dónde?
 
 
OTAVIO En parte secreta.
 
 
FINEA ¿Será bien en un desván,
donde los gatos están?
¿Quieres tú que allí me meta? 830
 
 
OTAVIO Adonde te diere gusto,
como ninguno te vea.
 
 
FINEA Pues, ¡alto! En el desván sea;
tú lo mandas, será justo.
   Y advierte que lo has mandado. 835
 
 
OTAVIO ¡Una y mil veces!
 
 



[Escena XX]

 
 
 

Entren LISEO y TURÍN.- [Dichos.]

   
LISEO Si quise
con tantas veras a Nise,
mal puedo haberla olvidado.
 
 
FINEA Hombres vienen. Al desván,
padre, yo voy a esconderme. 840
 
 
OTAVIO Hija, Liseo no importa.
 
 
FINEA Al desván, padre: hombres vienen.
 
 
OTAVIO Pues, ¿no ves que son de casa?
 
 
FINEA No yerra quien obedece.
No me ha de ver hombre más, 845
sino quien mi esposo fuere.
 
 
 
 

(Váyase FINEA.)

   



[Escena XXI]

 
 
 

[LISEO y OTAVIO.]

   
LISEO Tus disgustos he sabido.
 
 
OTAVIO Soy padre...
 
 
LISEO Remedio puedes
poner en aquestas cosas.
 
 
OTAVIO Ya le he puesto, con que dejen 850
mi casa los que la inquietan.
 
 
LISEO Pues, ¿de qué manera?
 
 
OTAVIO Fuese
Laurencio a Toledo ya.
 
 
LISEO ¡Qué bien has hecho!
 
 
OTAVIO ¿Y tú crees
vivir aquí, sin casarte? 855
Porque el mismo inconveniente
se sigue de que aquí estés.
Hoy hace, Liseo, dos meses
que me traes en palabras.
 
 
LISEO ¡Bien mi término agradeces! 860
Vengo a casar con Finea,
forzado de mis parientes,
y hallo una simple mujer.
¿Que la quiera, Otavio, quieres?
 
 
OTAVIO Tienes razón. ¡Acabóse! 865
Pero es limpia, hermosa, y tiene
tanto doblón que podría
doblar el mármol más fuerte.
¿Querías cuarenta mil
ducados con una Fénix? 870
¿Es coja o manca Finea?
¿Es ciega? Y, cuando lo fuese,
¿hay falta en Naturaleza
que con oro no se afeite?
 
 
LISEO Dame a Nise.
 
 
OTAVIO No ha dos horas 875
que Miseno la promete
a Düardo, en nombre mío;
y, pues hablo claramente,
hasta mañana a estas horas
te doy para que lo pienses; 880
porque, de no te casar,
para que en tu vida entres
por las puertas de mi casa
que tan enfadada tienes.
Haz cuenta que eres poeta. 885
 
 
 
 

(Váyase OTAVIO.)

   



[Escena XXII]

 
 
 

[LISEO y TURÍN.]

   
LISEO ¿Qué te dice?
 
 
TURÍN Que te aprestes,
y con Finea te cases;
porque si veinte mereces,
por que sufras una boba
te añaden los otros veinte. 890
Si te dejas de casar,
te han de decir más de siete:
«¡Miren la bobada!»
 
 
LISEO Vamos;
que mi temor se resuelve
de no se casar a bobas. 895
 
 
TURÍN Que se casa me parece
a bobas, quien sin dineros
en tanta costa se mete.
 
 
 
 

(Váyanse.)

   



[Escena XXIII]

 
 
 

Entren FINEA y CLARA.

   
FINEA Hasta agora, bien nos va.
 
 
CLARA No hayas miedo que se entienda. 900
 
 
FINEA ¡Oh, cuánto a mi amada prenda
deben mis sentidos ya!
 
 
CLARA ¡Con la humildad que se pone
en el desván...!
 
 
FINEA No te espantes;
que es propia casa de amantes, 905
aunque Laurencio perdone.
 
 
CLARA ¡Y quién no vive en desván
de cuantos hoy han nacido!...
 
 
FINEA Algún humilde que ha sido
de los que en lo bajo están. 910
 
 
CLARA ¡En el desván vive el hombre
que se tiene por más sabio
que Platón!
 
 
FINEA Hácele agravio;
que fue divino su nombre.
 
 
CLARA ¡En el desván, el que anima 915
a grandezas su desprecio!
¡En el desván más de un necio
que por discreto se estima!...
 
 
FINEA ¿Quieres que te diga yo
cómo es falta natural 920
de necios, no pensar mal
de sí mismos?
 
 
CLARA ¿Cómo no?
 
 
FINEA La confianza secreta
tanto el sentido les roba,
que, cuando era yo muy boba, 925
me tuve por muy discreta;
   y como es tan semejante
el saber con la humildad,
ya que tengo habilidad,
me tengo por ignorante. 930
 
 
CLARA ¡En el desván vive bien
un matador criminal,
cuya muerte natural
ninguno o pocos la ven!
   ¡En el desván, de mil modos, 935
y sujeto a mil desgracias,
aquel que diciendo gracias
es desgraciado con todos!
   ¡En el desván, una dama
que, creyendo a quien la inquieta, 940
por una hora de discreta,
pierde mil años de fama!
   ¡En el desván, un preciado
de lindo, y es un caimán,
pero tiénele el desván, 945
como el espejo, engañado!
   ¡En el desván, el que canta
con voz de carro de bueyes,
y el que viene de Muleyes
y a los godos se levanta! 950
   ¡En el desván, el que escribe
versos legos y donados,
y el que, por vanos cuidados,
sujeto a peligros vive!
   Finalmente...
 
 
FINEA Espera un poco; 955
que viene mi padre aquí.
 
 



[Escena XXIV]

 
 
 

OTAVIO, MISENO, DUARDO, FENISO.- [Dichas.]

   
MISENO ¿Eso le dijiste?
 
 
OTAVIO Sí;
que a tal furor me provoco.
   No ha de quedar, ¡vive el cielo!,
en mi casa quien me enoje. 960
 
 
FENISO Y es justo que se despoje
de tanto necio mozuelo.
 
 
OTAVIO Pidióme graciosamente
que con Nise le casase;
díjele que no pensase 965
en tal cosa eternamente,
   y así estoy determinado.
 
 
MISENO Oíd, que está aquí Finea.
 
 
OTAVIO Hija, escucha...
 
 
FINEA Cuando vea,
como me lo habéis mandado, 970
   que estáis solo.
 
 
OTAVIO Espera un poco,
que te he casado.
 
 
CLARA ¡Que nombres
casamiento donde hay hombres!...
 
 
OTAVIO Luego, ¿tenéisme por loco?
 
 
FINEA No, padre; mas hay aquí 975
hombres, y voyme al desván.
 
 
OTAVIO Aquí por tu bien están.
 
 
FENISO Vengo a que os sirváis de mí.
 
 
FINEA ¡Jesús, señor! ¿No sabéis
lo que mi padre ha mandado? 980
 
 
MISENO Oye; que hemos concertado
que os caséis.
 
 
FINEA ¡Gracia tenéis!
   No ha de haber hija obediente
como yo. Voyme al desván.
 
 
MISENO Pues, ¿no es Feniso galán? 985
 
 
FINEA ¡Al desván, señor pariente!
 
 
 
 

(Váya[n]se FINEA [y CLARA.])

   



[Escena XXV]

 
 
 

[DUARDO, OTAVIO, MISENO.]

   
DUARDO ¿Cómo vos le habéis mandado
que de los hombres se esconda?
 
 
OTAVIO No sé, por Dios, qué os responda.
Con ella estoy enojado, 990
   o con mi contraria estrella.
 
 
MISENO Ya viene Liseo aquí.
Determinaos.
 
 
OTAVIO Yo, por mí,
¿qué puedo decir sin ella?
 
 



[Escena XXVI]

 
 
 

LISEO, NISE y TURÍN.- [Dichos. Después CELIA.]

   
LISEO Ya que me parto de ti, 995
sólo quiero que conozcas
lo que pierdo por quererte.
 
 
NISE Conozco que tu persona
merece ser estimada;
y como mi padre agora 1000
venga bien en que seas mío,
yo me doy por tuya toda;
que en los agravios de amor
es la venganza gloriosa.
 
 
LISEO ¡Ay, Nise! ¡Nunca te vieran 1005
mis ojos, pues fuiste sola
de mayor incendio en mí
que fue Elena para Troya!
Vine a casar con tu hermana,
y, en viéndote, Nise hermosa, 1010
mi libertad salteaste,
del alma preciosa joya.
Nunca más el oro pudo
con su fuerza poderosa,
que ha derribado montañas 1015
de costumbres generosas,
humillar mis pensamientos
a la bajeza que doran
los resplandores, que a veces
ciegan tan altas personas. 1020
Nise, ¡duélete de mí,
ya que me voy!
 
 
TURÍN Tiempla agora,
bella Nise, tus desdenes;
que se va amor por la posta
a la casa del agravio. 1025
 
 
NISE Turín, las lágrimas solas
de un hombre han sido en el mundo
veneno para nosotras.
No han muerto tantas mujeres
de fuego, hierro y ponzoña, 1030
como de lágrimas vuestras.
 
 
TURÍN Pues mira un hombre que llora.
¿Eres tú bárbara tigre?
¿Eres pantera? ¿Eres onza?
¿Eres duende? ¿Eres lechuza? 1035
¿Eres Circe? ¿Eres Pandorga?
¿Cuál de aquestas cosas eres,
que no estoy bien en historias?
 
 
NISE ¿No basta decir que estoy
rendida?
 
 
 
 

(Entre CELIA.)

   
CELIA Escucha, señora... 1040
 
 
NISE ¿Eres Celia?
 
 
CELIA Sí.
 
 
NISE ¿Qué quieres,
que ya todos se alborotan
de verte venir turbada?
 
 
OTAVIO Hija, ¿qué es esto?
 
 
CELIA Una cosa
que os ha de poner cuidado. 1045
 
 
OTAVIO ¿Cuidado?
 
 
CELIA Yo vi que agora
llevaba Clara un tabaque
con dos perdices, dos lonjas,
dos gazapos, pan, toallas,
cuchillo, salero y bota. 1050
Seguíla, y vi que al desván
caminaba...
 
 
OTAVIO Celia loca,
para la boba sería.
 
 
FENISO ¡Qué bien que comen las bobas!
 
 
OTAVIO Ha dado en irse al desván, 1055
porque hoy le dije a la tonta
que, para que no la engañen,
en viendo un hombre, se esconda.
 
 
CELIA Eso fuera, a no haber sido
para saberlo, curiosa. 1060
Subí tras ella, y cerró
la puerta...
 
 
MISENO Pues bien, ¿qué importa?
 
 
CELIA ¿No importa, si en aquel suelo,
como si fuera una alfombra
de las que la primavera 1065
en prados fértiles borda,
tendió unos blancos manteles,
a quien hicieron corona
dos hombres, ella y Finea?
 
 
OTAVIO ¿Hombres? ¡Buena va mi honra! 1070
¿Conocístelos?
 
 
CELIA No pude.
 
 
FENISO Mira bien si se te antoja,
Celia.
 
 
OTAVIO No será Laurencio,
que está en Toledo.
 
 
DUARDO Reporta
el enojo. Yo y Feniso 1075
subiremos.
 
 
OTAVIO ¡Reconozcan
la casa que han afrentado!
 
 
 
 

(Váyase OTAVIO.)

   



[Escena XXVII]

 
 
 

[FENISO, NISE, DUARDO, LISEO.]

   
FENISO No suceda alguna cosa.
 
 
NISE No hará; que es cuerdo mi padre.
 
 
DUARDO Cierto que es divina joya 1080
el entendimiento.
 
 
FENISO Siempre
yerra, Düardo, el que ignora.
Desto os podéis alabar,
Nise, pues en toda Europa
no tiene igual vuestro ingenio. 1085
 
 
LISEO Con su hermosura conforma.
 
 



[Escena XXVIII]

 
 
 

Salga, con la espada desnuda, OTAVIO siguiendo a LAURENCIO, FINEA, CLARA y PEDRO.- [Dichos.]

   
OTAVIO ¡Mil vidas he de quitar
a quien el honor me roba!
 
 
LAURENCIO ¡Detened la espada, Otavio!
Yo soy, que estoy con mi esposa. 1090
 
 
FENISO ¿Es Laurencio?
 
 
LAURENCIO ¿No lo veis?
 
 
OTAVIO ¿Quién pudiera ser agora,
sino Laurencio, mi infamia?
 
 
FINEA Pues, padre, ¿de qué se enoja?
 
 
OTAVIO ¡Oh infame! ¿No me dijiste 1095
que el dueño de mi deshonra
estaba en Toledo?
 
 
FINEA Padre,
si aqueste desván se nombra
«Toledo», verdad le dije.
Alto está, pero no importa; 1100
que más lo estaba el Alcázar
y la Puente de Segovia,
y hubo Juanelos que a él
subieron agua sin sogas.
¿Él, no me mandó esconder? 1105
Pues suya es la culpa toda.
Sola en un desván, ¡mal año!
Ya sabe que soy medrosa...
 
 
OTAVIO ¡Cortaréle aquella lengua!
¡Rasgaréle aquella boca! 1110
 
 
MISENO Este es caso sin remedio.
 
 
NISE ¿Y la Clara socarrona
que llevaba los gazapos?
 
 
CLARA Mandómelo mi señora.
 
 
MISENO Otavio, vos sois discreto: 1115
ya sabéis que tanto monta
cortar como desatar.
 
 
OTAVIO ¿Cuál me aconsejáis que escoja?
 
 
MISENO Desatar.
 
 
OTAVIO Señor Feniso,
si la voluntad es obra, 1120
recibid la voluntad.
Y vos, Düardo, la propia;
que Finea se ha casado,
y Nise, en fin, se conforma
con Liseo, que me ha dicho 1125
que la quiere y que la adora.
 
 
FENISO Si fue, señor, su ventura,
¡paciencia! Que el premio gozan
de sus justas esperanzas.
 
 
LAURENCIO Todo corre viento en popa. 1130
¿Daré a Finea la mano?
 
 
OCTAVIO Dádsela, boba ingeniosa.
 
 
LISEO ¿Y yo a Nise?
 
 
OCTAVIO Vos también.
 
 
LAURENCIO Bien merezco esta vitoria,
pues le he dado entendimiento, 1135
si ella me da la memoria
de cuarenta mil ducados.
 
 
PEDRO Y Pedro, ¿no es bien que coma
algún güeso, como perro,
de la mesa de estas bodas? 1140
 
 
FINEA Clara es tuya.
 
 
TURÍN Y yo, ¿nací
donde a los que nacen lloran,
y ríen a los que mueren?
 
 
NISE Celia, que fue tu devota,
será tu esposa, Turín. 1145
 
 
TURÍN Mi bota será y mi novia.
 
 
FENISO Vos y yo sólo faltamos.
Dad acá esa mano hermosa.
 
 
DUARDO Al senado la pedid,
si nuestras faltas perdona; 1150
que aquí, para los discretos,
da fin La comedia boba.


FIN DE LA DAMA BOBA

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