Manifiesto de la F.R.E.-A.I.T. de Zaragoza(02-04-1872)

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Manifiesto de la Federación Regional Española, 2 de abril de 1872, firmado por Paúl Lafargue, Paulino Iglesias, Anselmo Lorenzo y otros.


Los firmantes, delegados por las federaciones locales de la región española de la Asociación Internacional de trabajadores para constituir en Zaragoza el segundo Congreso obrero de la región.

Protestan solemnemente, en nombre de todos los trabajadores asociados en España y a la faz del mundo, del brutal y escandaloso atropello de que han sido victimas.

Dos días después de celebrarse con toda libertad las elecciones para el Congreso burgués, donde han de debatirse las contiendas de nuestros explotadores, no contentos con el despojo, apelan a la represión y a la violencia, atropellando esas mismas leyes que ellos mismos han hecho, y disuelven por la fuerza bruta el Congreso obrero donde debían tratarse las cuestiones relativas al trabajo y la organización de los trabajadores,

En el primero, es decir, en las Cortes o Congreso de los diputados, va a organizarse la expoliación y reglamentarse la injusticia. En el segundo, ademas de los asuntos de la Asociación, tenían que estudiarse los problemas económico-sociales que agitan y preocupan a todos los hombres de conciencia:

tenia que tratarse:

del modo de verificar la transformación de la propiedad para conformarla con la justicia;

de la resistencia del trabajo explotado al capital explotador;

de la cooperación de consumos;

de la reorganización de los trabajadores agrícolas;

de la organización social de los trabajadores;

de la enseñanza integral.

Nuestro Congreso tenía por criterio la razón, por objeto la realización de la justicia, por regla la paz y la tranquilidad.

El Congreso burgués tenía por única misión la explotación de la clase trabajadora, que va a disputarse, para adjudicársela al más fuerte o al más afortunado como buena presa.

Natural era, pues, que nuestra actitud espantase a loa hombres de la burguesía, como espanta al criminal la voz de su conciencia. Pero este mismo espanto les ha perdido. Han roto hoy las hostilidades con la clase obrera.

Hasta ahora se habían limitado a insultarnos y amenazarnos en sus discursos y en sus circulares; hoy proclaman en alta voz, con un acto ilegal y violento, que los hijos del trabajo no pueden reunirse pacificamente.

La guerra social, la guerra entre pobres y ricos, la guerra entre señores y esclavos, entre oprimidos y opresores, está declarada y declarada por el gobierno actúal, representante de la burguesía española.

Trabajadores, agrupémonos, organicemos nuestras huestes, templemos nuestras armas y preparémonos para una lucha más o menos próxima.

¡Abajo los privilegios!

¡Abajo la explotación del hombre por el hombre!

¡Abajo la tiranía!

¡Viva la Asociación Internacional de trabajadores!

José Pamias, zapatero. Bautista Tarrago, albañil. Juan Seguí, obrero de estampados. Ignacio Perramón, barbero. Salvador Palmerola, tejedor mecánico. Hipólito Pauly, tipógrafo. G. Albagés, tejedor de velos. José Soler, tallista. José Batseli, tejedor a mano. Tomás Vallas, tejedor mecánico. Paúl Lafargue, médico. José Prats, curtidor. Bienvenido Espigulé, albañil. Pablo Bruguera, tejedor a la mano. Víctor Pagés, zapatero. José Bragulat, hilador. Juan Méndez, trabajador del campo. Enrique Muñoz, ajustador. Miguel Pino, cerrajero mecánico. Carlos Ponions, tonelero. Antonio Fon, curtidor. P. Castro, tipógrafo. Paulino Iglesias, tipógrafo. Inocente Calleja, platero. José Rodríguez, sombrerero. José Soler Clavaguera, fundidor. Generoso Gareta, ebanista. Juan Trulla, hilador. Marcial Vela, zapatero. Tomás González Morago, grabador. Luis Fuster, tonelero. F. Mora, zapatero. P, Montoro, tejedor de seda. Francisco Tomás, albañil. Franco Martínez, tintorero. Anselmo Lorenzo, tipógrafo. A. Artez, chocolatero. José Mesa, tipógrafo.

Zaragoza, 8 de abril de 1872.