Motivos de Proteo: 132

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CXXXI - Apostasía con disfraz de constancia.[editar]

La severidad del vulgo suele ensañarse sólo con la falsedad de los que mudan de doctrina por inconstantes o venales; y rara vez castiga hasta donde fuera justo esa otra falsedad que se manifiesta por la permanencia ficticia en una idea que no tiene ya raíces vivas dentro del corazón. Menos ostensible y ocasionado a escándalo, este linaje de falsedad es mucho más frecuente y no menos pernicioso que el que reprueba el vulgo. Y si aquel que, obedeciendo a un estímulo que no es el de la sincera convicción, abandona la idea bajo cuyas banderas militaba, merece nombre de apóstata, aquel otro que persevera en la exterioridad de la creencia cuando ha sentido agotarse de ella la substancia y el brío ¿no apostata de la verdad que se le anuncia por ese acabamiento de la fe que tuvo? Sí, por cierto; y aun podría decirse que cuantas veces vuelve del sueño de la noche y recupera la actividad del pensamiento sin emplearla en someterse a esa verdad, otras tantas veces apostata. Apostasía de muchos y muy altos; apostasía invisible y silenciosa, que se renueva, día a día, bajo altivas frentes, por entre las cuales va lisonjera el aura popular, y que luego los mármoles de soberbias tumbas decorarán, acaso, con los símbolos de la convicción y la firmeza...


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