La muerte (Samaniego)

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Pensaba en elegir la reina Muerte 
Un ministro de Estado:
Le quería de suerte
Que hiciese floreciente su reinado. 
«El Tabardillo, Gota, Pulmonía 
Y todas las demás enfermedades, 
Yo conozco, decía,
Que tienen excelentes calidades.
Mas ¿qué importa? La Peste, por ejemplo, 
Un ministro sería sin segundo;
Pero ya por inútil la contemplo, 
Habiendo tanto médico en el mundo. 
Uno de éstos elijo... Mas no quiero,
Que están muy bien premiados sus servicios 
Sin otra recompensa que el dinero.» 
Pretendieron la plaza algunos vicios, 
Alegando en su abono mil razones. 
Consideró la Reina su importancia,
Y después de maduras reflexiones, 
El empleo ocupó la Intemperancia.