Observaciones sobre la familia natural de las plantas Aparasoladas (Umbelliferæ)

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OBSERVACIONES



SOBRE



LA FAMILIA NATURAL DE LAS PLANTAS APARASOLADAS,
(UMBELLIFERÆ.)


POR

DON MARIANO LAGASCA


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LONDRES AÑO DE 1826.

Observaciones sobre la familia natural de las plantas APARASOLADAS. (Umbelliferæ.)
por don mariano la gasca.[1]

Entre las familias, ú ordenes naturales de plantas, conocidas hasta el dia, pocas hay tan decididamente manifiestas como la de las Aparasoladas. Es tal la semejanza que reina entre ellas, que aun el mas rudo labriego al ver la cicuta, la cañaheja, el eneldo, el tuero, el hinojo, la biznaga, el anis y otras varias, bien conocidas del vulgo, no diga al momento que son muy parecidas entré si, ó como suelen espresarse, de un mismo linage ó casta, que en el medio dia de España, donde mas abundan, suelen designar con el nombre genérico de Biznagas ó Visnagas; asi cómo llaman Yerbas de punta á la grama, Rompisaco, Cañuela, Cola de perro, Alpiste, y otra infinidad de la familia natural de grameñas (Gramineæ,) que tan comunes son en nuestra España, sin duda por que observan que siendo todas ellas muy parecidas, sus hojas á manera de cinta rematan casi siempre en punta aguda, particularmente antes de desarrollarse.

Esta especie de semejanza general de formas entre muchas plantas, que parecen haber sido vaciadas en un mismo molde, ó en otras palabras, esta semejanza entre cierto numero de vegetales, por otra parte diversos, que chocando de un modo notable á nuestros sentidos, produce inmediatamente la idea de que todos pueden haber sido formados sobre un mismo tipo general, como lo son las diferentes razas de animales domésticos, que todo el mundo conoce; es lo que el vulgo ha llamado siempre, y casi indistintamente, clase, genero, linage, casta, familia, ó especie: y los naturalistas al adoptar en sus obras esta especie de lenguage, no han hecho mas, que dar precision con sus observaciones á las ideas poco exactas del vulgo, fijando el verdadero significado de las voces clase, familia ú orden, tribu, genero, especie, y variedad, que son generalmente los miembros en que dividen sus sistemas, para poder caminar con facilidad, y pasar revista, con seguridad de que ninguno se escape, á los diferentes seres de la naturaleza. De un modo análogo proceden los geógrafos, que para darnos á conocer un punto dado del globo, lo dividen en partes, estas en reinos, los reinos en provincias, las provincias en distritos, y estos en ciudades, villas, lugares y aldeas: y otro tanto hace el militar que para tener bien organizado su exercito, y saber el lugar que debe ocupar cada uno de los que lo componen, los reparte en divisiones, brigadas, regimientos, batallones ó escuadrones, compañias y escuadras. El conjunto de estas divisiones y subdivisiones, regularizado bajo ciertas leyes, es lo que se ha llamado sistema en la historia natural, y en las demás ciencias, que recibiendo mas directamente su influxo, han adoptado también el método, y con él el orden, la claridad y la precisión en el lenguage y consecuentemente en las ideas.

Pero el militar, por exemplo, en sus sistemas se sugéta solo á las reglas que el mismo creó y juzga oportunas para conseguir el objeto que se propuso. Mas el naturalista filosofo no puede proceder asi: es necesario que vea, escuche y siga á la naturaleza: que haga solo las divisiones que esta le indique: las coloque en el lugar designado por la misma, y que sepa darlas á conocer á los demás; no valiéndose de caracteres ó señales tomados á su arbitrio, sino de aquellas mismas que la naturaleza les imprimio y constituyen su verdadera diferencia, poniendo los semejantes con los semejantes, y separando los que no lo son.

La naturaleza parece haber formado cuatro tipos generales en el reino vegetal, que son: clases, ordenes ó familias, géneros y especies, cuyos individuos varian, según el influxo de diferentes causas que modifican mas ó menos el modo de ser de cada uno de ellos; y esta es la razón porque se ha dado el nombre de naturales, á cada una de dichas secciones, porque su formación, fundamentalmente, no depende del arbitrio del hombre, sino de la organización general que la naturaleza misma estampó en los seres diversos correspondientes á cada tipo, cuyas señales constantes debe el naturalista no prescribir á su maestro, sino recoger de ella con toda atención, para formar los caracteres (ó llámense filiaciones), por cuyo medio debe darlos á conocer á los demás.

Fijado está, y hasta un punto que cuarenta años ha tal vez se creería imposible conseguir, el conocimiento de las tres grandes clases del reino vegetal: el de las familias se va perfeccionando de dia en dia de un modo, que ni aun el mismo Linneo pudiera concebir: y continuamente se hacen progresos para fijar el conocimiento de los géneros, del que depende el de las especies y variedades.

Arrancar á la naturaleza el secreto de las reglas que deban seguirse en la formación de generos en cada una de las diferentes familias, es el problema que hay que resolver despues de establecidas estas: problema lleno ciertamente de dificultades, pero que resuelto hace desaparecer las tinieblas que impedian ver el sendero de la verdad substituyendo en su lugar el orden, la claridad la sencillez, la facilidad, la luz, la verdad misma, que por do quiera disipa los errores y sus consecuencias, no pocas veces funestas en la aplicación de los seres á los usos de la vida, que en ultimo analisis es el verdadero objeto de las fatigas del naturalista. ¿Y la indagación de la verdad en cualquier ramo del saber humano, no exige y merece la mayor intensidad posible de atención de parte de los que se dedican á buscarla? Hay por ventura cosa alguna mas hermosa, ni que llene mas de placer el espiritu humano que el hallazgo de la verdad? ¿Y en que ramo puede presentarse más halagueña, mas hermosa, mas florida, mas amena, mas inocente, ni mas util que en la ciencia de las plantas? Las verdades botánicas enseñaron siempre á distinguir con toda certeza el alimento saludable del insalubre, el remedio que restablece la salud, del veneno que la destruye, las plantas útiles para los pastos, de las inútiles ó perjudiciales... y lo que es mas, apoyada en las leyes de afinidad, y en las luces que recibe de otros ramos del saber, se atreve ya á predecir muchas veces los usos á que podran ser destinados los seres que por primera vez se sugetaron al examen botánico. ¡Tanta es la relación que existe entre las formas exteriores y la organización interior, entre estas y las propriedades y usos de las plantas!

Por eso es tanto el cuidado de los botánicos en observar hasta la parte mas minima de los vegetales, pues que todas ellas lo son del conjunto simétrico de las formas tipicas, que constituyen el grupo natural á que pertenecen los individuos en que se observan. Puede asegurarse, sin temor de ser desmentido, ni parecer exagerador, que los rápidos y casi increíbles progresos que ha hecho la ciencia de los campos desde principios del siglo anterior, son debidos en gran parte á las verdades botánicas anunciadas por Tournefort, Linneo, y otros eminentes botánicos, como lo son igualmente una gran parte del aumento que ha recibido el comercio, y una no pequeña porcion de los progresos que ha hecho la materia médica. Pero dejemos ya una digresión, que podra parecer contestación importuna, y volvamos á nuestro objeto.

Si estubiesen ya fijadas las reglas que deben dirigir en la distinción de géneros de todas las familias reputadas naturales, y formados según ellas sus caracteres; poco habría que hacer para llevar la ciencia á toda la perfección posible, en comparacion de lo que quedaba hecho; y entonces ciertamente podria casi asegurarse que el estudio de las plantas lo era de diversion y de recreo: pero por desgracia estamos todavia distantes de semejante grado de perfección. Mucho se ha adelantado sin embargo en familias muy largas y dificiles, como son las compuestas, Grameñas, Cruciferas, Helechos y otras; hasta en los casi imperceptibles Liquenes, Musgos, Hongos, Algas, y otras de flor imperceptible á la vista desnuda, se han hecho progresos admirables. Pero á pesar de los esfuerzos de diferentes sabios distinguidos falta mucho que hacer en otras, y una de las mas dificiles es indudablemente la de las plantas Aparasoladas. Yo he trabajado mucho sobre ellas casi desde que me dedique á la botánica: creo haber hecho algunos progresos, pero todavia me considero bastante lejos del punto deseado.

Ni es de admirar, cuando el mismo Linneo, poco satisfecho del resultado de sus antecesores y contemporáneos, y del que el habia obtenido con el nuevo sistema de su amigo Artedio que adoptó, aseguraba en una carta dirigida al celebre barón de Haller "que todas las plantas le habian proporcionado un placer al concluir de arreglarlas, á excepción de las Aparasoladas que siempre le dejaban disgustado: con efecto fue muy poco feliz en el desempeño de esta parte de su ciencia predilecta. El poco resultado que obtuvo procedio, en mi modo de ver, de haber fundado su sistema principalmente en una parte extrafloral, cuales son los involucros, que el habia elevado poco antes á la dignidad de partes de la flor, despreciando el fruto, que es la parte donde residen las notas de mayor valor.

Todos conocían la imperfección de la obra de Linneo en esta parte, defecto que según diximos arriba confesaba el mismo autor; pero sea por respeto á este grande hombre, ó porque todos se creyesen incapaces de desempeñar lo que no pudo hacer un genio tan privilegiado, ó por falta de objetos; puede decirse, que la doctrina de Linneo fue la unica que prevaleció en todas las escuelas de Europa, y en todas las obras publicadas hasta fines del siglo anterior en que Cusson abrió un nuevo camino, que muy pocos supieron apreciar, puesto que aun en 1815, el celebre Mirbel propone á sus discípulos el de Linneo.[2] Solo el atrabiliario Juan Nepomuceno Crantz se atrevió á impugnar la doctrina del sabio sueco, despreciando altamente los involucros adoptados por Linneo como base principal de su sistema, y asegurando que en el fruto existian los caracteres mas preciosos para distinguir los generos de esta familia. Presentó observaciones dignas de todo aprecio, hizo aproximaciones felices, aunque se encuentran otras en su obra que no han sido ni seran jamas adoptadas; y sobre todo (y solo acaso con el designio de morder) afirmó con demasiada osadia como cosa de hecho, observaciones, cuya falsedad era patente á todas luces: y lo cierto y lo dudoso, y lo falso lo mezcló con tal cumulo de sarcasmos é invectivas contra el tan modesto como sabio Linneo, que es de presumir no fuese escuchado, y mucho menos seguido por ningún botánico, solo por este motivo.

Sin embargo, es de suponer que sus observaciones justas servirian para llamar la atención del célebre profesor de Montpeller, Mr. Cusson. Este sabio examinó con el mayor esmero, y con un ojo verdaderamente filosófico las plantas de esta familia: hizo ver los caracteres mas importantes del fruto, que describió con suma exactitud y prolijidad: advirtió los mas importantes que presentaba la corola, y afirmó que en estas dos partes de la fructificacion residian los caracteres principales que debian distinguir los géneros de las umbeladas. Inventó ademas varios systemas, cuyos bosquejos pueden verse en el extracto que de los trabajos de este sabio hizo después de su muerte el celebre de Jussieu[3] y que manifiesta un fondo de saber en este ramo, que no es facil apreciar sino después de haber observado mucho. Su obra general sobre esta familia la tenia tan adelantada, que en una carta dirigida á nuestro celebre Palan, un año antes de su muerte, le decia que solo le faltaba darle la ultima mano para su publicacion, y al efecto pedia, entre otras áparasoladas españolas, el Daucus crinitus de Desfontaines, y mi Thapsia tenuifolia, mencionadas en las obras de Tournefort, y de Barrellier.[4] Pero por desgracia falleció Cusson antes de publicar su obra, que no ha podido ser apreciada por el publico, sino por lo que manifiesta el referido extracto de Jussieu.

Este sabio inmortal, autor del método de familias naturales, sin embargo de haber visto el manuscrito original de Cusson, no se atrevió según parece á combinar los principios enunciados en su obra para establecer una reforma en el orden de las Aparasoladas. Asi es que en su preciosa obra titulada Genera plantarum secundum ordines naturales disposita, publicada en Paris en 1789, al paso que confiesa la insuficiencia del systema Linneano, se ve en la precisión de adoptarlo por no poder dar otro mejor, y se contenta con referir algunas de las observaciones de Cusson, y un breve extracto de lo mas interesante de la doctrina de este acerca de la estructura del fruto.

Sin guia cierta han andado los botánicos en esta parte de su ciencia, y como navegantes que perdieren el norte, casi puede asegurarse, que cada paso que daban, solo servia para aumentar las dificultades. En otras familias el descubrimiento de una planta desconocida suele dar campo para perfeccionar nuestros conocimientos: aqui por el contrario, si por casualidad se acertaba en decir que era nueva, este paso solo servia, las mas veces, para embrollarlos, y debia ser asi; porque ignorandose el modo de analizar la fructificacion de las Aparasoladas, se ignoraban sus verdaderos caracteres genéricos, base fundamental, sobre que descansa todo el edificio de la ciencia.

Casi al mismo tiempo que Jussieu publicaba su obra en Paris, el celebre Goertner dio á luz la suya De Fructibus et seminibus plantarum,[5] fruto de muchos años de penosas fatigas, que por fin le ocasionaron la perdida de la vista, y llena de observaciones nuevas, que han contribuido sobremanera á perfeccionar los conocimientos botánicos, y entre otros muchos, el de las aparasoladas. El examen atento y juicioso que hizo este sabio del fruto de muchas plantas de esta familia: las bellas estampas y descripciones que ha dejado de algunos generos que el formó, y las de otros que resucitó rectificados, han servido sobre manera para encaminarnos á la perfección del conocimiento de las umbeladas. Aprovecharonse de sus luces los señores Ventenat y Persoon, en cuias obras se ven ya menos lunares que en las de los demás secuaces de Linneo: sin embargo sus trabajos distan mucho de la bondad apetecida, como igualmente todos los demás publicados hasta 1813, y adolecen como el de Goertner de los defectos procedentes del valor indebido dado á los involucros, y de no haberse ajustado á los principios establecidos por Cusson.

La misma dificultad que siempre habia encontrado yo en el estudio de esta familia, excitó en mi el deseo de vencerla. Sin guia andube muchos años, tropezando como todos; dando en un escollo cuando apenas acababa de apartar la vista de otro. Veia los defectos, pero ignoraba el modo de remediarlos: veia generos bien marcados por la naturaleza pero no acertaba á caracterizarlos: conocia, se puede decir, empiricamente, muchas especies dibujadas en las obras de Jacquin, Cavanilles, Desfontaines, Flora Peruana, y otras; mas ignoraba casi siempre la verdadera razón porque los demas y yo las denominábamos asi, y no de otro modo: en una palabra, sabia de memoria muchas voces, pero tenia muy pocas ideas exactas: las palabras no eran mas que sonidos articulados, rara vez eran signos de alguna idea concebida con claridad.

En semejante estado de confusion mil veces emprendí y volvi á dejar este estudio: los libros por lo general servian solo para aumentar la confusión, y asi, decidido por ultimo á probar mis fuerzas en este campo de agramante, abandoné la lectura de todos, y en 1806 me dediqué con toda intensidad á consultar únicamente el de la naturaleza. Sacudido el yugo de toda autoridad fui descubriendo en este, verdades que no habia podido ver en muchos años, sin embargo de haberlas estado mirando repetidisimas veces. Combiné mi plan de generos, formé en seguida diferentes sistemas para colocarlos, que me gustaban mas ó menos por sus resultados. Entonces volvi á leer los libros que menos me habian disgustado,[6] y singularmente el referido extracto de los manuscritos de Cusson dado por de Jussieu. Aqui descansé, y aun ahora mismo me parece que descansa mi espiritu. ¡Tanta fué la complacencia que recibi, al ver confirmada la teoria, que me habia formado, por las observaciones del eminente matemático, medico y botanico Cusson! si bien mezclada con el disgusto propio de verme arrebatada la originalidad. Conoci entonces todo el precio de los trabajos de este sabio: noté que habia visto muchas cosas que hasta entonces yo habia creido nuevas: y adverti que habia inventado ya un lenguage nuevo, sumamente exacto y espresivo, que adopté desde el momento: y entonces me fijé en el sistema que crei menos imperfecto, y lo presenté por via de ensayo á mis discipulos, y ellos copiaron ansiosamente mente para si y para otros,[7] y desde aquella época ha servido para la instrucción publica, no solo en la escuela de Madrid, sino también en otras de España, como dije en el prologo (pag. 49) de la obra publicada en 1821.

Puesto ya á la prueba en manos de los discipulos, vi con placer que frecuentemente determinaban bien los generos por él: eché de ver asi algunas imperfecciones que corregi; pero quedaban otras dificultades que no podian superarse sin mayor número de observaciones y de objetos, y para conseguir uno y otro era necesario tiempo. Este trabajo aunque imperfecto, publicado entonces, hubiera contribuido indudablemente á excitar la curiosidad de algunos sabios que hubiesen perfeccionado este ramo con sus observaciones; pero colocado en una nación en donde tantas trabas habia para publicar, y sobre todo rodeado de circunstancias que me impedían dar á luz escrito alguno,[8] mi trabajo sirvió solo para mis discipulos, y para los demas á quienes lo comunicaron en dicho año y en el de 1807, en que la enseñanza publica estubo á mi cargo, aunque con el titulo de vice profesor. Sin embargo de no haberse impresa este escrito hasta el año de 1821, habiendo servido desde 1806 para la enseñanza pública, parece haber bastantes motivos para reputarlo como publicado.

En este escrito ademas de la teoria para el arreglo de los generos de las aparasoladas, solo expuse los caracteres genericos diferenciales, que crei mas perceptibles y faciles para los discipulos, juntamente con los habituales, ó de la vegetacion, porque juzgué que este era el mejor medio de que tomasen aficion á su estudio, en el que esperaba, que alguno de ellas llegase algun día á distinguirse. Despues de haber explicado los caracteres que se observan en las plantas de esta familia, presenté como resultado de mis observaciones las reglas ó cánones siguientes.

I. El fruto según sus diferencias da caracteres primarios constantisimos, suficientes por si solos para fundar solidamente el sistema y distinguir muchos generos.

II. No deben confundirse en un mismo genero semillas (akenios) de dorso difuso con los que lo tienen circunscrito: las que tienen alas con las que carecen de ellas: las de laditos divergentes con las que los tienen convergentes: las de tegumentos contiguos con las que los tienen separados, ni las de tegumentos membranosos con las que los tienen acorchados ó leñosos.

III. Las espinas suministran caracteres genericos de mucha solidez, cuando están dispuestas en series longitudinales en las semillas sin pico.

IV. Los estambres no pueden dar nota alguna generica por su igualdad (mutua.)

V. Los estilos por si solos jamas deciden del caracter de un genero, pero suelen formar parte del caracter diferencial cuando persisten.

VI. La corola suministra caracteres genericos, atendida la estructura y color de los pétalos, no su igualdad ó desigualdad: del color sin embargo debe hacerse uso con precaucion para la distinción de generos, pues no siempre son constantisimas las notas que ofrece, pero suelen ser constantes.

VII. La fertilidad de las flores es un carácter muy variable é inconstante en las especies de un mismo genero, por tanto no debe emplearse para diferenciarlos.

VIII. La presencia ó ausencia del vello en el fruto es nota constante en unos generos, y variable en otros.

IX. Los involucros rara vez ofrecen una nota singular. Son bien sabidos los sucesos políticos de España que me impidieron proseguir mis trabajos científicos desde 1808 hasta 1814, en que estuve separado de mis libros, manuscritos y herbario, empleado como médico en los ejércitos nacionales, en cuya época perdí una preciosa coleccion de frutos de esta familia, y con ella otra no ménos interesante de observaciones hechas sobre los mismos frutos.

En el año 1807, mi buen amigo el sabio Mr. De Candolle, al establecer su género Drusa,[9] hizo reflexiones oportunas acerca de las dos especies de compresión que se observan en los frutos de las aparasoladas, anunciando que este carácter formaria tal vez algún dia la base de una clasificación natural de esta familia. Mi buen amigo no sabia que un año ántes ya lo habia yo hecho así en Madrid, siguiendo, si no me engaño, los principios de Cusson: y es lástima que por no haber examinado el fruto de su Drusa ajustado á los principios de este, lo refiriese á la misma especie de compresion del Heracleum y Pastinaca, como ántes lo habia hecho Cavanilles con su Selinum. La compresion del fruto de las aparasoladas es de tres maneras, á saber: lateral, ó mejor opuesta al plano comisural, como en el Apium; dorsal completa, cuando la superficie plana ó casi plana del dorso es igual, ó casi igual á la comisural, de consiguiente paralela á esta, como en el Heracleum; ó dorsal céntrica, es decir, que ocupa únicamente el espacio medio entre las dos costillas laterales primarias, como en el Pozoa, Mulinum, y demás de la tribu de las Fragosianas.

En 1813 el sabio profesor de botánica de la Universidad de Halle, Mr. Curcio Sprengel, publicó un pequeño é interesante escrito sobre las plantas umbeladas, con el título de Plantarum umbelliferarum denuo disponendarum Prodromus. En esta obra se ve, que guiado su autor por los principios de Cusson en lo tocante al fruto, obtuvo resultados bastante análogos en algunas secciones á los que yo habia obtenido siete años antes en mi referido ensayo; pero bastante diferentes sin embargo en otros puntos. Esta diferencia procede generalmente de la diversidad de principios adoptados para la formación de géneros, y á vezes de los diversos objetos que cada uno de nosotros habia tenido proporción de ver.

No tengo ahora presente aquella obra del sabio Sprengel, pero si mal no me acuerdo, no habia distinguido bien las especies de compresión de los frutos de que hemos hablado mas arriba, confundiendo á vezes en una misma sección los de compresión lateral ú opuesta con los que la tienen dorsal ó paralela. Y creo será así, pues aun ahora, en sus dos últimas obras, veo que coloca en una misma tribu el Hydrocotyle y Drusa, y en otras el Hermas con el Bupleurum; el Haselquistia y Tordylium con el Smyrnium.

Sprengel apenas da lugar alguno en sus caracteres genéricos á las notas sacadas de la corola, cuando yo las añado frecuentemente á las del fruto; hace uso en casi todos los géneros de las notas sacadas de los invólucros, y yo me valgo de él rara vez, mencionándolo solo, las mas vezes en el carácter habitual de un modo vago, cual en mi concepto los presenta la naturaleza. Así es, que reconociendo la identidad de los verdaderos caractéres que residen en los frutos del Caucalis y Daucus de Linneo, los separa solo por las notas variables del invólucro. Así mismo, dando mayor extension que yo á la presencia ó ausencia del vello, y otras desigualdades accidentales de la superficie del fruto, y no queriendo apreciar en nada las notas de la corola, que suelen ser mas constantes que las sacadas de la superficie igual ó desigual, lampiña ó vellosa, dividió el grupo naturalísimo del género Bupleurum en Tenorio, Odontites y Bupleurum, que yo conservé reunidos; bien que esta equivocación la ha correjido después en su Systema vegetabilium publicado en 1824, sin expresar los motivos de haber mudado de opinión, ni citar mi escrito de 1821, que debe haber llegado á sus manos. Algunas otras diferencias se encuentran en la ejecucion, procedentes de la mayor ó menor exactitud con que cada uno observó, ó del número de los objetos que tuvo proporción de analizar.

Dicha obra publicada en 1813 fué adoptada generalmente en todo ó en parte por los botánicos, á cuyas manos llegó; é indudablemente ha contribuido en gran manera á los adelantamientos que desde entonces ha recibido el conocimiento de las plantas de esta familia, y al empeño que algunos tomaron después para perfeccionarla, resucitando la memoria del distinguidísimo Cusson, que ya parecia haberse olvidado.

Llegó á mi noticia la publicacion de esta obra por una nota puesta en la página 59 del catálogo del jardín botánico de Turin del año 1813, que recibí á principios de 1816, en ocasion en que principiaba á imprimir el catálogo de las plantas del jardin de Madrid, y la descripcion sucinta de cuatrocientas once plantas nuevas ó poco conocidas,[10] cuya mayor parte, ó se habian cultivado en dicho jardin, ó eran espontaneas en los dominios españoles. Semejante noticia detuvo entonces la publicación de mis trabajos, segun dije en la pag. 51 del prólogo del 2 num°. de las Amenidades naturales de las Españas; y mucho mas cuando, recibida la obra de Sprengel á fines de dicho año, ví que prometía seguir perfeccionándola hasta publicar una obra completa, como después me aseguró en carta su mismo autor, motivo por el cual abandoné entónces este ramo para dedicarme con todo esmero á la perfección de mi obra favorita, que era la Flora española,[11] y la preciosa y riquísima Ceres española, que con el mayor ardor habíamos emprendido don Simón de Rojas Clemente y yo.[12]

Aun no he visto la obra que posteriormente publicó Sprengel con el título de Umbelliferarum species, pero los conocimientos de esta se hallan recopilados en la mas completa que insertó en el tomo sexto del Systema vegetabilium de Roemer y Schultes, en las notas, que este último añade casi siempre al texto de Sprengel, y en el compendio que ha dado en el primer tomo de su Systema vegetabilium publicado en 1824. La obra publicada por Roemer y Schultes llegó á mis manos en Madrid, cuando estaba concluyéndose la impresión del arriba mencionado número segundo de las Amenidades naturales de las Españas, y la lectura de la última me la ha proporcionado mi amigo el célebre Mr. Roberto Brown.

En ambas obras divide la familia de las aparasoladas en nueve tribus, algunas de las cuales están bastante bien caracterizadas; y lo estarian mejor, si no emplease jamas las notas del invólucro, que por do quiera oscurecen su trabajo; pero casi todas contienen géneros que no las corresponden según las leyes rigorosas de afinidad que se propone seguir. En la tribu 2., coloca el Hydrocotyle que en mi modo de ver pertenece á otra diferente de los restantes cinco géneros que pone en ella, y con los cuales tiene mucha afinidad mi género Pozoa; pone el Hermas en la 3ª., que en mi concepto es mucho mas afine al Mullinum que á ningún otro género; pero que tal vez será el principio de una tribu particular, por tener su pericarpio con nueve costillas, y no con solas cinco, como el Drusa y demás afines. El Hasselquistia y Tordylium (mal divididos) con fruto completamente comprimido por el dorso, ninguna afinidad tienen con los restantes géneros de la tribu 5ª. en que se hallan colocados; y creo que el Thyselinum puesto en la misma no ocupa el lugar que le corresponde. Otro tanto debe decirse respecto del Cuminum, cuyo fruto tiene nueve costillas ó siete por aborto de las otras dos, que coloca entre las Ammineanas (Ammineæ.) En mi modo de ver, el Thapsia y Laserpitium, y acaso también el Artedia (que ahora no tengo presente) no deberian hallarse tan distantes del 'Caucatis y Daucus con quienes ciertamente tienen mucha afinidad, como tambien el género Siler, fundada en la presencia de las cuatro costillas secundarias, que vale mas aquí que la estructura de la clara y figura del fruto, por ser mas constante que dichas dos notas; motivo por el cual el Oliveria, y los cuatro géneros siguientes deben quedar fuera de la tribu de las Cadilleras (Caucalinae) y llevarse á las diferentes á que corresponden. En la tribu de las Hydrocotylineas, uno de los caractéres principales con que quiere dárnosla á conocer es el de involucra obsoleta, término, que sobre ser demasiado vago, en ninguno de los sentidos en que se suele tomar es aplicable á los géneros Spananthe, Trachymene y Azorella, que lo tienen bien manifiesto. Es menester desengañarse: los invólucros, de cualquiera manera que se intenten combinar como base de un sistema en las aparasoladas, siempre darán infelizes resultados. Por eso dije yo "que cuanto mas observaba esta familia, tanto mas me iba convenciendo de la inconstancia de los invólucros; y hasta tal punto, que ya me inclinaba á creer que después de bien observada la totalidad de las especies publicadas hasta el dia, apenas tendrian lugar en los caractéres genéricos sino para oscurecerlos."[13]

Por lo que toca á los géneros, observaremos que para distinguir el Hermas y el Seseli emplea las notas sacadas de la vegetacion, sin necesidad en mi concepto, puesto que bastan los de la fructificacion de las especies de ambos; y en los caractéres de todos introduce las sacadas de los invólucros, que las mas vezes solo sirven para oscurecerlos, sin poder jamas desasirse de ellos, aun cuando el mismo conoce que poco ó nada valen, puesto que á vezes dice que son varios: varia. Consecuente á este equivocado principio, separa los géneros Caucalis y Daucus solo por los notas deducidas de los invólucros, haciendo otro tanto respecto del Bubon y Athamanta. Confunde una de las especies del Thapsium de Nuttal, que tiene las alas procedentes de las costillas primarias con el Thapsia, en que salen de las secundarias, y las otras tres especies las coloca en otros tantos géneros diversos. No ha advertido que este último (la Thapsia) y mas principalmente el Laserpitium, tienen también con frecuencia aladas las costillas principales del pericarpio: confunde el Huanaca de Cavanilles, que es una especie de Spananthe, con el Oenanthe de Linneo; y con el Cachrys confunde también mi género Capnophyllum que crei ser el mismo de Gœrtner; y temo que su Cachrys alata con la planta llamada Prangos en la India oriental[14] formarán algún dia un género diverso. Su género Hydrocotyle, así como el de Linneo, del Señor Aquiles Richard y mio, es un conjunto heterogéneo de formas diversas, en el que veo, después de bien examinado, tres géneros distintos, dos de los cuales á lo ménos con mi nuevo género Micropleura[15] formarán la tribu de las Hydrocotylineas, llevando á las de las Fragosianus (Fragosianæ) los géneros Spananthe, Drusa, Bowlesia, y Azorella, y acaso también el Trachymene. Se insinuó mas arriba que el Cuminum, Thapsia, Laserpitium, y acaso también el Artedia0, estarán mejor colocados con el Torilis, y Caucalis, en la tribu de las Cadilleras, caracterizada principalmente por sus carpillos (carpella Decan) con nueve costillas, y que el Tordylium con la Hasselquistia reunidos en un solo género, como hicimos Lamarck y yo, deberán pasar á las Selineanas.

A pesar de los lunares indicados, y de otros que me seria fácil demostrar, la obra del Señor Sprengel es, sin disputa alguna, de un mérito superior á cuantas compilaciones se habian publicado ántes. En un ramo tan difícil, tan poco y mal cultivado, no es de estrañar que al formar un compendio general, se hayan cometido equivocaciones; mayormente, cuando léjos de poderse fiar en las observaciones de sus predecesores, estas, por lo común, solo servian para inducir á error, á excepción de las del incomparable Cusson, y muchas de las de Crantz y de Gœrtner, y alguna otra. Ni aun las estampas, que se creían mejores, servian para el objeto de un arreglo sólido de géneros, porque rara vez se observan en ellas los verdaderos detalles de la fructificacion. Tal vez no me equivocaré, si afirmo que lo mejor en este género de trabajos que pudo ver, son las estampas de Crantz, Gœrtner, Cavanilles, y Flora peruana de los Señores Ruiz y Pavón.

Aunque no es mi ánimo dar en este papel la historia general de los que de algun modo han contribuido desde el tiempo de Linneo á rectificar nuestro modo de ver en la familia de la aparasoladas, no puedo pasar en silencio los nombres y los trabajos de algunos que han dado muestras de quererse separar del camino trillado hasta su tiempo.

El caballero Mr. Roberto Brown, con la sagazidad y profundo saber que sobresale en todos sus escritos, nos ha presentado dos datos sumamente preciosos, que derraman mucha luz para conocer ha verdadera simetría de esta familia, y para descubrir su afinidad con otras.[16] En compendio dice que "el Actinotus de Labillardiere (Eriocalia Smith) se distingue de los demás géneros de este órden natural por tener un solo huevecillo en cada ovario aun antes de la fecundación," dato de que esperamos poder hacer un uso mui importante para descubrir la verdadera estructura de las flores de las aparasoladas, que muchas vezes habiamos sospechado ser la de dos flores sencillas reunidas sobre un receptáculo comun, constante cada una de un caliz con diez nervios ó costillas, cinco de ellos alternos prolongados por lo comun en otros tantos dientes opuestos á los estambres, y alternantes con los pétalos; un solo ovario y un estilo; lo que parece confirmar el Actinotus después de la observación del ilustre Mr. R. Brown"; si bien la division del estilo ofrece alguna objecion que es necesario resolver. Mas en otro lugar volveremos á tratar este asunto, que es demasiado importante por sus aplicaciones, y conviene discernir lo que haya de plausible y fundado en esta teoría, de lo que pueda ser consecuencia de analogías mal calculadas, que fácilmente pudieran conducimos á un error, que fuera mui capital tratándose de aplicar la teoría que de aquel principio se deduce.

El otro dato que nos da el genio creador de Mr. Brown, y que le ha suministrado la indagación de la verdadera simetría que une las especies de su curioso género Leucolaena, que aparentemente parecen presentar un hábito diverso por su inflorescencia, es el haber demostrado, que no solo puede existir, sino que existe en efecto un parasol ó umbela compuesta que consta de un solo radio, y una sola flor, fenómeno que podrá parecer increíble á los poco versados en descifrar la verdadera organizacion de los vegetales, descubriendo el orígen de la transformacion ó diversidad aparente de las formas de los órganos en que se fundan todos los raciocinios botánicos; pera que nosotros hemos visto confirmado claramente en lo principal en varias especies confundidas hasta aquí en el caos del Hydrocotyle, del cual se distinguen perfectamente por este y otros caractéres de la vegetacion, no ménos que por otros mui importantes que presentan los órganos de la flor y del fruto de estas plantas exóticas.

En mi escrito publicado en 1821, me inclinaba á reputar como verdaderas estípulas los apéndices casi siempre membranosos que se encuentran mas ó menos aderidos á ambas márgenes de la base de los peciolos de las hojas de las plantas de esta familia, que el célebre Link había llamado Pericladio (Pericladium;) y así al hablar de este órgano en el carácter natural del órden, dije, stipulæ; in Hydrocotyle oppositæ ¿in reliquis nullæ? An rectius petioli basi adnatæ, membranaceæ, concavæ? repitiendo la misma cuestión al hablar del carácter habitual del Hydrocotyle. No me acordaba en aquel momento que dicha cuestión la habia resuelto ya el sabio presidente de la sociedad Linneana de Londres Mr. J. Edward Smith, que en varias páginas de sus obras las designa espresamente con el nombre de estípulas. Pero mas adelante volveremos á hablar de este autor célebre, y expondremos los excelentes trabajos y reformas que ha hecho en su última obra titulada British Flora.

Nuestros célebres autores de la Flora del Perú y Chile han ilustrado sus dos géneros Fragosa y Bowlesia de un modo que es mui difícil que nadie los confunda despues de haber visto las descripciones y estampas que de sus especies nos han dado estos autores. Particularmente en el Bowlesia han acertado con los caractéres que lo distinguen de los demás, sin haber hecho mención alguna de los involúcros en el carácter diferencial inserto en la pag. 78 de su Systema vegetabilium.

El inmortal Cavanilles, á cuyas sabias investigaciones tanto debe la ciencia de las plantas, conoció la insuficiencia de los trabajos de Linneo en esta familia; aseguró que el invólucro no debia jamas formar parte del carácter genérico;[17] distinguió la compresión dorsal de los frutos en su Selinum y Huanaca, de la lateral ú opuesta al plano comisural; y es el primero que después de Crantz y de Cusson ha afirmado decididamente que los caractéres genéricos deben tomarse de la flor y del fruto, pero mas principalmente de este último; y sobre todo fué el primero que, conforme á este principio, formó los caracteres de sus dos referidos géneros. Ademas del testimonio, que de su modo de ver en esta familia llevamos mencionado, nos dió después otro mas terminante aun en la pag. 18, del tomo vi. de sus Icones Plantarum en la observacion puesta ál pie del carácter de su Huanaca. Dice así: "Umbelliferarum familia iterum ad incudem revocanda est, cujus generum characteres non ab involucro sed à flore et præsertim á fructu petendi sunt, Crantzii aut Cussonii methodo. Interea tamen dum experti botanici utile atque desideratum opus perficiunt, præcedentem plantillara novo nomine descripsi, quia ejus semina ovato-acuta dorso compressa et tristriata novum genus constituere videntur." Lástima es que la muerte arrebatase tan prematuramente á este sabio, honor de la Botánica española; tal vez el mismo que habia merecido el renombre de reformador de la Monadelfia, hubiese alcanzado igual título respeto de las aparasoladas. Si hubiese vivido el tiempo necesario para llevar á cabo tamaña empresa, no hubiera puesto en parangon el exacto modo de ver de Cusson con el frecuentemente inexacto de Crantz; ni hubiese confundido la compresion dorsal incompleta de su Selinum (Mulinum Pers. et Lag.) con la misma, pero completa que se observa en el de Crantz; bien que la misma equivocación sufrió ocho años despues uno de los botánicos mas célebres, y cuyas obras formarán época señalada en la historia de la Botánica: el célebre de Candolle.

El Ginebrino Mr. Larroche ha ilustrado un género mui dilatado y difícil con razón á las especies, en su Historia Eryngiorum publicada en Paris en 1808, de un modo que poco deja que desear. Nosotros tuvimos también la satisfaccion de contribuir á la ejecución de esta obra con una coleccioncita de las especies que entónces teniamos en muestro herbario, y que le remitimos en 1804, por mano de su amigo el célebre profesor Mr. Dumeril.

En 1814, el alemán Gregorio Francisco Hoffman, bien conocido en la república literaria por sus obras botánicas, publicó en Moscow una obra titulada Genera Umbelliferarum, que se reimprimió con adiciones y correcciones en la misma ciudad en 1816. Yo no tuve la satisfaccion de ver esta obra hasta después de haber llegado á Londres.

Este célebre observador analizó todas las partes de la fructificacion de las aparasoladas, á escepcion de las constitutivas del nucleo de la semilla, con suma sagacidad, y describió prolijamente las modificaciones que habia observado en cada una de ellas, muchas de las cuales jamas habian sido usadas en los caractéres genéricos de esta familia, ó al ménos no tan generalmente como él lo hace; tales son el disco glanduloso epigyno que yo llamo Nectario, y él llama Stylopodium, la márgen de la comisura que llama Raphes', el carpoforo, que yo llamé Placenta, y él designa con el nombre de Spermapodium, el Spermapodophorum, que es el receptáculo comun en donde descansan ambos akenios, y de donde sale el porta fruto ó carpoforo, y los vasos propios que se encuentran en el fruto de las aparasoladas, llenos de un humor untuoso-resinoso, del cual pende su olor, sabor y propiedades medicinales, cuyos vasos ha llamado vittæ.

Por lo que respecta á la corola, hai una grande analogía entre su modo de ver y el mio; pero nos diferenciamos en que Hoffmann ha analizado mucho mas prolijamente que yo esta parte de la fructificacion de las aparasoladas, y en el valor dado á las diferentes notas que presenta la estructura de la corola. En mi concepto es demasiado nimio, y admite como notas genéricas las que apenas pueden servir sino para distinguir las especies; tal es la magnitud de los pétalos, y la mayor ó menor profundidad de la hendidura de los mismos, que emplea para distinguir varios géneros, como son el Caucalis, Orlaya, Platyspermum, Heracleum, Sphondylium, y otros.

Para designar las notas del fruto, admite la teoría y lenguage de Cusson, pero añade las que suministran las listas (vittæ,) el rafes y el receptáculo, que como dijimos arriba él llama espermapodoforo. Como en realidad este autor es el primero que ha descrito con exactitud y suma prolijidad los vasos propios que llamó vittæ, y nosotros traducimos por la palabra listas, y es el primero que las ha introducido en los caracteres genéricos bajo este nombre, procuró darles la mayor importancia. Así es que la presencia, ó ausencia, número, figura, proporcion, y situacion, direccion y aun color de este órgano forman la base de su nuevo y original sistema de las aparasoladas, y los caracteres principales de los géneros de esta familia.

Satisfecho al parecer de su nuevo descubrimiento, ha sido pródigo en dar valor hasta á las mas pequeñas diferencias que observaba en las listas; y como era de esperar, multiplicó los géneros sin necesidad, y separó algunos que debian estar unidos ó mui inmediatos segun el conjunto de sus caractéres. Añádese á esto otra fuente fecunda de equivocaciones, cual es la de admitir como notas genéricas las sacadas de los invólucros, que no nos cansarémos de repetir que generalísimamente son inconstantes. Así es que con dificultad se encontrará botánico de sana crítica que admita la division del Pastinaca en Malabaila y Pastinaca; y la del Heracleum en Wendía, Zosima, Sphondytium y Heracleum; y en mi modo de ver sucederá otro tanto respecto del Caucalis, Turgenia, Orlaya y Platyspermum. En general puede decirse que Hoffman ha sido escrupuloso, y aun nimio, en señalar las notas que suministran los órganos todos de la fructificacion y de sus prolongaciones accidentales; y nimio tambien en el valor que ha dado á todas ellas, y singularmente á las de los pétalos y listas; resultando, que siguiendo su modo de proceder, seria necesario multiplicar sobremanera los géneros, rompiendo las afinidades naturales. A pesar de estos defectos, la obra de Hoffmann ha sido, y será útil para los progresos de la ciencia, porque exponiéndose en ella caractéres que nadie habia notado hasta él en la fructificacion de las aparasoladas, ha aumentado de esta suerte los medios ó reactivos del analisis botánico en está familia, que usados con crítica, servirán unas veces para fijar el conocimiento de los géneros, y otras el de las especies. Ademas ha enriquecido la ciencia con un número considerable de observaciones mui curiosas y exactas acerca de muchas especies raras y poco conocidas, y ha facilitado el conocimiento de los caractéres con cinco estampas, ademas de la del frontispicio, en las cuales hai grabadas mas de tres cientas figuras, que sirven para la explicacion de los términos é inteligencia de los caractéres genéricos.

Las listas (vittae) de los frutos de las umbeladas, que con tanta prolijidad ha descrito Hoffmann, fueron en algun modo conocidas anteriormente por otros botánicos. El mismo Linneo las describió bajo el nombre de maculae, manchas, en el fruto de algunas especies de Heracleo ; y Cusson las dió ya mucho valor, no consideradas como depósitos de un humor propio, sino como prominencias longitudinales visibles y notables, colocadas en los espacios intercostales, y lo mismo hicimos Gærtner y yo, llamándolas como él costillas secundarias. El célebre Ramond, segun dice De Candolle (Theorie Elem. de la Botanique, p. 343) las observó ántes, y considerándolas como vasos propios, las llamó Receptacula cæciformia. Acuérdome mui bien de haber notado la diferente sustancia interior de las costillas de los frutos en 1806, y que lo apunté en mi manuscrito original, diciendo que aun no sabia el verdadero valor que debería darse á este carácter despues de bien analizado; y acuérdome tambien que no hice uso de él por haberlo hallado inconstante en mis primeras indagaciones, y por este motivo se omitió su extracto en las dos memorias leidas por los discípulos, pues solo debian contener la explicacion de las notas de que se hacia uso en los caractéres genéricos. Sin embargo, en mi trabajo de 1821 hice ya uso de estas notas para distinguir algunos géneros, como son el Ferula, Pastinaca, Heracleum, Carum y Cicuta, bajo las voces de estrias ó manchas cuando se presentaban bajo esta forma, y las noté siempre en los géneros que tienen costillas secundarias bajo de este último nombre; pero las omití cuando no sobresalían notablemente, ó no se percibian con facilidad á la vista desnuda, como sucede en el género Seseli y otros, en los cuales suministrarán acaso una nota constante. De donde se infiere, como insinuamos mas arriba, que Hoffmann es el que ha descrito con exactitud las listas del fruto de las Aparasoladas, y que á él debe atribuirse la gloria de este descubrimiento. Del valor que él tenga para la distincion de géneros hablarémos mas adelante, cuando analicemos la doctrina del profesor Koch.

Mr. Aquiles Richard, demostrador de botánica de la escuela de la facultad de medicina de Paris, en su Monographie du Genre Hydrocotyle, publicada en Bruxelas en 1820, puede decirse que ha principiado á desenmarañar un campo mui poco cultivado, y que yo no he concluido aun de examinar.[18] Seria de desear que el mismo autor que posee una mui rica coleccion de especies, y se halla en disposicion de consultar los mejores herbarios de Paris, volviese á examinarlas otra vez, y nos diese una segunda edicion con las adiciones y correcciones, que piden ya los conocimientos del dia. Examinada atentamente la fructificacion de estas plantas, no solo presenta caractéres bien marcados que distinguen de un modo sólido los dos géneros mencionados en la nota que precede, y el Erigenia de Nuttal, sino tambien otros bastantemente sólidos para dividir las especies en secciones apropriadas, sin romper la serie de sus relaciones naturales.

No he visto la obra de Schkuhr sobre las umbeladas que cita Hoffmann en la pag. ix. del prólogo de la 2ª edicion de la suya, y así nada puedo decir acerca de ella.

Dije mas arriba, que una de las obras de Sprengel llegó á mis manos cuando estaba concluyéndose la impresion del segundo número de Amenidades naturales de las Españas que publiqué en Madrid, en Agosto de 1821, cansado de esperar la obra prometida por Sprengel, y excitado por varios aficionados y amigos pasa su publicacion. Dicho número contiene la memoria leida en el jardin botánico de Madrid por uno de los discípulos en Octubre de 1815, con el sistema formado en 1806, desde cuya época, segun queda dicho, sirvió para la instruccion pública : contiene ademas otro nuevo sistema que formé el mismo año 21, con varias rectificaciones y adiciones de gomeros, que no contenía, aquel, la enumeracion de las especies que habían servido para formar los caractéres genéricos, y un extracto del sistema de Sprengel. Aunque solo se enumeran 279 especies, tenia examinadas otras muchas, de modo que la totalidad de las que tuve presentes para formar los caractéres genéricos no bajaban de 450, sin contar otras que habia visto dibujadas.

Ademas de la explicacion de los caractéres expuesta en la memoria del señor Vela, y de las reglas arriba mencionadas para la formacion de géneros, expuse en el prólogo las principales modificaciones dignas de atencion que presentan los pétalos de las aparasoladas ; insistí en el corto valor de los invólucros para la formacion de géneros[19] mostré hasta la evidencia la nulidad de los géneros Tenoria y Odontites, separados indebidamente del Bupleurum, y advertí tambien el corto valor del vello, y otras prominencias provenientes del tejido celular, que presentan los frutos de las aparasoladas, y segun el conjunto de todas las reglas propuestas establecí los caractéres genéricos. Para hacer mi obra mas completa, admití algunos géneros de Sprengel que yo no habia visto, transcribiendo los caractéres genéricos que este habia dado. No formé secciones segun las leyes de afinidad, porque creí, que para dar este paso, era necesario conocer aun mejor la organizacion de estas plantas; así el sistema es artificial, y por consiguiente con defectos, que vi y procuré enmendar en lo posible.

Cuidé de no introducir en los caractéres genéricos mas notas que las generales á las especies, deducidas casi siempre del fruto y de la corola ; y de consiguiente omití por lo general las notas de los invólucros, haciendo mencion de ellos en el carácter llamado habitual, y así creo haber sido el primero que en una obra general ha sacudido prácticamente el yugo impuesto por Linneo en esta parte. Aun en los géneros Astrantia y Physosperum, en que introduje en el carácter genérico las notas sacadas de los invólucros, estaba y estoi cierto que no eran necesarias, pues existen en el fruto y en los pétalos caractéres bien marcados, que los distinguen sin necesidad de los invólucros de que hize uso, sacrificando la exactitud á la facilidad, porque nunca perdia de vista que escribia con especialidad para principiantes.

Aunque estoi seguro que los géneros descritos por mí, tienen la suficiente exactitud para determinar por ellos las plantas por mí vistas, puesto que mis discípulos las determinaban, no por eso me persuado tengan la necesaria para las plantas todas que se conocen hoi dia. Notaré aquellos que en mi concepto merecen reveerse.

En la 1ª seccion merecen reveerse los géneros Angelica, Imperatoria, Oreoselium, y Peucedanum. Son pocas las plantas de estos géneros que he podido examinar vivas desde 1806; y no sé hasta donde llegará el verdadero valor de la division de los pétalos que tan manifiesta es en la Imperatorio Ostruthium y angustifolia. De paso observaré que mi Angelica Archangelica no es ciertamente la que por tal se cultiva en los jardines, y que tambien es diferente mi Ang. major, que Sprengel reduce á su A. Archangelica; que despues de haber visto el herbario de Mr. Sowerby, dudo si mi A. villosa es ó no idéntica con la sylvestris de la Flora británica, á la cual se aproxima mucho ciertamente mi A. silvestris. Mi Thapsia decussata es sumamente parecida á la Th. garganica (que tambien se cria en España) pintada preciosamente en la Flora Graeca de Sibthorp y Smith, y solo distinta, si se quiere, por la pelosidad (hirsutites) del rachis y peciolos, que no si cómo ha podido confundir con la Thap. villosa el Cel. Sprengel. A la Thaps. villosa es sumamente afine mi Traps. intermedia, cuya descripcion no tengo ahora, y mi Traps. tenuifolia dista sobremanera del Laserpitium gummiferum de Defontaines, con quien la confundió Sprengel, pues entre otras notas diferentes mi planta tiene los pétalos amarillos enrollados al principio, y luego despues encorvados; conozco perfectamente la planta de Desfontaines que abunda sobremanera en los contornos de Madrid y otras partes de España, y es ciertamente una especie de Laserpitium, y no de Thapsia, como juzga el señor Sprengel.

En la seccion segunda debe borrarse el género Agassilis que copié del escrito de Sprengel, por ser el mismo que el Siler descrito bajo el No. 50.

Me parece que Sprengel no se equivoca al decir que el Capnophyllum africanum de Gærtner es el mismo que el suyo, que es la Rumia capensis de Link; pero no veo razon alguna para confundir el género de Gærtner y el mio con su Cachrys, del cual se diferencia por caractéres bien marcados del fruto y de la flor. Mas mi Capnophyllum es ciertamente el mismo que el Krubera de Hoffmann.

Al hablar del Fragosa digo Comamissura latitudine dorsi, y como creo no haber definido este modo de expresarme, quiero se entienda siempre en los frutos de dorso circunscrito, que se compara con el plano real, ó ficticio, que media entre ambas costillas laterales.

Al género 19 Trachymene, ó Fischera, deben añadirselas demas especies descritas por Sprengel, que yo dije en el prólogo no le pertenecian; pero que examinadas despues en el herbario de Mr. Lambert, veo que indudablemente pertenecen á dicho género.
Tal vez deberán reformarse los géneros Chaerophyllum y Myrrhis segun la presencia ó ausencia de las listas (vittæ), y debo advertir que mi Chaerophyllum nemorosum es el Chaerophyl: sativum var B. de M. á Bieb, mui diverso del Anthriscus nemorosa del mismo y de Sprengel, que he visto este año en el Jardin botánico de Chelsea.

Mi género 40, Caldasia es ciertamente la misma planta que el Chaerophyllum Andicola de Humboldt.

Mi Ciclospermum jamas deberá reunirse en un mismo género con el Sisoa Ammomum, como lo ha hecho Sprengel: su flor es como la del Hydrocotile con los estambres mas cortos que la corola.

El género 54. Hydrocotyle, según dije mas arriba, deberá dividirse al menos en Hydrocotyle, Centella y Erigenia.

El carácter del género 55 Hermas tomado de Sprengel debe reformarse: es mucho mejor el que dio Goertner; y por ahora creo tiene mas afinidad con el Mulinum que con ningún otro, pues solo se distingue por tener nueve costillitas el fruto, la umbela compuesta, y ser polígamo.

Deben también reveerse los caracteres del Seseli y Athamantha.

El Bubon número 65. acaso deberá reunirse al Tragium, y al mismo la Pimpinella Anisum Lin: Este género es diverso del Bubon de Sprengel, que no sé ahora cómo poderlo separar del Seseli.

El género 67 Oliveria debe reveerse, y acaso reunirse con el Libanotis, sin dejarse deslumbrar por el carácter de los invólucros, ni por la profundidad de la división de los pétalos.

Goertner el hijo nos ha manifestado los verdaderos caractéres del género Arctopus, que en mi concepto deberá colocarse junto al Eryngium.

Junto al Thapsia debe añadirse el género Melanosclinum de Hoffmann, y acaso un género nuevo formado del Laserpitium triquetrum. El género Thapsium de Nuttal mui diverso del Thapsia se colocará junto al Ligusticum.

Debe también correjirse el carácter del Danaa, pues es mui exacta la observación del célebre Marschal de Bieberstein, en que asegura que el núcleo después de bien maduro el fruto, llena toda la cavidad del pericarpio; así pues, se mudará de lugar y se colocará junto al Smyrnium.

El cel. Link ha contribuido á la ilustración de las aparasoladas en su enumeratio áltera Hort. bot. berolinens. publicada en 1821, con observaciones mui oportunas acerca de varias especies poco conocidas, excitando dudas sobre algunos géneros admitidos por Sprengel, conservando íntegro el género Bupleurum; pero es lástima que no haya abandonado las notas del invólucro en los pocos caractéres genéricos que da, y que haya separado del Cachrys su Hippomarathrum.

En 1824 vieron la luz pública dos obras, en donde se toca ya el fruto que han producido las doctrinas inculcadas en las de que llevamos hecha mención hasta aquí; y son la titulada English Flora del cel. J. Ed. Smith, publicada en Londres á principios de dicho año, y la memoria del profesor Mr. Koch inserta en el tomo 12 de las nuevas actas de la Academia Cesareo-Leopoldino-Carolina de los curiososa de la naturaleza de Bonna.

El primero, abandonando para siempre las notas sacadas de los invólucros, ordena y caracteriza los géneros de las umbeladas, fundado únicamente en las partes de la fructificacion, "según los sabios principios enseñados por el mismo Linneo, pero violados por el mismo en esta familia,"[20] y no dudo que la autoridad de este sabio decidirá tal vez para siempre la opinión de los botánicos en contra del uso de los invólucros en los caractéres genéricos de las aparasoladas.

Ninguna mencion hace de las listas á que tanto valor dió su inventor Hoffman, y sin embargo mantiene separado el Aegopodium del Pimpinella, que yo creia no poder distinguir sino por este carácter. Hace gran aprecio de las notas del periantio; llama receptáculo de la flor al disco glanduloso epigyno adherente á la base de los estilos, que según mis observaciones no lleva jamas la corola ni los estambres, que siempre salen del borde interior del caliz.

Sabemos que este sabio respetable es poco amigo de inovaciones, y que no las admite sino después de un exámen mui maduro; porque, si es cierto que la ciencia gana cuando se mudan los nombres á consecuencia de razones fundadas en observaciones bien hechas, también es cierto que aun en este caso acarrea un mal, aunque indispensable, sobrecargándola con una nueva sinonimia, harto dilatada ya en las plantas europeas. Por este motivo sin duda ha conservado separados el Chaerophyllum y Anthriscus, el Daucus y Caucalis; y por igual razón quizas no separó la Danaa cornubiensis del género Ligusticum.

En la memoria arriba mencionada del profesor M. Koch[21] se hecha de ver desde luego una semejanza tan grande en puntos los mas interesantes para el conocimiento de esta familia, con lo que se lee en la mia publicada tres años antes, que casi me hizo presumir, que para estender su escrito habia tenido muy presente el mio: mas al parecer no es asi, puesto que no lo cita, bien que tampoco hace mencion de otras observaciones mias publicadas en 1816, y copiadas literalmente en obras que veo citadas á cada paso en su apreciable memoria. Casi igual silencio se ve respecto de los observaciones fundamentales de Cusson: pero sea como quiera, lo que interesa principalmente para los progresos de la ciencia es analizar su escrito.[22]

En la pag. 2 de la introducción dice: "Collatis characteribus huic familiae propris, cum affinitate specierum, expertus sum, diametrum transversalem majorem fructus cum latitudine commissurae comparatam, ejusdem hic dignitatis esse ac in cruciferis, et similes species conjungere, et disimiles separare: furmam albuminis fere totum semen constituentis, maximi momenti esse, formamque floris, numerum jugorum et vittarum dorsalium, affines formas optime connectere; vallecularum vero et convexitatem et excavavationem et latitudinem, atque numerum foliolorum involucri, tam universalis quem partialis, vix umquem bonas suppeditare differentias."

Tales son los principios de que parte el profesor Koch para establecer su systema y los géneros de las aparasoladas: los analizaremos insinuando los fundamentos en que estriban, y dando á cada uno lo que le corresponda, ya que el autor, parece atribuirlo todo á su propria expe­riencia.

El primero que establece acerca de la proporción del diametro mayor transversal comparado con el de la comi­sura ó sea superficie interior del fruto, entendido como yo lo concibo[23] es generalmente cierto, pues que sufre muy pocas aberraciones; pero fué ya conocido por Cusson, y yo lo espresé, creo que con maior exactitud, en el canon 2º. aunque con otras palabras.[24] Digo que lo expresé con maior exactitud, porque según está enunciado por Koch no se verifica en el genero Caucalis, que contiene especies en que el diámetro transversal del fruto es maior que el de la comisura, según se observa en el Caucalis leptophylla y mauritanica; otras en que es igual, ó casi igual, y otras en que es menor, como en el Caucalis grandiflora, y platycarpos; pero no sufre igual objecion según lo enuncié yo, pues que todas las especies de este genero tienen el dorso circunscrito.

El 2º. principio establecido es "que la forma de la clara ó albumen que constituie casi todo el volumen de la semilla, es de la mayor importancia." Yo entiendo aqui, que siendo de la maior importancia, dará siempre caracteres invariables; al menos opino que técnicamente hablando (y no oratoriamente) esto es lo que significan las palabras maximi momenti esse; y en este caso no puede admitirse semejante principio, sino con muchas restricciones, por­que en el mismo genero Caucalis tenemos especies con clara enrollada; otras en que apenas se enrollan las mar­genes; otras en que está casi doblada; otras que la tienen acanalada; y finalmente otras acanalado concava en el centro y las margenes horizontales, y planas. Estas ob­servaciones con otras que referiremos al hablar de las espinitas, destruyen los géneros Orlaya, Turgenia y Platyspermum, admitidos por Koch, y contribuyeron á decidirme por la reunión del Caucalis y Daucus, que por otra parte convienen tambin en los caracteres mas impor­tantes de la flor.

Pero no es solo esta sección la unica en que se observa semejante inconstancia: observase también entre otros en el corto genero Danaa de Allioni, ó Physospermum de Sprengel, pues que el Phisospermum nudicaule (Smyrnium nudicaule M. á Bieb.!) la tiene doblada (albumen conduplicatum), y aovada solida, convexa por afuera, planita sin surco ni excavacion alguna en la superficie inte­rior el Physospermum cornubiense, ó sea Ligusticum cornubiense de Linneo, plantas que sin la menor duda perte necen á un mismo genero, puesto que convienen perfecta­mente en el habito, hasta en las notas de los involucros, y en todos los caracteres de la fructificacion exceptuando solo la forma de la clara, que varia también en otros generos. En vista de estas observaciones, es de presumir que el cel. Koch estableció este principio fundado mas bien en la autoridad respetable de Cusson y de Goettner, que en observaciones proprias. Fundado yo en las mias me decidi á no hacer uso de las notas de la clara en los caracteres genericos diferenciales "á pesar de que Goertner y Cusson creyeron poderse valer de ella con utilidad" según digé en la pag. 69, de mi citado escrito: habiendo advertido antes en la pag. 66, que la figura del fruto (que generalmente depende de la de la clara) es de algún valor en unos generos, y de ninguno en otros. No se juzgue por esto que yo crea que los caracteres de la clara ofrezcan siempre la misma inconstancia; opino que deben espresarse los convenientes en el carácter generico completo ó natural, y quizas sera preciso usarlos alguna vez en el diferencial, como en el Cachrys, Smyrnium, y en algunos otros.

Es el tercer principio "que la forma de la flor, el numero de las costillas, y de las listas existentes en la superficie dorsal de los frutos, reúnen muy bien las formas afines."

Estamos del todo acordes el señor Koch y yo en cuanto al valor de las notas que suministra el numero de las costillas de los frutos, notas siempre constantes que no ofrecen aberracion alguna, y de ellas puede decirse maximi momenti esse, con mucha mas razon que del diametro transversal comparado con la comisura, y de la forma de la clara. Asi es que yo jamas reuni en un mismo genero akenios de cinco costillas con los que tienen ademas las cuatro secundarias. Pero para evitar equivocaciones é inexactitudes harto frecuentes aun en escritores modernisimos, es menester tener presente que las cinco costillas primarias existen en todos los akenios de las aparasoladas como dijo Cusson, y ahora repite Koch, y que solo por aborto accidental suele faltar alguna de ellas, como se observa frecuentemente en muchos frutos del Ligusticum peloponense, de las Angelicas y de otras plantas; y opino que un fenomeno semejante dio margen á que el cel. Nuttal describiese el fruto de una de sus especies de Thapsium sin ala en una de las costillas marginales; dando asi motivo para producir equivocaciones en el animo de los lectores poco versados en el estudio de las aparasoladas: y con mas frecuencia aun suelen abortar una ó dos de las costillas secundarias, y mas aun que estas, sus prolongaciones en espinas ó alas, como se observa frecuentemente en los generos Caucalis, Laserpitium, y Thapsia, é igual fenomeno se advierte con frecuencia en el Cuminum.

Respecto al valor del numero de las listitas dorsales las observaciones que he hecho en este mismo año me apartan notablemente de la opinión de Koch, pues varia en las dos referidas especies de Danaa; también varia en el Bunium, en el Ammi acaule, (que como dice Hoffman es genero diverso del Bunium, y también del Ammi en que lo colocó Sprengel, y en mi concepto es mucho mas afine al Petroselium que á ningun otro de los conocidos); y es de sospechar que variara igualmente en otros generos. Me inclino á creer, que en el caso de llegarse á demostrar definitivamente que las listas deban formar parte del caracter generico, lo mas que podra admitirse sera su presencia ó ausencia, y su estructura interior, y aun con restricciones; pues que el mismo Koch en nada estima estas mismas notas respeto del genero Bupleurum, y á fe que este solo exemplo bastaba para no poner en parangon las notas deducidas del numero de las listas con el valor que tiene el de las costillas.

Por otra parte, ¿porque dar tanta constancia y seguridad á las listas dorsales, y negar igual preminencia á las comisurales que existen en el mismo organo, es decir en el pericarpio, ó en el caliz adherente? Esta reflexión adquiriria mucho maior fuerza, si se demostrase por ultimo, que la flor de las aparasoladas no era verdaderamente compuesta, sino una sencilla, contigua y apretada contra otra igual, constante cada una de un cáliz propino de diez nervios ó costillas, cuya mitad aborta por la compresión, abortando consiguientemente aquella parte de corola y estambres, que debian existir en la mitad abortada. Este modo de ver las flores de esta familia parece adquirir maiores visos de verdad al considerar; 1. que en la generalidad de las umbeladas ambos akenios se separan en la madurez, sin dilaceracion alguna de substancia que manifieste su verdadera union con el contiguo: 2. que constantisimamente el akenio exterior, ó llamémosle ahora la mitad exterior, tiene tres petalos, y dos estambres; estos colocados sobre las dos costillas laterales principales, y aquellos sobre las tres restantes; y la mitad interior tiene solo dos petalos colocados sobre las dos costillas laterales primarias, y tres estambres insertos sobre ambas marginales y la dorsal; y 3. y ultimo la estructura de la flor de la Eriocalia que esencialmente es la de una flor sencilla, pues que solo ofrece un ovario uniovulado aun antes de la fecundacion, según la observacion del cel. Rob. Brown. Si en fin estas observaciones, robustecidas con otras nuevas llegasen á adquirir tal valor que pudieran elevarse al punto de ser habidas como una demostracion, entonces seria necesario dar igual valor á las listas comisurales que á las dorsales en el caso de convenirse en admitirlas como notas genericas;[25] y decir que las comisurales estaban sugetas mas frecuentemente al aborto por la compresion que las exteriores ó dorsales, que no sufren algun.

Por mi parte opino que no está aun bien fijado el valor de las listas como notas genericas. Una observacion atenta sobre el maior numero posible de especies de los generos de toda la familia nos dara luz para juzgar con exactitud. Desde luego las reputo superfluas para distinguir los generos Thapsia, Laserpitium, Artedia, Caucalis y Torilis; lo mismo pienso respecto de toda la tribu de las Hydrocotylineas y Fragosianas; y en las Myrrhideas acaso solo serviran para confundir los generos: los petalos y las costillas separan perfetamente el Smyrnium y el Danaa, como igualmente el Petroselinum, Pimpinella y Tragium: su uso en el Bupleurum romperia las afinidades naturales: los petalos y el fruto distinguen el Brignolia, Fæniculum, Libanotis, Siler, Krubera, Ciclospermum, Hermas, Conium y Ammi de sus afines, y otro tanto puede decirse de los generos que Sprengel coloca en la primera seccion que titula Formae Desciscentes. ¿Que pues resta? Mirando en grande, solo la tribu de las Selineanas. Entre estas opino que pueden distinguirse sin necesidad de valerse de las listas los generos Heracleum y Tordylium. Por consiguiente se deja ver que no son tan absolutamente necesarias para distinguirlos generos de esta tribu y de las Amineas como asegura el profesor Koch, diciendo: "Máxime quidem dignitatis vittæ sunt, et his neglectis, in familia Selinearum et Amminearum frustra limites quaeruntur."

Por lo que toca al valor de la forma de la flor convengo enteramente con lo que mas adelante espresa el autor acerca de la margen libre del caliz aderente, diciendo: "eulycis margo denticulatus vel edentulus parvi quidem momenti est, cum in speciebus máxime afinibus modo perspicuus modo obsoletus deprehendatur, tamen subinde notas largitur:[26] mas con respeto á la corola me parece demasiado general el modo de espresarse, aun teniendo presente lo que acerca de ella dice mas adelante.[27]

La corola presenta una porcion de notas que describió minuciosisimamente Hoffman, que fué prodigo en darlas un valor que no tenian; valor que ha restringido bastante bien Koch, y creo que restringi yo mas aun, bajo cierto aspecto, como puede verse en las paginas 54, 55, 69, y 70, de mi citado escrito, y mas particularmente en los caracteres genericos, en donde solo emplee veinte y tres terminos para expresar todas sus modificaciones inclusas las que suministra el color. Pero como "en este órgano residen los mejores caracteres despues de los del fruto," según aseguré en la pag. 62, de mi citada memoria, me parece oportuno dar aqui una breve esposicion de mis observaciones sobre un punto de tanta importancia.

La corola de las aparasoladas segun se ofrece generalmente consta de cinco petalos, que antes de abrirse se tocan por las margenes, las cuales en el Heracleum, y acaso en algunos otros generos se redoblan acia afuera; pero en el Hydrocotyle umbellulata de Banks están apiñados (imbricata). Estan insertos en el borde del caliz, alternando con los estambres; es decir, tres en la mitad exterior, á saber; uno sobre cada una de las dos costillas marginales primarias, y el tercero sobre la costilla dorsal principal; y dos en la mitad interior colocados sobre las dos costillas laterales primarias: solo el genero eriocalia carece de corola.

La forma general de la corola por lo común es irre­gular, siendo los dos petalos interiores menores é iguales entre si; mayores los tres exteriores, de los quales los dos laterales son iguales ó casi iguales entre si y el inter­medio mayor que ellos; mas hay otros generos como el Danaa, Bupleurum, &c. que tienen la corola regular. Esta nota seria muy preciosa sino hubiese generos en cuyas especies va pasando por grados de la forma irregu­lar á la regular, como en el Pimpinella, Heracleum, y otros; y no pocos que tienen las flores regulares en el centro de la umbelilla ó parasolillo, é irregulares en los radios de la periferia, según se observa en dichos dos géeneros, en el Caucalis, Torilis, y otros varios. Por eso es necesario valerse de ella con mucha circunspeccion: y opino que bajo este aspecto convendra no usar en los caracteres genericos mas términos que los de corolla regularis, y irregularis, suprimiendo los de corolla flosculosa, radiata, radians, subradiata y subradians usados hasta aqui en las umbeladas, aunque consagrados primi­tivamente para espresar las diferencias de las flores com­puestas y agregadas: y convendra también suprimir aqui los términos aequalis, subaequalis, é inaequalis, pues que son bastantes los dos arriba indicados.

Mucho mas importantes que la regularidad ó irregula­ridad son las notas deducidas de la dirección de los peta­los. Estan derechos en el Astrantia, Eryngium y otros varios generos, derechos y convergentes por arriba for­mando como una cupula en el Danaa, y Cnidium de Cusson, y creo que tambien en el Tragium: mas ó menos abiertos ó divergentes, cuyos grados todos com­prendo bajo del solo termino patens, como en la tribu de las Hydrocotylineas, Physospermum, Caucalis y otros muchos; y aun perfectamente horizontales, en el Ligusticum nodiflorum de Sprengel, del qual ha formado Koch su genero Trochiscanthes: arqueados en el Ferula, Thapsia y algunos otros; pero estos mismos encorvandose mas mirando acia el centro de la flor suelen enrollarse desde el apice acia la base para formar la figura que en latin espresamos con la voz involuta (petala), y en castellano enroscados, enrrollados ó envueltos, advirtiendo que en mi concepto estas dos modificaciones no son sino grados de una misma, y pueden por consiguiente existir en un mismo genero.

Los petalos de las aparasoladas suelen angostarse de repente en el apice y prolongarse en una especie de apendice, dice, que Hoffman ha llamado Lacinula. Lo principal que debe notarse en dicho apendice con respecto á los caracteres genericos es su direccion, á saber; 1. doblada acia dentro infracta ó inflexa, y pegada ó casi pegada á la superficie interior del petalo, como en el Eryngium, Astrantia, Pozoa, y Sanicula, en cuyos generos es tanto ó maa larga que los mismos petalos; 2. encorvada ó enrrollada incurva vel involuta como en gran parte de las aparasoladas; ó 3. derecha y recta erecta et recta. La mas importante de estas tres notas es la primera, y las demas que ofrece dicho apendice, no mencionadas aqui y de que tanto caso hizo Hoffman, solo pueden servir en mi concepto para distinguir las especies: advirtiendo que su presencia ó ausencia no solo varia algunas veces en las especies de algunos generos, como en el Scandix, sino tambien en diferentes flores de un mismo individuo como en el Anthriscus sylvestris de Hoffman.

Aunque no dudo que pueden encontrarse todas las figuras conocidas en los petalos de las plantas de esta familia, sin embargo la observación enseña que las mas frecuentes son la aovada, elliptica, oblonga, laneolada; redondeada, trasovada, acorazonada al revés, con varias gradaciones intermedias, y en la sección Solandrae del genero Centella se observan tambien casi acorazonados por la base. Pero lo que principalmente debe observarse como notas de mayor importancia, es si se angostan ó se ensanchan acia el apice formando la figura aovada y todas las intermedias hasta la lanceolada, ó bien forman la trasovada acercándose mas ó menos á la redondeada.

En esta ultima es donde suele observarse una escotadura verdadera en el apice que es mas ó menos profunda, porque la aparente se encuentra también en los petalos de la forma primera. Mas debe tenerse presente que la nota que ofrece la escotadura es constante en unos generos, como en el Caucalis, Coriandrum y algunos otros; variable en el Scandix, Torilis y otros; y que frecuentemente se observa solo en los petalos exteriores de las flores de la periferia como en varias especies de Heracleum y otros generos; motivo por el cual debe evitarse en lo posible el uso de esta nota en los caracteres genericos pues en mi concepto vale menos aun que la igualdad ó desigualdad de los petalos.

En ambas superficies debe notarse si son concavas ó convexas, pues en mi dictamen ofrece esta consideracion dos caracteres de grande importancia, coma espresé en la pag. 58, de mi citado escrito.

No se aun el valor que deberá darse á las notas que presenta el modo de asirse al caliz. Generalmente estan sentados los petalos, pero no es infrecuente verlos sostenidos por uñuelas mas ó menos largas, y cuya longitud es notable en el Ligusticum nodiflorum de Sprengel. El genero Silaus de Besser ofrece una nota singular por tener los petalos sueltos por la base que está escotada, y pegados por medio de una prolongacioncita que sale en la superficie interior poco mas arriba de la base: este mismo caracter he observado en el Ligusticum arenarium de Link, qué en mi concepto debera llevarse á dicho genero Silaus.

El tamaño respectivo de la corola, comparado especialmente con los estambres, ofrece un caracter constante en los generos de la tribu de las Hydrocotylineas, y en mi Ciclospermum, en los cuales son mas largos; pero en la actualidad no me atrevo á asegurar si este caracter tendrá el mismo valor en otras tribus, porque en el Heracleum lo he observado inconstante.

Últimamente el color de los petalos proscrito por Linneo como carácter generico, fue admitido en esta categoría por Adanson, Lamarck, Decandolle y otros sabios; yo lo admiti también subordinandolo á los demás caracteres importantes que ofrece la corola, y de que llevamos hecha mencion. Es indudable que este caracter es constante en el Bupleurum, Ferula, Pastinaca y algunos otros, pero varia en el Heracleum y otros varios. Siempre presumi que despues de bien examinadas todas las notas que puede suministrar la fructificacion de las aparasoladas, no seria ya necesario introducir las deducidas del color de los petalos; y en la actualidad pienso que podran suprimirse siempre, á excepcion talvez del genero Bupleurum.

El ultimo principio enunciado por Koch, es, "que casi nunca suministran buenas notas diferenciales la convexidad, excavacion y latitud de los vallecitos, sucediendo otro tanto con respeto al numero de las listas comisurales y de las hojuelas del involucro y del involucrillo."

En cuanto al ninguno, ó casi ningún valor de las notas genericas sacadas del numero de las hojuelas de los involucros tanto universal como parcial, no solo convenimos enteramente, sino que muchas veces desprecié yo la forma, y no pocas hasta la misma presencia ó ausencia de este organo, y esta misma idea se halla repetida en diferentes partes de mi memoria, pero particularmente en el prologo, que es lo que ultimamente salio de mi mano, despues de haber reflexionado sobre el conjunto de mis observaciones, y algún tanto pesaroso á la verdad de haberle dado lugar en algunos caracteres genericos, en donde no era necesario, aunque por otra parte ofrezca constancia; asi pues dije en la pag. 54, "que me inclinaba ya á creer que después de bien observada la totalidad de las especies publicadas hasta el dia, apenas tendrian lugar en los carac­teres genericos sino para oscurecerlos."

Mas por lo que respeta á las notas sacadas de la convexidad, excavacion y latitud de los vallecitos, notas de que yo hice uso en algunos caracteres genericos, dire; que la latitud de los dorsales es notable y siempre constante en los generos Spananthe, Bowlesia, Pozoa, Drusa y Mulinum; que son los unicos en que introduje esta nota, y forman la tribu naturalisima de las Fragosianas, diversa por este caracter, por su dorso circunscrito plano-concavo, casi plano, ó concavo, y por tener el carpoforo libre, de las Hydrocotylineas, con quienes se ha confundido muy indebidamente. Los vallecitos dorsales son también constantemente planos con inclinación al centro, ó sea á la costilla dorsal principal en los referidos generos, y mas ó menos convexos los de los lados en el Spananthe, Fragosa, Mulinum, Smyrnium y otros varios. En el Petroselinum, Fœniculum, Seseli y otros generos los vallecitos son convexos longitudinalmente en el medio, y rebajados formando un surquito á cada lado; son asurcados en el centro en el Astrantia, Pleurospermum Spreng., Selinum Lag., Ligusticum Aethusa, y otros; pero estas mismas notas son de ningun valor en el Cachrys, Oenanthe, Ferula y algunos otros generos. Lo que ciertamente debe notarse en este punto es, que segun el estado mas ó menos perfecto del fruto los vallecitos aparecen ya asurcados, ya planos, ya convexos; resultando por consiguiente mucha dificultad en observar bien, y de aqui frecuentes equivocaciones; pero estas dependen de faltas de parte del observador, no de la naturaleza del caracter.

Aqui se aproxima Koch demasiado á nuestro modo de pensar sobre el valor de sus predilectas listas, pues dice, "que el numero de las que se encuentran en la superficie comisural ó interior de los akenios casi nunca dan buenas notas diferenciales" sin duda porque es variable; pero esto propio confiesa el mismo que sucede con las dorsales del Bupleuro; y hemos demostrado anteriormente que sucedia otro tanto en el Danaa, y que muchos otros generos pueden ya distinguirse muy bien sin echar mano de las notas que ofrecen las listas. Todo coincide á corroborar el dictamen que ya dejamos espresado en la pag. 451. de este escrito, á saber que no está fijado aun el valor de las listas tanto dorsales como comisurales: tal vez despues de repetidas observaciones vendremos á colocarlos bajo este aspecto junto á los involucros.

Son demasiado escasas, y poco exactas las nociones que mas adelante da acerca de la estructura interior, figura y dirccion de las listas. Con mucha mas exactitud y estension habló antes de ellas el cel. Hoffman en las pag. 17, y 18, de la introduccion á su obra sobre las aparasoladas. En cuanto á su estructura interior observo dos modificaciones muy diversas indicadas ya por Hoffmann, á saber, unas forman como un saco continuo sin interrupcion ni tabique alguno como en el Heracleo,[28] que Hoffmann llama integrae, y otras tienen su cavidad interceptada á trechos por tabiques ó disepimentos transversales, representando bastante bien la figura de una tenia, y por lo tanto merecen llamarse tenianas (tenianæ) como en el Danaa, Myrrhis Lag. y Ammi acaule de Sprengel, en otras se angostan tanto en las articulaciones engrosandose en el centro, que presentan una figura muy parecida á la de los vasos asartados (monilififormia,) y merecen bien la calificacion de asartadas, ó acollaradas como en el Bulbocastanum.

Mas adelante puede decirse que establece otro principio diciendo, "Jugis exceptis, carpella ut plurimum lævia glabraque sunt, sed et pilis, setis, auleis, granulisve obsessa, vel et rugis striolisve notata occurrunt. Ex mea sententia aculei rarius, pili vero carpellum obducentes, numquam in generum characteres recipiendi sunt, cum ex pube conjunctissimae species dirimerentur."

De cada vez se aumenta mas mi satisfaccion al ver confirmados mis principios en gran parte por las observaciones de Koch hechas á algunos centenares de leguas de donde se hicieron las mias, y publicadas á lo menos tres años después que estas. En mi primer trabajo formé una seccion para los géneros de fruto armado ó vestido; bien pronto eché de ver en la enseñanza publica que era mas perjudicial que util, pues los discipulos tropezaban en ella siempre que se les presentaba alguna planta, que teniendo las notas de la seccion no pertenecia sin embargo á ninguno de los generos en ella colocados; y esto sucedia á pesar de estar intruidos por la teoria de la familia del valor que debia darse á la vellosidad y armadura del fruto. Por eso la modifique en el systema que formé en 1821. y en el prologo (pag. 53.) dixe refiriéndome á este mismo objeto; "Las secciones primarias aunque fundadas en el fruto, son bastante diferentes de las del anterior, y me persuado que evitaran algunas equivocaciones y dudas á que daban margen las de este, y con especialidad las secciones de semillas armadas ó vestidas sin pico... Con efecto la presencia ó ausencia del vello no siempre da notas genericas, como entre otros varios lo prueban hasta la evidencia los generos Ammi, Hydrocotyle, Athamantha, y acaso tambien el Pimpinella. Por eso he procurado circunscribir este caracter, y aun con cierta modificación á la subdivisión 3. de la sección 8. h." es decir empleandolo solo en cinco generos. De estos debe excluirse desde luego el Eriocalia, porque ciertamente bastan para distinguirlo de todos las notas sobresalientes del ovario uniovulado, y la ausencia de la corola, y aun suponiendo que reunamos el Oliveria, al Libanotis, y el Bubon al Tragium, no por eso dejara de ser cierto que la nota que en dichos dos generos ofrece el vello es constante, puesto que se encuentra en todas sus especies. Pero aun suponiendo que deba desecharse esta nota por superflua en dichos dos generos, me parece que admitiendo alguna vez como caracter generico los aguijones, que son prolongaciones del texido celular, no sera estraño nos veamos en alguna ocasion en la necesidad de admitir también las cerdas, pelos y vello que son igualmente prolongaciones, aunque menos duras, del mismo organo. Con efecto el mismo Koch admite los pelos cerdosos como nota generica en el genero Daucus, Caucalis, Platysmermum, y Orlaya; y aunque no los admitiera jamas, la naturaleza los reune en el genero Torilis, como lo prueba la serie de sus especies, entre las quales debe contarse ciertamente la planta llamada por Linneo Scandix trichosperma, cuyo fruto está cubierto de pelos largos y no de aguijones como el Torilis Anthriscus. Asi pues me parece quedaremos convenidos en el principio si en vez del adverbio nunquam se pone el de rarissimé, ó sino que substituya en su lugar lo que acerca de las espinas, se halla escrito en la pag. 66. de mi citada memoria y en el canon 3. trasladado á la pag. 270 de este escrito, y lo que se dice en el 8. acerca del vello, porque en mi concepto es lo mismo.

Pero llamense aguijones, ó espinas como yo llamé á las prolongaciones pinchudas que existen en los frutos del Caucalis, Torilis y Drusa, me parece contrario á la naturaleza el valor que Hoffmann y Koch han dado á su numero, consistencia y modo de unirse por la base: primero, porque varia, aun en las diferentes costillas de los frutos de una misma planta, el numero y ordenes en que se hallan dispuestas dichas espinitas, segundo porque el ser mas ó menos ancha la cresta que forman las costillas al dividirse en espinitas en nada influye bajo el aspecto de notas genericas; y sobretodo porque admitida esta base se separarian especies sumamente afines por lo demas; y entre otras muchas seria necesario separar en un genero diverso la Caucalis strigosa de Russel, que he examinado detenidamente en el herbario del difunto Banks, sumamente parecida á la C. Latifolia,[29] porque tiene las espinas formando una sola serie, y no una, dos, ó tres series como en esta ultima. Asi en la sección de las Cadilleras (Caucalineæ) los unicos caracteres verdaderamente genericos, que prestan las espinitas, son su situación y disposicion: su numero, consistencia, figura, superficie y modo de terminarse dan notas escelentes en mi concepto para distinguir las especies, mas no los generos. Asi pues opino que hizo muy bien Sprengel en no admitir los generos Turgenia, Orlaya, y Platyspermum, separados del Caucalis y Daucus; y habiendo ya demostrado la nulidad de las notas sacadas de los involucros en que este ultimo fundó la distincion de estos dos ultimos generos, queda igualmente demostrado que deben formar uno solo como lo hice yo en mi citado escrito.

El mismo Koch parece estar muy poco satisfecho de su trabajo, pues que en la nota puesta despues del caracter generico del Turgenia dice que no repugnará el que se reuna con el Caucalis á quien concede también las espinas poco reunidas por la base y en un solo orden como en el Daucus: y añade que en este caso deberian reunirse al Daucus los géneros Platyspermum y Orlaya. Y no valiendo ya nada la mayor ó menor anchura de la cresta que forman al reunirse las espinitas por la base, ni tampoco el que al separarse de las costillas formen uno, dos, ó tres ordenes, ¿en que se fundara la distincion del Daucus y Caucalis que parece quiere conservar á todo trance? Seguramente que no en los involucros, porque conviene en despreciarlos: sera sin duda en la forma de la clara que dice ser maximi momenti: pero habiendo demostrado en las pag. 458, y 459 que era variable, singularmente en este genero, porque se ve en las especies que pasa insensiblemente de una forma á otra de las que el mismo reputa de alta importancia; se infiere claramente que no hay caracteres solidos para distinguir estos dos generos, que distinguieron los botanicos, mas no la naturaleza.

La clase de este periodico no permite que estienda mas este escrito, harto difuso ya para semejantes obras, que piden necesariamente mucha variedad de asuntos en pequeño volumen para complacer los diferentes gustos de los lectores. Por otra parte creo haber conseguido lo mas principal del objeto que me propuse, que era; corregir algunas de mis propias equivocaciones; patentizar las en que han caido otros escritores ilustres; aclarar los verdaderos y principales fundamentos de donde debe partirse para establecer solidamente los generos de esta familia tan natural como dificil; insinuar varias de las reformas que deben hacerse apoyandose en dichos principios; y finalmente dar lo que corresponde á cada uno de los que despues de los trabajos del inmortal Cusson, se han esmerado en perfeccionar el conocimiento de las Aparasoladas. En otra ocasion y en obra distinta trataré con mas estension el mismo asunto; entonces hablaré de las otras partes de la fructificacion, de que solo por incidente se ha hecho mencion en este escrito.

Yo suplico á los botanicos, á cuyas manos lleguen estas observaciones, tengan la bondad de comunicarme sus reparos, que apreciare sobremanera, y remitirme esqueletos bien conservados con flor y fruto perfecto, ó al menos con fruto, para poder seguir mis investigaciones sobre esta familia; debiendo saber que deseo hasta las mas comunes, pues las desgracias de mi patria me alcanzaron tan de lleno, que todo lo perdi, y no poseo en la actualidad mas manuscritos, que los que he estendido en Londres, ni mas herbario que el que he formado con las plantas recojidas en estos contornos, y en los jardines botanicos de la sociedad de Farmaceuticos y de la Horticular de Londres. Este es el lugar de expresar mi gratitud al noble Cavallero Mr. Aylmer Bouke Lambert, al Cavallero Mr. Roberto Brown, al venerable Dr. Sims, y al señor Juan Lindley, vice secretario de la sociedad horticultural por la bondadosa generosidad con que protejen mis tareas, franqueandome sin reserva sus colecciones de plantas secas, y sus riquisimas bibliotecas: á la ilustre sociedad horticultural, y á la de Farmaceuticos, que me franquean sus jardines, como igualmente á los señores Loddiges que hacen lo mismo con el suyo; y en fin al distinguido, catedrático de botanica de Copenhague, Mr. Hornuemann, que me ha remitido mas de trescientas especies de semillas de aparasoladas, prometiéndome aumentar sus favores con los exemplares dobles de su herbario.

 

Londres: En la imprenta de A. Macintosh, 20, Great New Street.

  1. Se publicaron en el Periódico Español que sale en Londres con el titulo de Ocios de Españoles Emigrados.
  2. Elements de Physiologie vegetale et de Bolanique, 2 part, pag. 889.
  3. Memoir, de la Sóciete de Medic. á París an. 1783.
  4. Esta carta me la dió un nieto del referido Don Antonio Palan, y pereció con otros muchos manuscritos en Sevilla, el aciago dia 13 de Junio de 1823.
  5. Stutgard Ann. 1788.
  6. A saber las obras de Crantz, Haller, Goertner, Ventenat, Persoon, y varios articulos del diccionario encyclopedico de Lamark.
  7. Los discipulos que muy pronto vieron prácticamente las ventajas de mi sistema sobre el de Linneo, lo elogiaban por todas partes, excitando la curiosidad de varios aficionados, y también de algunos emulos que les pidieron copias, y con permiso mio, se las dieron.
  8. Cuan atroz sea el despotismo, cuan comunicativo á todos los que tienen alguna autoridad bajo semejante gobierno, lo se por experiencia propria. Atacado bajamente en informes secretos que por una casualidad llegaron á mi noticia, acudi al señor secretario de estado don Pedro Cevallos, á deshacer la impresión que pudieran aquellos haber hecho en su animo, y pedirle permiso y protección para publicar mis observaciones nuevas, que entonces las tenia en gran copia, pues uno de los ataques era nada menos, que lo publicado por mi anteriormente habia sido escrito por otro; ataque que ya me habia producido dos injusticias seguidas. Diome su permiso y me prometió su protección, expresándome que solo deseaba que todos sus compatriotas se distinguiesen, y singularmente los que dependian de su ministerio; pero su proteccion era muy inferior á la del favorito, que tenian mis enemigos, que, como queda insinuado, ya dos veces se habian valido de ella con buen suceso para hacerme daño. Principié á publicar en 1805 en el periodico titulado variedades de ciencias literatura, y artes algunas plantas nuevas, de un modo humilde para que no despetase la envidia. No bastó esta maña, y la de dedicar á uno de ellos un genero nuevo de grameñas. Se alarmaron, y muy pronto se me intimo el silencio, mostrandome la fuerza que tenian para acabarme, y fue necesario poner punto en boca y aguardar mejor ocasion. He aqui el origen de haber llamado Cevallia á un genero nuevo de planta muy singular, que publiqué en dicho periodico, y otro á un enemigo encubierto. Pero no por eso cesó el encono. Desde la muerte del ilustre Cavanilles se me impidió el uso de la biblioteca y herbario del jardin, previniendoselo expresamente asi al bibliotecario, pero en secreto: mas este que conocia la maldad y la injusticia, y ha tenido siempre una alma libre de pasiones tan mezquinas y bajas, me proporcionaba en mi casa cuantos libros necesitaba; pero era imposible hacer otro tanto respeto del herbario. Llegaron á tal extremo las pasiones miserables de aquellos, que cuando rechazados por la opinion general tubieron que poner la enseñanza publica en mis manos (en 1806 y 1807) mandaron cerrar hasta los libros mas comunes pero precisos para la enseñanza pública: tiros miserables que yo reparé llevandolos de mi casa, y llevando tambien no pocas veces las plantas de mi herbario. En estos dos años pude dar ensanche al celo que me devoraba por comunicar á todos los conocimientos que habia adquirido. No solo trabajé la memoria de las umbeladas, sino tambien otras diferentes sobra las familias entonces mas dificles, cuales son las Grameñas, todas las compuestas, los Helechos y demas plantas cryptógamas, de que en 1807 di un curso particular á los discipulos del año anterior, que luego hicieron oposiciones á premios, y las leyeron en la catedra pública las discipulos don Lamberto Gil, don Tomas Araujo, don Antonio Fernandez Contreras, don Manuel Rodriguez, don Benito Iglesias, don Atanasio Aleson, y otros de cuyos nombres no me acuerdo. Las memorias manuscritas tienen muchos de ellos, y si se consultan algun dia, y se comparan con los conocimientos que entonces habia publicados, se vera, que singulramente los de las grameñas, compuestas y helechos contenian mucha novedad. Solo en las compuestas habia cerca de cien generos nuevos. Debo esta satisfaccion á mi patria, que algun dia tal vez me culparia de la perdida lamentable que tube en Sevilla de mis numerosos manuscritos, mas apreciables que los referidos para su gloria literaria en mi mano, y para su ilustracion, y á algunos sabios estrangeros que muchas veces me han preguntado en sus cartas el porque no publicaba los trabajos que ó habian visto, ó sabian por otros medios que poseia. Por motivos análogos no han visto la luz pública las obras de Barnades el padre, de Sesé y Mociño, las muy voluminosas del inmortal Mutis y otros sabios naturalistas españoles, y por trabas dependientes del gobierno no se ha concluido de publicar muchos años ha la preciosa Flora del Perú y Chile. Sabios estrangeros se llevaron la gloria literaria, que muchos años antes hubieran cogido los españoles bajo otra clase de gobierno.
  9. Anales du Musseum d' Histoire naturelle de Paris, vol. x. p. 466, y sig.
  10. Genera et Species plantarum, quæ aut nova sunt, aut nondum recte cognoscuntur. Auctore Mariano La Gasca. Matriti ex typografia regia anno mdcccxvi. Un cuaderno en 4°. Se vende en la librería de Treuttel y Wurtz, Soho Square, y en la misma se vende también el Numero 2 de las Amenidades naturales de las Españas.
  11. Retazos considerables de esta obra se han publicado por el célebre Decandolle en sus inmortales obras tituladas Sistema naturale Regni vegetabilis, y Compendium systematis natur. Regni vegetabilis, que muestran bastante el cúmulo de noticias y observaciones que habia llegado á reunir para esta obra, sin la cual no es fácil que la botánica haga grandes progresos en España. ¡Ojalá hubiese tenido ocio y posibilidad para haberle remitido copia de todos mis manuscritos! Esta pérdida ménos hubiera tenido la ciencia y mi patria en Sevilla.
  12. De esta obra no todo se ha perdido, pues en la mia citada en una de las notas anteriores hai ya un estracto, aunque corto, de lo que corresponde á la Botánica, y en las adiciones é ilustraciones á la agricultura de Herrera en la edición de 1818, puso Clemente un extracto mui precioso sobre las especies de trigo cultivadas, y otras puse yo sobre las avenas, panizos y otras castas, que podrán ser útiles y auxiliar sobre manera los trabajos de los que quieran seguir esta obra interesantísima á la Botánica, y mas aun á la agricultura.
  13. Amenid. nat. vol. 1, pag. 54.
  14. La sociedad horticultural de Londres ha recibido hojas y frutos de esta preciosa planta, que se cultiva en la India oriental, y forma el principal pasto del caballo y demas animales que sirven allí á la agricultura. No he visto la flor: su fruto es oblongo acorchado, sin listitas, (evittatus,) casi media pulgada de largo. Los carpillos (carpella,) tienen solo cinco costillas primarias mui protuberantes y aladas, y ademas cubierta la superficie de dientes ó tiritas truncadas. La comisura es elíptico-oblonga, planita, con un surco longitudinal en el medio. La clara con las margenes arrolladas acia dentro, poblada de listitas longitudinales oleoso-resiníferas en su superficie exterior.—Las hojas sobredecompuestas con lacinias lineares angostas son mui semejantes á las del Cachrys sicuta de Linneo que abunda en España en parages secos, y que tal vez podrá destinarse á los mismos usos.
  15. Micropleura. Polachenium basi profunde cordato-bilobum, opposite valde compressum, subfoliaceum, apice emarginatum. Achenia oblique ovata, septemcostata; costæ capillares, curvilineœ, inferne ventricosæ, marginales duæ rectilineæ, breviores. Commissura angustissima acheniis duplo brevior. Petala æqualia, integra acuta.— 1. Micropl. renifolio. Caulis herbaceus: folia alterna petiolata, cordato-reniformia, 6-9 nervia, venosaque, crenata, submembranacea. Umbellæ terminales, pedunculatæ, 4-4-radiatæ; involucro submonophyllo: umbellulœ tri-quadriradiatæ, involucello 3-4-phyllo.—Habitat in Chiloe Insula. Matriti vidi in Herb. Flor. Peruv, et Londini apud D. Lambert, á cel. Pavon communicatam.
  16. El texto original dice así: "The most singular of these is Actinotus of Labillardiere, (Ericcalia, Smith) which differs from the whole order in having a single ovulum in the unimpregnated ovarium. A second genus, which I shall hereafter publish with the name of Leucolæna, is worthy of notice on account of the great apparent differences of inflorescence existing among its species; which agree in habit, in the more essential parts of fructification, and even in their remarkable involucella. Of this genus one species has a compound umbel of four many-flowered radii; a second has an umbel of three rays with two or three flowers in each; several others, still retaining the compound umbel, which is proved by the presence of their involucella, have from four to two single-flowered rays; and last, one species has been observed, which is reduced to a single flower; this flower, however, is in fact the remaining solitary ray of a compound umbel, as is indicated by the two bracteæ on its footstalk, of which the lower represents the corresponding leaf of the general involucrum, while the upper is evidently similar to the involucellum, of the two-rayed species of the genus, Robert Brown, general remarks, geographical and systematical, on the Botany of Terra Australis, que form a el Apéndice 3. de la obra citalada.—Flinders', Voyage to Terra Australis, vol. ii. pag. 557.
  17. Crantzii sententiam circa Selinum præfero Linnæi assertis, nihilque de involucro dicendum arbitror in charactere genérico. Cav. icon, vol. 5, pag. 58.
  18. Yo no habia examinado detenidamente este género hasta el año pasado, que lo he visto en los herbarios del difunto Sir Jos. Banks, y de los señores Mr. Lambert, Dr. Siras, y Mr. Lindley. Desde luego observo en las especies verdaderas de Hydrocotyle, todas las flores hermafroditas, cinco costilla primarias en cada carpillo : y en otras que fueron antiguamente colocadas en el, Solandra y Centella de Linneo, flores polygamas en la misma ó en distinta umbela parcial, y los carpillos con siete ó nueve costillas; caractéres suficientes para formar dos distintos géneros. Opino que al ultimo deberán agregarse todas las especies de Hydrocotyle cuyo fruto tenga 14, ó 18 costillas, despreciando la nota diferencial, que pudiera tomarse de la diversidad de sexos, por motivos que expondré en una memoria particular, que pienso presentar mui pronto al juicio de la ilustre sociedad Linneana de Londres.
  19. Véanse las páginas 54, 62, 70, 75, de mi citada obra, y en la pag. 88, dije: Obs. Notæ genericæ, in hac familia revera naturali, á fructu praesertim dessumendae, qui limites forte absolutos ponet : deinde á petalis, eorum etiam colore, etsi cauté supputato; et tandem ab involucro, cujus notae in posterum forte omnino rejiciendae, fructu et petalis ad unguem perpensis.
  20. I have now first attempted to arrange and characterize the genera of this natural order, by the parts of fructification alone, aecording to the wise principies taught by Linnaeus; but against which he himself, in this instance, transgressed.—Smith's Engl. Flor. vol. ii. p. 32.
  21. Esta memoria se halla inserta en la obra titulada, Nova Acta Phisico-medica Academiae Caesareae Leopoldinae Carolinae Naturae Curiosorum, vol. 12. Bonnae, ann. 1824.
  22. Uno de los pasages en que mas resalta la semejanza, del escrito el e K o e h con el mió es el de las observaciones acerca del genero Bupleurum que convendra insertar aqui para que el lector juzgue acerca de ellas. En la pagina 59, de mi escrito se lee lo siguiente: "Hubiera deseado conservar la division que el cel. Sprengel ha hecho del genero Bupleurum en Tenoria, Bupleurum y Odontites; pero examinada detenidamente la fructificacion no he visto constancia en los caracteres que les asigna. En primer lugar la especie primitiva de Odontites tiene el fruto liso y lampiño, como lo describe muy bien el señor Desfontaines, y me inclino á creer que Goertner describió y pinto el fruto del Bupl. semicompositum con el nombre de Bupleur. Odontites. Ademas el Bupl. perfoliatum Lag. (Bupl. rotundifolium Lin. B.) tiene el fruto con tuberculitos, conviniendo en lo demas con el Bupl. rotundifolium; es decir que tiene el fruto notablemente costilludo como este, y lo mismo se observa en el Bupl. procumbens Desf. tenuisimum. Lin. y filicaude Brot.—Asi pues el genero Odontites no puede separarse del Bupleurum. Tampoco este del Tenoria, pues que el caracter principal de este ultimo consiste en el fruto con costillas agudas. El Bupl. coriaceum, no solo las tiene agudas, sino aladas; pero va desapareciendo gradualmente, este caracter en las especies, de modo que no quedan limites ciertos. Parece que la naturaleza formó este grupo para desacreditar los systemas carpologicos. Talvez podría dividirse mejor atendidos los involucros parciales, reunidos, ó de hojuelas distintas." Y en el caracter habitual del genero inserto en la pag. 100, se lee lo siguiente "Involucella polyphylla: Umbella composita multiradiata. Umbellullae multiflorae, involucrum universale polypliyllum, nonnumquam deest. Folia indivisa integerrima. Las especies las subdividi en tres secciones 1. de costillas agudas ú aladas; 2. de costillas algo obtusas: y 3. con frutos poblados de granitos escabrosos. De las listas (vittae) no hice caso, porque cabalmente el Bupl., que abunda en España mas que en parte alguna, fué el primero en que observe la inconstancia de este caracter. El señor Koch: en la pag. 115. de su memoria pone la observa­cion que sigue. "Involucra varia. Bupleuri genus naturalissimum ab omnibus Ammineis floris figura distinctum. Flos Foeniculi vel Brignoliae, á quibus discrepat cremocarpio á latere evidenter com­presso vel didymo, et notis supra jam allatis. Verum jugorum forma, vittarum conditio, et superficiei carpellorum indoles, in diversis speciebus varia, et per singulas species sensim ex una in alteram abeuntia, plurimorum quesi generum typum repetunt, nullis tamen certis limitibus circumscriptorum. Bupleurum pyrenaicum v. gr., juga habet late alata et vittas vallecu­larum ternas perinsignes. Bupl. stellatum isti simillimum juga fert simillima, sed in queque vallecula unicam tantum vittam, et hanc debilem saepe interruptam, vel et deficientera; in Bupl. Gerardi juga acuta quidem at tenuissima adsunt; et vittae tres tenues sed evidentes; Bupl. junceum huic simillimum juga multo magis prominula et arguta gerit, at vittas non detegere potui. Bupl. falcatum juga arguta subalata et vittas vallecularum tres om­nium pulcherrimas exhibet, simile Bupl. rigidum juga debilia tenuissima et vittam unicam tantum ostendit; Bupl. rotundifolium valle­culas laeves, simillimum B. subovatum granulatas, eodemque modo Bupl. Odontites valleculas laeves et simillimum Bupl. semicompositum granulatas habet. Hinc sententiae Sprengelii et Hoffmanni Bupleuri genus in plura dividendum esse, adsentire nequeo.
  23. A saber; el espacio que media entre una y otra costilla dorsal principal de los dos aquenios de un mismo fruto.
  24. Véase la pag. 276 de este periodico, y la 67 de las Amenidades natu­rales en la qual se explican dichos caracteres.
  25. Los cel. Link y Smith ninguna mencion hacen de ellas en los caracteres genericos que han dado en sus citadas obras.
  26. Asi es que entre los 74, generos que describi solo hice mencion de las notas deducidas de la margen del caliz en seis generos, que estoy bien persuadido pueden distinguirse sin hechar mano de ellas. Bien convencido de su corto valor dixe en la pag. 66, de la citada obra "este caracter es constante en el Oenanthe, inconstante en el Cachrys. Lo que debe notarse es, que la margen del caliz se prolonga en dientes solo en los parages correspondientes á los estambres, á los quales se oponen siguiendo la ley general de la organización de las flores de las plantas dicotiledoneas.
  27. "Petalorum gravitas vero . . Quattuor imprimis formæ contaamplandæ veniunt: 1. Petala integra, lanceolata elliptica, vel ovata, acuta vel in acumen sensim attenuata, acumine recto vel ineurvato. 2. Petala integra subrotunda in circulum involuta apice brevi lato retuso. 3. Petala integra subrotunda vel obovata apice in lacinulam inflexam subito coarctata. Hæc forma abit 4. in petalum emarginatum vel bifidum, marginibus juxta lacinulam dilatatis et elongatis. Dantur in familia tam naturali ut per se patet, formæ intermediae, nihilominus characteres é figura petalorum desumpti ad praecipuos pertinent, dumamodo minutulafugiantur. Petalis et vittis neglectis in tribu Selinearum, Seselinearum et Amminearum limites generum non poneudi sunt." Koch, 1. c.
  28. Probablemente serán estos los vasos proprios observados por Ramond que llamó Receptacula cæciformia.
  29. Es tan semejante á esta la planta de Russell que á primera vista parece unicamente una simple variedad de la planta de Linneo. Los únicos caracteres que verdaderamente la distinguen son el numero de radios del parasol universal que es de 5—9, las cerditas largas que guarnecen las margenes del receptaculo, y las espinas del fruto dispuestas constantemente en una sola serie.