Los fuegos que en mí encendieron...

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​Los fuegos que en mí encendieron...​ de Jorge Manrique

I

	   Los fuegos que en mí encendieron 		
	los mis amores pasados, 		
	nunca matarlos pudieron 		
	las lágrimas que salieron 		
	de los mis ojos cuitados; 		
	   pues no por poco llorar, 		
	que mis llantos muchos fueron, 		
	mas no se pueden matar 		
	los fuegos de bien amar, 		
	si de verdad se prendieron. 		


II

	   Nunca nadie fue herido 		
	de fiera llaga mortal, 		
	que tan bien fuese guarido, 		
	que le quedase en olvido 		
	de todo punto su mal: 		
	   en mí se puede probar, 		
	que yo no sé qué me haga, 		
	que, cuando pienso sanar, 		
	de nuevo quiebra pesar 		
	los puntos de la mi llaga. 		



III

	   Esto hace mi ventura 		
	que tan contraria me ha sido, 		
	que su placer y holgura 		
	es mi pesar y tristura, 		
	y su bien, verme perdido; 		
	   mas un consuelo me da 		
	este gran mal que me hace: 		
	que pienso que no tendrá 		
	más dolor que darme ya 		
	ni mal con quien me amenace. 		


IV

	   ¿Qué dolor puede decir 		
	ventura que me ha de dar, 		
	que no lo pueda sufrir? 		
	Porque después de morir 		
	no hay otro mal ni penar. 		
	    Por esto no temo nada, 		
	ni tengo de qué temer, 		
	porque mi muerte es pasada, 		
	y la vida no acabada 		
	que es la gloria que ha de haber. 		


V

	   Pues pena muy sin medida, 		
	ni desiguales dolores, 		
	ni rabia muy dolorida, 		

	¿qué pueden hacer a vida 		
	que los desea mayores? 		
	   No sé en qué pueda dañarme 		
	ni mal que pueda hacerme, 		
	pues que lo más es matarme. 		
	de esto no puede pesarme, 		
	de todo debe placerme. 		


VI

CABO

	   Sobró mi amor, en amor, 		
	al amor más desigual, 		
	y mi tristeza, en tristeza, 		
	al dolor que fue mayor 		
	en el mundo, y más mortal; 		
	   y mi firmeza en firmeza 		
	sobró todas las firmezas, 		
	y mi dolor, en dolor, 		
	por perder una belleza 		
	que sobró todas bellezas.