Las tres musas últimas castellanas 091

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Reconocimiento propio y ruego piadoso antes de comulgar

(Las tres musas últimas castellanas)

de Francisco de Quevedo



Pues hoy pretendo ser tu monumento,
porque me resucites del pecado,
habítame de gracia, renovado
el hombre antiguo en ciego perdimiento.


Si no, retratarás tu nacimiento
en la nieve de un ánimo obstinado
y en tu corazón pesebre, acompañado
de brutos apetitos que en mí siento.


Hoy te entierras en mí, siervo villano,
sepulcro, a tanto huésped, vil y estrecho,
indigno de tu cuerpo soberano.


Tierra te cubre en mí, de tierra hecho;
la conciencia me sirve de gusano;
mármol para cubrirte da mi pecho.