Nota radiada desde ministerio de la Gobernación de 18 de julio de 1936, Madrid

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De nuevo habla el Gobierno para confirmar la absoluta tranquilidad en toda la Península. El Gobierno estima las adhesiones que ha recibido y al agradecerlas manifiesta que el mejor concurso que se le pueda prestar es garantizar la normalidad de la vida cotidiana, para dar un elevado ejemplo de serenidad y de confianza en los resortes del Poder. Gacias a las medidas de presión que se han tomado por parte de las autoridades, puede considerarse desarticulado un amplio movimiento de agresión a la República, que no ha encontrado en la Península ninguna asistencia y sólo ha podido conseguir adeptos en una fracción del Ejército que la República española mantiene en Marruecos, que, olvidándose de sus altos deberes patrióticos, fué arrastrada por la pasión política, sin tener presentes los sagrados compromisos contraídos con el régimen republicano.
El Gobierno ha tenido que tomar en el interior radicales y urgentes medidas, ya conocidas las unas, y culminando las otras en la detención de varios generales, así como jefes y oficiales comprometidos en el movimiento.
La Policía ha conseguido también apoderarse de un avión extranjero, que, según indicios, tenía el cometido de introducir en España a uno de los cabecillas de la sedición.
Estas medidas, unidas a las órdenes cursadas a las fuerzas que en Marruecos trabajan para dominar la sublevación, permiten afirmar que la acción del Gobierno será suficiente para restablecer la normalidad.