La flor de los recuerdos (México): 39

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La flor de los recuerdos (México) de José Zorrilla
México y los mexicanos. Alejandro Arango y Escandon
Carpio


Alejandro Arango y Escandon. Literato estudioso, erudito instruido y poeta moral; sus versos están en general bien construidos, y se distinguen por el espíritu religioso de sus ideas y la moralidad de sus sentimientos. Hé aquí un fragmento de su composición á Gorostiza, publicada en su Corona poética:

No es premio de ambición afortunada
En la maldita fraternal contienda,
Ni comprada con oro está la ofrenda
Que veis en ese altar.
Es premio al alto ingenio concedido:
Es tributo de amor á la memoria
De quien llenara á México de gloria
Que nunca morirá.
Si á la perla de América guardase
Dias el hado de opresión y mengua,
Si por estraña lengua nuestra lengua
Fuese olvidada aquí:
Con los rotos penates en la mano
Atravesara los desiertos mares,
Y orillas del augusto Manzanares
Sentarme á gemir.

Arango y Escandon, siguiendo la corriente del gusto llamado romántico, publicó por los años 40 y 41 leyendas y fantasías, que adolecen de todos los defectos y ostentan todas las bellezas de las producciones de aquella escuela; pero cuya versificación es fácil y armoniosa, cuyos argumentos están desarrollados y conducidos á su fin con orden y lógica, y cuyos pensamientos están emitidos y desenvueltos con claridad. Su buen juicio y sus buenos estudios volvieron á Arango á mejor camino, y hoy puede decirse que pertenece á la escuela clásica. Sírvale á V. de prueba de mi aserción el siguiente soneto, el cual puede decirse que simboliza el carácter, el género de la poesía y las opiniones religiosas, políticas y morales de Arango.

VOLTAIRE.

De rosas coronó la altiva frente;
Y, al deleite sensual abriendo el seno,
Convidó del error con el veneno
En rica taza de metal luciente.

Las santas aras derribó insolente;
Y, á la osada maldad quitado el freno,
El orbe contempló de escombros lleno,
Bañado en risa el labio maldiciente.

Hierros, no libertad; tiniebla densa
En vez de claridad, males prolijos,
Fueron á tanto crimen recompensa.

¡Quiera el cielo que aprendan nuestros hijos
Que ser libre y saber en vano piensa
Quien no tiene en la cruz los ojos fijos!