A la noche (Heredia)
Apariencia
(Redirigido desde «Oda a la noche»)
Para obras con títulos similares, véase A la noche.
Á LA NOCHE
(IMITACIÓN DE PINDEMONTE[1])
Reina la noche con silencio grave
Giran los sueños en el aire vano:
Cándida, pura, el silencioso llano
Viste la luna de su luz süave.
¡Hora de paz!... Aquí do á nadie miro
En esta cumbre alzado,
Heme señor del mundo abandonado.
Giran los sueños en el aire vano:
Cándida, pura, el silencioso llano
Viste la luna de su luz süave.
¡Hora de paz!... Aquí do á nadie miro
En esta cumbre alzado,
Heme señor del mundo abandonado.
¡Cómo embelesa la quietud augusta
De la natura á la sensible alma
Que oye su voz, y en deleitosa calma
De esta mansión y su silencio gusta!
Grato silencio, que interrumpe el río
Distante murmurando
Ó en las hojas el viento susurrando.
De la natura á la sensible alma
Que oye su voz, y en deleitosa calma
De esta mansión y su silencio gusta!
Grato silencio, que interrumpe el río
Distante murmurando
Ó en las hojas el viento susurrando.
Ya de la noche con el fresco ambiente
Gira en lánguidas alas el reposo,
Que vela fiel bajo de cielo umbroso,
Y huye la luz del sol resplandeciente.
Invisible con él y misterioso
En llano y montes yace
El bello horror, que contristando place.
Gira en lánguidas alas el reposo,
Que vela fiel bajo de cielo umbroso,
Y huye la luz del sol resplandeciente.
Invisible con él y misterioso
En llano y montes yace
El bello horror, que contristando place.
¡Cómo en el alma estática se imprime
El delicioso y triste pensamiento!
¡Cómo el cuadro feliz que admiro atento
Es á par melancólico y sublime!
¡Ah! su paz de la música prefiero
Al eco poderoso,
Con que se anima el baile bullicioso.
El delicioso y triste pensamiento!
¡Cómo el cuadro feliz que admiro atento
Es á par melancólico y sublime!
¡Ah! su paz de la música prefiero
Al eco poderoso,
Con que se anima el baile bullicioso.
Allí en salón soberbio, por doquiera
Terso cristal duplica los semblantes:
De oro vestida y perlas y diamantes
Hermosura gentil danza ligera,
Y con sus gracias y afectado hechizo,
De mil adoradores
Lleva tras sí los votos y loores.
Terso cristal duplica los semblantes:
De oro vestida y perlas y diamantes
Hermosura gentil danza ligera,
Y con sus gracias y afectado hechizo,
De mil adoradores
Lleva tras sí los votos y loores.
¡Admirable es aquesto! Yo algún día
De la simple niñez salido apenas,
En los bailes magníficos y cenas
De mi amor al objeto perseguia
Y atesoré con mágica ventura
De la joven amada
Un suspiro fugaz, una mirada.
De la simple niñez salido apenas,
En los bailes magníficos y cenas
De mi amor al objeto perseguia
Y atesoré con mágica ventura
De la joven amada
Un suspiro fugaz, una mirada.
Mas ya por los pesares abatido
Y á languidez y enfermedad ligado
Muy más me place que salón dorado
Este llano en la noche oscurecido,
Á la brillante danza prefiriendo
El meditar tranquilo
Bajo este cielo, en inocente asilo.
Y á languidez y enfermedad ligado
Muy más me place que salón dorado
Este llano en la noche oscurecido,
Á la brillante danza prefiriendo
El meditar tranquilo
Bajo este cielo, en inocente asilo.
¡Ah! bríllenme por siempre las estrellas
En un cielo tan puro como ahora,
Y á la alta mano de mi ser autora,
Puédame yo elevar, mirando á ellas.
Á ti, Dios de los cielos, en la noche
Alzo en humilde canto
La dolorosa voz de mi quebranto.
En un cielo tan puro como ahora,
Y á la alta mano de mi ser autora,
Puédame yo elevar, mirando á ellas.
Á ti, Dios de los cielos, en la noche
Alzo en humilde canto
La dolorosa voz de mi quebranto.
Te saludo también, amiga luna:
Siempre tierno te amé, reina del cielo:
Siempre fuiste mi hechizo, mi consuelo,
En la adversa y la próspera fortuna.
Tú sabes cuantas veces anhelando
Gozar tu compañía,
Maldije el brillo del ardiente día.
Siempre tierno te amé, reina del cielo:
Siempre fuiste mi hechizo, mi consuelo,
En la adversa y la próspera fortuna.
Tú sabes cuantas veces anhelando
Gozar tu compañía,
Maldije el brillo del ardiente día.
Asentado tal vez á las orillas
Del mar, cuyo cristal te retrataba,
En cavilar dulcísimo pasaba
Las leves horas en que leda brillas;
Y recordando mi nublada gloria
Miré tu faz serena,
Y en tierno llanto desahogué mi pena.
Del mar, cuyo cristal te retrataba,
En cavilar dulcísimo pasaba
Las leves horas en que leda brillas;
Y recordando mi nublada gloria
Miré tu faz serena,
Y en tierno llanto desahogué mi pena.
Mas ¡ay! el pecho con dolor palpita,
Herido ya de consunción tirana,
Y cual tú al esplendor de la mañana
Palidece mi rostro y se marchita.
Cuando caiga por fin, inunde al menos
Esa luz calma y pura
De tu amigo la humilde sepultura.
Herido ya de consunción tirana,
Y cual tú al esplendor de la mañana
Palidece mi rostro y se marchita.
Cuando caiga por fin, inunde al menos
Esa luz calma y pura
De tu amigo la humilde sepultura.
Mas, ¿qué canto suavísimo resuena
Del inmediato bosque en la espesura?
Es tu voz, ruiseñor, que de ternura
En dulce soledad mi pecho llena.
Siempre te amé porque debiste al cielo
Genio triste y sombrío,
Tierno y agreste, como el genio mío.
Del inmediato bosque en la espesura?
Es tu voz, ruiseñor, que de ternura
En dulce soledad mi pecho llena.
Siempre te amé porque debiste al cielo
Genio triste y sombrío,
Tierno y agreste, como el genio mío.
Perezca el que á tu nido te arrebata,
Y porque gimas gusta de oprimirte:
¿Por qué no viene, como yo, á seguirte
Del bosque espeso entre la sombra grata?
Salta libre y feliz de ramo en ramo,
En torno de tu nido,
Que á nadie quiero esclavo ni oprimido.
Y porque gimas gusta de oprimirte:
¿Por qué no viene, como yo, á seguirte
Del bosque espeso entre la sombra grata?
Salta libre y feliz de ramo en ramo,
En torno de tu nido,
Que á nadie quiero esclavo ni oprimido.
Noche, antigua deidad, que el caos profundo
Produjo antes al sol, y al sol postrero
Has de sobrevivir, cuando severo
El brazo del Señor trastorne el mundo
Óyeme: tú serás mientras me dure
Este soplo de vida,
Celebrada por mí, de mí querida.
Produjo antes al sol, y al sol postrero
Has de sobrevivir, cuando severo
El brazo del Señor trastorne el mundo
Óyeme: tú serás mientras me dure
Este soplo de vida,
Celebrada por mí, de mí querida.
Antes del primer tiempo, sepultada
Del caos en el vórtice yacías:
Inspirada tal vez, ya preveías
Á tu beldad la gloria destinada;
Y ociosa, triste, en el sombroso velo
Tu frente rebozabas,
Y en el futuro imperio meditabas.
Del caos en el vórtice yacías:
Inspirada tal vez, ya preveías
Á tu beldad la gloria destinada;
Y ociosa, triste, en el sombroso velo
Tu frente rebozabas,
Y en el futuro imperio meditabas.
Á la voz del Creador del oceano
Reina saliste, el cetro levantando,
De estrellas coronada, desplegando
El manto rico por el éter vano;
Y al mundo silencioso deleitaba
En tu frente severa
De alma luna la argentada esfera.
Reina saliste, el cetro levantando,
De estrellas coronada, desplegando
El manto rico por el éter vano;
Y al mundo silencioso deleitaba
En tu frente severa
De alma luna la argentada esfera.
¡Cuántas altas verdades he aprendido
En tu solemne horror, sublime Diosa!
En el silencio de la selva umbrosa
¡Cuántas inspiraciones te he debido!
En ti miro al Creador, y arrebatado
De fervoroso anhelo,
Pulso mi lira, y me levanto al cielo.
En tu solemne horror, sublime Diosa!
En el silencio de la selva umbrosa
¡Cuántas inspiraciones te he debido!
En ti miro al Creador, y arrebatado
De fervoroso anhelo,
Pulso mi lira, y me levanto al cielo.
¡Salve, gran Diosa! en tu apacible seno
Déjame consolar y recrearme:
Tu bálsamo feliz puede aliviarme
El triste pecho de dolores lleno.
¡Noche, de los poetas y almas tiernas
Dulce piadosa amiga,
En blanda paz convierte mi fatiga!
Déjame consolar y recrearme:
Tu bálsamo feliz puede aliviarme
El triste pecho de dolores lleno.
¡Noche, de los poetas y almas tiernas
Dulce piadosa amiga,
En blanda paz convierte mi fatiga!
- ↑ Debo esta canción al dulcísimo Pindemonte. (N. del A.—Edición de Nueva York, 1825).