Observaciones sobre la familia natural de las plantas Aparasoladas. (Umbelliferæ): 08

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Observaciones sobre la familia natural de las plantas Aparasoladas. (Umbelliferæ) Mariano Lagasca


para si y para otros,[1] y desde aquella epoca ha servido para la instruccion publica, no solo en la escuela de Madrid, sino tambien en otras de España, como dije en el prologo (pag. 49) de la. obra publicada en 1821.

Puesto ya á la prueba en manos de los discipulos, vi con placer que frecuentemente determinaban bien los generos por él: eché de ver asi algunas imperfecciones que corregi; pero quedaban otras dificultades que no podian superarse sin mayor número de observaciones y de objetos, y para conseguir uno y otro era necesario tiempo. Este trabajo aunque imperfecto, publicado entonces, hubiera contribuido indudablemente á excitar la curiosidad de algunos sabios que hubiesen perfeccionado este ramo con sus observaciones ; pero colocado en una nacion en donde tantas trabas habia para publicar, y sobre todo rodeado de circunstancias que me impedian dar á luz escrito alguno,[2] mi trabajo sirvio solo para mis discípulos, y para los demas á quienes lo comunicaron en dicho año y en el de 1807, en que la enseñanza publica estubo á mi cargo, aunque con el titulo de vice profesor.



  1. Los discipulos que muy pronto vieron practicamente las ventajas de mi sistema sobre el de Linneo, lo elogiaban por todas partes, excitando la curiosidad de varios aficionados, y tambien de algunos emulos que les pidieron copias, y con permiso mío, se las dieron.
  2. Cuan atroz sea el despotismo, cuan comunicativo á todos los que tienen alguna autoridad bajo semejante gobierno, lo se por experiencia propria. Atacado bajamente en informes secretos que por una casualidad llegaron á mi noticia,acudi al señor secretario de estado don Pedro Cevallos, á deshacer la impresion que pudieran aquellos haber hecho en su animo, y pedirle permiso y proteccion para públicar mis observaciones nuevas, que entonces las tenia en gran copia, pues uno de los ataques era nada menos, que lo publicado por mi anteriormente habia sido escrito por otro; ataque que ya habia producido dos injusticias seguidas. Diome su permiso y me prometio su proteccion, expresandome que solo deseaba que todos sus compatriotas se distinguiesen, y singularmente los que dependian de su ministerio ; pero su proteccion era muy inferior á la del favorito, que tenian mis enemigos, que, como queda insinuado, ya dos veces se habian valido de ella con buen suceso para hacerme daño. Principié á públicar en 1805 en el periodico titulado variedades de ciencias literatura y artes algunas plantas nuevas, de un modo humilde para que no despetase la envidia. No bastó esta maña, y la de dedicar á uno de ellos un genero nuevo de grameñas. Se alarmaron, y muy pronto se me intimo el silencio, mostrandome la fuerza que tenian para acabarme, y fue necesario poner punto en boca y aguardar mejor ocasion. He aquí el origen de haber llamado Cevallia á un genero nuevo de planta muy singular, que publiqué en dicho periodico , y otro á. un enemigo encubierto. Pero no por eso cesó el encono. Desde la muerte del ilustre Cavanilles se me impidio el uso de la biblioteca y herbario del jardín, previniendoselo expresamente asi al bibliotecario, pero en secreto : mas este que conocia la maldad y la injusticia, y ha tenido siempre una alma libre de pasiones tan mezquinas y bajas, me proporcionaba en mi casa cuantos libros necesitaba; pero era imposible hacer otro tanto respeto del herbario. Llegaron á tal extremo las pasiones miserables de aquellos, que cuando rechazados por la opinion general tubieron que poner la enseñanza publica en mis manos (en 1806 y 1807) mandaron cerrar hasta los libros mas comunes pero precisos para la enseñanza pública: tiros miserables que yo reparé llevandulos de mi casa, y llevando tambien no pocas veces las plantas de mi herbario. En estos dos años pude dar ensanche al celo que me devoraba por comunicar á todos los conocimientos que habia adquirido. No solo trabajé la memoria de las umbeladas, sino tambien otras diferentes sobre las familias entonces mas dificiles, cuales son las Grameñas, todas las compuestas, los helechos y demas plantas cryptógamas, de que en 1807 di un curso particular á los discipulos del año anterior, que luego hicieron oposiciones á premios, y las leyeron en la catedra pública los discipulos don Lamberto Gil, don Tomas Araujo, don Antonio Fernandez Contreras, don Manuel Rodriguez, don Benito Iglesias, don Atanasio Aleson, y otros de cuyos nombres no me acuerdo. Las memorias manuscritas las tienen muchos de ellos, y si se consultan alguna dia, y se comparan con los conocimientos que entonces habia publicados, se vera, que singularmente los de las grameñas, compuestas y helechos contenian mucha novedad. Solo en las compnestas habia cerca de cien generos nuevos. Debo esta satisfaccion á mi patria, que algun día tal vez me culparia de la perdida lamentable que tube en Sevilla de mis numerosas manuscritos, mas apreciables que los referidos para su gloria literaria en mi ramo, y para su ilustracion, y á algunos sabios estrangeros que muchas veces me han preguntado en sus cartas el porque no publicaba los trabajos que ó habian visto, ó sabian por otros medios que poseia. Por motivos análogos no han visto la luz pública las obras de Barnades el padre, de Sesé y Mociño, las muy voluminosas del inmortal Mutis y otros sabios naturalistas españoles, y por trabas dependientes del gobierno no se ha concluido de publicar muchos años ha la preciosa Flora del Perú y Chile. Sabios estrangeros se llevaron la gloria literaria, que muchos años antes hubieran cogido los españoles bajo otra clase de gobierno.


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