Ir al contenido

La resolución

De Wikisource, la biblioteca libre.

LA RESOLUCIÓN

¿Nunca de blanda paz y de consuelo
Gozaré algunas horas? ¡Oh terrible
Necesidad de amar!...
Necesidad de amar!...Del Oceano
Las arenosas y desnudas playas
Devoradas del sol de medio día,
Son imagen terrible, verdadera
De mi agitado corazón. En vano
Á ellas el padre de la luz envía
Su ardor vivificante, que orna y viste
De fresca sombra y flores el otero.
Así el amor, del mundo la delicia,
Es mi tormento fiero.
¿De qué me sirve amar sin ser amado?
Ángel consolador, á cuyo lado
Breves instantes olvidé mis penas,
Es fuerza huír de ti: tú misma diste
La causa... Me estremezco... Alma inocente,
¡Ay! curar anhelabas las heridas
Que yo desgarro con furor demente.
La furia del amor entró en mi seno
Y el dulzor amargó de tus palabras,
Y el bálsamo feliz tornó en veneno.
Me hablabas tierna: con afable rostro
Y con trémulo acento
La causa de mi mal saber querías,
Y la amargura de las penas mías
Templar con tu amistad. ¡Cuánto mi pecho
Palpitaba escuchándote!... Perdido,
Á feliz ilusión me abandonaba,
Y de mi amor el mísero secreto
Entre mis labios trémulos erraba.
Alcé al oírte lo abatida frente,
Y te miré con ojos do brillaba
La más viva pasión... ¿No me entendiste?
¿No eran bastante ¡ay! á revelarla
Mi turbación, de mi marchito rostro
La palidez mortal?... Mujer ingrata.
¡Mi delirio cruel te complacía!...
¡Ay! nunca salga de mi ansioso pecho
La fatal confesión: si no me amas,
Moriré de dolor, y si me amases...
¡Amarme tú!... Yo tiemblo... Alma divina,
¿Tú, amar á este infeliz, que sólo puede
Ofrecerte su llanto y la tibieza
De un disecado corazón? ¿Tú, bella
Más que la luna si en el mar se mira,
Unirte á los peligros y pesares
De este triste mortal?... ¡Jamás! — Huyamos
De su presencia, donde no me angustie
Su injuriosa piedad...
Su injuriosa piedad...¡Adiós! Yo quiero
Ser inocente, y no perderte... Amiga,
Amiga deliciosa, nunca olvides
Al misero Fileno, que á tu dicha
Sacrifica su amor: él en silencio
Te adorará, gozándose al mirarte
Tan feliz como hermosa,
Mas nunca ¡oh Dios! te llamará su esposa.

(Agosto de 1822.)