Las tres musas últimas castellanas 021

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Ausente se lamenta mirando la fuente, donde solía mirarse su pastora

(Las tres musas últimas castellanas)

de Francisco de Quevedo



En este sitio donde mayo cierra
cuanto con más fecunda luz florece,
tan parecido al cielo, que parece
parte que de su globo cayó en tierra;


testigos son las peñas de esta sierra
(hombros que al peso celestial ofrece)
del duro afán que el corazón padece,
en alta esclavitud, injusta guerra.


Miré la fuente donde ver solía
a Fílida, que en ella se miraba,
cuando por serla espejo no corría.


Por imitar mi envidia se abrasaba,
cuando en sus manos mi atención ardía:
y, en dos incendios, Fílida se helaba.