Los diez libros de Diógenes Laercio: Speusípo

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LIBRO QUARTO.


S P E U S Í P O.

 1. Esto es cuanto he podido recoger acerca de Platón, con el cuidado posible, de lo que de este varón escribieron otros. Sucedióle Speusipo, natural de Mirrina en el territorio de Atenas, hijo de Eurimedonte y de Potona su hermana[1]. Regentó su escuela ocho años, empezando de la Olimpíada CVIII. Puso las estatuas de las Gracias[2] en el museo que Platón había fundado en la Academia. Siguió enseñando los dogmas de Platón, sin embargo de que sus costumbres eran otras; pues era iracundo, y los deleites lo tenían avasallado. Se dice que una vez, tomado de la ira, arrojó un perrito en el pozo; y que arrastrado del deleite de la comida fue a Macedonia a las nupcias de Casandro. Dicen asimismo que fueron discípulas suyas Lastenia Mantineense y Axiotea Fliasica, que lo habían antes sido de Platón. Así, Dionisio le escribió mordazmente diciendo: «Aun de tu Arcade discípula aprenderemos filosofía». Y también: «Platón enseñaba sin paga a los que concurrían a su escuela; pero tú recoges tributo y paga de grado y por fuerza».

 2. Según Diodoro, en el libro I de sus Comentarios, fue Espeusipo el primero que investigó las cosas que había comunes de las matemáticas, y las juntó mutuamente en cuanto fue posible. También fue el primero que publicó y ensalzó los dichos misteriosos y ocultos de Isócrates, como dice Ceneo. Y, finalmente, el primero que halló el modo de hacer con mimbres cuévanos y aportaderas capaces. Como viese ya su cuerpo corrompido de perlesía, envió por Xenócrates, rogándole viniese y le sucediese en la escuela. Dicen que siendo llevado una vez a la Academia en silla volante, encontró a Diógenes y le dijo: «Salve». Pero éste respondió: «Yo no te lo digo a ti, que siendo quien eres, todavía vives». Finalmente, ya desfallecido y falto de fuerzas, dejó voluntariamente de vivir, siendo de edad avanzada. Mis versos a él son los siguientes:

Si sabido no hubiera que Speusípo
murió de esta manera,
nadie me persuadiera
fue de Platón pariente consanguíneo,
pues éste no muriera de congojas,
sino por otra cosa más ligera.

Plutarco, en la Vida de Lisandro y de Sila, dice que Speusípo murió de piojos.

 3. Era frugal en su cuerpo, como lo dice Timoteo en su libro de las Vidas, y que a un rico, que amaba a una fea, le dijo: «¿Qué necesidad tienes tú de eso? Yo te hallaré otra más hermosa por diez talentos». Dejó muchos comentarios y muchos diálogos, entre los cuales se halla uno titulado Aristipo Cireneo; otro De las riquezas; otro Del deleite; otro De la justicia; otro De la filosofía; otro De la amistad; otro De los dioses; otro El filósofo; otro A Céfalo; otro Céfalo; otro Clinómaco o Lisias; otro El Político o Ciudadano; otro Del alma; otro A Gulao[3]; otro titulado Aristipo; otro Advertencias[4] a los artistas; otro Comentarios en forma de diálogo acerca de las artes; diez diálogos De lo que se halla semejante en las cosas; Divisiones y argumentos para las cosas semejantes; De los géneros y especies de ejemplos; A Amártiro; Encomios de Platón; Epístolas a Dión, a Dionisio, a Filipo; De la Legislación; El Matemático; El Mandrobolo; Lisias; Las Definiciones; Coordinaciones de los comentarios y 43.475 versos. Simónides le dedica sus Historias de los hechos de Dión y Bión. Favorino dice, en el libro II de sus Comentarios, que Aristóteles compró por tres talentos los libros de Speusipo. Hubo otro Speusipo, médico alejandrino, de la secta de Herófilo.


  1. Potona fue hermana de Platón y madre de Speusipo, como ya se dijo en la Vida del mismo Platón, pár. 3.
  2. Acaso eran las Gracias vestidas que Sócrates había hecho.
  3. Las versiones latinas ponen aquí Commentariorum ad Gryllum, unum; pero el texto griego sólo dice Πρός Γύλαον, ά.
  4. έλεγχος puede también decirse reprehensión, corrección, etc.