Las tres musas últimas castellanas 051

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Soñé que el brazo de rigor armado,
Filis, alzaba contra el alma mía,
diciendo: «Este será el postrero día
que ponga fin a tu vivir cansado».


Y que luego, con golpe acelerado,
me dabas muerte en sombra de alegría,
y yo, triste, al infierno me partía,
viéndome ya del cielo desterrado.


Partí sin ver el rostro amado y bello;
mas despertose de este sueño un llanto,
ronca la voz, y crespo mi cabello.


Y lo que más en esto me dio espanto
es ver que fuese sueño algo de aquello
que me pudiera dar tormento tanto.