Los muertos: 09

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Acto II[editar]

La escena representa el amplio y lujoso sótano de un bar aristocrático y central. A la izquierda del actor, segundo término, se levanta una amplia escalinata que da frente al público y acceso a la calle. Colgada del techo, al centro de la escalera, una planta de helecho en lujosa maceta sostenida por cadenillas doradas. En las banderolas y tragaluces habrá vidrios de colores iluminados por dentro. En las paredes, cuadros de paisajes y mosaicos de colores vivos y variados. Al pie de la escalera una amplia mesa preparada como para una cena de seis personas con las sillas que la rodean descansando inclinadas al borde de la mesa, demostrando que está pedida. En el salón varias mesitas con manteles y una mesa grande en línea recta a la mesa colocada al pie de la escalinata y en primer término a la derecha del actor. Antes de alzarse el telón la orquesta interior ejecuta un lieder popular, que es coreado por los Parroquianos en momentos en que se descorre el telón. Al terminar, aplausos, bravos, bis, insistentes. Los Músicos toman sus instrumentos y remedan el motivo principal que también se acompaña. Nuevos aplausos. Los Músicos se retiran del tablado. La primera mesa del primer término derecha está ocupada por RICARDO, LUIS, ANTONIO y JORGE, una patota de muchachos que han bebido sendos medios litros. Las mesitas de la izquierda con servicio de comida, libres. Las restantes ocupadas por tranquilos Parroquianos ingleses o alemanes. Una que otra pareja elegante, comiendo. Los Mozos cruzan constantemente la escena sirviendochampagne, cerveza, licores. Vense durante todo el acto personas que suben o bajan la escalera central. Una familia extranjera, matrimonio y chicos, abandonan su mesa y al terminar la música suben lentamente la escalera.


Escena I[editar]

LUIS, RICARDO, JORGE y MOZO.

LUIS .- (Observándola.) ¡Fíjense!... ¡El gringo borracho con la familia!... ¡Qué ejemplo para los hijos!... ¡Así los enseñan a curdelones!...


RICARDO.- Van a ver cómo lo arreglo... (Toma un platillo de estopa y lo arroja al grupo. El Parroquiano se vuelve y mira a todos lados y vase encogiéndose de hombros. Carcajada en el grupo.)


LUIS.- ¡No te metás, no seas bárbaro!...


RICARDO.- Si es un alemán otario... ¿Qué tiene? Miren los escrúpulos de éste... Lo que es a vos, cuando te da por ahí, no hay quién te aguante.


LUIS .- Una casualidad...


RICARDO.- Naturalmente. Sin ir más lejos, anoche en «Aues» te había dao por catarle la pera a los gringos... Se ha librao de una pateadura porque Dios es grande.


JORGE.- ¿Te encurdelaste anoche también?


RICARDO.- ¡Ilusiones, che!... Amaneció en la Tercera, con el Pato, con Manolo, el negro Franco y una punta más. ¡Metieron un bochinche bárbaro en el Tropezón!... Treinta del país por desorden. Cuando los fui a sacar estaba el tendal por encima de los bancos... (Risas.)


JORGE.- ¿Y dónde la cataron?


LUIS.- En un banquete que le dimos a Carlitos, despidiéndolo de la vida de soltero...


JORGE.- ¿Cómo? ¿Se casa?


LUIS.- ¡No! Lo mandan sus padres a la estancia, allá por el Sur; no pueden con la vida d'él... ¿Pero aquí no se toma nada? ¡Mozo!


MOZO .- ¿Qué van a tomar?


LUIS .- ¿Qué van a servirse? Vos medio litro, ¿y vos?


JORGE.- Un cívico a mí...


RICARDO .- ¡Qué cívicos!... Aquí, hermano, están reventaos los cívicos. Traiga para todos, medios litros. ¡Bien tiré!... (Vase el MOZO.)